Archivos de la categoría Cuentos

“Diferentes Perspectivas” Marcela Allen Herrera (cuento Zen).

aldiaria.blogspot.cl

Una vez un monje mendicante llegó a un monasterio en busca de alojamiento.

Según la tradición lo normal era entablar con el recién llegado un debate sobre distintos aspectos de la enseñanza budista en el que se ponía a prueba tanto al huésped como a los monjes del cenobio.

Pero aquel día todos estaban muy cansados, así que el abad decidió que el debate corriera a cargo de un monje que, además de tuerto, no era muy inteligente.

El abad decidió aconsejarlo: -Como no tienes mucho conocimiento ni facilidad de palabra, procura que el debate se haga en silencio y además intenta que sea lo más corto posible.

A la mañana siguiente, el abad se encontró con el visitante, que ya partía.
-¿Qué tal fue el debate? -preguntó.

-Puedes sentirte satisfecho de tus monjes; él dijo ser el más torpe de todos, pero confieso que me derrotó claramente por su elevada comprensión del budismo.

-Cuéntame cómo fue el diálogo -rogó el abad.

-Para empezar, yo levanté un dedo, queriendo expresar al Buda. Él contestó levantando dos dedos, haciéndome ver que una cosa era el Buda y otra sus enseñanzas. Yo entonces levanté tres dedos, indicando al Buda, su enseñanza y sus monjes. Pero a continuación él lanzó un puño contra mi cara haciéndome entender que todo parte de una comprensión única y definitiva. No supe qué contestar, así que, derrotado, me marcho de tu monasterio.

Instantes después apareció el monje tuerto y el abad le pidió el relato de lo ocurrido en el debate.

-Ese hombre era un maleducado, empezó levantando un dedo recordándome que yo tenía sólo un ojo; yo fui benevolente y levanté los dos dedos en señal de que él afortunadamente tenía los dos ojos, pero insistió en el insulto al levantar los tres dedos mostrando que entré él y yo teníamos tres ojos, así que le di un puñetazo. Entonces se levantó y se dio la vuelta sin decir nada.

Sin duda, en la vida cada quien ve lo que quiere ver y escucha lo que quiere escuchar.

***

“La leyenda de Maneki-neko. ¿De qué color lo quieres?”

Carmen Guerrero – planosinfin.com

Cuentan que durante el siglo XVII, en la era Edo, en la época de los señores feudales, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos y estaba semi-destruido. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aún así, compartía la escasa comida que tenía con su gato, Tama. Un día, un señor feudal, un hombre de gran fortuna e importancia llamado Naotaka II fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que un gato de color blanco, negro y marrón, le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gato. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo. A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo y éste prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre. Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor.

El Maneki-neko en Japón o Zhaocai Mao en China, cuya traducción es “el que invita o el que saluda”, también conocido como “gato de la suerte” o “gato de la fortuna”, es una popular figura japonesa, de la que se dice que trae buena suerte a su dueño.

Sigue leyendo “La leyenda de Maneki-neko. ¿De qué color lo quieres?”

Adriana – El cantero

Benjamín Hoffman. “The Tao Of Pooh”
https://compartiendoluzconsol.wordpress.com

cantero

Había una vez un cantero que estaba insatisfecho consigo mismo y con su posición en la vida. Un día pasó por la casa de un rico mercader. A través de la verja abierta, vio muchas hermosas pertenencias e importantes visitantes. ” ¡Cuán poderoso debe ser este mercader!”, pensó el cantero.

Se volvió muy envidioso y deseó poder ser como el mercader.

Para su sorpresa, se vio de repente convertido en el mercader, disfrutando más lujos y poder del que nunca hubiera imaginado, pero envidiado y detestado por aquellos menos ricos que él mísmo. Pronto, pasó un funcionario de alto rango, llevado en una silla , acompañado por sirvientes y escoltado por soldados batiendo gongs. “Cuán poderoso es este funcionario” pensó, “quisiera ser un oficial de alto rango”.

Entonces se vio convertido en el oficial, llevado en volandas a todas partes, temido y odiado por todo el mundo que le rodeaba. Era un caluroso dia de verano, así que el oficial se sintió incómodo y la silla se volvía pegajosa. Miró arriba al sol. Brillaba orgullosamente en el cielo, sin ser afectado por nada. “Cuán poderoso es el sol” pensó. “Quisiera ser el Sol”. Entonces se vio convertido en el Sol, brillando con fuerza, secando los campos, maldecido por los granjeros y obreros.

Pero una gigantesca nube se interpuso entre él y la tierra, impidiendo que sus rayos llegaran más abajo. “Cuán poderosa es esta nube”, pensó, ” Quisiera ser una nube” Entonces se convirtió en la nube, inundando los campos y los pueblos, odiada por todos los que se encontraban bajo ella.

Entonces se dio cuenta de que era arrastrado por el viento “Cuán poderoso es el viento” pensó, “quisiera ser el viento”

Entonces se convirtió en el viento, levantando las tejas de las casas, arrancando árboles y odiado por todos. Pero tras un rato, se encontró con algo que no podía mover, por mucho que soplara contra ella: una inmensa, poderosa roca, más poderosa que cualquier otra cosa sobre la faz de la Tierra.

“Cuán poderosa es esta roca” pensó, “quisiera ser esta roca”. Entonces se convirtió en la roca, más poderosa que cualquier otra cosa sobre la tierra. Pero mientras que permanecía allí, oyó el sonido de un martillo golpeando un cincel sobre su superfície dura. La golpeaban y sintió que estaba cambiando.

“¿Qué puede ser más fuerte que yo, la roca?” pensó.

Miró hacia abajo y vio la figura de un cantero.

“Diez reflexiones que convierten a los cuentos en lecturas imprescindibles”

Paco Bou – planosinfin.com

cuento111

1.- “Si quieres un adulto con un pensamiento creativo, de pequeño cuéntale cuentos, si lo quieres además sabio, cuéntale más cuentos.” Albert Einstein

2.- “Los cuentos se han utilizado desde la antigüedad inmemorial, como portadores de conocimiento e instrumentos de comprensión”. Idries Shah

3.- “Nuestra sociedad está basada en cuentos, nos los creamos o no.” Alejandro Jodorowsky

4.- El cuento es un instrumento que permite burlar las defensas del inconsciente y que llega a todo el mundo saltando por encima de cualquier diferencia cultural.

5.- Los cuentos, permiten su lectura a muchos niveles y se pueden contar muchas veces porque vuelven a la vida en cada ocasión que los releemos.

6.- El cuento es sólo una mitad, la otra mitad es la interpretación que llevamos dentro. Al fusionarse experimentamos felicidad y satisfacción.

7.- Podemos leer un cuento una vez como entretenimiento, leerlo dos veces y reflexionar sobre él, o dejar que éste nos revele su significado interno después de varias lecturas.

8.- Milton Ericsson usó los cuentos como herramienta de trabajo. Primero captaba la atención del paciente por medio de la sorpresa, del impacto, recurriendo a cuentos didácticos. Todas sus historias tenían una estructura y un argumento a menudo con final feliz.

9.- Como afirma Clarissa Pinkola, podemos escuchar a tres niveles distintos: “El primero es el de las conversaciones mundanas, el segundo nivel es para adquirir erudición y el tercero permite que el alma escuche consejos que puedan servirle de guía.
 Hay que escuchar, por tanto, con el oído del alma, pues ésta es la misión del cuento”

10.- Como decía Ana María Matute: “Si no hubiese podido participar del mundo de los cuentos y si no hubiese podido inventarme mis propios mundos, me habría muerto”.

Después de todo lo dicho, seamos serios… y aprendamos de los cuentos.

***

“Los Verdaderos Indiana Jones” Ferran Prat​,​ Jos​é​ Luis Camacho y Arthur Homs.

Podcast de Mundo Desconocido


13/07/2016
El arqueólogo-aventurero que Hollywood nos presentó con la figura estereotipada de Indiana Jones, quizás sea mucho más real de lo que parece, durante el siglo XIX y siglo XX hubo una serie de personajes que no sólo se parecieron extremadamente al mítico Dr. Jones sino que incluso le superaron en las aventuras que vivieron durante su intensa vida.
Parece que nuevamente, lo que consideramos ficción, en ocasiones es superado por la realidad de la que sin duda, la meca del cine norteamericano se inspiró y se sigue inspirando.

***

“El trabajo interior no es para perezosos” Alejandro Jodorowsky.

planosinfin.com

Vivimos en un mundo materialista donde el dinero es sinónimo de “deuda”. “Una rata descuidada se había dejado invadir por la sarna. Hacía ya tanto tiempo que el mal la aquejaba, que su picazón le parecía normal. Como le daba flojera observarse a sí misma, se dedicó a criticar a sus congéneres. Por ese solo hecho se sintió Maestra. “¡Nadie hace algo por superarse! ¡Mi raza está en decadencia! ¡Debo ayudar al mundo!”… Entre los roedores más jóvenes, encontró fervientes discípulos. Mientras se hacía traer queso gratis, les enseñaba “cómo progresar”. A medida que los jóvenes adquirían conocimientos de su Maestra, también atraparon su sarna. ¡Furiosos la expulsaron! La “Maestra” volvió a su guarida y desde allí se dedicó a insultar al mundo que no había querido aceptar sus consejos salvadores.”

El trabajo interno requiere esfuerzos dolorosos que muchos no están dispuestos a efectuar. Corregir las desviaciones de nuestros pensamientos, emociones y deseos, requiere una dedicación constante. Algunos seres, por pereza o por miedo a enfrentar sus propios fantasmas y hábitos negativos, antes de ayudarse a ellos mismos quieren ayudar a los otros. ¿Qué ayuda pueden dar con una mente contaminada? También, en tanto que colectividad, por muy necesitados que estemos, debemos verificar cuidadosamente quién es el organismo o país que nos ofrece su ayuda en forma de préstamo. Tal vez por aceptar lo que “generosamente” nos otorga, a causa de la deuda seamos explotados -darle en pago nuestros productos a precios ridículos- y además atrapar su sistema sarnoso. Un sano mendrugo de pan vale más que un aromático guiso envenenado.

***

Adriana – EL HOMBRE QUE PERDIÓ LA MEMORIA

Cuento Taoista
http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/

byw

Cuenta Lieh Tse que había, una vez, un hombre, llamado Hua Zi, que vivía en Yang li, y que había perdido completamente la memoria. Por la tarde, olvidaba lo que le habían dicho por la mañana; a la mañana siguiente, no recordaba lo que había hecho el día anterior. Cuando iba a algún sitio, no se acordaba dónde estaba y se olvidaba del camino de regreso. Había olvidado hasta cómo caminar o cuándo sentarse.

Su familia estaba muy preocupada. No sabían qué hacer. Sufrían porque no los reconocía. Y aunque a Hua Zi se le veía en paz y feliz en su situación, estaban seriamente preocupados por el. Acudieron a adivinos y sanadores de todo tipo. De nada sirvió. El diagnóstico de los más prestigiosos médicos de la época, solía coincidir en que existía cierta desarmonía irrecuperable entre el hígado, los pulmones y el bazo, con afectación de los riñones y el corazón. Se declararon incapaces de curarle.

Un letrado de Lu, gran filósofo y erudito, se ofreció para sanarlo. La mujer y los hijos de Hua Zi le prometieron pagarle lo que les pidiese, a cambio de su curación. El filósofo les dijo: “No se puede remediar ni con hierbas, ni conjuros, ni con invocaciones, ni recurriendo a las medicinas ordinarias. Es un problema de mente. Intentaré modificarla, cambiar sus pensamientos. Haré unas pruebas.”

Acto seguido, hizo que lo desnudaran, y el enfermo reclamó la ropa; lo tuvo sin comer, y exigió comida; lo dejó a oscuras, y pidió la luz. Estas pruebas resultaban muy positivas. Les dijo: “Se puede curar la enfermedad. Sin embargo, mi método es caro y secreto.” Tras pactar el precio a cobrar, despidió a todos y se quedó en la casa, a solas, con el enfermo, durante siete días.
Nadie supo qué hizo aquel hombre sabio, ni qué técnicas utilizó, pero lo cierto es que, en la mañana del séptimo día, Hua Zi tenía su mente curada.

Cuando la familia llegó a casa, llamados por el sanador, al verlos Hua Zi se puso a gritar, muy furioso, contra su hijo y contra su mujer. Quiso golpearles con un palo, y salió corriendo detrás del que le había curado, de forma que hubo de ser sujetado por sus vecinos que lo calmaron y le preguntaron por la causa de su gran enfado.

Hua Zi les explicó: “Antes, con mi memoria perdida, estaba feliz, nada me preocupada, ni tan siquiera la existencia del cielo y la tierra. Estaba conmigo mismo, libre y vacío de todo lo demás. Ahora, al recobrarme, han regresado todas mis viejas preocupaciones, todas mis inquietudes, todos mis desasosiegos. Surgen en mi mente todos los logros y pérdidas, éxitos y fracasos, penas y alegrías, amores y odios. Ha desaparecido el silencio de mi mente. He dejado de ver las personas y las cosas como son, como están ahí, sin juzgarlas. Mi mente no se calla, ni un solo momento”.

Y, ya calmado, con lágrimas en los ojos, gritaba:

“¡Quiero volver a vivir como antes, que alguien me ayude!”

“El hombre que perdió la memoria” (Cuento Taoista)

Publicado por SAIKU – DE TODO UN POCO.

Cuenta Lieh Tse que había una vez un hombre llamado Hua Zi que vivía en Yang li y que había perdido completamente la memoria. Por la tarde, olvidaba lo que le habían dicho por la mañana; a la mañana siguiente, no recordaba lo que había hecho el día anterior. Cuando iba a algún sitio, no se acordaba dónde estaba y se olvidaba del camino de regreso. Había olvidado hasta cómo caminar o cuándo sentarse.

Su familia estaba muy preocupada. No sabían qué hacer. Sufrían porque no los reconocía. Y, aunque a Hua Zi se le veía en paz y feliz en su situación, estaban seriamente preocupados por él. Acudieron a adivinos y sanadores de todo tipo. De nada sirvió. El diagnóstico de los más prestigiosos médicos de la época solía coincidir en que existía cierta desarmonía irrecuperable entre el hígado, los pulmones y el bazo, con afectación de los riñones y el corazón. Se declararon incapaces de curarle.

Un letrado de Lu, gran filósofo y erudito, se ofreció para sanarlo. La mujer y los hijos de Hua Zi le prometieron pagarle lo que les pidiese a cambio de su curación. El filósofo les dijo: “No se puede remediar ni con hierbas, ni conjuros ni con invocaciones ni recurriendo a las medicinas ordinarias. Es un problema de mente. Intentaré modificarla, cambiar sus pensamientos. Haré unas pruebas.”
Acto seguido, hizo que lo desnudaran y el enfermo reclamó la ropa; lo tuvo sin comer y exigió comida; lo dejó a oscuras y pidió la luz. Estas pruebas resultaban muy positivas. Les dijo: “Se puede curar la enfermedad. Sin embargo mi método es caro y secreto.” Tras pactar el precio a cobrar, despidió a todos y se quedó en la casa a solas con el enfermo durante siete días.
Nadie supo qué hizo aquel hombre sabio ni qué técnicas utilizó, pero lo cierto es que, en la mañana del séptimo día, Hua Zi tenía su mente curada.

Cuando la familia llegó a casa, llamados por el sanador, al verlos Hua Zi se puso a gritar, muy furioso, contra su hijo y contra su mujer. Quiso golpearles con un palo y salió corriendo detrás del que le había curado, de forma que hubo de ser sujetado por sus vecinos que lo calmaron y le preguntaron por la causa de su gran enfado. Hua Zi les explicó: “Antes, con mi memoria perdida, estaba feliz, nada me preocupada ni tan siquiera la existencia del cielo y la tierra. Estaba conmigo mismo, libre y vacío de todo lo demás. Ahora, al recobrarme, han regresado todas mis viejas preocupaciones, todas mis inquietudes, todos mis desasosiegos. Surgen en mi mente todos los logros y pérdidas, éxitos y fracasos, penas y alegrías, amores y odios. Ha desaparecido el silencio de mi mente. He dejado de ver las personas y las cosas como son, como están ahí, sin juzgarlas. Mi mente no se calla ni un solo momento”.

Y, ya calmado, con lágrimas en los ojos, gritaba:
“¡Quiero volver a vivir como antes, que alguien me ayude!”

***

“Los tres cerditos” Víctor Brossa.

galerialalinea


Curiosa visión del cuento de los tres cerditos desde un punto de vista iniciático. Una alternativa al aprendizaje de los tutoriales donde simplemente compartimos cuentos desde donde cada uno puede aprender sin esfuerzo a través de la transmisión oral, como se hacía en muchas culturas de la antigüedad.

***

“Un Perro Católico” (chiste del día)

www.todo-mail.com

Un granjero llamado Muldoon vivía solo en la campiña irlandesa con su perro que vivía con él desde hace muchos años. El perro finalmente murió y Muldoon fue al párroco del lugar y le dijo: “Padre, mi perro ha muerto, ¿podría ofrecer una misa por la pobre criatura?”

El sacerdote Patrick le dice al granjero: “No, no podemos ofrecer los servicios para un animal en la iglesia, pero te voy a decir una cosa, hay una nueva iglesia al final de la carretera, tal vez, ellos puedan hacer algo por el animal”.

perro católico

Muldoon dice: “Ahora mismo iré ¿cree que 50.000 dólares serán suficientes para donar para el servicio?”

El cura responde: “¿Por qué no me dijiste que el perro era católico?

BLANCANIEVES Y LOS MASONES

Blancanieves-y-los-siete-enanitos

BLANCANIEVES Y LOS 7 ENANITOS  es el cuento mas popular de los hermanos GRIMM, recordemos que estos hermanos de origen alemán, ante el advenimiento de la revolución industrial en la Europa del siglo XIX, se dedicaron a la tarea de recorrer poblados en los bosques de la antigua Germania a los fines de recopilar los antiguos mitos, cuentos y tradiciones heredadas de las tribus Celtas y de los sacerdotes  Druídas, los cuales eran transmitidos de generación en generación. En la década de los años 30 del siglo XX, dicho cuento fue mundialmente conocido por la versión en dibujos animados que hiciera WALT DISNEY, la cual omite muchos elementos esénciales del cuento original, y decimos esenciales si es que queremos comprender  realmente su lenguaje oculto.

blancanieves

“Érase un vez una hermosa reina que cosía sentada junto a una ventana cuyo marco estaba hecho de madera de ébano. Era un frío día de invierno, y distraída por la belleza de los copos de nieve que caían como plumas blancas, la reina se picó el dedo con la aguja y tres gotas de sangre cayeron sobre la nieve. La reina contempló el contraste de la sangre roja sobre la nieve blanca y el marco negro de ébano y suspiró: “¡Cómo quisiera tener una niña con la piel tan blanca como la nieve, los labios rojos como la sangre y el cabello negro como la madera del ébano!”…

Sigue leyendo BLANCANIEVES Y LOS MASONES

“Dios no es suficientemente bueno para nosotros” Xavier Bartlett.

Dios no es suficientemente bueno para nosotros

Dicen que Dios, un día, al ver la aflicción de muchos hombres y mujeres a causa de la crisis económica, el paro y la precariedad laboral, decidió comprobar por sí mismo qué estaba pasando en el planeta Tierra –regido temporalmente por uno de sus antiguos alumnos, un tal Satanás– y averiguar en particular qué era eso del “mercado de trabajo”. Así que bajó al mundo físico y se presentó discretamente a un proceso de selección para un modesto puesto de mando intermedio en una empresa del sector de los servicios.

Tras ser recibido y entrevistado por la directora de RRHH, su candidatura fue rechazada alegando los siguientes argumentos (según consta en informe interno):

El señor llamado Dios ha sido descartado para el puesto a causa de estos motivos:

1. Para empezar, su aspecto y presentación no fue muy brillante, por decirlo de algún modo. Llevaba una larga barba blanca, vestía de forma muy modesta, ¡e incluso vino en zapatillas!. Alguien le debería haber dicho que así no se va a las entrevistas de trabajo.

2. En la parte de perfil personal, su origen es completamente indefinido y no tiene familia ni parientes conocidos, aunque él remarcó que todo y todos formaban parte de él. (Quizá se trate de algún aficionado a la filosofía, pero no se debe descartar que haya estado internado en una institución psiquiátrica.)

3. Su identidad y orientaciones sexuales tampoco parecían estar muy claras y eso podría ser motivo de controversia y agitación tanto para el personal de la empresa como para nuestros clientes.

4. Su currículum parecía definitivamente inflado; se presentaba nada menos que como hacedor del Universo, pero sin tener a nadie detrás que lo avalase y sin aportar ninguna titulación certificada. Se ve que es un tipo presuntuoso, un don nadie que va de listillo. Y aún cuando fuera cierto lo que dice, se trataría un individuo claramente sobre-cualificado para el puesto, lo cual conduce directamente a la desmotivación, como es bien sabido.

5. Al preguntarle sobre sus conocimientos y experiencia, dijo saberlo todo, lo cual es una exageración completa. Sin más referencias, no puede conocer de facto los entresijos de nuestro sector ni las particularidades de nuestra entidad. Además, no parecía interesado en recibir nuestra excelente formación corporativa. Pero, lo que es peor, admitió no haber trabajado nunca en su vida, alegando que él había estado siempre activo, pero que no compartía “nuestro concepto” de trabajo. Sin comentarios.

6. En lo referente a su implicación en el ámbito económico y empresarial, reconoció que no le interesaban para nada los negocios ni la Bolsa ni la banca ni la economía ni las finanzas. Dijo literalmente que “en mi casa no necesito nada de eso”. (¿De dónde habrá salido semejante individuo?)

7. Informado sobre la filosofía de la empresa, afirmó sin tapujos que sus valores y convicciones estaban por encima de la visión y misión de la organización, así como de nuestros intereses y metas estratégicas, lo cual es del todo inaceptable. Tampoco entendió nada, como era de esperar, sobre las políticas de gestión de personal por objetivos y los programas de coaching y mentoring para los empleados implicados en el crecimiento de la organización.

8. Tanteado sobre sus aspiraciones económicas, no pareció mostrar ninguna expectativa ni deseo prefijado y reconoció explícitamente que no había pensado en ello, pues él “ya lo tenía todo”. En fin, un individuo al que no parece preocuparle la retribución económica está bajo grave sospecha.

9. En cuanto a su manera de ser y actitud en el trabajo, se presentaba en su personalidad como un ser de bondad infinita, careciendo de espíritu competitivo y de la más mínima agresividad y para el puesto ya se sabe que hay que ser al menos un poco cabrón y tener ganas de llegar lejos.

10. Interpelado sobre sus hobbies, en primera instancia no pareció entender, pero luego, al insistirle, sólo dijo: “Crear y amar, ¿hay otra cosa?” (Definitivamente, confirmaba la impresión de salir de un frenopático o de ingerir sustancias estupefacientes o ambas cosas.)

11. Al preguntarle abiertamente sobre lo que podía aportar a la empresa, el individuo contestó con desfachatez preguntando qué necesitábamos nosotros, pues –según confesaba– todo estaba en su mano: la felicidad, la armonía, el paraíso, la sabiduría, la eterna luz… Siguiéndole la broma, le contesté que las empresas persiguen resultados y dinero, no la felicidad. Visto el estilo falaz y desconsiderado de sus respuestas, no cabía proseguir con la entrevista.

12. No obstante, el factor que acabó por desmoronar cualquier mínima posibilidad de aceptación de su candidatura fue la edad; es algo que un buen profesional de los RRHH nunca debe pasar por alto. En este sentido, el individuo decía estar aquí desde el inicio de los tiempos. De hecho, era tan viejo que debería estar en el retiro hace siglos. Todo ello no cuadra, obviamente, con la imagen joven, ágil y dinámica que nuestra organización proyecta en los mercados internacionales.

En suma, consideramos que el Sr. Dios no es lo suficientemente bueno para nuestra organización.”

Al salir Dios por la puerta con la cara desencajada, un hombre de unos 50 años que estaba en la sala de espera se levantó y le dijo:

–          ¿A ti tampoco te han elegido? Entonces, tal vez sea mejor que me vaya a casa directamente…

Epílogo

Dios salió confuso y perplejo por lo que acababa de suceder, mientras para sus adentros cavilaba sobre la clase de mundo en que se había metido. “Ay, ay… me temo que he estado demasiado tiempo sin atender los asuntos de la Tierra. ¿Pero qué ha hecho este impresentable de Satanás con los humanos? ¿Es que se pasó por el forro mis instrucciones y consejos? Le voy a tener que estirar de las orejas y cerrarle este chiringuito, a ver si aprende de una vez…”


www.lacajadepandora.eu

Adriana – El árbol que no sabía quién era

Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,… Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.

-No sé quién soy… -se lamentaba-.
-Te falta concentración… -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas… ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas…
-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!

Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:
-No te preocupes. Tu problema no es tan grave… Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior…

¿Mi voz interior?… ¿Ser yo mismo?… ¿Conocerme?… -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Finalmente un día llegó a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:
“Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada
primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quien eres!, ¡sé quien eres!…”

este

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos.

Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo.

http://www.terapiapsico-corporal.com/
http://mauandayoyi.blogspot.com.ar