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Ohm Mani Padme Hum 

Ohm Mani Padme Hum

El mantra om mani padme hum se compone de seis sílabas, cada una de las cuales tiene una proyección en la luz y otra en la oscuridad. La invocación de estas energías de transmutación les permite purificarlas una a la otra y el practicante puede lograr la ecuanimidad y acceder a la sabiduría del vacío, en el camino hacia la iluminación.

“Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entrarás en ella”. De eso se trata esta tormenta.

Adriana – Samadhi

Emilio J. Gómez
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El fuego de la meditación lo purifica todo, absolutamente todo. Lo que en un principio fue una débil llama encendida casi como una curiosidad, termina convirtiéndose en un fuego devastador que no cesa hasta no dejar rastro de nada, ni siquiera del propio meditador, dando lugar al estado de meditación.

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“La conciencia es la única realidad”
Ramana Maharshi

Incluso las técnicas –esas, las primeras– arden en tal llama purificadora, pues llega un momento en el que carece de todo sentido su práctica, e incluso llega un punto en el que las técnicas, por muy maravillosas que se crea que son, llegan a ser hasta un elemento obstaculizador debido al apego que pudieran generar.

La técnica es un medio y jamás puede ser un fin. Pero a la mente, en su necesidad de proyección, gusta de engancharse a las técnicas igual que a las personas, los objetos, los pensamientos, las ideas, conceptos, emociones, sensaciones, recuerdos… etc. Cualquier cosa le es válida a la mente con tal de mantenerse con vida.

Sin embargo, si se persevera en la práctica –y este es el auténtico problema del practicante, sobre todo en los comienzos–, todos estos elementos en apariencia perturbadores no desaparecen –ni tendrían por qué hacerlo–, sino que más bien se trascienden para quedar el practicante instalado en el espacio dimensional de la conciencia pura.

Desde el estado de meditación, tan próximo y lejano a la vez, nada se hace sino que más bien todo sucede. No queda nadie que haga algo, sea bueno o malo, pues tales pares de opuestos son también trascendidos.

Y, así como desaparecen los pensamientos, emociones y sensaciones, llega un momento en el que tampoco queda nadie que observe, asampragyata samadhi, pues en última instancia también Sakshi, la consciencia testigo, queda diluida, absorbida en la conciencia pura. Y esto es el Samadhi.

En ese momento todo es adecuado, todo es tal y como debiera de ser. No hay separación entre el hacedor, lo hecho y el propio acto de hacer. A cambio, el silencio, la paz, el amor… todo al mismo tiempo. Entonces, es cuando Jñana, el conocimiento intelectual de la no-dualidad, pasa a ser Vijñana, la vivencia de tal conocimiento.

Quizás, y sólo quizás, esa vivencia sea lo único que importe.

Adriana – Romper la cristalización

Emilio J. Gómez
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Meditar rompe la cristalización creada por la mente. Día a día, momento a momento, impresión a impresión… la mente teje un sutil entramado a base de miedos y deseos, a través del cual crea el velo del sueño.

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Así es como el ser humano duerme en la placidez de la ensoñación. Sumergido en un microcosmos ilusorio, pero que considera real. Tal y como reales parecen los sueños para aquel que duerme. Pero ¿lo son?

La mente se adhiere a todo aquello que percibe y aunque le produzca sufrimiento no le importa. Prefiere continuar aferrada antes que tener acceso a un vislumbre de ananda, el estado de felicidad.

Es natural que así suceda. La mente se nutre de impresiones, ese es su alimento. Quizás por este motivo ocurra que cada vez hay más impresiones y se sucedan a mayor velocidad. Sin apenas darnos cuenta el consumo de impresiones se ha convertido en una adicción.

Es posible que algunas de tales impresiones sean dolorosas y que provoquen cierta dosis de sufrimiento. No importa, ha llegado un punto en el que parece haberse elegido la felicidad a través de la infelicidad.

Practicada del modo adecuado la meditación corta de manera fulminante con el sueño del apego, sea a lo que sea. Entonces es cuando sobreviene el despertar. ¿Qué es lo que se despierta? La consciencia de ser.

Adriana – La Postura del Despertar

Emilio J. Gómez
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Es necesario permitirse un tiempo para conectar con los diferentes detalles de la postura del despertar. Estabilizar el cuerpo sobre los huesos isquiones y sentir cómo la gravedad de la tierra tira del tronco hacia abajo, mientras que la coronilla se eleva hacia el cielo.

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“La forma designa la postura, que debe de ser tan bella como sea posible”.
Taisen Deshimaru, maestro zen

Que la pelvis esté ligeramente elevada por encima de las rodillas y basculada hacia delante, como si se quisiera echar el vientre sobre el regazo. La espalda erguida pero sin tensión, permitiendo las curvaturas naturales de la columna vertebral. El mentón ligeramente recogido para estirar las inervaciones cervicales. Mientras que la mirada se posa sobre la punta de la nariz, realizando Nasikagra Dhristi.

De esta manera tan sutil, poco a poco, la postura adquiere un cierto aire de dignidad y belleza. No es en vano que una de las traducciones de Radja yoga sea “yoga real”, quizás porque es el tipo de yoga que practica la realeza, quizás porque es el auténtico, quizás por ambos motivos… Nunca lo llegaremos a saber a ciencia cierta.

Lo que sí sabemos es la importante herramienta que es la Postura del Despertar para sumergir al practicante conscientemente en el Atman o sí mismo. De un modo u otro, todas las tradiciones la han usado indiscriminadamente. Ello es porque la postura de meditación no es una práctica exclusiva de ninguna tradición en concreto, pasando así a ser patrimonio de la humanidad.

Relajación, imprescindible
Después de ajustar los detalles técnicos hay que permitir que el cuerpo se relaje. Es bien cierto que es necesario que ciertos músculos permanezcan activos, pero no tiene por qué existir tensión ni crispación. Así, por ejemplo, el músculo cuadrado lumbar y los músculos erectores de la espalda ejercen su fantástica labor.

Sin embargo, el resto de los músculos no es necesario que estén activos. De esta manera, es posible -y deseable- relajarse en la postura de meditación. Al hacerlo, se tiene la sensación de “llegar a casa”. Al fin, uno consigo mismo, sin tener que representar ningún papel, sin tener que hablar ni escuchar otra cosa que no sea la propia respiración ni sentir otra cosa que la propia presencia de ser.

En realidad, relajarse en la postura viene a ser casi como un portal dimensional a través del cual es posible entrar en la dimensión interior. Relajarse es imprescindible porque una postura tensa o crispada está siendo realizada desde un ego sobredimensionado que pretende mantener el control de lo que sucede a toda costa, por no hablar del orgullo, la soberbia e incluso la vanidad.

Inmovilidad, el tercer pilar
Sólo cuando sobreviene la relajación aparece la posibilidad de llevar a cabo el tercer pilar sobre el que se asienta la postura del despertar: una amable invitación a la inmovilidad. Se invita al cuerpo a permanecer en una suave quietud, evitando los movimientos parásitos e inútiles. Siempre sin forzar, la conexión con la inmovilidad es el resultado de una comprensión, no de una imposición.

Y el cuerpo obedece. Y cuando el cuerpo se aquieta, la mente también se sosiega. Así, es posible experimentar que cuando el principio dinámico -el cuerpo- se detiene, aparece con mucha evidencia el principio estático, la consciencia. Por este motivo a la postura de meditación se la denomina Postura del Despertar, porque se despierta a la consciencia de sí.

Sólo con mantener el cuerpo cimentado sobre los detalles técnicos, relajado y en quietud, el practicante tiene la mitad del trabajo hecho.

Consciencia de sí
¿Cuál sería la otra mitad por hacer? Permitirse la inmersión en el sí mismo. Indagar, bucear en las profundidades abisales del ser hasta llegar a comprender por vía de experiencia cuál es su auténtica naturaleza. Y, esto es algo que sucede de forma sencilla y natural, no es un trabajo a realizar por la mente ni el ego.

La quietud mental que genera la postura de meditación provoca la entrada en el silencio interior, estado donde se produce la reconexión con la olvidada consciencia de sí, objetivo de la práctica. Y es que todo el drama que vive el ser humano, y que tanto sufrimiento le reporta, es que en la lucha por la supervivencia se ha olvidado de sí mismo.

Por este motivo, en mitad de un mundo tan sobrecargado de impresiones y de necesidades a satisfacer –unas reales y otras no tanto–, se hace imprescindible la posibilidad de aquietarse y de comprender por propia experiencia quién y qué soy yo. Y de esto, precisamente, es de lo que se encarga el Radja yoga, la meditación.

El Radja yoga no es ninguna religión; es la posibilidad real de reconectar con la esencia íntima y olvidada que al mismo tiempo también es la esencia de todas las cosas. Es tener la posibilidad de vivenciar que todos somos el mismo ser. Es comprender a través del silencio interior y la quietud nuestra auténtica y común naturaleza.

Adriana – Silencio y quietud

Emilio J. Gómez.
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Retirarse un tiempo en silencio y quietud es brindarse la oportunidad para permitir que la mente se aquiete y así poder sumergirse en las profundidades del Ser. No hacer nada, pero permitir que todo suceda. Escuchar la vibración del silencio hasta hacerse uno con ella, diluyéndose en la nada para serlo todo

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La mente siempre quiere hacer algo y el ego conseguirlo todo. Sin embargo, entre los intentos por conseguir y el constante hacer se abre una fisura por donde la vida se nos escapa como si fuera agua entre los dedos, mientras que un extraño desasosiego comienza a invadirnos. La ansiedad se queda instalada como si fuera algo normal, pero, ¿lo es?

Realizar un Retiro de Silencio es tener la oportunidad de realizar un profundo trabajo interno, destinado a todos aquellos que en verdad tienen auténtica sed de comprensión, y por ello anhelan hacer un alto en el camino. Detenerse y simplemente percibir, sentir y escuchar. Un tiempo destinado a hacer el “no-hacer”, para sentir el cuerpo y recordar el olvidado sí mismo y escuchar el alma.

Sentarse y sentirse… sin ninguna otra pretensión que compartir el silencio interior con los demás. Tiempo para la interiorización y el autoconocimiento, para saber quién y qué se es por experiencia directa, sin conceptos ni ideas preconcebidas o adquiridas de los demás.

Unas condiciones idóneas para traspasar las diferentes capas superficiales del ego y la personalidad, con el fin de conectar con zonas más profundas y nucleares, allí donde mora el alma, siempre dispuesta a susurrarnos sus secretos. Lo que en tales estados de profundidad emerja formará parte de la experiencia íntima de cada cual.

En definitiva, un tiempo de silencio y quietud dedicado a la práctica intensiva del Radja yoga, el yoga de la meditación sentada y en quietud. Una oportunidad para brindarse la posibilidad de experimentar el sabor que proporciona la percepción de contemplar cómo el tiempo, el espacio y uno mismo se diluyen en el vacío infinito que todo lo contiene.

Adriana – Viveka, el discernimiento

Emilio J. Gómez.
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Discernir está considerado como un elemento clave dentro de Jnana yoga. Ciertamente, discernir entre lo verdadero y lo falso, entre esencia y personalidad, entre la realidad y lo Real… Entre Purusha y Prakritti, según la filosofía Samkhya, constituye una de las fases últimas y quizás también de las más avanzadas dentro de la búsqueda espiritual

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La cualidad del discernimiento auténtico no es fácil de conseguir y mucho menos de llevarla a cabo, pues para aplicar viveka de un modo adecuado previamente es necesario obtener el conocimiento directo, o al menos un vislumbre, de aquello sobre lo que se pretende o quiere discernir, de lo contrario se quedaría en una estéril práctica mental más.

Mediante la palabra es posible conocer aquello que se nos dice que es ilusorio, y por lo tanto irreal. Pero… ¿realmente conocemos lo Real como para poder separarlo de lo irreal? No. No lo conocemos. Quizás lo podamos imaginar y también anhelar. En el peor de los casos, lo podemos suponer, consecuencia de aquello que se nos ha dicho o hemos leído.

Sin al menos un vislumbre, un destello de lo Real, no es posible separarlo de lo irreal a través del discernimiento. Tal vislumbre ha de ser directo, no son válidas las interpretaciones intelectuales extraídas de libros, o incluso de las palabras, siempre bien intencionadas, de aquellos seres que viven en lo Real.

Ese darse cuenta es íntimo y personal. No se adquiere en grupo, tampoco leyendo libros, ni está en internet. Y mucho menos se lo puede encontrar asistiendo a conferencias o hablando sobre ello. Tal experiencia simplemente sucede. Es el despertar. Se despierta a lo Real. Y lo Real no se lo puede alcanzar a través del pensamiento, del intelecto o de la mente; sólo se lo puede ser.

Desde el momento en que se conecta con la presencia de ser, con el sí mismo, el Atman… Sólo a partir de ese instante atemporal, la práctica de meditación deja de ser una preparación, un poner las condiciones idóneas para que ese destello de lo Real suceda, y pase a convertirse en un instrumento imprescindible en la vida del buscador para profundizar en su presencia de ser.

Una vez obtenido el destello de lo Absoluto a través del ser es cuando la práctica de la postura de meditación en silencio y quietud adquiere todo el sentido. Para entonces, el anhelo del hombre habrá cambiado: ahora quiere profundizar en aquello que ha experimentado más allá de la palabra, el pensamiento y la mente.

El cultivo intencionado de la presencia de ser que sucede durante la práctica de la meditación cobra un nuevo sentido. Ahora, el discernimiento sucede de un modo natural y sin esfuerzo, tal y como debe ser.

Adriana – Un colegio reemplaza los castigos por el yoga

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Compartimos por su interés un artículo publicado en Ok Diario. No estaría mal que cundiera el ejemplo en España, ¿verdad?

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Dicen que la música amansa a las fieras, pero el deporte podría tener unos efectos similares sobre las personas, en concreto con los niños. Y si no que se lo pregunten a los responsables de un colegio estadounidense, que han decidido reemplazar los castigos por el yoga y la meditación.

Se trata de centro escolar Robert W. Coleman de Baltimore. Después de varias pruebas han comprobado los efectos que tienen estas disciplinas sobre los alumnos más problemáticos. Los responsables del colegio han probado esta iniciativa en una aula agradable y colorida, en lugar de hacerlo en una clase vacía y con mal aspecto.

El objetivo que se perseguía era que los niños con mal comportamiento pudiesen disfrutar de “un momento consciente” y hagan ejercicios de meditación y respiración, que correrán a cargo de un psicólogo. Pero aunque parezca mentira, este aula también está abierta para los alumnos que tengan buen comportamiento, que también se merecen su momento de relax. Es posible utilizarla en la hora del recreo.

Los profesores del centro han comprobado que después de implantar este sistema son muchos los estudiantes que prefieren irse a la sala de meditación en vez de jugar en el recreo con sus compañeros en el patio. Esta idea recibe el nombre de ‘Yo holístico’ y ha sido posible gracias a la asociación sin ánimo de lucro Holistic Life, dirigida por Kirk Philips, que ha explicado que los resultados que se obtienen son realmente llamativos.

Una de las épocas en donde los niños se encuentran más agobiados y nerviosos es durante las Navidades, ya que muchos de ellos aguardan con ilusión e incertidumbre el contenido de los regalos. Sin embargo, a partir de realizar esta actividad de meditación empezaron a mostrarse más tranquilos. Esto modelo de relajación fue implantado hace un par de años y desde ese instante no se ha vuelto a expulsar del colegio a ningún estudiante, lo que demuestra los efectos positivos que tiene para el sistema educativo el programa.

Es posible que quizás dentro de mucho tiempo se pueda tener en España.

http://okdiario.com/vida-sana/2016/10/03/colegio-reemplaza-castigos-yoga-20229

Adriana – Yoga y meditación, un mismo sendero

José Manuel Martínez Sánchez
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Cuando comprendemos que la meditación no es sólo algo que se intenta durante la postura del loto sino que empieza desde la primera respiración de nuestra práctica, entenderemos también que dicha práctica no ocurre solo un día o dos a la semana, sino que comprende todos los minutos de nuestra vida consciente.

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Tanto la palabra yoga como la palabra meditación podrían entenderse como sinónimas en muchos aspectos. Si bien la meditación (dhyana) está descrita por Patanjali, autor del primer tratado sobre yoga, como una parte del yoga que se refiere al control mental (samyama), cabe entender también que el auténtico yoga, cuyo significado es unión, ha de integrar todos sus aspectos al unísono. De este modo, la meditación no sería una parte o nivel del yoga, sino uno de sus fundamentos constitutivos en todo momento de su práctica. Una vez introducida esta cuestión, prioritaria a la hora de entender ambos conceptos, pasemos a ver ahora sus aspectos más significativos.

A menudo, la práctica del yoga en Occidente se ha vinculado especialmente al hatha yoga, entendido éste solamente como yoga físico, cuya finalidad principal sería el ejercicio en el dominio de las asanas (o posturas). El maestro Osho afirmó que el yoga físico es, si acaso, una mera introducción, un aperitivo, de todo lo que el yoga tiene que ofrecernos. No obstante, el dominio y control de las posturas no aportaría nada si no hubiese una mente encargada de conducir todo el proceso. Es así la mente el elemento clave en la práctica ordinaria del yoga. La mente que es observada y la mente que a su vez observa y dirige al cuerpo. La labor del yogui será la de ir posicionándose en un nivel de testigo tanto del cuerpo, como de la mente e incluso del ser (atman).

El maestro B. K. S. Iyengar, fundador del yoga Iyengar, ampliamente difundido en Occidente, señaló en una ocasión que la postura más difícil de lograr es la del cadáver (savasana). Esta pequeña ironía encierra una gran verdad, pues una postura que consiste en quedarse tumbado completamente sobre el suelo –como un cadáver- supone una dificultad extrema para el observador, puesto que los focos de tensión que le sirven como referente para llevar la atención quedan suprimidos (relajados) y la atención mental ha perdido todo punto de referencia.

Tanto la postura como pranayama (el control de la respiración) son precisos soportes para enfocar la atención. El elemento fundamental de todo yoga es la atención, el tomar conciencia, la observancia. Si no olvidamos esto, cualquier estilo de yoga y cualquier aspecto que remarquemos del mismo serán igualmente correctos. La atención se irá volviendo espontánea, no forzada. Completamente natural. El hecho fundamental que el yoga investiga es esto mismo, la atención, nuestra capacidad de ser conscientes, la Conciencia, el Ser. Por ello, la atención irá naturalmente hacia ella misma, hacia su estado autoconsciente.

El cuerpo es el templo que guarda nuestro espíritu. No somos sólo un cuerpo, pero el cuerpo está ahora en nosotros, por tanto, prestarle atención es algo natural, así como cuidarlo y respetarlo, todo ello será una forma sabia de entender la vida.

Como hemos apuntado, el yoga es el arte de la unión, y por tanto se trata de ir uniendo todas las dimensiones que tienen lugar en nosotros. La dimensión física y la dimensión mental o emocional son interdependientes, y no se puede trabajar la una sin la otra. Observar una postura es observar lo que en ella sucede: pensamientos, emociones, sensaciones… La clave del yoga va mucho más allá del control y tiene mucho más que ver con la escucha atenta. Una vez que vayamos familiarizándonos con esa forma de práctica, podremos realizar un trabajo yóguico integral.

Una vez que la meditación no es sólo algo que se intenta durante la postura del loto sino que empieza desde la primera respiración de la sadhana (práctica), iremos viendo el verdadero significado tanto del yoga como de la meditación y comprenderemos finalmente también que dicha práctica no ocurre solamente durante un periodo de tiempo al día o a la semana, sino que comprende todos los minutos de nuestra vida consciente. He aquí cuando el practicante de yoga es, ciertamente, un yogui.

“Tus Dedos Pueden Sanar Tus Problemas De Salud”

Consuelo S. H. – www.todo-mail.com

La mayoría de personas asocian al yoga con una persona sentada en posición de loto, con las manos sobre sus rodillas y con su dedo índice y pulgar unidos. Esta posición de los dedos es un “Mudra” y así como los puntos de presión, la técnica de las posturas de los mudras puede afectar nuestros estados físicos y emocionales.

Mudras

Los mudras se conocen en el oriente desde hace miles de años, no sólo en lo que se refería a la meditación y al yoga, sino también como parte de los tratamientos contra males físicos y mentales. En ocasiones las personas colocan sus dedos en posiciones de mudras sin siquiera saberlo. Existen cientos de variedades de mudras que incluyen la cabeza, las manos y el cuerpo, cada uno de ellos ayuda a una dolencia distinta. En esta lista te mostraremos los 10 mudras más fáciles que puedes realizar desde cualquier lugar y en cualquier momento. Sólo debes elegir el que corresponda a tu problema y practicarlo por unos días, hasta que te sientas mucho mejor.
Ten en cuenta que no hay necesidad de aplicar presión sobre los dedos. Realiza estos ejercicios con ambas manos simultáneamente, preferentemente mientras te encuentras sentado.

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Adriana – El despertar del Ser

Ramiro Calle
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Kundalini es el germen a desarrollar y fructificar para ir completando la evolución consciente. El kundalini yoga o yoga kundalini es sin duda uno de los más falseados o distorsionados. Esta importante rama del yoga entronca con los yogas tantrizados

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Es el potencial espiritual, esa simiente de iluminación que si se atiende se irá desplegando de manera progresiva y permite a la persona humanizarse y ascender a planos más elevados de consciencia, despertando energías sutiles que están aletargadas pero que, activadas, reportan un tipo especial de conocimiento transformativo y van mutando la psique.

Así como prana es la energía vital, kundalini es la psíquica y espiritual. La primera es por su propia naturaleza dinámica y rige todos los procesos psicofísicos; la segunda es en principio estática, pero el practicante espiritual debe poner los métodos y condiciones oportunos para dinamizarla y que ella pueda ir activando planos de consciencia-energía (chakras) que otorguen un tipo más elevado y liberatorio de percepción, cognición e intuición.

El kundalini yoga o yoga kundalini es sin duda uno de los más falseados, distorsionados, malinterpretados o aviesamente deformados. Es una importante rama del yoga, que entronca con los yogas tantrizados, entre ellos el hatha yoga, el tantra yoga y otros, a los que he dedicado mi obra El yoga de la energía. Otros yogas, muy anteriores, libres de influencias tántricas han sido el radja yoga, el bhakti yoga, el karma yoga y el gnana yoga.

Ninguna escuela contemporánea puede desaprensivamente atribuirse ser la verdadera corriente del kundalini yoga, sino que más bien muchas que se dicen serlo están muy lejos de las enseñanzas de un kundalini yoga genuino y puro. Hasta donde sea posible, hay que subrayar que ésta es una forma de yoga muy esotérica y que muchas veces se sirve de “un lenguaje intencional” y a menudo tan simbólico que no es fácil dilucidar.

El kundalini yoga pone el énfasis en la sabia manipulación de las energías, pudiendo así el practicante no solo servirse de las más densas o toscas, sino también de las más finas o sutiles, que permiten obtener una manera de ver y percibir que puede disipar la ignorancia de la mente y desarrollar en el practicante una presencia de ser más allá de las actitudes egocéntricas.

En la medida en que la energia kundalini se va desplegando y alcanzando más elevados y sutiles planos de consciencia, se va debilitando el ego y agotando la energía de muchos samskaras (tendencias inconscientes y condicionantes), lo que hace posible empezar a degustar el inconfundible sabor de la libertad interior. Así el practicante va experimentando por sí mismo, vivencialmente, esa enseñanza perenne que reza:

Cuando el ego duerme, el Ser despierta.

Adriana – ¿Qué es el Yoga Integral?

Víctor G. Cruz
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El Yoga es, desde sus orígenes, una tradición holística, global, integral. Sólo si exploramos este hecho con el máximo cuidado podremos acceder, con la profundidad que se merece, a su verdadera potencia transformadora.

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A pesar de buena parte de las tendencias actuales de reducirlo a una disciplina de trabajo “meramente corporal” (llegando a extremos de distorsión tales como la competición o un burdo culto al cuerpo), el Yoga es, desde sus orígenes, una tradición holística, global, integral. Sólo si exploramos este hecho con el máximo cuidado podremos acceder, con la profundidad que se merece, a la verdadera potencia transformadora del Yoga (que, intrínsecamente, es Integral), tal y como fue planteada esta disciplina en sus orígenes y desarrollada desde entonces hasta la actualidad, así como a las inspiradoras perspectivas de futuro que se abren para nosotros al hilo de sus planteamientos.

Fruto de un cierto “reduccionismo fisicalista” propio de la modernidad de nuestras culturas “occidentales” (y su impronta en oriente), el Yoga se encuentra en un momento muy peculiar de su historia. Si bien, en la actualidad, la palabra “yoga” es sobradamente conocida por más personas que en toda su historia, para la inmensa mayoría se asocia exclusivamente con la práctica de “āsana” (postura), evocando la imagen (alentada por la publicidad) de un cuerpo esbelto con ropa deportiva realizando posturas bellas y (a menudo) complejas.

Si bien la ejecución de āsana es en extremo relevante y, de hecho, especialmente necesaria en nuestras sociedades, basta con echar un pequeño vistazo a toda la vastedad de la tradición para comprender que el Yoga no sólo no se reduce a la práctica de āsana sino que, como práctica en sí, tan sólo constituye una parte de lo que podríamos llamar el Yoga integral y sus sendas (ver propuesta de Curso-Sadhana más abajo). Entonces…

¿Qué es realmente el Yoga y por qué es, necesariamente, “integral”?

El vocablo sánscrito yoga proviene de la raíz verbal “yug”, que podríamos traducir como “unir”, y que, por derivación histórica desde las lenguas indoeuropeas, produce en castellano el sustantivo afín: “yugo” (apero tradicional de madera que une a los animales para trabajar la tierra). En suma, podríamos decir que Yoga significa unión.

Pero ¿qué es lo que se une en esta unión?, ¿qué es lo que se encuentra dividido y requiere unirse? La tradición yóguica expresada en los Yoga Sutras de Patañjali propone un posible modelo, de una sencillez y claridad preclaros, para responder a esta pregunta. Es un hecho: el ser humano sufre, se encuentra expuesto a una profunda aflicción estructural que, según Patañjali, está basado en cinco causas fundamentales (kleshas):

La ignorancia (avidyā) de nuestra verdadera naturaleza (no-dual).
El sentido del yo (asmitā) como individuo aislado, que se deriva de esa ignorancia primordial, de forma que en el proceso de esa identificación se genera un “personaje” cuya identidad conduce a los siguientes kleshas:
Los apegos (rāga), lo que “nos gusta” (aquello ante cuya ausencia sentimos dolor).
Las aversiones (dvesha), lo que “no nos gusta” (aquello ante cuya presencia sentimos dolor).
El angustioso terror a la muerte (abhini-vesha) al que nos exponemos los humanos por ignorar nuestra propia naturaleza y confundir el “Ser” con el “yo” (la ilusión de un individuo aislado, sujeto a la corrupción del tiempo).
La unión a la que alude el yoga supone, por tanto, una (re)conexión con nuestra verdadera naturaleza, equilibrando el desequilibrio, integrando lo desintegrado, uniendo lo dividido a través del acceso a la consciencia de la inefable no-dualidad fundamental del ser. La plena experiencia continuada de esta forma de consciencia suprime de raíz las causas del sufrimiento humano y, por tanto, sume al yogui o yoguini en un estado de supraconsciencia (samādhi), de bienaventuranza (ānanda), de liberación (moksha).

Entonces, ¿por qué el Yoga es, de forma inherente, integral? Podemos definir “integral” como algo que “comprende todos los aspectos o todas las partes necesarios para estar completo”. Entonces, dado que la semilla para la liberación se encuentra en todos los seres, en todos los ámbitos de la existencia, cualquier circunstancia puede constituir, desde la actitud adecuada, una senda para la expansión de la consciencia, una rama del gran árbol del Yoga.

El Yoga es pues, inherentemente, Yoga integral, entendiendo que cuanto mayor sea el número de frentes desde los que tratamos de acceder a esa unidad, cuantos más espacios de nuestra vida sean enfocados desde la atención y en pos del autoconocimiento, cuanto más global, profunda y completa (integral) sea nuestra práctica, más nos acercaremos a comprender quiénes somos en realidad.

Múltiples son las fórmulas inspiradoras a través de las cuales se ha tratado de definir esta tradición atestiguando su condición integral. Así, se dice que: Yoga es “un sistema para obtener salud y armonía total”; “un conjunto de técnicas y actitudes de purificación y perfeccionamiento del ser humano a nivel físico, mental, emocional, ético, etc.”; o también, “vía para reintegrar la consciencia individual en la consciencia cósmica a través de la realización de la armonía entre la cabeza, el corazón y las manos”.

Este es el sentido de practicar, conjuntamente y con la máxima precisión, todas las vías propuestas por las Sendas del Yoga: la integración y el control de la mente (raja yoga), el equilibrio del cuerpo y las energías sutiles (hatha yoga), el desarrollo del discernimiento como vía de acceso al conocimiento sapiencial (jñana yoga), la reconversión alquímica de todas las emociones en amor incondicional, devoción (bhakti yoga), la acción plenamente consciente y desapegada (karma yoga)…

Aleister Crowley, un prominente místico inglés de finales del siglo XIX y principios del XX que trabajó intensamente en la introducción de los aspectos más inspiradores de la tradición del yoga y el tantra en occidente, se refiere a esta cuestión con una brillante cita que bien puede servirnos de broche para concluir:

“Nos corresponde (…), si deseamos alcanzar el yoga universal y final con el absoluto, domeñar cada elemento de nuestro ser, ponerlo a salvo de cualquier guerra interna o externa, intensificar todas nuestras facultades al máximo, entrenarnos en la sabiduría y la fuerza sin escatimar esfuerzos, de suerte que cuando llegue el momento oportuno nos hallemos en perfectas condiciones para arrojarnos al horno del éxtasis cuyas llamas ascienden desde el abismo de la aniquilación.”

Adriana – El sutil beneficio del Yoga Profundo

Eva Klimberg
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De todos es conocido el beneficio incalculable del llamado Yoga físico. Las características que acompañan a las posturas de yoga: firmeza, comodidad, inmovilidad natural, relajación, respiración sentida y concentración interiorizada, van a estimular la vida en cada órgano, tejido y estructura corporal.

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Todos los sistemas se dinamizan y refrescan por dentro y por fuera.

Cada postura genera beneficios específicos, pero es la práctica equilibrada de un grupo de asanas cuidadosamente seleccionadas lo que creará un impacto tal que se ralentiza el envejecimiento y la oxidación celular, incrementando así sobremanera la experiencia de vitalidad.

Podríamos clasificar los beneficios de las posturas de yoga en cuatro grupos, imbricados e inseparables:

El impacto en tendones, ligamentos y músculos que ejercitados cuidadosamente desarrollan flexibilidad, fuerza y tono, recuperando así toda su movilidad. La estructura ósea y la columna vertebral como eje central son movilizados en todos sentidos y direcciones generando un equilibrio y estabilidad que permite compensar e incluso corregir algunas desviaciones estructurales.

Todos los sistemas recuperan su funcionamiento óptimo: circulatorio, endocrino, límbico y uno de los más castigados a la vez que esencial, el sistema nervioso.

Pero el beneficio más sutil de las posturas de Yoga o ásanas es el equilibrio de la circulación energética. Los canales psíquicos que recorren todo el organismo y los centros vitales energéticos o chakras son estimulados facilitando así una mayor sensibilidad y una consciencia más refinada de la vida.
Dicho equilibrio energético armoniza las emociones y la mente, abriéndose el potencial creativo y una calma tal que el estado naturalmente meditativo florece fácil.
Muchos casos de depresión, falta de ánimo e infinidad de dolencias e incomodidades desaparecen por estirar, contraer, movilizar, torsionar, invertir, aliviar, flexibilizar, fortalecer, tonificar….

Pero quiero llamar la atención sobre un beneficio más sutil y silencioso: encontrar el espacio y el tiempo para mimarse, para quererse, respirarse, relajarse. Querer sentirse mejor, no conformar. . . Beneficios que encontraremos con la práctica regular de un mínimo de dos veces semanales. Creando un hábito donde cuerpo y mente se preparan para disfrutar, desde el primer instante de la práctica, que se convierte en un gozo.

Sobre ese cuerpo astral o vital el cuidadoso trabajo con la respiración suaviza y atempera las emociones hasta el punto que todo el mundo mental gratuito y automático se silencia naturalmente, sin esfuerzo (siempre hablamos de una práctica comprometida).

Todo lo que está vivo y se moviliza en nosotros depende del equilibrio del prana o fuerza vital. Los pranayamas y respiraciones yóguicas equilibran dicho prana y el movimiento emocional y mental en nosotros, además de las funciones fisiológicas todas. Los centros psíquicos o chakras (asiento de la consciencia animal, sexual, volitiva, amorosa, creativa e intuitiva) son excepcionalmente estimulados por los ejercicios de respiración, despertando progresivamente todo el potencial humano.

La práctica respiratoria consciente oxigena las células, las rejuvenece y revitaliza, mejora el metabolismo celular, facilita la expulsión de dióxido de carbono depurando así la sangre, masajea los órganos internos, tonifica el corazón, favorece sobremanera el rendimiento intelectual y mejora la creatividad. Otorga calma y serenidad. Asimismo los diferentes pranayamas pueden ser equilibrantes, estimulantes o relajantes.

El beneficio sutil y definitivo de todas estas prácticas genera la transición del llamado Yoga externo al Yoga interno. Los sentidos y la mente tienden a desinteresarse por los estímulos que tanta energía vital nos hacen despilfarrar. La observación tranquila sin juicios, la aceptación complacida de la “película” representada en nuestro escenario psíquico (chidakash), sin rechazar o desear, el establecerse en Sakshi, la consciencia testigo, es la consecuencia natural de una buena práctica.

Yoga mental, en busca del más excelso de los beneficios
La meditación es la práctica por excelencia del Yoga mental. Sus beneficios son inmensos, ya que nos entrenamos a observar desde “el palco” todo lo que acontece en nuestro mundo mental, con tranquilidad, templanza. Este posicionamiento purifica el contenido mental y emocional que brota del inconsciente y subconsciente y que condiciona nuestra libertad de movimientos.

La meditación, está más que demostrado, estimula áreas cerebrales que de otra manera se atrofian. De nuevo la creatividad y la estabilidad emocional son beneficios de los que nadie se debería privar, ya que la calma que genera la meditación en cualquiera de sus fases (no es necesario ser un meditador supremo), la concepción de la vida, los propios valores son tranquilamente revisados…y aparece así la comprensión y la libertad.

Realmente la práctica de yoga pretende acercarnos al más sutil y excelso de los beneficios. Está ya más que demostrado que todo lo que vemos y tocamos depende, se forma y se alimenta de su versión más sutil. Así en el Yoga se explica que el ser humano está conformado por tres cuerpos: el físico o denso, el energético-vital o astral y el causal u origen de los otros dos, también llamado cuerpo de felicidad.

Creando las condiciones para a acceder a la armonía que reina naturalmente en el cuerpo causal, los cuerpos astral y físico quedan armonizados, porque son la expresión más y más densa de aquel primero. Como en una cascada, refrescando los cuerpos “inferiores”.

Cuando el individuo se siente dichoso y en armonía con el resto del universo (características de la naturaleza espiritual del cuerpo causal), los cuerpos denso y vital quedan impregnados de dicha armonía, equilibrio y salud.

Así quiero aclarar que nuestra concepción del sentido de la vida, los valores de los que nos servimos para vivirla y nuestra sinergia o no con el resto del Universo, crearán más o menos irritación o calma en nuestro vivir, con más o menos elegancia. Algunos lo llaman espiritualidad, y aunque la palabra ha sido usada a veces un poco a la ligera, se refiere a nuestra sensibilidad a los aspectos trascendentes y sutiles que soportan la parte densa de la vida. Espiritual se refiere a entender y sentir que la energía y la consciencia están detrás de todo.

El yoga milenario y sus cientos de prácticas han sido legados al ser humano para recorrer el camino inverso. Usando el cuerpo físico como puerta de entrada, los yoguis eran capaces de armonizarlo a tal punto que se mostraba fuerte, sano y puro. Aprendieron a equilibrar el cuerpo astral de manera que se suavizaban las emociones y el mundo mental quedaba trascendido… abriéndose así las puertas de la paz profunda del alma cuyo asiento es el ya familiar cuerpo causal.

Adriana – Consejos del Ayurveda para cuidar alergias y astenia primaveral

Dr. Kiran Valsan
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El doctor Kiran Valsan se licenció en Medicina y se especializó en Ayurveda. Fue responsable del centro de Sri Sri Ayurveda en Kerala.

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Kiran es especialista en Nadi Pareeksha (diagnóstico a través del pulso) Su experiencia, profesionalidad y su amor por el Ayurveda permiten que su práctica se ejerza bajo la forma tradicional y pura.

Ayurveda, la palabra Vikruti se utiliza para designar el estado de salud actual de una persona. Este se puede ver afectado por cambios estacionales, viajes a un nuevo lugar geográfico o el paso de una etapa a otra de la vida. Aunque tu verdadera esencia (lo que se llama Prakriti) nunca cambia, los cambios que notas por circunstancias externas, pueden hacerte sentir como una persona diferente, para bien o para mal. Por eso el Vikruti ayuda a describir tu constitución de forma más precisa, basándose en lo que te está sucediendo en este mismo momento.

Si esta primavera te encuentras fatigado y bajo de vitalidad, aquí tienes unas recomendaciones que pueden ayudarte.

1. ¿Cómo adaptarse a la primavera según el Ayurveda?
A menudo, al comienzo de la primavera nos sentimos pesados y lentos. La astenia primaveral, los resfriados, las alergias, el exceso de mucosidad en los pulmones o los senos faciales, el asma, las náuseas, el aumento de peso, la retención de líquidos o la pesadez en las extremidades y el embotamiento, incluso emocional, son síntomas que se deben a un exceso de Kapha en el ambiente. Sin embargo, si logramos equilibrar el Kapha en nuestro organismo podemos combatir estos síntomas y sentirnos fuertes, serenos y estables (también cualidades de Kapha).

En esta época, las impurezas dentro del cuerpo se funden debido a la subida de la temperatura en el ambiente. Las toxinas líquidas obstruyen los conductos del cuerpo y, cuando éstos se bloquean, los nutrientes no llegan apropiadamente a las células, y la capacidad del sistema inmunológico para resistir a los alérgenos se satura. Este es el mecanismo que da lugar a las alergias primaverales –congestión y picor nasal, ojos lacrimosos- que están entre las primeras 10 causas de visita al médico.

¿Cómo equilibrarlo? Imagina tu cuerpo como un vaso de zumo de naranja. Si permanece mucho tiempo quieto en una posición, la pulpa se acumula en el fondo. Los yoguis creían que lo mismo pasa en nuestro cuerpo, particularmente en los órganos. En este caso, la pulpa es materia no orgánica sin digerir, que tomamos a través del aire que respiramos y la comida. Con la suficiente hidratación y ejercicio, estas toxinas pueden salir a través de la piel (por el sudor), la respiración, la orina y los movimientos intestinales.

2. ¿Cómo fortalecer el sistema inmunológico?

No basta con tratar los síntomas. La solución a largo plazo es ahondar en la causa última de las alergias y fortalecer el sistema inmune para que pueda resistir a los alérgenos. Una dieta que incluya especias con capacidad para combatir alergias, por ejemplo:

Cúrcuma (con capacidades antiiflamatorias, también mejora la digestión y equilibra el flujo biliar)
Salvia
Pimienta roja
Comino
Cilantro
Hinojo

3. ¿Cómo ayudar al cuerpo en su propia limpieza primaveral?

Dieta kapha: evita comer alimentos pesados, difíciles de digerir.
Evita o reduce sabores dulces, amargos o salados.
Toma zumos de frutas dulces (pero no por la noche).
Añade las especias anteriores para estimular la digestión y desintoxicar la piel.
Puedes beber agua caliente (si tienes desequilibrio en Pitta, que sea templada) para ayudar a licuar las impurezas digestivas que se han acumulado.
Ejercicio diario (y evitar las siestas también te ayudará)

Nota de Adriana:
Vata, Pitta y Kapha – son los tres principios fundamentales de la naturaleza (doshas) que gobiernan todas las actividades de nuestra mente y cuerpo. Todos tenemos un poco de Vata, Pitta y Kapha en nuestra constitución, y, aunque los tres están presentes, sólo uno ó dos predominan generalmente.

VATA es rápido, frío y seco por naturaleza. Gobierna el movimiento, la respiración, la circulación, la eliminación y el flujo de los impulsos nerviosos desde y hacia el cerebro.
PITTA es caliente y preciso por naturaleza. Gobierna la digestión, el metabolismo y el procesamiento de los alimentos, el aire y el agua a través del cuerpo.
KAPHA es sólido, lento y estable por naturaleza. Gobierna la estructura, el equilibrio de los fluidos y forma los músculos, la grasa, los huesos y la médula.

Adriana – AUM, la vibración universal

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Cuando la luz de la sabiduría brilla por todas las puertas (sentidos) del cuerpo, sabemos que Sattva (apego a la felicidad) es la cualidad predominante (Bhagavad Gita XIV.11.) Escribe Maheshwari (Mayte Aguado).

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AUM es una palabra que no tiene traducción ya que sirve para representar a la trinidad, y la forma correcta de pronunciar la sílaba sagrada es diferenciando los tres fonemas: A, U, y M. Pronunciamos “Om” porque nace de una abreviación natural del diptongo ‘au’, una variación fonética que se debe al gran uso de la palabra AUM, sobre todo al ser cantada de manera veloz como introducción a la mayoría de mantras.

Hablar de AUM es hablar de la vibración del universo, eterna porque es energía que no se destruye. Cuando pronunciamos AUM tendemos a hacerlo como si estuviéramos programados para la aplicación que conduce al destino final que es el proceso de la evolución del hombre. Pero si observamos el camino no como algo que nos lleva a una meta, sino al propio camino como la meta, nos daremos cuenta que cuando pronunciemos AUM de forma consciente, desde que inspiramos hasta el final de la propia vibración, sirve para reafirma nuestra unión con lo Universal, con nuestro más profundo interior. Si observamos ese instante de la vibración desde la parte física, donde somos mayoritariamente agua, sentiremos cómo nuestro organismos se limpia físicamente para llegar finalmente a pasar a la limpieza de nuestra mente; es decir, pasamos de la ciencia al umbral de la metafísica. Esta situación se produce cuando sentimos que la vibración parece volverse infinita al ser energía, que transforma desde el exterior hacia el interior, donde es acción en la inacción.

La energía que podemos hacer brotar va a depender de la cantidad de energía que puede fluir en nuestra consciencia al pronunciar AUM, que debe ser proporcional a la universalidad de nuestra consciencia, es decir, abandonando cualquier distracción y estando en el más inmediato presente a la hora de pronunciarlo, para eliminar las capas superficiales que nos distraen del fluir de la vida.

Un buen ejemplo para ver lo que produce AUM al pronunciarlo es pensar en el efecto del cuenco tibetano lleno de agua cuando le hacemos sonar: el agua empieza a vibrar, y exactamente es eso lo que pasa en nuestro interior. Pero al igual que con el cuenco, esto no se debe hacer de cualquier forma. Lo importante será respirar y conectar con nuestro interior, canalizar la energía y vibrar con ella para que nuestro líquido, al igual que el del cuenco, no se desborde. Hay que conseguir una constante en esa vibración producida por el sonido de la pronunciación de AUM, de tal modo que cuando vamos cerrando la boca y continuamos con la vibración se convierte en un OM que hace que justo ahí sea cuando sentimos esa unión tan maravillosa.

¿Por qué es importante pronunciar AUM?
A todos nos ha pasado que cuando damos energía, la vida fluye con nosotros y dejamos de tener espacios vacíos. Pero cuando nos obstinamos en restringir nuestra energía, ya sea provocando un sunami o conteniéndola, experimentamos una carencia de la misma porque no hemos dejado que la vida fluya por nosotros. Pues lo mismo pasa si pronunciamos el AUM y no lo hacemos correctamente: la energía no fluye, ya que simplemente será un sonido frío del ser sin ser. Pero cuando evolucionamos desde el inicio con el AUM para ir al OM, la vida fluye en nuestro interior, nuestro ser estará preparado para abrir los mil pétalos que todos llevamos dentro.

Entendemos que así como el agua fluye hacia abajo siguiendo la línea de menor resistencia, la energía interior fluye hacia su campo más útil de actividad. De este modo sigue la ley de la evolución, ya que nuestra energía se estará moviendo siempre hacia ese campo de actividad porque somos materia y energía que fluye con la energía del universo, que ni aumenta ni disminuye, sino que se transforma o transmuta constantemente de un estado a otro, hasta llegar al cuarto estado, Turiya, donde el cese de la actividad se transformará en la renovación de la actividad pero en otro campo.

Fundirnos con la vibración del AUM es esa acción en la que nuestra energía estará mejor canalizada y se manifestará del modo más evolutivo de la creación, donde el tiempo y el espacio deja de existir y se es uno en esa vibración.

Todo este control de energía, que no es más que su uso correcto y canalización, se encuentra dentro de la práctica del yoga, donde el flujo de la vida es en realidad la corriente respiratoria del sistema humano, y los canales por los que fluye son los nadis y sus niveles los tattwas. Cuando nuestro flujo de energía parece secarse, debemos buscar el remedio a través de la propia energía, que gracias a la del sonido con su vibración hará, junto con las asanas, que se abra el bloqueo para volver a estar llenos de energía.

AUM forma parte del yoga, y se le ha de dar importancia cada vez que iniciemos nuestros ejercicios, ya sean de relajación, respiración, asanas o meditación, porque con ello liberaremos nuestra energía bloqueada.

Hacer cada paso del yoga nos identifica con nuestra energía y con la energía universal, y transforma nuestra conciencia en ilimitada, eterna, tan sólo siguiendo sus grandes pilares: respiración, relajación, ejercicio adecuado, alimentación adecuada y pensamiento positivo y meditación. Pero empezando con el mantra universal o la vibración del universo, que por ello AUM en el hinduismo es la unidad con lo supremo.

Vibrar con AUM es fluir con la vida.

Con amor, Maheshwari (Mayte Aguado)