Archivo de la categoría: Chemtrails, Geoingeniería

El tiempo se está acabando con el cambio climático, pero la geoingeniería tiene sus propios peligros.

Nos quedan solo 12 años para reducir las emisiones y lograr la máxima ambición del Acuerdo de París de limitar el calentamiento a 1,5 ° C.Hemos sido advertidos, repetidamente, de los grandes riesgos de nuestra actual apuesta por el clima. Si continuamos con nuestro curso actual, se necesitarán soluciones radicales más temprano que tarde.

Los campeones de la gestión de la radiación solar (SRM) dicen que esta es la respuesta que hemos estado buscando. Las técnicas SRM enfrían el planeta al reflejar la luz solar lejos de él. La técnica de SRM más discutida consiste en inyectar continuamente pequeñas partículas reflectantes, la mayoría de las veces, azufre, en la estratosfera para cubrir uniformemente el planeta y protegernos de los rayos solares. Flotas de drones, o rociadores unidos a enormes globos atados, podrían entregar estas partículas. Rocíe un poco más, y la temperatura desciende; Rocíe un poco menos, y la temperatura sube.

SRM en acción. Hugh Hunt / Wikimedia Commons , CC BY

A diferencia de la otra forma dominante de ingeniería climática, la eliminación del dióxido de carbono, el SRM no extrae gases de efecto invernadero de la atmósfera. Más bien, enmascara el calentamiento causado por esos gases. Los defensores dicen que el SRM podría darle a la humanidad una oportunidad decente para lograr su actuación en la mitigación. También dicen que los costos de SRM serían una fracción de los costos de los impactos climáticos que enfrentamos sin esta tecnología.

Mala regulación

Sin embargo, hay razones para ser cautelosos, si no es un escepticismo absoluto, sobre la sabiduría de esta solución tecnológica para el cambio climático. Una preocupación importante se relaciona con quién gobierna la investigación en SRM, dados los riesgos que presenta y su carácter seductor como una “solución” a la crisis climática. Hay algunasautorregulaciones propuestas por los investigadores de SRM, y se está prestando más atención al gobierno internacional de la investigación de SRM , pero queda un vacío de gobierno.

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Un equipo de científicos ha dado una forma no probada e inusual para enfrentar el cambio climático: métodos químicos para atenuar la incidencia del Sol en la atmósfera de la Tierra.

Plantean frenar el cambio climático a riesgo de consecuencias catastróficas

Los investigadores reconocen que por el momento esa nueva técnica es puramente hipotética, ya que todavía no existe una tecnología para implementarla.

Imagen ilustrativa jpl.nasa.gov

De acuerdo con un estudio de investigadores de las universidades de Harvard y Yale (EE.UU.), publicado en la revista Environmental Research Letters, una técnica conocida como inyección de aerosol estratosférico (SAI, por sus siglas en inglés) podría reducir la velocidad del calentamiento global a la mitad.

La idea implicaría rociar grandes cantidades de partículas de sulfato en la estratósfera inferior de la Tierra, en altitudes de hasta 19 kilómetros, por medio de aviones especialmente diseñados, globos o grandes cañones de estilo naval.

Sin embargo, el informe reconoce que la propuesta es puramente hipotética en este momento, ya que todavía no existe una tecnología o avión adecuado para implementarla.

Los científicos señalan que para ese fin están diseñando una nueva aeronave cisterna, especialmente concebida para sustanciales capacidades de carga útil, que no sería tecnológicamente difícil ni muy costosa. No obstante, su desarrollo tomará unos 15 años, admiten.

El equipo también reconoce que el hipotético sistema podría eventualmnte tener consecuencias catostróficas como, por ejemplo, sequías o un clima extremo. Además, sería necesaria la coordinación entre múltiples países en ambos hemisferios.

https://www.periodicoelnuevomundo.com/2018/11/un-equipo-de-cientificos-ha-propuesto.html

La geoingeniería podría conducir a rendimientos más bajos de los cultivos


Un nuevo estudio ha determinado que rociar el cielo con productos químicos para combatir el calentamiento global probablemente tenga el efecto colateral no deseado de reducir los rendimientos de los cultivos. 

Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, han publicado un nuevo estudio que cuestiona los esfuerzos científicos para bloquear la luz solar a través de la ingeniería climática, también conocida como geoingeniería.

La geoingeniería es la manipulación deliberada y en gran escala del clima y el clima utilizando una variedad de tecnologías.

Una forma popular de geoingeniería explorada por los científicos se conoce como Administración de radiación solar (SRM), un proceso que implica rociar aerosoles de aviones equipados con partículas diseñadas para reflejar la luz solar en un esfuerzo por combatir el ” calentamiento global antropogénico “. 

Sin embargo, el equipo de UC Berkeley ha encontrado nueva evidencia de que el material bloqueador solar también reducirá los rendimientos de ciertos cultivos.

Los investigadores llegaron a esta conclusión mediante el estudio de erupciones volcánicas previas en México y Filipinas.

La erupción de 1991 del Monte Pinatubo en Filipinas y El Chichón en México en 1982 causó una disminución en la producción de trigo, soja y arroz debido a la ceniza volcánica que bloquea la luz del sol.

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Neurólogo advierte que el Aluminio de los Chemtrails podría provocar un “explosivo aumento en las enfermedades neurodegenerativas”

Chemtrails, Nanoaluminio y efectos del desarrollo neurológico y neurodegenerativos
Por Russell L. Blaylock

Las nanopartículas de aluminio son infinitamente más reactivas y pueden penetrar fácilmente en el cerebro

Internet está lleno de historias de “estelas químicas” y geoingeniería para combatir el “calentamiento global”; y, hasta hace poco, tomé estas historias con un grano de sal. Una de las principales razones de mi escepticismo era que rara vez vi lo que estaban describiendo en el cielo. Pero en los últimos años he notado un gran número de estos senderos y tengo que admitir que no son como las estelas de los que crecí viendo en el cielo. Son extensas, bastante amplias, adoptando un patrón definido, y evolucionan poco a poco en nubes artificiales. De particular preocupación es que ahora haya tantas – docenas cada día cubren el cielo.

Mi mayor preocupación es que no hay evidencia de que se estén rociando toneladas de compuestos de aluminio de tamaño nanométrico. Se ha demostrado en la literatura científica y médica que las partículas nanométricas son infinitamente más reactivas e inducen inflamación intensa en un número de tejidos. De especial preocupación es el efecto de estas nanopartículas en el cerebro y la médula espinal, como una lista creciente de enfermedades neurodegenerativas, incluyendo la demencia de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, y enfermedad de Lou Gehrig (ALS) están fuertemente relacionadas con la exposición al aluminio del medio ambiente.

Las nanopartículas de aluminio no sólo son infinitamente más inflamatorias, también penetran fácilmente en el cerebro por una serie de vías, incluyendo la sangre y los nervios olfativos (los nervios del olor en la nariz). Los estudios han demostrado que estas partículas pasan a lo largo de los tractos neuronales olfativos, que conectan directamente a la zona del cerebro que no sólo es el más afectado por la enfermedad del Alzheimer, sino también los primeros afectados en el curso de la enfermedad. También tienen el nivel más alto de aluminio en el cerebro en los casos de Alzheimer.

La vía intranasal de exposición hace que la pulverización de cantidades masivas de nanoaluminio en los cielos, sea especialmente peligroso, ya que es inhalado por personas de todas las edades, incluyendo bebés y niños pequeños durante muchas horas. Sabemos que las personas mayores tienen mayor reacción a esta suspensión de aluminio en el aire. Debido a las nanodimensiones de las partículas de aluminio que se utilizan, los sistemas de filtrado de casa no retiran el aluminio, prolongando así la exposición, incluso en interiores.

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Los planes de la geoingeniería para enfriar el planeta y combatir el cambio climático

Las estrategias exitosas (aunque de dudosa moralidad) de una parte de la industria farmacéutica son copiadas por otro lobbies. ¿Qué hace ante las enfermedades la parte más codiciosa del sector? Apuesta por tratamientos que más que estar encaminados a curar, su objetivo es intentar convertir al paciente en adicto a los medicamentos para asegurarse buenas ventas. Bueno pues de lo que va el post hoy es de lo mismo pero aplicado a algo tan descabellado como el control del clima por medios tecnológicos.

El artículo que os resumo se titula De blanquear nubes a fingir volcanes: 2018 será el año cero de la geoingeniería y está escrito por Samuel Martín-Sosa, del área de Internacional de Ecologistas en Acción. La geoingenería es la ciencia nueva que estudia como combatir el cambio climático por medios técnicos y he escrito bastante desde que en 2009 publicase un capítulo amplio sobre ello en mi libro La salud que viene.

Como nos explica el autor del post:

Bajo este sesudo término se esconde la fantasía de manipular a placer un sistema tan complejo y no enteramente entendido como el clima para así controlar el termostato del planeta y solucionar el cambio climático. Hasta la fecha, este anhelo onírico parecía ser patrimonio exclusivo de un puñado de científicos iluminados”.

En realidad la mayoría de la comunidad científica continúa hoy rechazando estas ideas, pero la cosmovisión de un planeta en el que se pueda reducir artificialmente la concentración del CO2 atmosférico o se pueda manejar la cantidad de radiación que llega a la tierra para modular la temperatura según convenga se abre paso en el pensamiento oficial y gana peso político. Se vislumbra todo un cóctel de técnicas que permitan de forma ideal aumentar y/o reducir a demanda lluvias aquí o allá, por ejemplo.

Hace unas cuantas décadas, cuando el calentamiento global aun no tenía nombre, una conocida empresa petrolera se anunciaba con la imagen de un gran iceberg, sacando pecho de capacidad tecnológica para fundir siete millones de toneladas de hielo al día. En efecto, el publicista se lució. De manera premonitoria y desgraciadamente muy acertada, en 2017 la extensión de la capa de hielo en ambos polos se encuentra en mínimos históricos según la NASA.

En el mismo tono prepotente hace no tantos años un conocido oceanógrafo afirmaba “dadme un tanque de hierro y os daré una edad de hielo”, en alusión a una técnica de geoingeniería conocida como fertilización oceánica, consistente en arrojar partículas de hierro al mar para crear explosiones poblacionales de algas que, al capturar CO2, podrían ayudar a enfriar el planeta.

En todos estos años, las propuestas para controlar el clima han sido variopintas y muchas parecen sacadas de películas de ciencia ficción. Generar con máquinas burbujas en el océano que espumen la superficie para blanquearla y aumentar así su reflectividad.

También, modificar genéticamente las plantas para “mejorar” su capacidad fotosintética y ya de paso producir más grano y “solucionar” el hambre mundial, matando dos pájaros de un tiro.

Cubrir el hielo polar con micropartículas de plástico para evitar que se funda; engordar las capas polares bombeando encima hielo artificial (la lógica aplastante nos indica que si el hielo se funde, lo suyo es “hacer” más hielo); lanzar miles de espejitos flotantes a la estratosfera durante años; inyectar partículas de azufre que imiten el efecto de los volcanes para “oscurecer” el cielo y que así penetre menos luz…

Hay algunas especialmente contraintuitivas, como la idea de talar bosques boreales (es decir, ¡eliminar una fuente natural de captación de CO2 como son los árboles!) en zonas que habitualmente quedan cubiertas de nieve, para que esta se deposite en forma de manto blanco uniforme en el suelo y refleje mejor la luz.

Con fenómenos metereológicos extremos y migraciones ambientales abriendo telediarios día sí y día también, empieza a considerarse este asunto muy en serio. ¿Sabían ustedes que en 2018 están programados tres experimentos de geoingeniería? O, empezando por el principio ¿habían oído hablar de la geoingeniería antes?

Pues eso. No es casual que dos de los experimentos previstos para el año que viene vayan a tener lugar en EE.UU. Y es que el momento político también ha cambiado y la administración Trump no ve estas opciones con malos ojos.

De hecho el negacionismo climático siempre se ha llevado bastante bien con la geoingeniería, que ofrece nuevas oportunidades de negocio a las corporaciones, como las derivadas de la venta del CO2 capturado, ya sea para fertilizar algas que se transformen en biocombustibles, bombardear invernaderos, a apurar, abran bien los ojos, los últimos barriles de pozos de petróleo ya explotados.

Uno de los experimentos mencionados tendrá lugar en la Bahía de Monterey, en California y consistirá en blanquear nubes inyectándoles agua de mar aumentando su tamaño y blanqueándolas para que reflejen mejor la luz solar. Paradójicamente el investigador principal y promotor de esta empresa fue uno de los inventores años atrás de las impresoras de inyección: en esta ocasión se trata de “imprimir” nubes blancas a capricho en el cielo.

Otro experimento, denominado SCoPEx, tendrá lugar en Tucson, Arizona. Promovido por la Universidad de Harvard y patrocinado como el anterior por Bill Gates, entra dentro de la modalidad denominada comoInyección Estratosférica de Aerosoles(SAI, por sus siglas en inglés), es decir, la “imitación” del polvo volcánico antes mencionada.

Un tercer experimento programado en la Bahía de Hudson (Canadá) pretende cubrir el mar con microperlas de cristal reflectivas.

¿Qué persiguen estos experimentos? Sobre todo lo que pretenden estos experimentos es“normalizar” la geoingeniería. Actuar de rompehielos para introducirla por la vía de los hechos en la agenda política. Leed entero el post referido que no tiene desperdicio.

http://www.migueljara.com/2018/01/24/los-planes-de-la-geoingenieria-para-enfriar-el-planeta-y-combatir-el-cambio-climatico/

Vendernos la lluvia: El negocio del siglo XXI

Vendernos lo que primero nos han robado: los seguros lo hacen con nuestra tranquilidad, los gobiernos con nuestros derechos y ahora el complejo industrial-militar con el elemento más necesario para la vida, el agua. Es un obsceno negocio que este blog no se cansará de denunciar, y que la élite que promueve el “Nuevo Orden Mundial” ha adoptado como medio para aumentar aún más sus obscenas fortunas al precio de diezmar a la población mundial. Dos proyectos diabólicos aunados y que la mayoría de la gente no quiere ver, pese a que basta con levantar la vista al cielo para encontrar las pruebas.

Ya poca gente duda de que nos roban las nubes. Lo llevan haciendo varias décadas. Incluso está publicado en el BOE.

En efecto, España tiene publicado en el Boletín Oficial del Estado en el año 85 que es competencia de la Administracción del Estado la modificación del ciclo hidrológico en la atmósfera. Esta Ley fue derogada por el Real Decreto Legislativo 1/2001, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas. En su artículo 3 vuelve a corroborar lo ya establecido en la Ley derogada.

En otras palabras, la Administracción del Estado (es decir, el Gobierno) tiene plenas competencias para alterar la atmósfera y consecuentemente los cambios climatológicos. A simple vista, pudiera tener una mínima lógica pues ya es conocido en otros paises al finalizar la II Guerra Mundial los beneficios que causaba el evitar densas precipitaciones en terrenos que habían sido sometidos a debastadores enfrentamientos bélicos, y así poder reconstruir con más agilidad las urbes devastadas.

Sin embargo ya en el siglo XXI, estos procedimientos han tomado un giro inesperado. Las estelas persistentes que emiten determinados aviones en la última década ya no son exclusivamente las causadas por áreas de condensación que deja el avión en su movimiento, ni tampoco a la diferencia de presión de ambas partes de las alas, que precipitan una corriente de cristales de hielo.

Ahora se ha evolucionado hacia la “Geoingeniería”, aunque sus principios como técnica para “controlar” el cambio climático fueron aplicados ya en 1955 durante la Guerra de Vietnam. Las fumigaciones del ‘napalm’ o Agente Naranja sobre la población causaron 400.000 muertes instantáneas y más de medio millón de niños nacieron en las siguientes décadas con malformaciones terribles. Este mortifero herbicida utilizado por los militares estadounidenses fue fabricado para el Departamento de Defensa por el grupo industrial ‘Monsanto’, multinacional estadounidense con más de un siglo de historia. Fue el Secretario de Estado Henry Kissinger quien encargó a Monsanto la fabricación de este pesticida para causar uno de los genocidios más graves port-guerra mundial. Las palabras mas alarmantes de Kissinger fueron las declaradas en el Memorandum de seguridad nacional N200 en 1977: ” Controla el petróleo y controlarás las naciones;. Controla los alimentos y controlarás la gente ” .

El cocktel está servido

Después de 30 años teniendo en nuestra legislación atribuidas las competencias del cambio climático a la Administracción del Estado, España es hoy un objetivo con amparo legal para realizar todo tipo de experimentos en el ámbito de la Geoingeniería. Las diversas imágenes del encabezado lo dice todo. Esto es una realidad, ocurre en nuestro país a diario, y cada vez son más personas que se preguntan porque nos hacen esto. Aquí vamos a intentar explicarlo. Pero antes debemos de tener bien presente esta máxima del filósofo Schopenhauer:

Más que la verdad, lo que vamos a explicar es la realidad. De tal envergadura que ya no puede seguir siendo escondida. Ya hay Organizaciones denunciando en el Parlamento Europeo, la ONU y la OMS, las graves consecuencias que pueden producirse en España si se continúan con estas estrategias que cuentan en la sombra a personajes cuyo objetivo es la despoblación mundial.

Para las personas que puedan estar pensando en estos momentos que lo hasta ahora relatado no es más que una fantasía, u otra paranoia basada en la conspiración indemostrable, aportamos la siguiente información. Los procedimientos y el protocolo de vuelo es tan estricto que a más de un piloto-comandante le ha costado su carrera profesional. 2 aviones no se cruzan JAMÁS. Se han de respetar las distancias y los ángulos en varios kilómetros.

(Pinchar sobre las imágenes para ampliar)

28 kilómetros han de separar entre dos aviones desde un punto Fix y con un ángulo superior a los 45 grados. En ninguna de las imágenes que encabezan este artículo se está respetando.

Si estos aviones que atraviesan y expulsan sus productos en el cielo del estado español no cumplen con las normas de aviación; ¿a que espera el Ministerio de Defensa para intervenir?

En febrero de 2015 la CIA publicó dos informes sobre geoingeniería, considerándola como un factor geopolítico estratégico y arma de alto potencial desestabilizador. La manipulación del clima como instrumento de guerra ha estado en la agenda de las fuerzas militares de Estados Unidos durante décadas, como prueba el informe de la Fuerza Aérea de aquel país que lleva por título “El tiempo atmosférico como multiplicador de la fuerza: poseyendo el clima en 2025”. Operación Popeye, consiste en provocar una gran sequía durante un tiempo prolongado, para después dejar a la naturaleza recuperarse, provocando inclemencias atmosféricas de tal calibre, que muy probablemente arruinaría cualquier cosecha. Pero para eso está Monsanto, que nos vende sus crueles semillas ‘aguantalotodo’ transgénicas, y que en muchos paises de Europa han sido rechazadas y criminalizadas por los Gobiernos. Excepto España.

Fuente: https://plataforma.quieroauditoriaenergetica.org/

Visto en : Astillas de Realidad