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Los científicos logran descifrar las nuevas inscripciones del mecanismo de Anticitera

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El mecanismo de Anticitera fue fabricado en el siglo I a.C. para estudiar los fenómenos del Universo. (Petros Giannakouris/AP).
Tras once años de investigación un grupo de científicos consiguió descifrar las inscripciones del famoso “mecanismo de Anticitera”, conocido como la primera computadora de la Historia, construida en el siglo I a.C. y utilizado con fines astronómicos y calendáricos.
Este aparato fue hallado en 1900 en la isla griega de Symi, en el archipiélago del Dodecaneso. La clave que permitió entender mejor los fragmentos encontrados fue recurrir a un tomógrafo especial, fabricado en el Reino Unido exclusivamente para esta investigación.
Con ayuda de este tomógrafo, los expertos pudieron leer los textos escritos con letras de tan solo dos milímetros de tamaño, incrustadas en las partes laterales del cajón de madera que constituye el mecanismo de Anticítera.
“Para la lectura de cada letra fueron necesarios veinte cortes tomográficos”, explicó el especialista en paleografía Agamenón Tselikas.
Foto: El filólogo y paleógrafo Agamenón Tselikas exponiendo las conclusiones sobre el último estudio del mecanismo de Anticitera en la Boiblioteca de Historia de la Fundación Laskarides (Atenas).
Tal como explicó el profesor Tselikas, el trabajo fue muy difícil, ya que las letras en su verdadera dimensión tenían un tamaño de menos de 2 mm, y con irregularidades en la superficie de cobre, por lo que el escáner que se utilizó para fotografiar los fragmentos no fue capaz de “ver” de una sola vez toda la superficie de los mismos.
Gracias a esta lectura el equipo de científicos de las universidades de Atenas, Salónica, Cardiff y Nueva York, han podido hacer una descripción completa del funcionamiento del mecanismo, entender su finalidad y ver cuáles son las partes que todavía no se han recuperado de este antiguo artilugio.
“La lectura nos permitió entender con certeza cuáles son las partes que nos faltan. Sabemos que el mecanismo incluía un planetario completo que aún no ha sido hallado”, explicó Yanis Bitsakis (abajo), físico y especialista en Historia de las Ciencias en la Universidad de Atenas.
Según Bitsakis, ya no cabe duda de que el aparato había sido fabricado para explicar el universo, según el conocimiento astronómico de la época.
En la parte frontal del mecanismo -un cajón de madera de 33 centímetros de altura, 18 de anchura y 8 de profundidad- había dos círculos, uno para el zodíaco y otro para el calendario egipcio.
En la parte lateral había un botón que al girarlo ponía a funcionar una treintena de engranajes colocados sobre diez ejes que accionaban a su vez las manecillas de los dos círculos.
Mediante este mecanismo y a partir de las posiciones planetarias en un momento concreto se podían predecir eclipses solares y lunares con hasta 19 años de antelación.
El profesor de Física de Universo de laUniversidad de Atenas, Jenofonte Mousás (abajo) explicó que  “un sistema de cuatro engranajes permitía que los cinco planetas girasen alrededor del sol que a su vez giraba alrededor de la tierra”.
Foto: El profesor de Física de Universo Jenofonte Mousás dijo que los ordenadores los teléfonos móviles de hoy en día tienen sus raíces en los engranajes del mecanismo, tal como lo demuestran las inscripciones encontradas en el mismo. (Petros Giannakouris/AP)
Según Mousás, en el mecanismo de Anticítera y en sus inscripciones está todo el conocimiento en materia de física, ingeniería, astronomía y matemáticas del siglo I a.C. El constructor y el propietario del mecanismo no han sido identificados pero el aparato sí ha dado información sobre ellos.
“Para fabricarlo era necesario un muy buen conocimiento de ingeniería y de astronomía, inimaginable tratándose de un periodo situado 1.700 años antes de la revolución científica de los siglos XVI y XVII”, destacó el profesor emérito de Astrofísica de la Universidad de Cardiff, Mike Edmunds (abajo).
Además, los nombres de los meses en la parte frontal están escritos en el dialecto de la ciudad de Corinto, lo que hace suponer que el fabricante o el propietario era originario de esta ciudad o de alguna de sus colonias situadas en las costas de Epiro, en el mar Jónico.
La posibilidad de alguna relación con Epiro se refuerza por la mención -además de los Juegos Olímpicos, los Nemeos, los Ístmicos y los Píticos, donde participaban todas las ciudades del mundo heleno- de unos juegos locales, los del oráculo de Dodoni. La mención de otros juegos locales de la isla de Rodas permite suponer también alguna relación con ella.
El mecanismo fue hallado en 1900 por buzos colectores de esponjas originarios de la isla de Dodecaneso Symi. La primera operación de rescate fue organizada en 1901 y 1902 porSpyridon Stais, que fue el primero en considerar que se trataba de un aparato astronómico.
Hasta 1972 habían sido descifrados tan solo 923 caracteres de las inscripciones, mientras que el equipo actual consiguió leer 3.400.
Bitsakis explicó que el éxito de este equipo se debe al hecho de que, por primera vez, unieron sus fuerzas filólogos, físicos, ingenieros, astrónomos e historiadores de ciencia y, sin duda, a la tecnología sofisticada utilizada por primera vez.
“Fue el primer objeto con engranajes descubierto de esa época. Hasta su hallazgo contábamos con descripciones de ese tipo de mecanismos en textos, pero nunca había sido hallado uno para estudiarlo”, añadió Bitsakis.
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El mecanismo de Anticitera, primer computador del mundo, tenía un propósito astrológico
Fuente: radiosantiago.cl | 10 de junio de 2016
Un proyecto de diez años para descifrar las inscripciones en el antiguo “mecanismo de Anticitera” griego ha revelado que, entre sus utilidades, sirvió para hacer predicciones astrológicas.
 Las inscripciones también respaldan la idea de que el dispositivo, a menudo calificado como el primer ordenador de la historia, debido a su capacidad para modelar ciclos astronómicos complejos, es originario de la isla de Rodas.
Hasta ahora, los investigadores se habían centrado en la decodificación del conjunto sofisticado de ruedas dentadas dentro de este artefacto de 2.000 años de antigüedad.
El nuevo estudio se ha centrado en las letras dispersas en todas las superficies disponibles del artefacto. “Es como descubrir un manuscrito completamente nuevo”, dice Mike Edmunds,  profesor emérito de astrofísica en la Universidad de Cardiff, Reino Unido, que editó una edición especial de Almagest en la que se publican los resultados.
El mecanismo fue encontrado en 1901 en un antiguo pecio por pescadores de esponjas. El barco se hundió cerca de la isla de Anticitera en el siglo I antes de Cristo, cargado con un tesoro. Entre las estatutas y joyas recuperadas, destacó una colección de piezas de bronce con huellas de ruedas dentadas, diales y punteros que sorprendió a los estudiosos.
Los fragmentos estaban oxidados que la reconstrucción del misterioso dispositivo ha tomado un siglo, un proceso impulsado recientemente por el Antikythera Mechanism Research Project (AMRP). Los estudiosos están de acuerdo en que era una calculadora mecánica, que se utilizó para replicar en miniatura los movimientos celestiales.
Originalmente tomó la forma de ruedas dentadas en una caja de madera, similar a un reloj de repisa de chimenea. En lugar de horas y minutos, los punteros en el disco delantero seguían los movimientos del Sol, la Luna y los planetas a través del cielo. Dos diales en espiral en la parte de atrás funcionaban como un calendario y para la predicción de eclipses.
Los espacios alrededor de los diales estaban llenos de texto grabado. Los investigadores del AMRP han completado ahora sus esfuerzos para leer alrededor de 3.400 caracteres en las superficies supervivientes, informa Smithsonianmag.com.
El autor principal Alexander Jones (arriba), del Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo en Nueva York, estima que el mecanismo original contó probablemente con hasta 20.000 caracteres. Las letras son muy pequeñas, algunas de menos de un milímetro de altura y frecuencia oculta bajo la superficie de los fragmentos oxidados. Jones y sus colegas utilizaron la tomografía computarizada para revelar nuevas secciones de texto y actualizar las lecturas anteriores.
Textos por encima y por debajo de los diales describen las salidas y puestas de constelaciones estelares en varias fechas durante todo el año. Jones y sus colegas muestran ahora que este calendario estelar, o “parapegma”, fue más extenso de lo pensado, enumerando al menos 42 eventos, incluyendo solsticios y equinoccios solares.
Los investigadores utilizaron los nuevos datos para estimar con precisión más probable la ubicación del astrónomo que compiló el parapegma. Coinciden con una latitud de alrededor de 35 grados. Esto descarta Egipto o el norte de Grecia, y que el objetivo perfecto era la isla griega de Rodas. También consideran que al menos dos personas diferentes realizaron los grabados, lo que sugiere que el dispositivo se realizó en el contexto de un taller o negocio familiar, en lugar de por un mecánico solitario.
Los científicos también obtuvieron nuevos datos recogidos a partir del texto en la parte posterior del mecanismo, que describe los próximos eclipses. Se sorprendieron al encontrar referencias al color y el tamaño de cada eclipse, así como los vientos que se esperan durante cada evento.
No hay ninguna base en la astronomía para tales predicciones, dice Jones. Las características de un eclipse no tienen significado astronómico, ni existe una forma de predecir con precisión el color de un eclipse. Opinan que estas características tenían un propósito de anticiparse al futuro, así como “una astrología a gran escala”. No en vano, los griegos heredaron esta creencia de los babilonios, cuyos sacerdotes eran astrónomos obsesionados con ver los cielos en busca de malos augurios.

Adriana – Anticitera, la computadora milenaria

http://www.lanacion.com.ar/1907682

Confirman el funcionamiento del mecanismo de Anticitera, la computadora milenaria

Usando un tomógrafo especial pudieron descifrar las instrucciones de lo que se considera es la primera computadora analógica, fabricada por los griegos hace más de 2000 años; la investigación llevó once años

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El mecanismo de Anticitera está considerado como la primera computadora de la historia. Foto: AP

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En rigor, era un planetario: permitía predecir eclipses con casi 2 décadas de anticipación. Foto: AP

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El dispositivo era muy avanzado para la época: fue construido hace más de 2000 años. Foto: AP

Tras once años de investigación un grupo de científicos ha conseguido descifrar las inscripciones del famoso mecanismo de Anticitera, conocido como la primera computadora de la Historia, construido en el siglo I a.C. y utilizado con fines astronómicos y calendáricos.

La clave que ha permitido entender mejor los fragmentos de este aparato, hallado en 1900 en la isla griega de Symi, en el archipiélago del Dodecaneso, ha sido recurrir un tomógrafo especial, fabricado en el Reino Unido exclusivamente para esta investigación.

Con ayuda de este tomógrafo, los expertos pudieron leer los textos escritos con letras de tan solo dos milímetros de tamaño, incrustadas en las partes laterales del cajón de madera que constituye el mecanismo de Anticitera.

“Para la lectura de cada letra fueron necesarios veinte cortes tomográficos”, explicó el especialista en paleografía Agamemnon Tselikasa durante la ceremonia de presentación el jueves por la noche.

Gracias a esta lectura el equipo de científicos de las universidades de Atenas, Salónica, Cardiff y Nueva York (entre los que está el argentino Christián Carman) han podido hacer una descripción completa del funcionamiento del mecanismo, entender su finalidad y ver cuáles son las partes que todavía no se han recuperado de este artilugio.

“La lectura nos permitió entender con certeza cuáles son las partes que nos faltan. Sabemos que el mecanismo incluía un planetario completo que aún no ha sido hallado”, explicó a EFE Yanis Bitsakis, físico y especialista en Historia de las Ciencias. Según Bitsakis, ya no cabe duda de que el aparato había sido fabricado para explicar el universo, según el conocimiento astronómico de la época.

El funcionamiento

En la parte frontal del mecanismo -un cajón de madera de 33 centímetros de altura, 18 de anchura y 8 de profundidad- había dos círculos, uno para el zodíaco y otro para el calendario egipcio.

En la parte lateral había un botón que al girarlo ponía a funcionar una treintena de engranajes colocados sobre diez ejes, que accionaban a su vez las manecillas de los dos círculos. Mediante este mecanismo y a partir de las posiciones planetarias en un momento concreto se podían predecir eclipses solares y lunares con hasta 19 años de antelación.

El profesor de Física de Universo Xenofón Musás explicó que “un sistema de cuatro engranajes permitía que los cinco planetas girasen alrededor del sol que a su vez giraba alrededor de la Tierra”.

Según Musás, en el mecanismo de Anticitera y en sus inscripciones está todo el conocimiento en materia de física, ingeniería, astronomía y matemáticas del siglo I a.C.

El constructor y el propietario del mecanismo no han sido identificados pero el aparato sí ha dado información sobre ellos.

“Para fabricarlo era necesario un muy buen conocimiento de ingeniería y de astronomía, inimaginable tratándose de un periodo situado 1700 años antes de la revolución científica de los siglos XVI y XVII”, destacó el profesor emérito de Astrofísica de la universidad de Cardiff, Mike Edmunds.

Además, los nombres de los meses en la parte frontal están escritos en el dialecto de la ciudad de Corinto, lo que hace suponer que el fabricante o el propietario era originario de esta ciudad o de alguna de sus colonias situadas en las costas de Epiro, en el mar Jónico.

La posibilidad de alguna relación con Epiro se refuerza por la mención -además de los juegos Olímpicos, los Nemeos, los Ístmicos y los Píticos, donde participaban todas las ciudades del mundo heleno- de unos juegos locales, los del oráculo de Dodoni. La mención de otros juegos locales de la isla de Rodas permite suponer también alguna relación con ella.

Un secreto en el fondo del mar

El mecanismo fue hallado en 1900 por buzos colectores de esponjas originarios de la isla de Dodecaneso Symi. La primera operación de rescate fue organizada en 1901 y 1902 por Valerios Stais, que fue el primero en considerar que se trataba de un aparato astronómico. Hasta 1972 habían sido descifrados tan solo 923 caracteres de las inscripciones, mientras que el equipo actual consiguió leer 3400.

Bitsakis explicó que el éxito de este equipo se debe al hecho de que, por primera vez, unieron sus fuerzas filólogos, físicos, ingenieros, astrónomos e historiadores de ciencia y, sin duda, a la tecnología sofisticada utilizada por primera vez.

“Fue el primer objeto con engranajes descubierto de esa época. Hasta su hallazgo contábamos con descripciones de ese tipo de mecanismos en textos, pero nunca había sido hallado uno para estudiarlo”, añadió Bitsakis.

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Yanis Bitsakis, Alexander Jones y Mike Edmunds, junto a una réplica del mecanismo. Foto: AP

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La réplica permite darse una idea del aspecto que tenía el mecanismo, encontrado en 1900 en el fondo del mar. Foto: AP

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Para leer las instrucciones de uso, debieron usar un tomógrafo construido especialmente para analizar el dispositivo. Foto: AP

Agencia EFE

El mecanismo de Anticitera, un ‘ordenador’ de hace 2.000 años

No es un objeto antiguo cualquiera. Fabricado en la antigua Grecia, el mecanismo de Anticitera fascina a los investigadores por su complejidad y sofisticación
Foto: El mecanismo de Anticitera, un 'ordenador' de hace 2.000 años

No se trata de los típicos restos cerámicos que solemos ver en los museos de historia o arte cuando paseamos por las salas dedicadas a la antigua Grecia. Se trata de varias piezas de lo que parece una pasta verde: lo que una vez fueron láminas de metal ahora están pegadas, cubiertas por estructuras calcáreas teñidas por haber pasado dos milenios bajo el mar.

Pero que su aspecto ruinoso no engañe a nadie. Descubierto a principios del siglo XX en las aguas que rodean el islote griego de Anticitera, el mecanismo de Anticitera tardó más de un siglo en ser desentrañado. Su aspecto es similar al mecanismo que hace funcionar los relojes de pulsera y los expertos lo consideran la primera máquina de computación analógica de la historia.

No hay una continuidad, al menos que se sepa, en torno al mecanismo de Anticitera: se trata de un objeto único de una complejidad y desarrollo técnico sorprendenteSu complejidad técnica le ha valido el nombre de OOPArt (Out Of Place Artifact), una denominación que los amantes del misterio dan a objetos que no parecen encajar con su momento histórico. No hay una continuidad, al menos que se sepa, en torno al mecanismo de Anticitera: se trata de un objeto único de una complejidad y desarrollo técnico sorprendente, y no se conoce ningún dispositivo similar. De hecho, no volvió a fabricarse nada tan sofisticado en alrededor de un milenio, cuando los primeros relojes astronómicos aparecieron en la Europa medieval.

Una recreación para entender su funcionamiento

Y a pesar de su excepcionalidad, los estudios sobre este objeto no abundan. Tardó más de cien años en ser descifrado, hasta que en el año 2006, científicos británicos y estadounidenses publicaron en la revista Nature un estudio en el que recreaban su funcionamiento. No fueron los únicos. Michael Wright, restaurador del Science Museum de Londres, también ha construido una recreación de este misterioso objeto.

En esa versión moderna, el mecanismo metálico está contenido en una caja de madera un poco más pequeña que una caja de zapatos. En el frontal están incrustadas dos ruedas metálicas concéntricas, que giran como un dial de radio, una con el zodiaco y otra con los días del año. Una serie de agujas metálicas marcan la posición del Sol, la Luna y hasta cinco planetas. Al girar un pequeño mando, el tiempo empieza a correr: la Luna cubre un ciclo completo (pintada la mitad de blanco y la mitad de negro, para señalar sus fases) mientras que el Sol se mueve una doceava parte de su recorrido. Ha pasado un mes.

En la cara trasera de la caja hay otras dos ruedas, aquí una sobre la otra. Una de ellas marca el ciclo Metónico, una forma de aproximar los periodos de orbitación de la Tierra y la Luna, que permite saber que, cada 19 años, las mismas fechas del año corresponden con las mismas fases de la Luna. La otra está dividida en 223 partes, recogiendo los 223 meses de cada ciclo de Saros, un concepto utilizado para predecir cuándo ocurrirá un eclipse.

En el interior de la caja, una treintena de ruedas dentadas marcan el paso del tiempo. Cada engranaje tiene un número distinto de dientes triangulares, que van desde 15 hasta 223, y ha sido fabricado en una sola pieza metálica. Al hacer girar uno de los mandos exteriores, avanza la mayor de las ruedas que marca el paso de los días y da una vuelta entera cada año. Otros mandos manejan la Luna, el Sol, los planetas y los indicadores de los ciclos Metónico y de Saros.

¿Cómo surgió y por qué no dejó huella?

Pero las ruedas no solo marcan el tiempo según el movimiento de los cuerpos celestes, sino que incluso lo reproducen mecánicamente: dos de las ruedas interiores están interconectadas de forma que una gira en torno a la otra, pero no lo hace siempre a la misma velocidad. Ocurre más rápido o más despacio dependiendo de su posición respecto al resto de la maquinaria.

Los investigadores se dieron cuenta de que esto reproducía casi perfectamente la teoría sobre las rotaciones lunares que describió el astrónomo griego Hiparco de Nicea. Según sus escritos, la Luna gira en torno a la Tierra más rápido cuando está más cerca de ésta, ya que su órbita, aunque creía que era redonda, no tenía la Tierra en su centro exacto. En el mecanismo de Anticitera, esta idea matemática se transforma en un sistema mecánico.

Tras años de investigaciones, los astrónomos, arqueólogos e historiadores que han trabajado para desentrañar los misterios de este objeto no dejan de hacerse preguntas. Entendido cómo funciona, la cuestión ahora es cómo surgió y, sobre todo, por qué no dejó una huella mayor en la evolución científica y tecnológica.

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Antigua tablilla similar a un ordenador portátil en un relieve griego de hace 2.000 años

Portada-Relieve de una lápida en el que se observa a una mujer acompañada de una joven criada que le muestra una tablilla plegable similar a los actuales ordenadores portátiles (Grecia, 100 a. C.). Getty Villa, Estados Unidos. (Public Domain)

A los antiguos griegos se les atribuye al menos la invención de un “ordenador” el mecanismo de Antikythera, aunque para ser justos hemos de indicar que dicho dispositivo no es exactamente, un ordenador. Sin embargo, algunos defienden que los griegos sí que inventaron otro modelo mucho más semejante nuestros ordenadores actuales.
Determinados informes afirman que el objeto que aparece sosteniendo la asistente de la mujer sentada en el trono, pertenecientes a la escultura de la Tumba Naiskos de la Villa Getty , cercana a Malibú, California , Estados Unidos,  tiene todo el aspecto de tratarse de un ordenador portátil que, además, estaría esculpido portando dos puertos USB. ¿O, tal vez, sea simplemente un cofre, una caja o una sencilla tablilla de piedra o de cera para escribir sobre ella?
Reproducción de una tablilla de escritura de cera, de estilo romano, con tres estiletes. Museos Reiss-Engelhorn de Mannheim, Alemania. (Public Domain)
Reproducción de una tablilla de escritura de cera, de estilo romano, con tres estiletes. Museos Reiss-Engelhorn de Mannheim, Alemania. 
De hecho, numerosos entendidos han señalado al respecto que los antiguos griegos utilizaban tablillas de cera similares a la que está sosteniendo la ayudante de la dama de la escultura. Unas tablillas que sabemos que comenzaron a usarse desde, al menos, el siglo XIV a. C.
Dibujo obra de Douris, antiguo pintor griego de vasijas, de alrededor del año 500 a. C., en el que aparece un hombre escribiendo sobre una tablilla de cera plegable. Museo de Berlín, Alemania. (Public Domain)
Dibujo obra de Douris, antiguo pintor griego de vasijas, de alrededor del año 500 a. C., en el que aparece un hombre escribiendo sobre  una tablilla de cera plegable. Museo de Berlín, Alemania. 
No estoy diciendo que esto esté representando un antiguo ordenador portátil Pero cuando veo la escultura no puedo evitar pensar en el oráculo de Delfos, que se supone permitía a los sacerdotes conectarse con los dioses para extraer información avanzada de muy diversos aspectos.

EL MECANISMO DE ANTIKYTHERA

Sin embargo, el mecanismo de Antikythera sí que resulta mucho más interesante. Tanto es así que este misterioso dispositivo continúa fascinando a todos los científicos que lo estudian.
En la imagen, fragmento principal del mecanismo de Antikythera, que consiste en un sistema complejo de 32 ruedas y placas con inscripciones relativas a los signos del zodiaco, meses, eclipses y juegos pan-Helénicos. El estudio de los fragmentos sugiere que se trataba de una especie de astrolabio utilizado para la navegación marítima. Fue construido, probablemente, por un ingeniero mecánico de la escuela de Poséidonios en Rodas. Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Grecia.(Public Domain)
En la imagen, fragmento principal del mecanismo de Antikythera, que consiste en un sistema complejo de 32 ruedas y placas con inscripciones relativas a los signos del zodiaco, meses, eclipses y juegos pan-Helénicos. El estudio de los fragmentos sugiere que se trataba de una especie de astrolabio utilizado para la navegación marítima. Fue construido, probablemente, por un ingeniero mecánico de la escuela de Poséidonios en Rodas. Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Grecia.
Fue descubierto en el año 1900 entre los restos de un barco romano que, en realidad,  bien pudo haber sido de origen griego. Con aproximadamente el tamaño de un ordenador portátil, es capaz de calcular con gran precisión los cambios astronómicos, algo que los científicos creían que no resultaba posible para los antiguos griegos.
Autor: Jack Phillips   – La Gran Época
articulo publicado en…http://www.ancient-origins.es/artefactos-tecnolog%C3%AD-antigua-noticias-general/antigua-tablilla-similar-un-ordenador-port%C3%A1til-un-relieve-griego-hace-2000-%C3%B1os-003350

La máquina de Antikythera, todavía más antigua

El mecanismo de Antikythera (MÁS ALLÁ, 215), un dispositivo compuesto por múltiples engranajes de relojería encontrado en un barco griego hundido, podría ser más antiguo de lo que hasta ahora se creía, según un nuevo estudio. El profesor Alexander Jones, del Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo de Nueva York (EE.UU.), ha determinado que este extraordinario mecanismo de relojería, considerado por muchos investigadores como el primer ordenador, fue construido en el siglo II a.C., al menos un siglo antes de lo que hasta ahora se pensaba. La clave de esta nueva datación es que el mecanismo contaba con un sistema para calcular las fechas de los eventos deportivos más importantes del mundo griego, como los juegos de Olimpia, Nemea y Pythia, entre otros. Sin embargo, también permitía calcular los que se celebraban en Naa, que eran mucho menos importantes, de interés local únicamente, por lo que el investigador considera que el mecanismo fue construido por alguien de esta localidad. Los romanos tomaron la región de Naa en el siglo II antes de nuestra era, por lo que, según este arqueólogo, tuvo que ser construido con anterioridad. Según el nuevo libro de la periodista de divulgación científica Jo Marchant, Decoding The Heavens (Descifrando los cielos), este extraño mecanismo encontrado por unos buceadores en 1901 en los alrededores de la isla griega de Antikythera, podría ser una especie de primitivo ordenador destinado a calcular los movimientos de los planetas e indicar las fechas de acontecimientos, y probablemente no se utilizó para orientar a los navegantes, sino más bien para “elevar el espíritu y acercarse a Dios o al verdadero significado de las cosas”.

VIDEO DE LA HISTORIA DE ANTIKYTHERA

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