Archivos de la categoría PSICOLOGÍA- CEREBRO

El efecto Batman o cómo enseñar a los niños a ser perseverantes

Niño con alas de avión para representar el efecto batman

Al enseñar a los niños a ser perseverantes les facilitamos un valor, una imagen donde entender la importancia del esfuerzo continuo, a no doblegarse ni a quedarse solo con lo fácil. Esta herramienta vital se adquiere con el ejemplo, pero también mediante losjuegos, como el conocido como efecto Batman, una técnica tan sencilla como estimulante que estimula la persistencia y la voluntad.

Si hay algo que tenemos que admitir es que no es sencillo trasmitir a un niño esa fuerza mental y emocional que implica el acto de dar continuidad a un esfuerzo, a un proyecto personal con el fin de alcanzar un objetivo. ¿Cómo hacerlo? La mayoría de nuestros pequeños tienen a su alcance ese fascinante mundo contenido en los dispositivos digitales, ahí donde se les ofrece una gratificación instantánea, un escape fácil al que recurrir cuando están aburridos, enfadados o cuando necesitan una información determinada.

Así, un hecho que a menudo se observa en las aulas es que una buena parte de los alumnos de primaria presentan unos periodos de atención cada vez más bajos. Además, tienen menos paciencia, menos tolerancia a la frustración y una peor gestión emocional. No se trata ni mucho menos en proyectar toda la culpa de esto sobre las nuevas tecnologías, sino en entender que a la hora de educar hay ciertas prioridades.

Una de ellas es entrenar a nuestros niños del presente en la motivación al logro, en la perseverancia de quien no se deja llevar por lo cómodo para poco a poco, dar al mundo personas del futuro más hábiles, más felices y proactivas.

niño feliz con mochila representando como ser perseverantes

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Consejos para encontrar tu verdadero yo detrás de las máscaras de la personalidad

Por Pijamasurf

UN ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE YALE SUGIERE QUE CUANDO LAS PERSONAS SUPERAN UNA CRISIS Y PASAN POR UN CAMBIO POSITIVO, TIENDEN A VER UNA PARTE REVELADORA DE SU VERDADERO SELF (EL SÍ MISMO COMPLETO)

Donald Winnicott, pediatra, psicoanalista inglés y uno de los principales pilares de la psicología, brindó información valiosa sobre la relación entre la madre y el lactante durante la primera mitad del siglo XX. Winnicott, trabajando con Melanie Klein en Inglaterra, decidió centrar su observación hacia el vínculo y su influencia sobre la evolución del bebé. Como resultado, retomó el término del “Self” para definir al “Yo” y al “Self como objeto”, distinguiéndolo en dos: el verdadero self y el falso self.

Durante el primer año de vida, el vínculo madre-niño constituye una unidad que resulta eventualmente en la base para su desarrollo. Una madre “suficientemente buena” es aquella que permite no sólo el desarrollo del verdadero self (la que acoge el gesto espontáneo del niño a la hora de expresarse, interpreta su necesidad y se la devuelve en calidad de gratificación) sino también el desarrollo de un falso self, el cual funge como un proceso adaptativo al principio de realidad y de las normas sociales.

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Los juguetes electrónicos para bebés retrasan el lenguaje infantil

Los juguetes electrónicos tienen múltiples recursos para captar la atención de los niños pequeños: colores brillantes, luces y sonidos. Sin duda, son muy eficaces para atraer la atención infantil ya que activan el reflejo de orientación, un reflejo primitivo que obliga a la mente a centrarse en estímulos visuales o auditivos novedosos. Por eso, no es extraño que muchos padres hayan convertido a esos juguetes en auténticas “niñeras electrónicas”. Sin embargo, este tipo de juguetes tienen un lado oscuro, tan oscuro que algunos investigadores desaconsejan su uso durante los primeros años de vida.

Los juguetes electrónicos inhiben el lenguaje infantil 

Psicólogos de la Universidad del Norte de Arizona realizaron un experimento en el que participaron 26 padres y sus hijos, cuyos bebés tenían entre 10 y 16 meses de edad. A los padres les dieron tres sets de juguetes que debían priorizar durante las sesiones de juego conjuntas:
1. Electrónicos – una computadora portátil para bebés, una granja para hablar y un teléfono celular para bebés.
2. Tradicionales – rompecabezas de madera, clasificador de formas y bloques de goma con imágenes.
3. Libros infantiles – cinco libros de cartón con temas de animales de granja, formas y colores.
Los investigadores grabaron los juegos de los niños durante varios meses y encontraron una relación entre el uso de los juguetes electrónicos y una disminución de la calidad de la comunicación y la cantidad de palabras.

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Una nueva filosofía de vida: “comprar por comprar”

El desarrollo de las “ciudades del consumo” ha transformado la geografía urbana y los hábitos de consumo y de vida de los ciudadanos. En cualquier lugar del planeta es posible encontrar, con la misma arquitectura y distribución de espacios, grandes superficies y macrocentros de comercio y ocio. Es la manifestación más evidente de la globalización comercial. Por ello se considera que son las “catedrales” de la nueva “religión del consumo” que se extiende por todo el planeta.

Algunas de las transformaciones de la sociedad de consumo les han podido pasar inadvertidas a las personas que las han vivido. Pero existe un fenómeno que, por su rápida y extensa implantación, nadie ha podido dejar de advertir: la progresiva desaparición de las tiendas tradicionales y el nacimiento de los nuevos centros comerciales. Si el autoservicio fue el primer paso en la evolución de los sistemas de distribución y venta, el desarrollo de las “ciudades de comercio y del ocio” es, junto con la generalización del comercio electrónico, el último paso de esta evolución. En España el primer hipermercado se puso en marcha en el año 1973 y en 1980 comenzó la implantación de los macrocentros que reúnen en un mismo espacio, con unidad de servicios (aparcamientos, vigilancia, zonas de paso, etc.), una amplia oferta que incluye grandes superficies, tiendas de todo tipo, cines, oficinas bancarias, restaurantes, etc. Desde entonces su expansión ha sido (y continúa siendo) espectacular, y se han extendido por todo el mundo transformando la geografía urbana y los hábitos de consumo y de vida de los ciudadanos.

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La segunda piel invisible que todos tenemos mucho más que protegernos del mundo exterior

En muchas de las denuncias de acoso sexual del último año se acusó a personas poderosas de “invadir el espacio personal” de otros.

¿Alguna vez te sentiste incómodo o incómoda porque algún desconocido se te sentó demasiado cerca o alguien -incluso alguien que conoces- se te puso a hablar a centímetros de tu cara?

Nos ha pasado a todos y no es algo imaginario: el espacio personal es real . Y no solo es real, es necesario para poder interactuar con normalidad.

En su nuevo libro ” The Spaces Between Us ” (Los espacios entre nosotros) el psicólogo y neurocientífico de la Universidad de Princeton Michael Graziano explica que lo que llamamos espacio personal es en realidad algo similar a un campo de fuerza .

“Es un mecanismo básico que crea nuestro cerebro, sin el cual no podríamos funcionar en el mundo”, le dijo a BBC Mundo.

Los expertos empezaron a estudiar el fenómeno en animales. Se dieron cuenta de que los animales se evitan unos a otros, en especial a los predadores.

“Actúan como si hubiera un espacio invisible que los rodea y cualquier cosa que entra en ese espacio es considerado una amenaza potencial , que lleva a que el animal retroceda”, explicó Graziano.

Los primeros estudios en humanos, en los años ’60 y ’70, abordaron la cuestión desde el punto de vista psicológico .

Fue en años más recientes que la neurociencia se dio cuenta de que el espacio personal tiene un fundamento biológico.

BBC
“The Spaces Between Us” (Los espacios entre nosotros) se publicó este mes. (Foto: Oxford University Press)

Cómo funciona

Neurocientíficos como Graziano descubrieron que en el cerebro hay neuronas específicas que son responsables de vigilar el espacio alrededor de distintas partes de nuestro cuerpo.

La cara es la zona con mayor vigilancia: distintas neuronas protegen distintas secciones. Le siguen los brazos.

¿Cómo sabe el cerebro cuando alguien ha invadido nuestro espacio personal?

No es por percepción extrasensorial. “El sistema se basa en la información que llega por los sentidos , en especial la vista, incluso lo que vemos de manera inconsciente”, afirmó Graziano en referencia a la visión periférica.

Pero el mecanismo también se activa con la memoria .

“Estudiamos ciertas neuronas que se encargan de vigilar los objetos que están cerca del cuerpo. Luego apagamos la luz y vimos que incluso en medio de la oscuridad -e incluso si retirábamos los objetos- las neuronas protectoras seguían activas”, señaló el experto.

Para ser menos torpes

Este mecanismo va más allá de garantizar nuestra seguridad e integridad física.

También es necesario para poder funcionar coordinadamente en el mundo.

Mujer atravesando una puerta

iStock
Nuestra percepción de los objetos que nos rodean nos permite realizar tareas mundanas como atravesar puertas sin golpearnos.
 

Por ejemplo, sin esta segunda piel invisible que nos permite percibir aquello que nos rodea seguramente golpearíamos nuestros hombros contra el marco cada vez que atravesamos una puerta o no podríamos manejarnos en una oficina llena de objetos.

Según Graziano, los seres humanos directamente no hubiéramos podido desarrollar el uso de herramientas si no tuviéramos este sistema de monitoreo neuronal que nos ayuda a entender dónde están las cosas en relación con nuestro cuerpo.

Si bien todos nacemos con este concepto de espacio personal ya integrado -es decir, no es una conducta aprendida- los expertos han visto que puede ser modificado por diferencias culturales .

Eso explica, seguramente, por qué en los países latinoamericanos la gente se saluda y abraza más, una conducta que en muchos países sajones sería considerada una violación del espacio personal.

Trump

También la personalidad puede influir en cuán grande o pequeño es ese espacio personal.

Sorprendentemente, contra lo que podría sonar lógico, las personalidades más fuertes o aquellos de estatus más alto tienden a tener espacios personales más chicos.

El ejemplo perfecto es Donald Trump, “probablemente una de las personas con el espacio personal más pequeño en el mundo hoy”, según Graziano.

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El efecto Bandwagon o creer que millones de vacas no pueden equivocarse

Grupo de personas víctimas del efecto Bandwagon

Una frase de Facundo Cabral dice “Come pasto, millones de vacas no pueden equivocarse”.Se trata de una ironía para cuestionar esa tendencia a sumarse a las mayorías, sin mayor criterio. En otras palabras, ir para donde vayan los demás. Y todo porque son mayoría. En realidad se trata de un sesgo cognitivo conocido como efecto Bandwagon o efecto de Arrastre.

De manera más precisa, el efecto Bandwagon consiste en creer que algo es cierto solo porque la mayoría de las personas creen que así es. Quienes son víctimas de este sesgo cognitivo no basan su juicio en evidencias ni en razonamientos lógicos, sino simplemente en el poder de la masa. Si muchos piensan que es así, así debe ser.

Quienes mejor conocen el poder del efecto Bandwagon son los políticos. Hay cientos de estudios que muestran cómo se aprovechan de esta deficiencia de razonamiento para imponer “verdades” que no lo son. Ocurre muy frecuentemente en épocas electorales. La gente llega a creer que el candidato que encabeza las encuestas es el mejor, aún sinconocer sus planteamientos o la validez de los mismos.

Los orígenes del efecto Bandwagon

Se dice que el primero en emplear conscientemente el efecto Bandwagon fue el actor y cómico norteamericano Dan Rice, en 1848. Durante la campaña presidencial de ese año, Rice empleó la expresión “Jump into the bandwagon”. Quiere decir algo así como “Súbete al carro de moda”. En otras palabras, súmate a lo que es tendencia. Así le ayudó al presidente Zachary Taylor a llegar al poder.

carro tirado de un caballo representando el Efecto Bandwagon

Fue en esa época cuando se hizo visible que una frase como esta tenía un enorme para incrementar masas ya de por sí nutridas. Producía un efecto dominó o efecto de cascada. Esto quiere decir que actuaba como una especie de “contagio”. Las personas querían estar “al día”, formar parte de lo que estaba de moda.

Poco a poco se fue comprendiendo que el efecto Bandwagon podía redundar en enormes beneficios políticos. También se precisaron los alcances del mismo. La gente siempre quiere estar en el bando ganador. Por lo tanto, se suma a quien “vaya ganando” en una contienda, bien sea política o de otra índole. De este modo, se construye una atmósfera o clima en el que todo tiende a reforzar a quien va ganando.

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Pensamientos automáticos: ¿qué son y cómo nos controlan?

Seguramente la frase “siento que vivo en piloto automático” se te hace familiar, bien sea porque se la escuchaste decir a alguien o porque tú mismo te la repites. En realidad, es un hábito muy común. Actualmente el estilo de vida es acelerado, monótono y repetitivo, haciendo que la mayoría de las personas se percaten solamente de un pequeño porcentaje de todas las actividades que hacen en el día a día. Nuestro cerebro, y específicamente nuestra memoria, tiene una gran capacidad para registrar comportamientos repetidos y puede arreglárselas para que necesitemos menos atención y concentración para llevarlos a cabo.

cerebro

Por ejemplo: La primera vez que conducimos, la atención está al máximo sobre el vehículo, el volante, las velocidades, los retrovisores y el camino, pero después de un tiempo de práctica se necesita menos concentración, los movimientos no requieren mayor esfuerzo debido a que están guardados en el maravilloso almacén de la memoria. Algo similar ocurre con los pensamientos automáticos.

Hábitos basados en conexiones neuronales

A medida que adoptamos un hábito, nuestro sistema nervioso lo interioriza. Este tipo de registros se lleva a cabo incluso a nivel neuronal.

Cuando alguien nos pellizca, por ejemplo, enseguida las neuronas se comunican y envían información desde el axón de una a la dendrita de otra, produciéndose una conexión por sinapsis, la cual remite un mensaje de dolor que provoca la reacción ante el estímulo, esa sensación inmediatamente queda grabada y si alguien nos vuelve a pellizcar con la misma intensidad es probable que no reaccionemos de la misma manera ¿La razón? La información percibida no es nueva y no sorprende a las neuronas, haría falta cambiar el estímulo o intensificar el mismo para volver a provocar una reacción.

Así mismo pasa con la vida cotidiana y con las experiencias que repetimos día a día, donde nos sumergimos en movimientos y comportamientos automáticos.

Ahora bien, estos comportamientos no son solamente los que se realizan o provienen desde el exterior, como caminar, manejar un vehículo o recibir un fuerte estímulo en nuestra piel, sino que también tenemos comportamientos en nuestro interior. Son los pensamientos.

De hecho según las teorías de la Psicología Cognitiva gran parte de las acciones externas y de las emociones dependen de los pensamientos. Y, al igual que nuestra conducta física, los pensamientos también se vuelven automáticos.

Los pensamientos automáticos

¿Es la existencia de estos pensamientos realmente un problema? Lo es para aquella persona que empieza a sentirse mal en las diferentes áreas de su vida; personal, laborar o familiar y comienza a padecer síntomas de tristeza, ansiedad, preocupaciones o cualquier otro factor causante de desequilibrio físico, social o emocional entendiendo además que el individuo, en muchas ocasiones, ni siquiera sabe por qué se siente así.

El pensamiento automático se repite muchas veces y tiene gran influencia sobre las emociones causando lo que se denomina como rumiación cognitiva y por lo general su contenido está cargado de una percepción negativa del individuo. Esta información dura sólo unos segundos pero tiene gran poder.

¿Has notado cómo queda cualquier objeto después de que un ratón lo vaya comiendo poco a poco? Cuando te das cuenta, ¡hay un gran agujero! Pues así es la rumiación mental, va creando poco a poco una marca y de tanto repetirse empieza a formarse un agujero. Si no cazas al “ratón” la situación se puede salir de las manos.

Pensamientos tan simples como “no sirvo” son suficientes para ir desarrollando una conducta de evitación de cualquier actividad que se considere útil porque ya se ha creado una creencia irracional y la memoria la ha registrado tantas veces que muchas vivencias harán que se active.

¿Cómo identidicarlos y gestionarlos?

Existen muchas técnicas para identificar y gestionar pensamientos automáticos, y que funcionen o no va a depender de las capacidades de cada quien, pero lo primero que siempre se recomienda es buscar ayuda de un profesional de la Psicología. Ir a terapia es un camino hermoso que te llevará a cuestionarte muchísimas cosas e identificar las trampas que tú mismo te colocas.

Pero más allá de este tipo de servicios, hay herramientas que se pueden practicar en casa y son de mucha utilidad. Una de ellas es el auto-registro. Esta técnica es una de las más utilizadas en la terapia cognitivo-conductual y requiere mucho compromiso y disciplina. Consiste en registrar tus propias conductas (pensamientos) y llevar un control de ellas. ¿Parece fácil, no? La verdad es que requiere un gran nivel de concentración, precisamente para que aquello que es automático, deje de serlo.

Como se mencionó antes, muchas de las emociones son ocasionadas por ideas distorsionadas, por esta razón el auto-registro consiste en identificar los pensamientos causantes de malestar psicológico, buscar en la mente aquellas creencias desencadenantes de síntomas negativos. Esto es un trabajo arduo y agotador, pero funciona, y cuando te das cuenta de esos pensamientos automáticos y de su contenido comprendes lo absurdo y poco verídicos que pueden llegar a ser.

Otra manera para deshacerse de algunas de estas rumiaciones cognitivas es insertar, de manera consiente, pensamientos positivos que puedan contrarrestar los negativos. Lo difícil de esto es que decirse cosas “bonitas” está sobrevalorado, porque al no estar este tipo de autoafirmaciones registradas en la memoria se ocasionan dificultades para recordarlas y pensar en ellas.

Una manera de resolver esto se puede observar en el experimento de W. G. Johnson (1971), en el que ayudó a una estudiante de 17 años aaumentar la tasa de autoafirmaciones positivas. Le indicó que imaginara pensamientos positivos cada vez que fuera al baño, ¿Funcionó? ¡Vaya que sí! Al final de este experimento la estudiante había incrementado notoriamente los pensamientos positivos y las negativos habían casi desaparecido. ¿La razón de este éxito? Johnson se basó en el principio que formuló David Premack (1959) que dicta que una conducta que tiene poca probabilidad de ocurrir (pensamientos positivos) puede aumentar si se combina con una conducta que tenga alta probabilidad de ocurrencia (ir al baño).

La mente humana es un mundo hermoso, misterioso y sumamente interesante, llegar a comprenderla por completo aún está muy lejos pero a pesar de esto recuerda, no siempre estás reaccionando ante el mundo exterior, en ocasiones, eres tú el que crea tus propias reacciones.

https://es.sott.net/article/57712-Pensamientos-automaticos-que-son-y-como-nos-controlan

El cerebro decide lo que es real o imaginario

El cerebro es el que decide si un pensamiento se refiere o no al presente, si es real o imaginario, antes incluso de que el sujeto sea consciente de ese pensamiento, informa la Universidad de Ginebra en un comunicado.

La región cerebral cortico-frontal y sus conexiones es la que asegura que nuestros pensamientos y nuestro comportamiento estén sincronizados con la realidad, incluso cuando nuestra mente divaga con fantasías.

Los estudios realizados en esta universidad han utilizado la electroencefalografía de alta resolución en sujetos sanos para medir la rapidez con la que el cerebro procesa las informaciones.

De esta forma han demostrado que el proceso cerebral de procesamiento de la realidad percibida se desarrolla a una velocidad de entre 200 y 300 milisegundos después de la evocación de un recuerdo o un pensamiento. (Un milisegundo es la milésima fracción de un segundo).

Sin embargo, el reconocimiento consciente de la información recibida se desarrolla más despacio, entre 400 y 600 milisegundos, lo que pone de manifiesto que el sujeto acepta una información como real o falsa después de que el cerebro haya realizado su selección.

Según explica el neurólogo Armin Schnider, director del departamento de Neurociencias de la citada universidad, los pensamientos sufren el filtro de la realidad al mismo tiempo que el cerebro los codifica.

El cerebro almacena por un lado los pensamientos que se refieren al presente (la realidad) y por otro lado los que son imaginarios o fantasiosos. Esta secuencia es la que permite al sujeto distinguir el recuerdo de un hecho real de otro imaginario, según la clasificación que ha hecho el cerebro sin su conocimiento.

Viviendo en una falsa realidad

Por eso, cuando la zona cortico-frontal está dañada, las personas pierden la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso, el pasado del presente, y no tienen forma de darse cuenta de que su realidad es falsa.

Ocurre por ejemplo después de un accidente cerebral, que lleva a determinados pacientes a vivir en una realidad paralela que a menudo es una especie de reconstrucción deformada de recuerdos verdaderos, añade Schnider.

Los investigadores de la Universidad de Ginebra han observado que, curiosamente, los pacientes que confunden la realidad no se dan cuenta de que los acontecimientos que ellos esperan no ocurren nunca.

Esta observación confirma los resultados de estudios anteriores que habían identificado ciertas neuronas en la región órbito-frontal que sólo se activan cuando una recompensa espera no se materializa. Si estas neuronas no funcionan bien, los pacientes pueden quedar colgados de una realidad que se repite permanentemente, en bucle.

Esas mismas neuronas están presentes en otras regiones colindantes del cerebro y se activan también cuando las redes neuronales principales se dañan, por ejemplo la región córtico-frontal que marca la diferencia entre lo real y lo imaginario.

Este fenómeno explica por qué sólo el 5% de los pacientes que han sufrido un daño cerebral, como un accidente vascular o un traumatismo, en esta región, desarrollan una confusión entre la realidad y sus confabulaciones: el daño en la región córtico-frontal es compensado por las neuronas de la región órbito-frontal.

Armin Schnider precisa que por este motivo los pacientes que padecen confabulaciones en su mayoría recuperan con el tiempo el sentido de la realidad, gracias a ese mecanismo de compensación de las redes neuronales vecinas a la región córtico-frontal. También señala que, a menudo, persiste la amnesia en estos pacientes.

En psiquiatría la confabulación es una enfermedad mental que consiste en que una persona rellena las lagunas de su memoria con experiencias inventadas que en realidad nunca han ocurrido. La persona no es consciente de que lo que cuenta no es cierto y, además, lo olvida enseguida.

También en personas sanas

Schnider señala que la confabulación no es exclusiva de las personas con un daño cerebral, ya que la reconstrucción ordinaria de los recuerdos puede también provocar errores. Destaca que cuando se nos pregunta por nuestras experiencias, tendemos inconscientemente, en caso de duda, a inventar nuestras respuestas.

En ese caso, nuestro cerebro guarda esa respuesta improvisada como un recuerdo verdadero, una observación que permite manipular la memoria de una persona, dependiendo de la forma en que se le formula la pregunta. Por eso concluye que estar convencido de la verdad de un recuerdo no es garantía suficiente de su exactitud.

Los resultados de estas investigaciones sobre la realidad, los mecanismos cerebrales implicados en su reconocimiento y en la distinción de la fantasía, fruto de más de 20 años de trabajo, se recogen en un libro cuya segunda edición acaba de ver la luz: “The Confabulating Mind”, publicado en Oxford University Press.

El libro recoge en varios capítulos la historia de la confabulación y su desarrollo en pacientes, así como el tema de los falsos recuerdos, que nos afectan cotidianamente sin darnos cuenta, y aborda casos específicos de manipulación de la memoria, que tiene una importancia especial en casos judiciales.

Referencia

The Confabulating Mind. How the Brain Creates Reality. Second Edition. Armin Schnider. Oxford University Press. ISBN:9780198789680

https://www.tendencias21.net/El-cerebro-decide-lo-que-es-real-o-imaginario_a44335.html

¿Ayudan los sueños a predecir el futuro?

La investigadora británica Sue Llewellyn cree que el procesamiento de la información que realiza el cerebro mientras duerme produce imágenes sobre el futuro. 

La profesora de la Universidad de Mánchester, Reino Unido, Sue Llewellyn propone dejar el misticismo y analizar los sueños desde un punto de vista más racional. La investigadora, sin embargo, llega a conclusiones bastante infrecuentes en el mundo científico y afirma que se puede predecir el futuro con los sueños.

¿Por qué el cerebro construye en nuestros sueños situaciones muy concretas con sucesión de acontecimientos y participantes determinados?

El sueño del faraón

Tal vez la predicción onírica más famosa de todas esté en la Biblia. El faraón sueña estar a las orillas del Nilo y ver a siete vacas gordas y hermosas, seguidas de siete vacas muy flacas y huesudas que se comen a las vacas gordas. Preocupado por su visión, el soberano busca alguien que pueda interpretar su sueño, pues podría ser en realidad un mensaje de los dioses. Finalmente, el único en el reino que logra interpretar el sueño con precisión es un joven hebreo llamado José. El significado: siete años de abundancia seguidos por siete de hambruna. Esta simple interpretación del sueño permitió al faraón anticiparse a los hechos y hacerse con grandes reservas durante los años de abundancia para paliar lo que seguiría.

Pero, si el faraón podía predecir el futuro en sus sueños, ¿por qué directamente no soñó con siete años de abundancia y siete de hambruna en vez de imaginar vacas caníbales?

«Todo tiene que ver con la manera en cómo funciona el cerebro», escribe Llewellyn. «Este no recibe información del mundo exterior pasivamente, sino que más bien la interpreta activamente y busca patrones en ella. Si fuera aleatorio, no habría patrones, y la predicción sería imposible».

La clave está en la fase del sueño rápido

La fase del sueño rápido (durante la cual se producen los sueños) puede arrojar luz sobre el asunto. Precisamente en ese periodo el cerebro es capaz de trazar paralelismos poco obvios entre diferentes hechos de la vida. Llewellyn llegó a tal conclusión tras años de estudios.

En el año 1999, científicos de Harvard, EE.UU., comprobaron que los resultados de los participantes en un test de asociaciones lejanas después de la fase de sueño rápido eran mejores que los de las otras personas sometidas a la prueba. «La percepción durante la fase de sueño rápido se distingue cualitativamente de la percepción en la fase de sueño lento. Precisamente esas diferencias explican el carácter muy asociativo y sorprendente de los sueños que tenemos en la fase rápida», explicaron los científicos.

Según afirma Llewellyn, la mayor parte de las experiencias se guarda en el subconsciente y no nos damos cuenta de un 98% de las actividades cerebrales. Sin embargo, durante el sueño el cerebro retoma esa información y la procesa elaborando asociaciones y patrones de evolución de los acontecimientos. Estos patrones aparecen en las imágenes de nuestros sueños, es decir que nuestros sueños nos indican una idea de cómo pueden evolucionar diferentes eventos en el futuro a partir del análisis de la experiencia pasada.

Visto en : Mystery Planet

EL PERFECCIONISMO PUEDE AFECTAR LA SALUD PSICOLÓGICA DE LOS JÓVENES Y CAUSAR DEPRESIÓN, ANSIEDAD Y PENSAMIENTOS SUICIDAS.

Estudiantes graduados de la Universidad de California en San Diego. California, EE.UU.
Mike Blake / Reuters
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En las últimas décadas, se ha producido un aumento significativo en las tendencias perfeccionistas entre los estudiantes universitarios, lo que podría estar dañando la salud mental de los jóvenes. A esta conclusión llegaron los autores de un estudio de casi 30 años publicado en la revista Psychological Bulletin.

Se trata del primer estudio que analiza las diferencias generacionales a través del lente del perfeccionismo. Sus autores advierten que este fenómeno puede implicar “un deseo irracional de lograr el éxito y hacernos ser demasiado críticos con nosotros mismos y con los demás”.

En un período comprendido entre los años 1989 y 2016, los investigadores analizaron los datos de 41.641 estudiantes universitarios británicos, estadounidenses y canadienses que completaron una encuesta de perfeccionismo.

En ella, examinaron tres indicadores del perfeccionismo: el deseo irracional de ser perfecto, la percepción de expectativas excesivas por parte de los demás y la colocación de estándares poco realistas sobre los demás.

Los resultados mostraron que estos indicadores aumentaron en un 10%, 33% y 16%, respectivamente, durante el período de estudio.

La influencia de las redes sociales

El autor principal del estudio, Thomas Curran, de la Universidad de Bath (Reino Unido), sugiere que el crecimiento de estos indicadores se debe a una serie de factores, pero señala como uno de los más importantes el impacto que tienen en la psicología de los jóvenes las redes sociales.

Los jóvenes se someten a una gran presión a través de estas plataformas y se esfuerzan a perfeccionar sus mentes, cuerpos y carreras, ya que se están comparando constantemente con los demás.

“Estos hallazgos sugieren que las generaciones recientes de estudiantes universitarios tienen mayores expectativas de sí mismos y de los demás en comparación con las generaciones anteriores”, agregó Curran.

“Los jóvenes de hoy están compitiendo entre sí para cumplir con las presiones sociales de tener éxito, y perciben que el perfeccionismo es necesario para sentirse seguros, socialmente conectados y valiosos”, explicó.

Según los autores del estudio, esta tendencia hacia el perfeccionismo puede estar afectando a la salud psicológica de los estudiantes. Como prueba de ello, los investigadores apuntan al auge de la depresión, la ansiedad y los pensamientos suicidas registrado en la última década.

http://www.periodicoelnuevomundo.com/2018/01/el-perfeccionismo-puede-afectar-la.html