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“El Efecto Mozart” dr. Horacio Krell Ceo de Ilvem.

horaciokrell@ilvem.com
Publicado por SAIKU – DE TODO UN POCO.
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Una cuerda se rompe. Paganini sigue tocando.
Otra cuerda se rompe, pero Paganini saca sonidos de lo imposible.
La tercera se quiebra. La orquesta se detiene, el público se paraliza. Paganini no.
Como un mago arranca sonidos con la última cuerda de su violín.
La orquesta se motiva, el público pasa del silencio a la euforia, de la inercia al delirio.
No es ya sólo un violinista genial, es el símbolo de quien enfrenta lo imposible.
Nunca la vida rompe la última cuerda, el talento sigue tocando.
Armoniza ciencia y arte, razón y emoción, concepto e imagen, plan con intuición.

El efecto Mozart

Neruda dijo “muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música”.

La música de Mozart influye en el cerebro por su regularidad.
Efecto Mozart es una expresión usada para demostrarlo.
Movimiento y música son una pareja inseparable que integra lo cognitivo, lo afectivo y lo motriz, desarrollan la conciencia y potencian la creatividad. El recuerdo de una melodía conduce a un pasado al que nos transportamos y traemos al presente.

La música genera la motivación necesaria antes del desafío, la relajación ante la tensión.
Se aplica también a lo curativo. La musicoterapia no es mágica, la música sí tiene la magia que conecta con las emociones, alimenta el alma y trae paz al espíritu.

Nadie es indiferente a su poderoso y magnético influjo. Poseemos una sensibilidad musical que puede estimular el crecimiento. La música puede trabajar sobre lo cognitivo, a través de las emociones, puede establecer un diálogo interactivo, hacernos tanto mover como pensar.

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ESCUCHAR ESTA CANCIÓN REDUCIRÁ TU ANSIEDAD EN UN 65% (AUDIO) SALUD

NEUROCIENTÍFICOS COMPRUEBAN QUE UNOS CUANTOS MINUTOS DE ESTA CANCIÓN INDUCEN ESTADOS PROFUNDOS DE RELAJACIÓN.

La ansiedad presume hoy de ser casi omnipresente entre las personas, al menos entre las que vivimos en grandes ciudades, hiper conectados a las redes y con un estilo de vida regido por el consumo, el trabajo y/o el entretenimiento. Esta condición, el vivir ansiosos, se ha transformado en una especie de prisión que arroja tristes consecuencias para nuestra salud física y mental. Tal vez por eso se ha masificado la búsqueda por herramientas o recursos que nos permitan matizar la ansiedad y así vivir mucho mejor de lo que vivimos.

Por otro lado, desde hace siglos, la música se convirtió en uno de los mejores acompañantes del ser humano, un estímulo hermoso con el que puede aderezar su camino y a la vez un catalizador de estados de ánimo: recordemos que la música puede ayudarnos a superar la tristeza, o sumegirnos en ella, a tranquilizarnos o activarnos, a incentivar la creatividad o incluso a sanar enfermedades con mayor rapidez. Y en este sentido no debiera sorprendernos que dentro del contexto actual, con la ansiedad como una de las deidades contemporáneas, existan piezas musicales que puedan ayudarnos significativamente a combatirla.

Un equipo de investigadores de Minlab International se propuso encontrar las piezas musicales que más ayudan a combatir la ansiedad. Entre las obras que reunieron y analizaron con voluntarios, los neurocientíficos encontraron una en particular que demostró resultados espectaculares. De hecho, comprobaron que escucharla redujo en promedio en un 65% los niveles de ansiedad de las personas.

Los efectos calmantes de esta pieza, compuesta por Marconi Union, son más sorprendentes si se considera que el trío británico la compuso, o mejor dicho diseñó, explícitamente para lograr tales resultados. De hecho “Weightless” (cuyo elegante video puedes ver aquí) fue nombrada hace un par de años como la “canción más relajante jamás compuesta”.

En todo caso te recomendamos que la tengas cerca de ti, y que pruebes escucharla en esos momentos de mucha ansiedad, estrés o insomnio, que lamentablemente son cada vez más frecuentes. Los resultados son de verdad sorprendentes: solo cierra los ojos, concéntrate en los sonidos y goza la ingravidez que este track provee.

http://pijamasurf.com/2016/11/escuchar_esta_cancion_reducira_tu_ansiedad_en_un_65_audio/

Adriana – EJERCICIO DE SANACIÓN: LIBERAR APEGOS Y DOLORES EMOCIONALES

Camino al despertar
mauandayoyi.blogspot.com.ar

iluminacion

Toma unos minutos para estar a solas contigo mismo.
Con tres respiraciones profundas, empieza a relajarte y a adentrarte en tu interior. Puedes cerrar los ojos si lo deseas.
Ahora, recuerda una situación concreta o una persona que te haya generado una emoción negativa o dolor. También pueden ser varias emociones negativas, como por ejemplo, el enojo, la rabia, la ira, el rencor, el resentimiento, el odio, la cólera, el miedo, la tristeza, etc.

A continuación, hazte la pregunta: “¿Quién siente esta emoción?”.
Permanece unos instantes en silencio, auto-indagando en quién es el que siente la emoción.
Tu respuesta es “yo”. Pero, ¿quién es este “yo”?.
Contempla eso. Contempla quién es este “yo” que siente esa emoción negativa o ese dolor.

Ahora, hazte la pregunta: “¿Soy consciente de esto?”.
Permanece unos instantes más en silencio, auto-indagando en si eres consciente de este “yo” que siente la emoción negativa o el dolor.
Tu respuesta es “sí, soy consciente”.
Si no fueras consciente, no te darías cuenta de nada de esto, estarías totalmente ausente. Por tanto, hay alguien ahí que es consciente en todo momento.

A continuación, hazte la pregunta: “¿Quién es el que es consciente?” o “¿qué es eso que es consciente todo el tiempo?”
Toma unos momentos para estar en silencio, para auto-indagar en quién es consciente del “yo” que siente la emoción negativa o el dolor.
Tu respuesta es: “Yo soy consciente”.
Entonces, hay dos yoes; el “yo” que siente la emoción y el “Yo” que es consciente del “yo” que siente la emoción.
Por tanto, ¿cuál de los dos yoes eres tú?
Contempla eso.

Estás cambiando el modo de ver las cosas. Estás cambiando tu foco de atención y te estás dando cuenta de que tú eres dos yoes, pero uno de ellos es real y el otro es ficticio, ¿cuál de ellos es el real y cuál es el ficticio?

El “yo” que siente la emoción, es tu persona, tu identidad. Es tu identificación con el cuerpo-mente y tu historia. Este “yo” ha experimentado una situación concreta y de ahí ha surgido una emoción. Este “yo” es el ego o también llamado “yo separado”.
Este “yo” no es real, es tan solo una creencia mental que se identifica con este cuerpo-mente, dando lugar a un personaje ficticio basado en conceptos y condicionamientos mentales, y patrones establecidos. Todo esto forma parte de la historia, de la película, por tanto es ficticio.

Por otro lado, el “Yo” que está más allá de la historia, y que está todo el tiempo observando todo lo que sucede, es un “Yo” que no puede ser nombrado, no puede ser descrito, porque no tiene nombre ni forma. Está más allá de lo que acontece, percibiendo, observando y siendo consciente. Siempre permanece como Presencia Consciente, como observador.
Este “Yo” es tu verdadera naturaleza. Eres Tú. Es la Conciencia Pura no manifestada que está más allá de las formas manifestadas.

Ahora puedes ver claramente que no eres el personaje que está implicado en la historia. Puedes ver que esa emoción que sientes no es tuya, simplemente ha surgido debido a que estabas identificado con el “yo”, y cuando ha surgido un pensamiento, te has apegado a él. Este apegarse al pensamiento ha generado una emoción en tu cuerpo, la cual te ha hecho sentir mal, te ha hecho sentir dolor.
Así pues, cada vez que te identificas con este “yo” que crees que eres, cada vez que te identificas con tu cuerpo-mente y tu historia, estás generando dolor y sufrimiento. El apego al “yo” es la causa de todo el dolor emocional.

¿Puedes darte cuenta de que tú no eres el “yo”?
Contempla eso.
Tú eres eso que está más allá de esta película del “yo” y su historia. Eres eso que siempre observa, eso que siempre está consciente.

Pongamos un ejemplo: Imagina la pantalla de un cine, y en la pantalla aparecen unas imágenes; un bosque que se está quemando. Los árboles se queman, pero ¿se quema la pantalla?
La pantalla no se quema, pues no forma parte de la película.
La película es una proyección, por tanto, es una ilusión.
La pantalla, en cambio, es el espacio en el cual sucede la historia. Y nunca es afectada por la historia. Los árboles que aparecen en la pantalla sí se queman, porque forman parte de la película; pero la pantalla no se quema, ya que está más allá de la película.
La pantalla se mantiene siempre intacta. La película no puede dañarla, no puede herirla.

Tú, Presencia Consciente, eres la pantalla, en la cual sucede una historia. Mientras no estés identificado con un “yo”, no puedes ser afectado por lo que sucede en esa historia; no puedes ser tocado, ni herido. Por tanto, no puedes sentir dolor ni sufrimiento. Únicamente siente dolor y sufrimiento el personaje que está involucrado en la historia; el “yo”, el ego. Es importante trascender este “yo” y vivir desde nuestra verdadera esencia.
Mientras nos identifiquemos con un personaje que vive una historia, sentiremos dolor y sufriremos, pero si cambiamos nuestro punto de vista y enfocamos nuestra atención a Eso que está más allá y que siempre es consciente de todo lo que acontece, y reposamos como Consciencia Yo Soy, entonces nada ni nadie podrá afectarnos ni alterarnos, no habrá sufrimiento, solo paz.

Ahora que puedes ver claramente que Tú eres Presencia Consciente, observa esa emoción que siente este “yo” que creías ser. Únicamente observa intensamente esa emoción. Al observarla siendo Presencia Consciente, verás que la emoción desaparece. Se disuelve en la nada. Se transmuta en luz.
Tú tienes el poder de poder transmutar toda negatividad y dolor en luz. Solo con la luz de tu Presencia Consciente, cualquier forma de negatividad, se disolverá.
Ésta es la sanación más elevada. Y tú puedes acceder a ella siempre que quieras.