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Hallados los posibles restos de Buda: desenterrados en China huesos incinerados de hace 2.500 años con reveladora inscripción

En lo que podría ser un hallazgo enormemente significativo para los budistas de todo el mundo, un equipo de arqueólogos ha desenterrado en China una antigua caja de cerámica que contiene restos humanos incinerados. La caja presenta una inscripción según la cual pertenecen a Buda, también conocido como Siddhārtha Gautama.

Siddhartha Gautama, también conocido como el Buda o “El Iluminado,” es probablemente una de las personas más influyentes procedentes de la India al haber fundado una religión tan importante como el budismo.  Se cree que habría vivido y enseñado en la región más oriental de la antigua India en algún momento entre los siglos VI a. C. y IV a. C.  Según el Mahaparinibbana Sutta del canon Pali, a la edad de 80 años Buda anunció que pronto alcanzaría el Parinirvana o estado inmortal definitivo y abandonaría su cuerpo terrenal.

Se cuenta que, después de su muerte, las reliquias resultantes de la cremación del Buda se habrían dividido entre 8 familias reales y sus discípulos. Según la leyenda, siglos más tarde estas reliquias fueron depositadas en santuarios por el rey Ashoka, quedando custodiadas en 84.000 estupas. Supuestamente muchos de los restos fueron llevados a otros países.

 ‘La muerte de Buda’, pintura en rollo colgante perteneciente al Museo Británico. Imagen: Trustees of the British Museum

 ‘La muerte de Buda’, pintura en rollo colgante perteneciente al Museo Británico. Imagen: Trustees of the British Museum

Reuniendo los restos del Buda

Hace unos 1.000 años, dos monjes llamados Yunjiang y Zhiming pasaron dos décadas reuniendo los restos del Buda que habían sido distribuidos por toda la India y otros países. Live Scienceinforma de que la caja recientemente descubierta, que fue desenterrada en el Condado de Jingchuan, China, venía con una inscripción fechada en el 22 de junio del año 1013. En ella se puede leer:

“Los monjes Yunjiang y Zhiming de la Escuela del Loto, que pertenecían al Templo Mañjuśrī del Monasterio Longxing situado en la Prefectura de Jingzhou, reunieron más de 2.000 fragmentos de śarīra [restos incinerados de Buda], así como dientes y huesos del Buda, y los enterraron en la Sala Mañjuśrī de este templo. […] Querían reunir śarīra [reliquias budistas] a fin de promover el budismo. Para alcanzar este objetivo, ambos practicaron la instrucción del budismo en todo momento a lo largo de sus vidas durante más de 20 años. A veces recibían el śarīra de donaciones de terceros; a veces lo encontraban por casualidad; a veces lo compraban en otros lugares; y a veces había quien les daba śarīra para demostrar su devoción.”

 

La caja cerámica con restos humanos incinerados que se cree podrían pertenecer a Buda. Fotografía: Chinese Cultural Relics

La caja cerámica con restos humanos incinerados que se cree podrían pertenecer a Buda. Fotografía: Chinese Cultural Relics

Según Live Science, los arqueólogos identificaron restos humanos incinerados dentro de la antigua caja cerámica, y aunque es imposible decir con certeza si en realidad se trata de los restos mortales de Siddhārtha Gautama, la inscripción de hace 1.000 años sin duda sugiere que éste es el caso.

El descubrimiento fue realizado en diciembre del 2012, cuando un grupo de aldeanos se encontraba reparando caminos. Después de años de excavaciones arqueológicas en el lugar, este hallazgo históricamente tan significativo fue divulgado en lengua china en el año 2016. Ahora, el descubrimiento ha alcanzado el mundo de habla inglesa por primera vez al ser publicado en la revista Chinese Cultural Relics (“Reliquias Culturales Chinas”).

Imagen de portada: Estatua de Buda (CC by SA 4.0)

Autor: April Holloway

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

Los científicos descubren que hay “sentimientos tras la muerte”

Por Sputnik

Después de la muerte, las personas se dan cuenta de que han muerto y siguen comprendiendo lo que sucede a su alrededor, afirmó el doctor Sam Parnia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York.

De acuerdo con Parnia, director de la investigación de cuidados críticos y resucitación de la institución neoyorquina, estudios recientes mostraron que las personas pueden seguir experimentado alguna forma de conciencia en la primera fase de la muerte.

Evidencias revelan que algunas personas, cuyos corazones se detuvieron y luego volvieron a latir, han podido describir relatos precisos de lo que sucedía a su alrededor mientras estaban clínicamente muertos, afirmó Parnia a Live Science.

“Describen a los médicos y enfermeras trabajando, describen estar conscientes de las conversaciones y de las cosas visuales que estaban sucediendo”, dijo Parnia.

Actualmente, Parnia y otros científicos llevan a cabo una investigación acerca de la conciencia después de la muerte, en el marco de la cual están analizando las experiencias de un gran número de personas en Europa y Estados Unidos que han sufrido un paro cardíaco y muerto clínicamente.

El objetivo de esos expertos es encontrar métodos más precisos para monitorear el cerebro más allá del umbral de la muerte y mejorar los métodos de reanimación, y de esa manera, prevenir las posibles lesiones cerebrales al ‘reiniciar’ el corazón, concluyó Parnia

Los científicos descubren que hay “sentimientos tras la muerte”

6 Conceptos de Buda sobre el amor

https://genial.guru/

La sabiduría de Buda Gautama, fundador de la antigua enseñanza filosófica hindú, no pierde su vigencia.

Genial.guru te invita a tomar en cuenta estos sencillos pero sabios consejos. Te ayudarán a hacer tu relación más feliz y armoniosa.

1. Ámate a ti mismo

El primer paso hacia el amor verdadero es entender lo importante que es amarte a ti mismo. Esto te permitirá sentar las bases para un vínculo fuerte con otra persona y abrirte a ella completamente. Cuando te amas de verdad, ves el reflejo de este amor en otra persona. Esto sucede porque todos estamos unidos espiritualmente.

2. Disfruta de lo que eres

Pensar que alguien o algo desde afuera es capaz de regalarte amor y tranquilidad no es muy sensato. De acuerdo con la filosofía oriental, apegándote a esta idea, te enfrentarás inevitablemente con la decepción. Lo que sucede es que todo es pasajero: las emociones, tanto malas como buenas, aparecen y se desvanecen como el viento. Pero la verdadera felicidad proviene de la conciencia de tu existencia, es decir, desde adentro. Solo al sentirte una persona completa, podrás ofrecerle algo a otra persona.

3. Regala amor y cariño

No solo nuestra pareja o familia merecen nuestro amor, sino también todo el mundo. Las personas creen que solo sus seres queridos valen la pena para dedicarles tiempo y esfuerzo, pero solo imagina si cada quien tratara a todo el mundo como a su familia: el mundo sería un lugar totalmente distinto.

4. Ten cuidado con las palabras

Es mala idea de verdad proyectar tu estado anímico a otras personas, especialmente a quienes amamos. Por lo tanto, diciéndole a alguien cosas que pueden lastimar o provocar pensamientos negativos, no solo podemos perjudicar seriamente nuestra relación, sino la oportunidad de formar un vínculo fuerte con esa persona.

5. Olvídate del odio

La próxima vez que alguien te diga algo que te lastime o te ofenda, recuerda que siempre tienes derecho de elegir cómo reaccionar. Guiado por amor, no por odio, no solo le darás a la persona una oportunidad de conservar la relación sino también una oportunidad de entender que existe una mejor forma de hablar sobre los problemas.

6. Sé agradecido

Uno de los problemas más comunes que existen en las relaciones es el deseo subconsciente de las personas de percibir si pueden obtener algún provecho. No sienten agradecimiento porque ya tienen una pareja amada, sino muchas veces envidian la bonita fachada de otras relaciones creyendo que “el pasto de los vecinos está más verde”. Esta postura nunca ayudará a hacer que el amor brote entre los dos.

Evangelio de JUDAS CENSURADO por el Vaticano ¿Por REESCRIBIR la historia de Jesús?

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Todo lo que sabemos acerca de la historia de Judas Iscariote, el hombre que supuestamente traicionó a Jesús con un beso en la mejilla que dio lugar en última instancia a su crucifixión. Pero ¿cuánta gente sabe que hay un antiguo y auténtico Evangelio de Judas que ha sido censurado y suprimido porque afirma que Judas y Jesús estaban en realidad trabajando juntos para un propósito oculto?
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Judas Iscariote es, sin ninguna duda, uno de los más odiados y famosos villanos de todos los tiempos. La Biblia oficial afirma que fue una vez un discípulo de Jesucristo, pero luego lo traicionó sin piedad por la riqueza material. Pero, ¿que si existe un texto antiguo, que ha demostrado ser auténticos, que relata las conversaciones secretas entre Jesús y Judas en los que ellos planearon la “traición” de Judas hacia Jesús ya que Judas era en realidad uno de los más avanzados seguidores de Jesús? Pues bien, el Evangelio de Judas que fue traducido por primera en el 2006 afirma eso!

El Evangelio de Judas

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Conocido como un evangelio gnóstico, que era una secta del cristianismo (algunos dirían que los primeros cristianos y seguidores de Jesús) que cree que el conocimiento y la educación para el autocontrol fueron el camino hacia la iluminación y la ascensión espiritual, en oposición a la corriente principal de la creencia cristiana de que la obediencia a la Iglesia Católica romana era el camino.

Lo que hace que las enseñanzas gnósticas tan controversial es que ellos creen que el dios del antiguo testamento es un impostor y de hecho el mal. Ellos creen que engaño a la humanidad para que lo adoren y se ha manipulado la historia en gran medida en este sentido. También creen que Jesús no es el único Dios verdadero, sino un representante de la más alta esfera espiritual que fue enviado a la Tierra con la intención de ayudar a despertar a la gente y los ilumine sobre estas verdades ocultas.

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Los gnósticos creen que la Tierra es un tipo de prisión que el dios del antiguo testamento controla, conjuntamente con los arcontes, que como invasores alienígenas que nos gobiernan. También creen que hay múltiples dioses, pero un solo Dios verdadero por encima de todos ellos.
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Aunque hay más de 50 textos antiguos que se cree ha sido deliberadamente censurado de la Biblia oficial por el imperio romano a través del consejo de Nicea en el siglo 4, éste en particular se cree que ha sido compuesto en el siglo II en la antigua lengua copta y ha sido fechado por carbono aproximadamente en el año 280. el documento, sin embargo, se cree que proviene de una fuente griega antigua pero es auténtico de cualquier modo.

Imagen relacionadaEl Evangelio de Judas se compone de 16 capítulos que documentan las enseñanzas de Jesús acerca de la espiritualidad y la cosmología, que Judas capto mejor que otros estudiantes de Jesús. El texto antiguo es, básicamente, Jesús enseñando a Judas sobre el significado profundo de la vida, y es que el reino espiritual invisible es la realidad más alta y la física es en gran parte una ilusión. En él se explica cómo, con el tiempo, los humanos llegaron a creer más en el mundo físico que la espiritual el cual ha culminado en la separación del más alto Dios.

Puede conocer más detalles de este increíble texto antiguo en el vídeo a continuación;

Este articulo es propiedad de:http://conspiraciones1040.blogspot.com/

Los cardenales rebeldes del Vaticano que acusan al papa Francisco de hereje

http://www.semana.com/mundo/articulo/papa-francisco-es-acusado-de-hereje-por-cardenales-del-vaticano/505491

Cuatro altos prelados de la Iglesia católica hicieron pública una carta en la que señalan al pontífice por causar “confusión” en asuntos clave para la doctrina. En particular, se refieren a su intención de dar mayor inclusión para los divorciados que se han vuelto a casar.

Los cardenales que firmaron la carta y la hicieron pública, en una maniobra sin precedentes en el Vaticano: Walter Brandmüller, Raymond Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner. Foto: BBC/ AFP / GETTY IMAGES

Una carta pública y una rebelión en ciernes: un grupo de cardenales ha expresado preocupación por las enseñanzas del papa Francisco y lo ha acusado de causar confusión en asuntos clave para la doctrina católica.

En una carta dada a conocer esta semana, cuestionan al Pontífice por su exhortación apostólica Amoris laetitia (“La alegría del amor”), un documento que intenta abrir nuevos caminos para los divorciados católicos y delinear una Iglesia más tolerante en aspectos relacionados con la familia.

En rigor, la misiva no es nueva: la enviaron en septiembre, con cinco preguntas concretas que requerían sólo un “sí” o un “no” como respuesta por parte del Papa para aclarar lo que los cardenales consideran dudas o imprecisiones que tocan directamente “la integridad de la fe católica”.

Los cuatro altos prelados, representantes de los sectores más conservadores del catolicismo, apuntan que Francisco ha generado “grave desorientación y gran confusión entre muchos creyentes”.

Y le piden solución para las “interpretaciones contradictorias” que se desprenden de su tratado sobre el amor.

Mar de fondo

Avalada por cuatro cardenales -funcionarios del más alto rango de la jerarquía eclesiástica-, la carta representa una muestra abierta de rebeldía, que refleja el descontento de los tradicionalistas en el seno de la Iglesia.

Los firmantes son tres cardenales retirados: los alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner, y el italiano Carlo Caffarra; más el estadounidense Raymond Leo Burke, el único en funciones aunque degradado en 2014 de un alto cargo en la Signatura apostólica y crítico asiduo del actual Papa.

Afirman que eligieron difundirla después de esperar dos meses por una respuesta del Pontífice que nunca llegó.

Pero detrás del comunicado se vislumbra una confrontación mayor entre facciones del catolicismo que ya se había esbozado al momento de la publicación de Amoris laetitia, en abril de este año.

Este tratado, de 260 páginas, es una guía de la vida en familia que propone una aceptación por parte de la Iglesia de algunas realidades de la vida moderna.

En él se pide una mirada compasiva, en lugar de crítica, de las “familias heridas” o divididas, y se exhorta a los sacerdotes a tratar con compasión, por ejemplo, a los católicos divorciados y vueltos a casar, alegando que “nadie puede ser condenado para siempre”.

La exhortación había sido muy esperada entre los 1.300 millones de católicos del mundo y fue una de las jugadas fuertes del Papa para darle su impronta a una Iglesia que pueda considerarse más abierta e inclusiva.

Sin embargo, grupos de teólogos y obispos reclamaron entonces que la Amoris laetitia estaba plagada de imprecisiones que daban lugar a interpretaciones contradictorias de la doctrina.

Ahora, el momento en que los cuatro cardenales eligieron dar a conocer su carta no es casual, señalan expertos en temas vaticanos: ocurre poco después de que se filtró una comunicación del Papa con los obispos de su natal Buenos Aires, en la que el líder sugería una interpretación de su documento pastoral que había sido considerada “herética” por uno de los cardenales signatarios.

En particular, el polémico capítulo ocho de Amoris laetitia, que habla de la posibilidad de que los divorciados que vuelven a contraer matrimonio civil, sin haber conseguido la anulación de su unión religiosa, puedan recibir la comunión.

Esto no lo ha permitido la iglesia por siglos, por considerar quetodo intento de vivir en pareja tras una separación representa una unión “irregular” y un acto de adulterio, salvo que se abstengan de tener relaciones sexuales y convivan “como hermano y hermana”.

El documento papal no cambia la doctrina, pero abre las puertas a que los obispos de cada país la interpreten de acuerdo a la cultura local y contemplen cada caso particular.

Si hay factores que limitan la “responsabilidad y culpabilidad” del divorciado, escribió el Papa, entonces “la Amoris laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la reconciliación y la Eucaristía”.

“No hay otra interpretación”, remató Francisco en su carta a los obispos argentinos, considerada una nota al pie de la exhortación apostólica.

En el ojo público

La carta de los cardenales díscolos, difundida el lunes, interroga precisamente al Papa sobre esta cuestión.

Lo hace mediante dubias, preguntas teológicas que requieren una respuesta negativa o positiva, sin más, y que son un mecanismo para resolver dilemas referidos a los sacramentos o a normas morales absolutas.

La primera dubia cuestiona si, contra lo que habían establecido Papas anteriores, “ahora es posible absolver” o “dar la santa comunión a una persona que, aunque atado por un vínculo matrimonial, vive con otra persona como marido y mujer”, lo que contradice expresamente una encíclica de 1981 del Papa Juan Pablo II.

La falta de respuesta del Pontífice a esta y otras cuatro preguntas llevó a la decisión de hacer pública su preocupación, señalan los cardenales, según les dicta su “conciencia de responsabilidad pastoral”.

Pero niegan que se trate de un ataque “conservador” contra los sectores “progresistas” de la Iglesia, ni de un “intento de hacer política en la Iglesia” o sublevarse frente al Papa, con quien los une “un afecto colegiado”.

La entrelínea política

Sin embargo, la lectura política del reclamo que cobró estado público no tardó en llegar. Ocurrió con la carta ahora, pero había ocurrido antes con la Amoris laetitia.

Entre los teólogos más conservadores, se sostiene la idea de que las enseñanzas modernizadas del Papa sobre las familias y los divorciados católicos son en parte “sacrílegas” y “pueden justificadamente ser consideradas heréticas”, como señala Steve Skojec, cofundador y director de la publicación católica One Peter Five.

Lo ven como un movimiento del Papa tendiente a relajar las normas morales que debilitará los fundamentos de la Iglesia.

Otros, en tanto, consideran que la polémica Amoris laetitia no tiene peso suficiente, ni mucho menos lo tiene la carta filtrada a los obispos porteños, como para alimentar una revuelta entre cardenales.

Y apuntan que ambas deben ser leídas en línea con la tradición católica preexistente.

Lo cierto es que la carta no es la primera interpelación al líder del catolicismo: en julio, 45 teólogos y eclesiásticos firmaron otra misiva, dirigida al Colegio Cardenalicio, en el que pedían clarificaciones a Francisco.

Y las cuestiones relacionadas con el divorcio -así como con la homosexualidad, la educación sexual, la inequidad económica, la responsabilidad frente al cambio climático y otros temas ríspidos para la jerarquía católica- están destinadas a dejar al desnudo la línea de fractura entre el Papa y los sectores más conservadores bajo su tutela.

“El Papa no ha cambiado la doctrina, sino que ha abierto puertas para una mayor conexión con los católicos en asuntos como el divorcio y para la consideración de casos particulares”, apunta la periodista Caroline Wyatt, por muchos años encargada de temas religiosos en la BBC.

“Pero los tradicionalistas dirán que el Papa abre un camino al caos futuro, al introducir la idea de que eso de ‘una misma talla sirve para todos‘ dentro de la Iglesia podría no ser la manera de avanzar”.

En el otro extremo, apunta Wyatt, siempre estarán los liberales, también descontentos pero en este caso porque no se ha hecho suficiente en el postergado proceso de modernización del catolicismo: esperan “algo que el Papa nunca será capaz de entregar”.

La AMANTE de Ramsés I que reencarnó en una NIÑA DEL SXX y escribieron libros sobre ella

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La reencarnación es un tema polémico, tanto si crees como si no. Lo que salta a la vista es que hay cosas para las que todavía no tenemos explicaciones, o al menos satisfagan las mentes más escépticas.

Dejando a un lado el hecho de si existe o no, te presentamos un extraño acontecimiento, por decir lo menos, que involucra a una niña y a una reencarnación del Antiguo Egipto. Decide tú y danos tu opinión.

El caso de la niña que era una reencarnación del Antiguo Egipto

Reencarnación del Antiguo Egipto. Suena interesante, ¿pero es posible? Obviamente, para quien cree sí. Para quien no, resulta mucho más difícil poder explicar lo que le ocurrió a Dorothy Eady, una chica nacida en Inglaterra en 1904.

Tenía apenas 3 años cuando cayó por las escaleras de su casa, y se dio un golpe tan fuerte que quedó inconsciente; el médico de la familia la atendió pero la declaró muerta y al volver una hora después para comenzar los arreglos del cuerpo su sorpresa fue mayúscula al encontrarse a Dorothy jugando, tan tranquila.

La niña comenzó a tener sueños recurrentes y hablaba de un edificio muy grande con columnas, y a menudo lloraba pidiendo “ir a casa”. Un buen día, un año después de aquel accidente, sus padres la llevaron al Museo Británico. La pequeña, de escasos 4 años, al entrar en las salas egipcias se soltó de su madre y corrió al pie de las grandes estatuas para besarles los pies. Contentísima, decía que ésa era su casa y su gente; a partir de allí mostró un interés creciente enEgipto, y en el Museo recibió de Ernest Wallis Budge las nociones para leer jeroglíficos. Comenzó a estudiar Egiptología hasta 1930, fecha en la que viajó al país africano; allí se casó con un estudiante egipcio con quien tuvo un hijo, al que llamó Seti. A partir de allí comenzó a llamarse a sí misma Omm Seti, o “madre de Seti”.

El caso de la niña que era una reencarnación del Antiguo Egipto
Ruinas del templo de Seti I

El matrimonio duró poco. Tal como lo cuenta ella misma, creía ser Bentreshyt, sacerdotisa y sirvienta de la corte de Seti I, hijo de Ramsés I y Sitra y segundo faraón de la dinastía XIX.

La parte más interesante es que, además de sacerdotisa, Dorothy/Bentreshyt era también amante del faraón, y según escribe en sus diarios, tuvo encuentros amorosos nocturnos con Seti I; la primera vez se le presentó como la momia embalsamada que se conoce actualmente, pero luego con el aspecto de un hombre fuerte, aunque entrado en la cincuentena. Cuando se casó estas “visitas” fueron platónicas, y cuando el divorcio se hizo efectivo, volvieron a sus características más eróticas.

A los 15 años, Dorothy tuvo su primer sueño lúcido con la momia del faraón Seti I, una aventura onírica que, según ella, le trajo memorias de su vida pasada. Esto llevó a que poco a poco, ya como señorita, abandonara la religión cristiana y abrazara la religión politeísta del antiguo Egipto.

Cabeza de la momia de Seti I.

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La Iglesia católica y sus crímenes contra la Humanidad POR: JAVIER FISAC SECO. HISTORIADOR, PERIODISTA Y ESCRITOR ·

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La Iglesia ha aplicado siempre la pena de muerte a sus enemigos ideológicos y morales: todos sus herejes. Sólo en aplicación de esta pena, los asesinatos religiosos pueden contarse por cientos de miles. ¿Ha renunciado la Iglesia a la aplicación de esta pena en alguno de sus documentos? ¿Dónde?¿Cuándo?

Si de cadáveres hablamos, señores obispos y cardenales, tendremos que hablar de los millones que el clero, la corporación sagrada de la que ustedes forman parte, asesinó, ininterrumpida e incansablemente, durante más de catorce siglos. ¿Recuerdan cuantos miles de ellos y ellas fueron incineradas en sus hogueras? O ¿cuántos murieron en sus batallas bajo el signo de la cruz? Por dónde quieren que empecemos a contar por el final, la IIª Guerra Mundial, o por el principio bíblico, el asesinato por el que Moisés se vio obligado a huir para reaparecer bajo la protección de su nuevo dios, Yavé?

El clero católico que, como fantasmas perdidos entre las ruinas de un castillo medieval, pasea sus miserias, el voto de castidad y el de obediencia, con el mismo orgullo, arrogancia y soberbia con el que un general mongol, nazi o franquista exhibe sus medallas, méritos de guerra, de cada una de las cuales cuelgan los miles de cabezas de sus víctimas, el clero católico, alimentado como un vampiro, con la sangre de sus muertos, sin cuyo alimento hace siglos que habría dejado de existir; el clero católico, hijo de la crueldad bíblica, como no puede ser de otra manera en aquellas personas que, tras renunciar al placer y a la libertad de conciencia, jurando castidad y obediencia, convirtiendo su vida en un voluntario infierno patológico, necesitan sublimar estas  estructurales carencias humanas por placeres monstruosos, sadomasoquistas, utilizando la crueldad para calificar de asesinas a las mujeres que abortan, sin su licencia canónica, porque con su licencia siempre han abortado las princesas.

Hay que ser mujer para poder ser asesino de no nacidos y no guerrero, porque éstos asesinan en nombre de dios bajo su estandarte, con su bendición y cumpliendo su sagrada misión de machos. Misión que les autoriza a matar a todos sus enemigos en un gesto heroico. Porque por eso son hombres, porque pueden matar, sin necesidad de tener que parir, ni tenerse que sentir culpables. El oficio de matar es un sagrado privilegio del macho. El de abortar un crimen femenino. Porque parir es cosa de mujeres.  Ya fueron condenadas por el dios bíblico a parir y con dolor porque el sufrimiento y la sangre excitan, hasta el éxtasis, a su dios.

En la comedia “Ifigenia en Áulide”, Eurípides hace decir a Clitemnestra, esposa de Agamenón, quien iba a sacrificar a su propia hija a la diosa Artemis para satisfacerla: “Sea, sacrifica a nuestra hija, y ¿qué oración elevarás durante este sacrificio? ¿Qué favor pedirás al dios al degollar a tu hija? ¿Acaso un retorno funesto después de partida tan infame? ¿Y qué es lo que, en justicia, yo debo pedir por ti ¿No es considerar a nuestros dioses insensatos pedirles que sean benévolos con los asesinos? Cuando regreses a Argos ¿te lanzarás al cuello de tus hijos? No, esto no podrás hacerlo. ¿Cuál de ellos osaría levantar los ojos hacia ti? ¿Para que lo abrazaras y lo asesinaras?

¿Cuántos contables necesitaremos para contabilizar los asesinados, mujeres, niños y hombres, en nombre del dios bíblico y neotestamentario? ¿Cuánto tiempo necesitaremos para contarlos? En “Números” XIV Yavé habló a Aarón, diciendo: “¿Hasta cuándo voy a estar oyendo lo que contra mí murmura esa turba de depravados, las quejas contra mí de los hijos de Israel? Ninguno entrará en la tierra que con juramento os prometí por habitación. En este desierto yacerán vuestros cadáveres. Vuestros hijos errarán por el desierto cuarenta años hasta que vuestros cuerpos se consuman. En este desierto se consumirán; en él morirán”.

Y por si no quedara satisfecho con el penoso peregrinar al que condena a su propio pueblo, elegido por él,  arrebatado por la ira que necesitaba satisfacer descargándola contra alguien, aprovechó el paso del mar Rojo para sepultar en sus fondos a miles de egipcios. En el mismo libro bíblico “Números” VII, 16, añade: “Devorarás a todos los pueblos que Yavé, tu dios, va a entregarte. Tus ojos no los perdonarán”…Y en XX remata: “La sitiarás y, una vez tomada, pasarás a todos los varones al filo de la espada, pero las mujeres, los niños, los ganados y cuanto haya en la ciudad, todo será botín que tomarás para ti y podrás comer los despojos de tus enemigos, que Yavé, tu dios, te da. En las ciudades de las gentes que Yavé, tu dios, te da por heredad, no dejarás con vida a nadie de cuantos respiran”. En XXXI Moisés, aterrorizado por el miedo a Yavé, su dios, se irrita con los guerreros israelíes porque no han asesinado a toda una población, gritándoles: “Por qué habéis dejado la vida a las mujeres? Matad a todas las que han conocido lecho de varón y a todos los niños”. Y no sigo porque cualquiera puede consultar la Biblia, en cualquier versión, en Internet.

Me ha parecido necesario hacer una breve presentación del carácter del dios católico para que a nadie le extrañe que, cuando nos pongamos a contar las víctimas causadas por este dios, para satisfacer su sed y para su gloria, a nadie le extrañe que la crueldad está indivisiblemente asociada a la construcción y supervivencia de la Iglesia católica. Con ese dios nada es imposible. Podíamos empezar a contar sus víctimas al finalizar la Segunda Guerra Mundial porque sería más que suficiente para satisfacer la sed de dios, pero hasta llegar aquí, no sería justo olvidar los otros millones de víctimas, que la Iglesia católica necesitó inmolar, sacrificar, incinerar a su dios para edificarse sobre sus cadáveres.

Y puesto que ellos tienen la arrogancia de santificar a sus mártires y construir con sus muertos su memoria histórica para no olvidar nunca que todos somos sus enemigos y sus potenciales víctimas, es cuestión de tiempo, será de justicia contabilizar, aunque sea muy someramente, los millones de muertos que cayeron bajo el signo triunfante de la Cruz.

La Iglesia católica, como las demás religiones monoteístas, tiene la especial debilidad histórica y política de asociar su suerte a la de los monarcas y dictadores, emperadores y sátrapas que han gobernado el tiempo histórico degollando a todos los enemigos de Yavé. La Iglesia tiene la teoría de que todo poder viene de dios y que los que gobiernan lo hacen porque han sido puestos por dios, por intermedio de la Iglesia, y bajo su autoridad espiritual y política. Gelasio I, papa en el siglo V, elaboró la teoría, llamada de las “dos espadas”. Ya enunciada por Pablo de Tarso cinco siglos antes.

La espada militar y política, la del verdugo que corta cabezas, está a las órdenes de la espada clerical. Por tanto, todos los crímenes cometidos contra la Humanidad por la espada del verdugo deben atribuirse a la mano espiritual que la mueve: la Iglesia. A veces, muchas veces, la Iglesia, por ser ella misma una corporación con poder militar y espiritual, no ha necesitado de otros poderes para degollar e incinerar por su propia mano a sus enemigos.

Conozcamos algunos de estos monarcas y emperadores que, además de asesinos contra la Humanidad, fueron proclamados santos por la Iglesia católica. El emperador Constantino I el Grande, elevado a la santidad por los cristianos. Una de sus hazañas, que le dio la victoria sobre Majencio, la de Puente Milvio, la inició bajo el emblema “Con este signo vencerás”, el signo era la cruz de Cristo, pintada en los escudos de sus soldados. Satisfecho con el dios católico entregó en donación al papa Silvestre I un hermoso palacio que debía transformar en Iglesia para dar gloria a dios. Legalizó a los cristianos y se pasó el resto de su reinado persiguiendo a los paganos. A tos los miles de habitantes del Imperio que no se sometían al nuevo y único dios del Imperio y del emperador.

He aquí la manera de difundirse y consolidarse el cristianismo, por la mano ensangrentada. Este mismo emperador convocó e impuso la doctrina del “credo” en el primer concilio de Nicea para terminar con los arrianos, que fueron perseguidos y uno por uno degollados. La Iglesia se convertía, como siglos después hará con Mussolini, en el instrumento de control de los súbditos del emperador, como garantía de la unidad política del Imperio.

Otro emperador, Teodosio I, el grande, también elevado a los altares, y con razón, hizo del cristianismo la única religión oficial. La religión del Estado. Automáticamente todas las milenarias religiones fueron declaradas ilegales, sus fieles perseguidos y asesinados y sus templos y riquezas transferidos a la Iglesia católica. La biblioteca de Alejandría fue destruida y los cristianos ocuparon los cargos públicos que habían estado en manos de las otras milenarias religiones. Teodosio I tenía la habilidad de publicar “decretos” para destruir a los no cristianos.

Otro emperador, Carlomagno, se asoció a la Iglesia e hizo de ésta su instrumento de control y unificación política de los súbditos de su imperio. Bajo el signo de la cruz conquistó a todos sus enemigos y los del papa, lombardos, sajones, bávaros, eslavos, ávaros, y a los que no convirtió los degolló. El papa le coronó emperador por la” gracia de dios”. El mismo título que daría a Franco, siglos después como “Caudillo de España, por la Gracia de Dios”. La memoria de la Iglesia es un fantasma de siniestros recuerdos. Carlomagno es santo. A Franco aún no lo han santificado pero rezaban por su salud y eterna vida todos los días en todas las misas. A los que lucharon al lado de Franco y bajo el signo de la cruz, sí los van santificando por oleadas anuales. Su memoria no perdona a sus enemigos.

Sin salirnos de la Edad Media, la edad orada de la Iglesia y la teología, durante varios siglos el clero estuvo provocando y desencadenando constantes guerra y no sólo contra los herejes. Provocó la guerra de las investiduras. Convocó las cruzadas contra el Islam para conquistar lo que ellos llaman “tierra santa”. En el concilio de Clermont, 1095, el papa Urbano II pronunció esta beligerante proclama bajo el titular “Dios lo quiere”: “Quienes lucharon antes en guerra privadas entre fieles, que combatan ahora contra los infieles y alcancen la victoria en una guerra que ya había de haber comenzado; que quienes hasta ahora fueron bandidos, se hagan soldados; que los que antes combatieron a sus hermanos, luchen contra los bárbaros”. Recordaremos estas palabras cuando Franco se subleve contra la República.

En esos la esterilidad intelectual, filosófica, literaria y científica, el dominio absoluto de la teología, se explica no en la falta de librepensadores sino en que éstos fueron calificados de herejes, condenados, perseguidos e incinerados en las miles de hogueras que iluminaban, amenazantes, todos los caminos de Europa. Judíos, herejes, brujas, librepensadores, lolardos, husitas, bequinas, begardos…fueron asesinados bajo el signo de la cruz.

Y la masacre continuó durante el Renacimiento y siglos posteriores. Ahora los enemigos de la Iglesia y del Emperador eran los luteranos, calvinistas, anglicanos, anabatistas, melchoritas… dos siglos de guerras sucesivas, de intrigas y asesinatos por los pasillos de los palacios y catedrales y en las siniestras calles de las renacientes ciudades. Que se podían haber evitado si la Iglesia católica y romana hubiera aceptado el derecho a la libertad de conciencia y el que, ahora ellos reivindican como propio, de libertad religiosa.

La respuesta del papa a la libertad religiosa no sólo fue condenarla sino perseguir a los herejes hasta la muerte. En 1542 el papa Paulo III publicó la bula “Licet ab inicio” reorganizando el Santo Oficio de la Inquisición en Roma, centralizando en ella la jurisdicción sobre toda la cristiandad occidental. Eso significaba que imponía su jurisdicción sobre todo el que viviera en Europa fuera luterano, calvinista, anabatista, anglicano…Se le dio poderes para ocuparse de todos los herejes y de sus protectores para perseguirlos, condenarlos y ejecutarlos. Sólo en Francia fueron quemaron miles de herejes.

La justificación ya la había dado siglos antes Santo Tomás de Aquino quien comparaba a los herejes con los monederos falsos y a la herejía con la traición y, por analogía, sostenía que si estos delitos, que amenazaban la seguridad del cuerpo y de los bienes materiales, se podían penar con la muerte, tanto más debía serlo el pecado de los que ponían en peligro las almas.

La tesis presuponía una serie de postulados como: que la verdad se encuentra exclusiva y enteramente formulada en el sistema dogmático de la Iglesia; que todos los demás sistemas no sólo están en el error, sino que este error es peligroso ya que la aceptación de la verdadera doctrina es el único medio de salvación; que la aceptación de esta verdad es un acto irreversible, ya que una vez que ha sido recibida no puede ser ignorada, sino solamente perversamente negada; que por ser la Iglesia una comunidad orgánica, la defección de cualquier miembro de ella ofende a toda la corporación…

La masacre y la miseria se podían haber evitado porque la Iglesia y su Emperador fueron de victoria en victoria hasta la derrota final. El Emperador Carlos V tuvo que admitir, tras grave derrota, el derecho de los príncipes y sus pueblos a la libertad religiosa, paz de Habsburgo, 1555. Pero la guerra continuó porque ni la Iglesia ni los Habsburgo estaban dispuestos a darse por vencidos.

En Francia las guerras de religión entre católicos y hugonotes, que se resolvía con varias masacres, bajo el signo de la cruz, se podrían haber evitado si los católicos hubieran aceptado, sencillamente, la libertad de conciencia y la libertad religiosa.

La Iglesia ha aplicado siempre la pena de muerte a sus enemigos ideológicos y morales: todos sus herejes. Sólo en aplicación de esta pena, los asesinatos religiosos pueden contarse por cientos de miles. ¿Ha renunciado la Iglesia a la aplicación de esta pena en alguno de sus documentos? ¿Dónde?¿Cuándo?

Se necesitaron otros cien años de crímenes y miserias para que, al final, arruinada Europa y en una profunda crisis demográfica, se impusiera, aunque no se aceptara por el clero católico, la libertad religiosa en la paz de Wesfalia. Europa había quedado fragmentada religiosamente en naciones independientes.

Sin embargo, los cientos de miles de muertos causados por la ambición del clero católico, con su papa a la cabeza, no fueron suficientes para saciar su voluntad de poder. Mientras tanto, la conquista de América, bajo el signo de la cruz, donde vivían unos 12 millones de indios nativos, perdieron la vida, asesinados, por enfermedad o por trabajar en las minas, más de seis millones de indios. La Iglesia fue la principal beneficiaria entonces y hoy día. Se benefició con el oro y la plata y con la apropiación de las tierras. ¿Acaso la Iglesia que bendijo la conquista y se beneficio de ella no es responsable de los crímenes cometidos contra la Humanidad?

A finales del siglo XVIII, la Revolución francesa confirmaba la derrota espiritual de la Iglesia, a partir de ese momento el clero no dejó de convocar cruzadas para destruir las conquistas de la libertad. A una revolución seguía una contrarrevolución. En el Estado monárquico español una constitución anticlerical era destruida por otra clerical y cuando no era posible imponer la voluntad del clero, éste, armado hasta los dientes se echaba a las trincheras y organizaba ejércitos papales. Algo parecido ocurrió en Francia donde necesitaron de otro emperador, en este caso del nieto de Napoleón para imponer la religión a todos los franceses.

Las “guerras carlistas”, como la guerra de la independencia, fueron guerras organizadas, dirigidas y santificadas por el clero. Las “guerras carlistas” fueron una guerra civil, provocada por el clero católico. Por ejemplo, el canónigo Echeverría, confesor del rey Carlos, fue nombrado por éste comandante general y Jefe del estado Mayor carlista. Galdós describe brillantemente la mentalidad del clero en algunos de sus “Episodios nacionales”, como “Los apostólicos”, “Un faccioso más y algunos frailes menos”, “Vergara”… Volveremos a ver repetida estas experiencias en la “guerra civil” española,

Porque antes, el papa Pío XI firmó el “Tratado de Letrán” con Mussolini, quien llegó al Poder, sin el apoyo de los italianos, con el solo apoyo del monarca, del ejército, de la alta burguesía y del papa. Su misión era destruir a los trabajadores, socialistas o comunistas, porque amenazaban el orden clerical-capitalista y agrario. Mussolini fue santificado por este papa con el calificativo de “hombre providencial” para la Iglesia católica.

Desde ese momento, el catolicismo fue la única religión del fascismo. La ideología del fascismo y su conciencia de clase dominante como se dejó constar en dicho “Tratado”. La Iglesia tenía el control absoluto de la enseñanza e imponía su moral a todos los italianos. La moral del fascismo era la moral cristiana. El fascismo, bendecido por el papa, invadió Etiopía y asesino a cientos de miles de sus naturales a los que, como si se tratara de un deporte, gasificó. Mientras el papa ponía sus divisiones clericales al servicio del Ejército fascista.

Lo mismo ocurrió en Portugal, en Austria, en España y se iría contagiando por todas las repúblicas americanas donde, bajo el signo de la cruz, los dictadores, al servicio de la Iglesia y del nuevo emperador norteamericano, masacraban a las poblaciones. Y las siguen masacrando, cuando aún queda algún anticlerical por masacrar.

Antes, la guerra civil española fue preparada por el papa en persona. Pío XI desde su nuevo Estado, creado por el fascismo, dirigió a la derecha clerical española la encíclica “Dilectísima novis”, en la que les exigía, porque los papas exigen como los generales, ni si quiera someten a consideración de sus súbditos sus propuestas, les exigió que conquistaran el Poder de la República para deshacer toda la legislación revolucionaria e imponer la doctrina cristiana. Exactamente lo mismo que está haciendo hoy en Partido Popular ante la sonrisa complaciente de los tontos inútiles de algunas bancadas confundidas como progresistas.

El Vaticano organizó la CEDA, Confederación Española de Derechas Autónomas, ganó, con el voto femenino, las elecciones de noviembre de 1932, y los gobiernos clericales desmontaron todas las conquistas ideológicas, morales, políticas y sociales que tuvieron tiempo de desmontar hasta que, después de la revolución de Asturias, acabaron perdiendo las elecciones en beneficio del Frente Popular.

Eso no estaba dispuesto a consentirlo el papa. Y en el momento de sublevarse el muy católico Franco, bajo el signo de la cruz, el 23 de Noviembre de 1936, el cardenal arzobispo de Toledo, Gomá, en un declaración sobre la Guerra Civil española afirmó: “Nos place hacer el honor debido a los Obispos y fieles de muchas naciones que por nuestro conducto han querido expresar al pueblo español su admiración por la virilidad, casi legendaria, con que gran parte de la nación se ha levantado para librarse de una opresión espiritual que contrariaba sus sentimientos y su historia, al par que algunas de ellas socorrían con largueza nuestras necesidades creadas por el terrible azote. Es la expresión del vínculo de caridad cristiana que, como une entre sí a individuos y familias y los acerca más en días de tribulación, así lo hace en este orden del internacionalismo católico, en que todos formamos el gran cuerpo místico cuya Cabeza es Jesucristo, nuestro Padre y Señor.

…Esta cruentísima guerra es, en el fondo, una guerra de principios, de doctrinas, de un concepto de la vida y del hecho social contra otro, de una civilización contra otra. Es la guerra que sostiene el espíritu cristiano y español contra este otro espíritu, si espíritu puede llamarse, que quisiera fundir todo lo humano, desde las cumbres del pensamiento a la pequeñez del vivir cotidiano, en el molde del materialismo marxista. De una parte, combatientes de toda ideología que represente, parcial o integralmente, la vieja tradición e historia de España; de otra, un informe conglomerado de combatientes cuyo empeño principal es, más que vencer al enemigo, o, si se quiere, por el triunfo sobre el enemigo, destruir todos los valores de nuestra vieja civilización.

…Lo que sí podemos afirmar, porque somos testigos de ello, es que, al pronunciarse una parte del ejército contra el viejo estado de cosas, el alma nacional se sintió profundamente percutida y se incorporó, en corriente profunda y vasta, al movimiento militar; primero, con la simpatía y el anhelo con que se ve surgir una esperanza de salvación, y luego, con la aportación de entusiastas milicias nacionales, de toda tendencia política, que ofrecieron, sin tasa ni pactos, su concurso al ejército, dando generosamente vidas y haciendas, para que el movimiento inicial no fracasara. Y no fracasó –lo hemos oído de militares prestigiosos– precisamente por el concurso armado de las milicias nacionales.

Meses después, toda la jerarquía española encabezada por el papa difundía a los cuatro vientos estas mismas palabras de Gomá en el documento “Carta colectiva de 1937”. En esta carta se calificó de “Cruzada” la sublevación del fascismo español contra la República.

En 1975, un mes después de muerto Franco, el cardenal Tarancón en la XXIII Asamblea plenaria del episcopado, 15 de diciembre de 1975, calificaba a Franco de: “Una figura auténticamente excepcional (Franco) ha llenado casi plenamente una etapa larga – de casi cuarenta años – en nuestra Patria. Etapa iniciada y condicionada por un hecho histórico trascendental – la guerra o cruzada de 1936 – y por una toma de postura clara y explícita de la jerarquía eclesiástica española con documentos de diverso rango, entre los que sobresale la Carta Colectiva del año 1937…Y quiero decir ahora que, prescindiendo del estilo personal de aquella Carta Colectiva, que descubría fácilmente a su autor (se refiere al cardenal Gomá)  , el contenido de la misma no podía ser otro en aquellas circunstancias históricas. La jerarquía eclesiástica española no puso artificialmente el nombre de Cruzada a la llamada guerra de liberación: fue el pueblo católico de entonces, que ya desde los primeros días de la República se había enfrentado con el Gobierno, el que precisamente por razones religiosas unió Fe y Patria en aquellos momentos decisivos. España no podía dejar de ser católica sin dejar de ser España.”

“Pero esta consigna que tuvo aires de grito guerrero y sirvió indudablemente para defender valores sustanciales y permanentes de España y del pueblo católico, no sirve para expresar hoy las nuevas relaciones entre la Iglesia y el mundo, entre la religión y la Patria, ni entre la fe y la política”. La capacidad de la Iglesia para apoyar a los criminales y cuando éstos caen, víctimas de sus crímenes contra la Humanidad, salir huyendo por los pasillos secretos de los palacios como si con ellos no fuera nada, es una habilidad que nuestra clase política e intelectuales de izquierdas no acaban de entender. Ni de enterarse. Pero son así, dobles. Y por eso siempre renacen sobre las cenizas de sus viejos aliados.

Quiero terminar, con el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial. Hubo unos 55 millones de muertos, 35 millones de heridos y 3 millones de desaparecidos. Europa quedó sepultada bajo los escombros. En esta guerra el bando católico y en parte luterano, estuvo representado por el Estado vaticano, aliado del  Estado fascista italiano y el Estado nazi alemán, que había firmado un concordato con el Vaticano. Otros dictadores católicos, sin participar en la guerra, simpatizaron con el bando beligerante. El Estado fascista portugués, católico, el Estado fascista español, católico.

Esta guerra fue una guerra ideológica en el mundo occidental porque en ella se debatían los valores cristianos, defendidos en la cruzada española, y los valores progresistas, humanos y democráticos, defendidos por los aliados antifascistas. ¿No tiene ninguna responsabilidad en estos millones de muertos una Iglesia que ha bendecido a los dictadores con su colaboración y participado a mantener esos Estados bajo sus dictaduras, gracias a que ella era en todos o en parte, Alemania, la fuente ideológica de esos estados beligerantes.

El papa Pío XII en sus proclamas anticomunistas exigiendo la movilización de las naciones y los pueblos contra el comunismo y excomulgando a quienes votaran a partidos que no fueran católicos ¿no bendijo los crímenes? que contra la Humanidad cometieron Hitler, Dollfuss, Mussolini, Franco, Salazar, Perón, Pinochet…etc., curiosamente todos católicos. Y la Iglesia católica que en América española, en el Congo, Ruanda, Filipinas…etc., vive aliada a los dictadores que no dejan de cometer crímenes contra la Humanidad y mantienen en la absoluta miseria económica a los habitantes de todas estas repúblicas, ¿acaso no es cómplice necesaria en la comisión de esos crímenes? ¿Acaso los príncipes de la Iglesia, obispos y cardenales, no viven en palacios desde los que contemplan esos crímenes?

Tarancón al menos reconoció esa complicidad asesina, de la que la Iglesia católica española aún no se ha arrepentido. Más bien al contrario, ha desenterrado un lenguaje “guerracivilista” con el que vuelve a las andadas de imponer su religión, contra la Humanidad, ahora contra los españoles. Desde el Estado Vaticano, ese harén de eunucos, la voluntad de Poder del clero siempre será una amenaza contra las libertades y contra la vida de cualquier ser humano que no se someta a su voluntad. Esa es su vida, la de la Iglesia. Esa es su Historia. De la sangre, como los vampiros, se alimenta. Y como los vampiros, espera protegida en las sombras de la noche su oportunidad para destruir, sin contemplaciones, a sus enemigos. Eso sí, con una sonrisa.

¿Cuántos millones de asesinados por estos criminales no son responsabilidad directa e ineludible de una Iglesia católica que, desde sus orígenes institucionales hasta hoy, los ha bendecido, los ha organizado, los ha justificado y los ha guiado bajo el “signo de la Cruz” para su mayor gloria y la de su dios? ¿No se siente la Iglesia católica responsable necesario de haber fomentado todas estas guerras y de sus consecuencias? Sólo la de España, tan del gusto de los príncipes de la Iglesia, obispos y cardenales, que no dejan de rememorar santificando a “sus” mártires un año sí y el otro también, fue de un millón de muertos. Ellos sí tienen derecho a la memoria. Para los demás, los cientos de miles que les acusan con el dedo, exigen, arrogantemente, el olvido.

La Teoría Cuántica y la conciencia después de la muerte

Un libro titulado “Biocentrismo: Cómo la vida y la Conciencia son las Claves para Entender la Naturaleza del Universo“, publicado en los EE.UU., ha armado un revuelo en Internet, y esto se debe a que contiene una noción de que la vida no termina cuando nuestros cuerpos mueren, sino que puede durar para siempre. El autor detrás esta publicación, el científico Robert Lanza no tiene la menor duda de que esto es posible.

universo

Lanza es una eminencia en medicina regenerativa y un científico director de Advanced Cell Technology Company. Antes de que fuera conocido por su extensiva investigación con células madre, también se hizo famoso por varios experimentos exitosos en la clonación de especies animales en peligro de extinción.

Pero recientemente, el científico se vio profundamente interesado por la física, la mecánica cuántica y la astrofísica. Esta mezcla de disciplinas científicas tan inverosímil en el pasado lejano parió la nueva teoría del biocentrismo, que el profesor ha estado divulgando desde entonces.

La teoría afirma que la muerte simplemente no existe. Que es una ilusión que surge en la mente de los propios humanos. Existe porque la gente se identifica a sí misma con su cuerpo. Ellos están convencidos que tarde o temprano su cuerpo morirá e, invariablemente, su conciencia terminará por desaparecer. De hecho, la conciencia existe fuera de las limitaciones del tiempo y el espacio. Esta tiene la capacidad de estar en cualquier lugar: en el cuerpo humano y fuera de él. Esto encaja a la perfección con los postulados más básicos de la mecánica cuántica, según la cual determinada partícula puede estar presente en cualquier lugar y un evento puede ocurrir de diferentes e incontables maneras.

Lanza cree firmemente que los múltiples universos pueden existir simultáneamente. Estos universos a su vez contienen múltiples maneras en que los posibles escenarios pueden ocurrir. En un universo, el cuerpo puede morir, pero en otro continúa existiendo, absorbiendo la conciencia que migró entre universos.

Esto significa que las personas que logran atravesar el túnel no llegan al cielo o al infierno como argumentan muchas religiones, sino que arriban a un mundo similar al que habitaban, pero esta vez con vida. Y así de forma sucesiva, hasta el infinito.

Múltiples mundos.

espejo

Esta esperanzadora y controvertida teoría de Lanza tiene muchos partidarios, no sólo la multitud de mortales que desean vivir por siempre, sino también algunos científicos de renombre. Se trata de físicos y astrofísicos que convergen hasta cierto punto en afirmar la existencia de mundos paralelos y que sugieren la posibilidad de múltiples universos. Los multiversos es un concepto científico que han defendido desde hace algunas décadas. Concluyen que no existen leyes físicas que limitarían la existencia de mundos paralelos.

El primero en expresar el término fue el escritor de ciencia ficción HG Wells, quien lo proclamó en 1895, en su historia “The Door in the Wall“. Tendrían que pasar 62 años hasta que esta idea fuera retomada y desarrollada por Hugh Everett en su tesis de posgrado en la Universidad de Princeton. Básicamente plantea que en determinado momento el universo se divide en innumerables instancias similares. Y en un momento posterior, estos universos “recién nacidos” se dividen de forma similar. En algunos de estos incontables mundos puede suceder que te encuentres leyendo este artículo, o viendo la televisión en otro.

El factor desencadenante para esos mundos múltiples son nuestras acciones, explicó Everett. Si hacemos alguna elección, por más mínima que esta sea, en ese mismo instante el universo se divide en dos con diferentes versiones en los resultados.

En la década del 80, Andrei Linde, un científico del Instituto de Física de la Lebedev, desarrolló la teoría de los universos múltiples. En la actualidad se desempeña como profesor en la Universidad de Stanford.

Linde explicó: El espacio consiste de muchas esferas infladas, que originan esferas similares, y estas, a su vez, producen esferas a un número mayor, y así sucesivamente hasta el infinito. En el universo, están separadas entre sí. No son conscientes de la existencia de las otras. Pero representan partes de un mismo universo físico.

Esta afirmación de que nuestro universo no está solo es apoyada por los datos recibidos desde el telescopio espacial Planck. Usando estos datos, los científicos crearon un mapa exacto del fondo de microondas, la llamada reliquia cósmica de radiación de fondo, que ha estado presente desde el inicio de nuestro universo. También encontraron que el universo está repleto de un montón rincones oscuros representados por algunos agujeros y extensas lagunas.

Laura Mersini-Houghton, una física de la Universidad de Carolina del Norte en compañía de sus colegas argumentan: las anomalías de fondo de microondas existen debido al hecho de que nuestro universo está influenciado por otros universos existentes en las inmediaciones. Y estos agujeros y lagunas son el resultado directo de los ataques contra nosotros par parte de nuestros universos vecinos.

El alma cuántica.

conciencia

De esta forma, hay lugares en abundancia a donde nuestra alma o conciencia podría migrar luego de nuestra muerte, según la teoría de la neo-biocentrismo. ¿Pero existe el alma?

El Profesor Stuart Hameroff de la Universidad de Arizona no duda en que exista un alma eterna. Hace apenas un año, anunció que había encontrado evidencia de que la conciencia no perece después de la muerte.

De acuerdo con Hameroff, el cerebro humano es una computadora cuántica perfecta y la conciencia no es más que la información almacenada a un nivel cuántico. Esto implica que después de la muerte del cuerpo, la información cuántica transferible representada por la conciencia se funde con nuestro universo y existe allí de forma indefinida. El experto en biocentrismo Lanza prueba que el alma migra a otro universo. Esa es la principal diferencia con respecto a sus otros colegas.

Sir Roger Penrose, un físico británico y experto en matemáticas de la Universidad de Oxford, da su apoyo a esta teoría, y además ha encontrado “rastros” de contacto con otros universos. En conjunto, los científicos se encuentran desarrollando la teoría cuántica para explicar el fenómeno de la conciencia. Creen haber encontrado los portadores de la conciencia, los elementos que almacenan la información durante la vida, y que después de la muerte del cuerpo “drenan” esta conciencia a otro lugar. Estos elementos se encuentran en el interior de los microtúbulos a base de proteínas (microtúbulos neuronales), que previamente habían sido atribuidos con una sencilla función de refuerzo y transporte canalizado dentro de una célula viva. Basado en su estructura, los microtúbulos son los más adecuados para funcionar como portadores de propiedades cuánticas en el interior del cerebro. Esto se debe principalmente a que son capaces de retener los estados cuánticos durante una gran cantidad de tiempo, lo que significa que pueden funcionar como elementos de una computadora cuántica.

Fuente: learning-mind.com