Archivo de la categoría: Budismo e Induismo

4 principios de comunicación, según el budismo

Los principios de la comunicación son importantes en el budismo, ya que del buen uso que se hace de las palabras y de los silencios depende en gran medida la armonía en un determinado entorno social. Cada uno de esos principios se refiere a la comunicación con uno mismo y con los demás.

El budismo plantea que hay cuatro principios de la comunicación que se deben preservar para conseguir la armonía entre los seres humanos. En su enfoque, tales preceptos no son mandatos como tales, sino unos patrones de orientación que solo deben seguirse cuando lo que nos motiva es un deseo auténtico de mantener las buenas relaciones con los demás.

Con los cuatro principios de la comunicación, lo que se busca es mayorclaridad y respeto en nuestra relación con los demás. Los seres humanos empleamos el habla para dar a conocer nuestras ideas, sentimientos y emociones. Cuando lo hacemos correctamente, logramos que nos comprendan mejor y elevamos la calidad de nuestras relaciones.

Para los budistas, los cuatro principios de la comunicación son: veracidad, amabilidad, utilidad y armonía. Cada uno de ellos tiene como propósito hacer más fluida y valiosa nuestra expresión. Así mismo, todos exigen conciencia y trabajo. Veamos esto con mayor detalle.

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Representaciones de Buda y sus discípulos

El Buda Sakyamuni

Siddharta Gautama era príncipe de la casta de los Sakya, nacido alrededor del año 566 a.C. en lo que es ahora el sur de Nepal. Todo lo que se sabe acerca del nacimiento de este príncipe proviene de leyendas surgidas muchísimos años después de su muerte. Se dice que cuando Siddharta nació, un profeta predijo que la vida de aquel niño podía tomar dos rumbos: podía llegar a ser un gran emperador del mundo, o por el contrario, se convertiría en un gran maestro espiritual.

Ante esta profecía, el padre de Siddharta temeroso de perder al futuro heredero del reino, le consiguió una esposa a su hijo y lo confinó a los pisos altos del palacio, rodeándolo de mujeres y placeres para su deleite. De esta forma, el Rey mantuvo al príncipe durante varios años recluido en su propio hogar, advirtiéndole a todos los criados que por ningún motivo dejaran salir a Siddharta al mundo exterior.

Se dice que cuando Siddharta nació, un profeta predijo que la vida de aquel niño podía tomar dos rumbos: podía llegar a ser un gran emperador del mundo, o por el contrario, se convertiría en un gran maestro espiritual.

Pero cansado de tanta comodidad y placer, el joven Siddharta empezó a abrigar en su corazón el deseo de conocer el mundo que existía fuera de las paredes del palacio.

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Los 4 errores básicos de percepción según el budismo

Dentro de la profunda simpleza del budismo se encuentran diferentes listas o formulaciones esenciales que sirven como base para alcanzar la liberación. El budismo puede entenderse como una ciencia, una psicología o una filosofía, pero todas estas siempre en servicio de una soteriología, es decir, de un sendero hacia la liberación (y por lo tanto es fundamentalmente una religión, sin que los conceptos sean importantes). Con su característica sucinta lucidez el Buda resumió la existencia en cuatro nobles verdades, pero también en tres marcas existenciales y tres (o cinco) venenos o aflicciones mentales. O por supuesto, en cuatro pensamientos que llevan hacia el dharma o cuatro «moradas» divinas que conducen al despertar. Estas conocidas listas, entre otras, lidian siempre con las cosas que nos mantienen atados a la rueda del sufrimiento y con aquellas que nos liberan.

Sobre las cuatro nobles verdades y los cuatro inconmensurables, etc., ya hemos escrito antes aquí. Ahora queremos subrayar una lista menos conocida pero importante y ciertamente relacionada a las anteriores. Esto es, los cuatro errores filosóficos fundamentales que distorsionan la percepción. La base de este listado se encuentra en el Aṅguttara Nikāya(4:49), el sutra en el que el Buda enuncia los siguientes errores:

Percibiendo permanencia en lo mutable,

Percibiendo placer en el sufrimiento,

asumiendo un «sí mismo» donde no hay sí mismo,

percibiendo esplendor en lo abyecto.

Con estos errores cognitivos la mente perpetúa su ciclo alucinatorio de sufrimiento, es decir, este mundo como lo conocemos. Jay Garfield, en su traducción de los versos raíces del camino medio de Nagarjuna, señala que estos son los cuatro errores cognitivos básicos según el budismo.

1. Existe un sí mismo permanente entre los cinco agregados.

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Los 10 actos no virtuosos que debes omitir para evitar karma negativo según el budismo

En el sistema budista, que puede considerarse como una especie de economía soteriológica, existen 10 acciones que hacen que el individuo vague interminablemente en el samsara, la rueda del sufrimiento y la confusión. Estos 10 actos son parte de las enseñanzas fundamentales, algo así como el ABC que todos los monjes budistas aprenden.

Independientemente de que seamos o no budistas, estos 10 actos constituyen un resumen milenario de un entendimiento ético de la realidad, basado, sobre todo, en la premisa de que todos nuestros actos -específicamente los intencionales- tienen consecuencias. Somos resultado de nuestros actos y de nuestros pensamientos, no somos más que esto. Esto es algo que no sólo enseña el budismo, sino en general el dharma indio, como también, de alguna u otra manera, la religión judeocristiana y la filosofía occidental en la mayoría de sus sistemas éticos.

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Los ejes del amor, según el budismo.

Los cuatro ejes del amor son valores esenciales que resultan aplicables a toda forma de afecto, incluyendo el que sentimos por nosotros mismos. Se trata de parámetros que se deben cultivar y mantener para que aflore lo mejor que hay en nuestro interior.

Los ejes del amor para el budismo son cuatro y fueron descritos por el maestro zen Thich Nhat Hanh en un pequeño libro llamado Amor verdadero: una práctica para despertar al corazón. En él no solo se refiere al amor de pareja, sino a todo tipo de vínculo afectivo. Inclusive el que uno debe tener consigo mismo.

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Desentrañan los Rollos Budistas Más Antiguos del Mundo

La cabeza de una estatua de Buda. Crédito: Richard / Adobe Stock. Recuadro: Fragmentos de un manuscrito de corteza de abedul de la antigua Gandhara. Crédito: British Library (dominio público)

Los rollos budistas más antiguos jamás descubiertos se hicieron en corteza de abedul y pasaron dos milenios doblados en ollas de barro, en una cueva, situada a lo largo de la frontera norte de Afganistán y Pakistán, y ahora están trayendo al equipo de investigadores «cerca, muy cerca» de las palabras de Buda.

En 1994, se descubrieron alrededor de 200 rollos en ollas de barro en una cueva en Afganistán y Pakistán, en el antiguo reino de Gandhara, dejado por una cultura que floreció entre el año 100 a.C y el 200 d.C.

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Introducción al hinduismo: el ‘sanatana dharma’, la religión eterna

Cuando uno se acerca al estudio del hinduismo se presentan sensaciones mixtas; primero la reverencia y el asombro ante lo que es indudablemente una de las más luminosas difusiones del espíritu, y luego vértigo y confusión ante una serie de sistemas que se entrelazan e interpenetran sin una obvia delimitación taxonómica o una definición unívoca. Como dice Raimon Panikkar: «todo parece estar imbricado en todo». El hinduismo se erige sobre el fundamento del pensamiento védico, quizá la cumbre del pensamiento analógico. Un sistema de correspondencias y resonancias que logró ir más allá del mito y la magia, y producir filosofía. Incluso una especie de ciencia contemplativa, que, usando un vía negativa (neti neti; una protodialéctica) investigó la naturaleza de la conciencia con un ardor quizá jamás igualado. Como sugiere Calasso, el pensamiento védico fue «una microfísica de la mente», quizá comparable en el terreno de la conciencia o de la subjetividad con lo que fue la mecánica cuántica en el terreno de la materia o de lo objetivo.

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La práctica del zen o zazen

Fragmento del «Fukanzazengi», primer texto del maestro Dogen (1200-1254) donde explica las reglas universales para practicar zazen.

El maestro Dogen, fundador de la escuela Soto del budismo japonés, conocido como Zen, detalla en el texto que sigue cual es la postura perfecta para la práctica del zazen. Dogen propone que esta práctica era la base de las enseñanzas del primer Buda, por eso afirma: “Estudiar el Zen… es zazen”, tan sólo permanecer sentado. En este mismo texto Dogen añade: “Pensad desde el fondo del no-pensamiento. ¿Cómo se piensa desde el fondo del no-pensamiento? Es el más allá del pensamiento. Este es en sí el arte esencial del zazen”. Taisen Deshimaru trasmitió las enseñanzas de Dogen a los europeos, tras su llegada a  París en 1967.

 

Texto de Eihei Dogen

La Vía es fundamentalmente perfecta. Lo penetra todo. ¿Cómo podría depender de la práctica y de la realización? El vehículo del Dharma es libre y está desprovisto de obstáculos. ¿Para qué es necesario el esfuerzo concentrado del ser humano? En verdad, el Gran Cuerpo está más allá de la polvareda del mundo. ¿Quién podría creer que hay modo de desempolvarlo? Nunca es distinto de nadie, siempre está exactamente allá donde está. ¿Porqué ir de un lado a otro para practicar? Sin embargo, si se crea una separación, por estrecha que sea, la Vía permanece tan alejada como el cielo de la tierra. Si se manifiesta la menor preferencia o antipatía, el espíritu se pierde en la confusión. Imaginad a una persona que se jacta de comprender y que se hace ilusiones sobre su propio despertar, entreviendo la sabiduría que penetra todas las cosas, alcanza la Vía y clarifica el espíritu, y hace nacer el deseo de escalar el mismísimo cielo. Esta persona ha emprendido la exploración inicial y limitada de las zonas fronterizas pero su acción es aún insuficiente en la Vía vital de la emancipación absoluta.

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¿Es real el mundo? ¿El alma y Dios son lo mismo? Shankara vs Ramanuja: la gran disputa en el corazón del hinduismo

¿Cuál es la naturaleza del Absoluto? ¿Cuál el destino último del alma y del cosmos? ¿Es el alma diferente a Dios? ¿Es el cosmos otra cosa que Dios? ¿Cuál es el estado más alto de todos? O, en otras palabras, ¿en qué consiste la liberación, el moksha, la unión mística, la deificación del alma? ¿Es real el mundo? ¿Dios es personal o impersonal, tiene forma o trasciende todo conocimiento? Estas preguntas son la sustancia misma de la más alta especulación metafísica en todas las tradiciones religiosas. En la India, la tradición sostiene que la respuesta a todas ellas está contenida en las Upanishad. Las Upanishad son los textos que pretenden dilucidar y extraer la esencia de los Vedas, por ello se les conoce como vedanta, la culminación de los Vedas. Sin embargo, las Upanishad no son meros comentarios. Se les asocia con las enseñanzas esotéricas que recibían discípulos sentados en torno a un maestro en el bosque; y con el mismo camino del renunciante, que deja el mundo material para dedicarse exclusivamente a la liberación del alma. Shankara, generalmente considerado el más grande maestro del vedanta, da una reveladora etimología para la palabra «sad«: aquello que destruye o desata toda atadura. Para muchos académicos constituyen una especie de salto en la conciencia reflexiva de la humanidad, un paso de la observación de la naturaleza exterior, llena de asombro, hacia la autoobservación o la contemplación de la naturaleza interna, de la propia conciencia. Justo el movimiento opuesto al que lleva actualmente la ciencia occidental, que, por ello no extrañamente, considera a la conciencia como un enigma, «el problema duro de la ciencia». El profesor Radhakrishnan, quien también fuera primer ministro de India, habla sobre este giro que habría ocurrido hace unos 2 mil 800 años

Mientras que los poetas de los Vedas nos hablan del la multiplicidad en la que la luminosidad del Supremo se ha dividido, los filósofos de las Upanishad nos hablan de la Realidad Única que subyace y trasciende el flujo del mundo.

Un paso de la multiplicidad a la unidad y «de lo objetivo a lo subjetivo», en el que el sacrificio védico (yajna) -en torno al cual giraba toda la vida religiosa del hombre védico- deja de ser solamente un acto externo que requiere de una complicada serie de procedimientos rituales, para entenderse también como una operación interna, una meditación sobre el sí mismo, una particular intensidad de la conciencia. Los contemplativos de las Upanishad hacen el gran descubrimiento de que la vida se trata fundamentalmente de conocerse a uno mismo, pero no por una cuestión individualista o utilitaria, sino porque al hacerlo se obtiene conocimiento «del universo y de Dios», por jugar con una frase de la tradición pitagórica. El Sí mismo, Atman, tiene una profunda identidad con lo Absoluto, Brahman.

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RENUNCIAR AL (FALSO) REINO DE ESTE MUNDO: LA ENSEÑANZA DEL BUDA

Siddharta Gautama era el príncipe del clan de los Sakhya, una casta guerrera de lo que hoy es Nepal. Su infancia y juventud transcurrieron en un palacio de placer en el que no faltaba nada, gozando de una excelente salud y de todos los deleites imaginables. Según cuenta la historia tradicional, el padre de Gautama sabía que su hijo era muy especial, pero prefería que fuera el monarca del mundo, el conquistador, y no un santo o renunciante; por ello lo mantuvo resguardado, en un estado completamente positivo, impidiendo que presenciara el infortunio de la realidad. Pero era inevitable que Gautama saliera de ese palacio de placer, de esa hermosa burbuja en la que vivía, y en tres ocasiones logró salir del territorio que su padre minuciosamente protegía. Al pasear por el bosque con su auriga se encontró con un hombre enfermo, con un muerto y con un viejo. Esto le reveló que a fin de cuentas todo el placer del cual gozaba era ilusorio, pues era impermanente. entonces resolvió renunciar a su reino, a su familia, a todos los lujos y a toda la supuesta seguridad que esto le brinda a los seres humanos.

El hombre que sería el Buda, «el que ha despertado», viajaría por la India durante varios años aprendiendo todas
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¿Qué es el tantra? (introducción al tantra budista)

Tantra se ha convertido en una palabra de uso común en Occidente, que generalmente suscita en las personas una asociación con el sexo y el yoga, una especie de yoga sexual. Esta concepción se debe a un entendimiento muy superficial de lo que es el tantra. La palabra tantra etimológicamente significa «continuidad», «tejido» o «hilo». De aquí que se entienda como la continuidad de una sabiduría primigenia y se vincule con un conocimiento esencialmente esotérico e iniciático. Asimismo, los tantras son un tipo de textos utilizados en tradiciones hindúes y budistas en los cuales se cifran conocimientos prácticos asociados a una deidad, que el practicante debe lograr  o realizar. Entre las características principales del tantra están el uso del mantra y de mandalas o yantras, la magia, tomar el tabú como sendero, la aceptación de todas las castas y clases, la espiritualidad del cuerpo (el cuerpo como vehículo de la iluminación), la concepción del ser humano como microcosmos del universo, el uso del deseo (y del placer) como una poderosa energía para alcanzar la liberación (su orientación y exaltación y no su represión). En el caso del llamado «tantra de mano izquierda» (vamacara), la característica esencial es el uso de sustancias prohibidas -las famosas cinco m’s (en sánscrito): carne, pescado, grano sexo, alcohol y sexo- como sacramentos. El tantra de mano derecha se suele diferenciar supuestamente por sólo incorporar estas sustancias de manera metafórica; sin embargo, en la práctica no existe tal cosa como una delimitación fija, sino que hay gran fluidez y la mayoría de los «tantras» utilizan estas sustancias literal  y metafóricamente. Uno de los principios esenciales del tantra es hacer lo que sea necesario para alcanzar la liberación, sin importar las convenciones morales o legales. En Occidente, el tantra fue primero repudiado por los británicos de la época victoriana que viajaron a la India y tradujeron algunos de los textos. El famoso indólogo Monier-Williams lo consideró lo más bajo de la religión y lo más decadente del hinduismo. Sin embargo, actualmente el tantra es la escuela o estilo del hinduismo que más atracción ejerce sobre Occidente. Algunos han dicho que es un sistema, junto con el bhakti, específicamente acondicionado para practicarse en una era como la nuestra.

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Sadhus de la India: fotos de hombres que han renunciado al mundo

Esta serie de fotografías captadas en la ciudad sagrada de Benarés (Varanasi) muestra un conjunto de ascetas que al parecer pertenecen a los aghoris, una secta que practica el tantra de mano izquierda o vamachara. Los aghoris tienen a Shiva como deidad suprema y consideran que el ser humano es Shiva, sólo que oscurecido por las marcas de emociones o contaminantes mentales. La práctica, entonces, consiste en eliminar este oscurecimiento para que pueda descubrirse la naturaleza divina intrínseca. Esta secta, que ha sido dada a conocer en Occidente sobre todo por el trabajo de Robert Svoboda, gusta de hacer sus prácticas en campos crematorios -es central a su práctica la meditación sobre la muerte y la impermanencia-, viven sin casi ninguna posesión y participan en el comportamiento contracultural del tantra, como es el consumo de las cinco sustancias prohibidas y la inclusión del sexo en su sadhana.

Resulta un tanto extraño que una serie de practicantes de esta secta se presten para las fotos de un fotógrafo neoyorquino –Joey L.– que no parece estar muy familiarizado con sus prácticas espirituales. Ciertamente, son tiempos distintos, y no se puede saber qué tan logrados y sinceros son estos «modelos» en su práctica; de cualquier manera, las imágenes son una ventana a una concepción del mundo muy distinta, basada en la fe y la renuncia en completa contradistinción a nuestra vida, basada en el consumo y la voluntad de poder.

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La belleza de la muerte, morir y renacer en los rituales budistas tibetanos

El ritual de muerte del Tíbet es practicado por lamas experimentados, no por monjes novicios.

En el Tíbet tienen muchas creencias y rituales interesantes con respecto a la muerte y al mundo del más allá. Incluso hay una exclamación ritual que se pronuncia cerca del cuerpo del difunto para liberar al espíritu del cuerpo a través de una pequeña grieta, que produce la sílabamágica, en la parte superior de la cabeza.

¡Hik! y Phet!

Las sílabas mágicas en este sentido son Hik! y Phet!. El sonido solo puede ser emitido por un lama que fue instruido por un maestro en el pasado. De esta manera, el lama respectivo puede tener la entonación correcta y la fuerza física que se necesitan para una operación exitosa. El sonido Phet ¡Se puede pronunciar después de Hik! solo cuando el lama se encuentra cerca de un cadáver. Si el lama solo practica el ritual, ¡nunca debe agregar Phet! después de Hik! Porque la combinación de estas dos sílabas determina la inevitable separación entre el cuerpo y el alma. Por lo tanto, si un lama pronunciara los dos sonidos a la vez, moriría inmediatamente. Tal peligro no existe en el ritual. En el contexto de un ritual, el lama representa mágicamente al difunto a quien le presta su voz. Por lo tanto, en este sentido, el efecto de las dos palabras mágicas es sentido por el difunto y no por el lama.

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‘Buitres del Tíbet’: el fascinante documental sobre los funerales a cielo abierto de los budistas tibetanos

Desde hace siglos, en el Tíbet se ha cultivado la práctica de realizar funerales a cielo abierto. Esto es, se llevan los cuerpos de los difuntos a campos abiertos en las montañas; los cuerpos alertan a los buitres, quienes bajan a alimentarse de ellos, devorando toda la carne y dejando sólo el cráneo y el esqueleto. Este rito tiene que ver con la noción budista de que la conciencia individual deja de estar atada al cuerpo una vez que muere y viaja por el mundo mental liminal conocido como el bardo. Para los budistas, esta costumbre, lejos de ser abominable, es un acto de compasión, pues permite que muchos animales se alimenten y de esta manera genera mérito tanto para los difuntos que podrían seguir su curso de transmigración, como para aquellos que proveen los cuerpos a los animales.

Para otros, sin embargo, este ritual se trata de una barbaridad o de una curiosidad mórbida. El documental Vultures of Tibet (Buitres del Tíbet) narra esta tensión entre una práctica milenaria bienintencionada y la mezcla de horror y fascinación que produce en los turistas, sobre todo chinos, lo cual ha llevado a que la práctica sea puesta en duda en los últimos años y se realice cada vez con menos frecuencia. A esto también ha contribuido la tecnología moderna que permite hacer hoyos en las montañas con mayor facilidad y que vuelve más fácil cremar los cuerpos.
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Las leyes budistas para limpiar el karma

El concepto de karma es uno de los más bellos del budismo. Estemos de acuerdo o no con esta filosofía, sin duda constituye una interesante orientación para la vida. Algunos desconocen el hecho de que los budistas también hablan de los medios para limpiar el karma. Estos también incluyen hermosas enseñanzas.

Para el budismo, limpiar el karma tiene que ver con asumir actitudes y realizar acciones para compensar los errores o equivocaciones del pasado. En otras palabras, para ponernos al día en esas deudas simbólicas que traemos de tiempo atrás y que no hemos saldado.

Según esta filosofía, el karma se manifiesta como casualidad negativa. Sin embargo, no es fruto del azar, sino el efecto de nuestras acciones previas. El efecto de limpiar el karma es principalmente el de librarnos de ese aparente azar que trae consigo situaciones o experiencias difíciles. Esto se rige por 12 leyes que son las siguientes.

La historia se repite hasta que aprendemos las lecciones necesarias para cambiar nuestro camino”.

-Autor desconocido-

La ley esencial y la manera de limpiar el karma

La ley esencial del karma dice, en pocas palabras, que cada uno cosecha lo que siembra. ¿Qué pasa entonces cuando sabes que lo que has sembrado no es lo mejor? Simplemente, tratar de compensar el daño que hiciste. De esta manera logras limpiar el karma, aunque sea en parte.

Buda con una luz de una vela

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