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Adriana – Romper la cristalización

Emilio J. Gómez
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Meditar rompe la cristalización creada por la mente. Día a día, momento a momento, impresión a impresión… la mente teje un sutil entramado a base de miedos y deseos, a través del cual crea el velo del sueño.

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Así es como el ser humano duerme en la placidez de la ensoñación. Sumergido en un microcosmos ilusorio, pero que considera real. Tal y como reales parecen los sueños para aquel que duerme. Pero ¿lo son?

La mente se adhiere a todo aquello que percibe y aunque le produzca sufrimiento no le importa. Prefiere continuar aferrada antes que tener acceso a un vislumbre de ananda, el estado de felicidad.

Es natural que así suceda. La mente se nutre de impresiones, ese es su alimento. Quizás por este motivo ocurra que cada vez hay más impresiones y se sucedan a mayor velocidad. Sin apenas darnos cuenta el consumo de impresiones se ha convertido en una adicción.

Es posible que algunas de tales impresiones sean dolorosas y que provoquen cierta dosis de sufrimiento. No importa, ha llegado un punto en el que parece haberse elegido la felicidad a través de la infelicidad.

Practicada del modo adecuado la meditación corta de manera fulminante con el sueño del apego, sea a lo que sea. Entonces es cuando sobreviene el despertar. ¿Qué es lo que se despierta? La consciencia de ser.

Adriana – La Postura del Despertar

Emilio J. Gómez
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Es necesario permitirse un tiempo para conectar con los diferentes detalles de la postura del despertar. Estabilizar el cuerpo sobre los huesos isquiones y sentir cómo la gravedad de la tierra tira del tronco hacia abajo, mientras que la coronilla se eleva hacia el cielo.

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“La forma designa la postura, que debe de ser tan bella como sea posible”.
Taisen Deshimaru, maestro zen

Que la pelvis esté ligeramente elevada por encima de las rodillas y basculada hacia delante, como si se quisiera echar el vientre sobre el regazo. La espalda erguida pero sin tensión, permitiendo las curvaturas naturales de la columna vertebral. El mentón ligeramente recogido para estirar las inervaciones cervicales. Mientras que la mirada se posa sobre la punta de la nariz, realizando Nasikagra Dhristi.

De esta manera tan sutil, poco a poco, la postura adquiere un cierto aire de dignidad y belleza. No es en vano que una de las traducciones de Radja yoga sea “yoga real”, quizás porque es el tipo de yoga que practica la realeza, quizás porque es el auténtico, quizás por ambos motivos… Nunca lo llegaremos a saber a ciencia cierta.

Lo que sí sabemos es la importante herramienta que es la Postura del Despertar para sumergir al practicante conscientemente en el Atman o sí mismo. De un modo u otro, todas las tradiciones la han usado indiscriminadamente. Ello es porque la postura de meditación no es una práctica exclusiva de ninguna tradición en concreto, pasando así a ser patrimonio de la humanidad.

Relajación, imprescindible
Después de ajustar los detalles técnicos hay que permitir que el cuerpo se relaje. Es bien cierto que es necesario que ciertos músculos permanezcan activos, pero no tiene por qué existir tensión ni crispación. Así, por ejemplo, el músculo cuadrado lumbar y los músculos erectores de la espalda ejercen su fantástica labor.

Sin embargo, el resto de los músculos no es necesario que estén activos. De esta manera, es posible -y deseable- relajarse en la postura de meditación. Al hacerlo, se tiene la sensación de “llegar a casa”. Al fin, uno consigo mismo, sin tener que representar ningún papel, sin tener que hablar ni escuchar otra cosa que no sea la propia respiración ni sentir otra cosa que la propia presencia de ser.

En realidad, relajarse en la postura viene a ser casi como un portal dimensional a través del cual es posible entrar en la dimensión interior. Relajarse es imprescindible porque una postura tensa o crispada está siendo realizada desde un ego sobredimensionado que pretende mantener el control de lo que sucede a toda costa, por no hablar del orgullo, la soberbia e incluso la vanidad.

Inmovilidad, el tercer pilar
Sólo cuando sobreviene la relajación aparece la posibilidad de llevar a cabo el tercer pilar sobre el que se asienta la postura del despertar: una amable invitación a la inmovilidad. Se invita al cuerpo a permanecer en una suave quietud, evitando los movimientos parásitos e inútiles. Siempre sin forzar, la conexión con la inmovilidad es el resultado de una comprensión, no de una imposición.

Y el cuerpo obedece. Y cuando el cuerpo se aquieta, la mente también se sosiega. Así, es posible experimentar que cuando el principio dinámico -el cuerpo- se detiene, aparece con mucha evidencia el principio estático, la consciencia. Por este motivo a la postura de meditación se la denomina Postura del Despertar, porque se despierta a la consciencia de sí.

Sólo con mantener el cuerpo cimentado sobre los detalles técnicos, relajado y en quietud, el practicante tiene la mitad del trabajo hecho.

Consciencia de sí
¿Cuál sería la otra mitad por hacer? Permitirse la inmersión en el sí mismo. Indagar, bucear en las profundidades abisales del ser hasta llegar a comprender por vía de experiencia cuál es su auténtica naturaleza. Y, esto es algo que sucede de forma sencilla y natural, no es un trabajo a realizar por la mente ni el ego.

La quietud mental que genera la postura de meditación provoca la entrada en el silencio interior, estado donde se produce la reconexión con la olvidada consciencia de sí, objetivo de la práctica. Y es que todo el drama que vive el ser humano, y que tanto sufrimiento le reporta, es que en la lucha por la supervivencia se ha olvidado de sí mismo.

Por este motivo, en mitad de un mundo tan sobrecargado de impresiones y de necesidades a satisfacer –unas reales y otras no tanto–, se hace imprescindible la posibilidad de aquietarse y de comprender por propia experiencia quién y qué soy yo. Y de esto, precisamente, es de lo que se encarga el Radja yoga, la meditación.

El Radja yoga no es ninguna religión; es la posibilidad real de reconectar con la esencia íntima y olvidada que al mismo tiempo también es la esencia de todas las cosas. Es tener la posibilidad de vivenciar que todos somos el mismo ser. Es comprender a través del silencio interior y la quietud nuestra auténtica y común naturaleza.

Perdonar no cambiará tu pasado, pero sí cambiará tu futuro

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Sara Tibet

El perdón es una de las más útiles herramientas con las que contamos como seres humanos y forma parte fundamental de nuestras relaciones, incluyendo la que llevamos con nosotros mismos, siempre en algún momento de nuestra vida nos vemos expuestos a perdonar o a ser perdonados, el no saber utilizarla nos hace vulnerables ante la vida, cargándonos de sufrimiento, de culpa, de resentimiento, de ira y un sinfín de sentimientos y emociones que para nada resultan beneficiosos para nosotros.
Existe una idea errónea de lo que representa el perdón, muchas personas se niegan a perdonar porque piensan que con esto le están dando la razón a la otra persona, que sus motivos de molestia o sufrimiento son pocos o no justificados, que están cediendo poder, que se exponen a vivir nuevamente lo mismo que los agravió en algún momento, que la relación con la otra persona se ve forzada a ser como antes, que es un signo debilidad… cuando lo que es en realidad es un signo de fortaleza.
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Quien sabe perdonar tiene en su poder el mejor juego de la partida y es quien mejor usa sus cartas para beneficio propio, la persona que utiliza eficazmente el perdón, vive más libremente, que es a fin de cuentas lo que todos deberíamos buscar. Liberarnos de ataduras, de sentimientos negativos, de situaciones del pasado que pueden lastimarnos una y otra vez, es lo que nos promete un sincero perdón.
El perdón sana nuestras heridas, sana nuestro corazón, es consolador y liberador. Es la forma más sencilla de quitarle el control a una situación que nos genera dolor y  a su vez una vía directa hacia nuestro bienestar.
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Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta. ― Facundo Cabral

Cuando perdonamos no se trata de lo que piense o sienta la otra persona, si bien podemos perdonar porque no nos satisface ver el dolor que la ausencia de perdón genera en la persona que lo demanda, es mucho más sencillo pensar en nosotros mismos para concederlo, pensar que perdonando estaremos haciendo el mayor bien a nuestra persona, seremos el mayor beneficiario en esa
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Aprenderás

Nueva dirección

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma…
Y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad…
Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas…

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un niño…
Y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema sí te expones demasiado…
Aceptarás que incluso las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas…
Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma…
Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla, y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida…

Aprenderás que las verdaderas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias…
Y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida…
Y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir…
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, sí estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian…

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o nada, solo por el placer de disfrutar su compañía…
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuando será la ultima vez que las veamos…

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos…
Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar…
Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve…
Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlaran y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porqué no importa cuan delicada y frágil sea una situación:
siempre existen dos lados.
Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias…

Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
Madurar tiene mas que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
Aprenderás que hay mucho mas de tus padres en ti de lo que supones.
Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza…

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel…
Descubrirás que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben como demostrarlo…
No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo…
Aprenderás que con la misma severidad conque juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado…

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles… Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores. Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho mas lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de ¡enfrentarla!

William Shakespeare

MENSAJE DEL GRUPO ARCTURIANO

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Queridos Amigos, mientras observamos las luchas y la confusión que muchos de ustedes están experimentando en este tiempo deseamos que sepan que todo lo sucediendo es una parte necesaria del proceso de ascensión en progreso – estas cosas están sirviendo para despertar a la gente. Es imposible entender totalmente o descifrar soluciones con la mente humana porque mucho de lo que está sucediendo simplemente no es lo que parece.  En vez de eso utilicen estos tiempos para descansar  más plenamente en la confianza, permitiendo a la intuición ser su guía.

En la superficie todo parece estar burbujeando en el caos. Piensen en este caos como un proceso de limpieza exponiendo la suciedad enterrada y largamente escondida y la cual en su tiempo revelará aquello que siempre ha estado allí pero no había sido visto – una realidad limpia y armónica reflejando la verdad y la unidad. El mundo en general está experimentando toda limpieza intensa y profunda como necesaria de manera de que niveles de conciencia nuevos y más elevados puedan ser experimentados.

Muchos se encuentran en un estado de tristeza y depresión con respecto a las condiciones externas actuales, pero no crean ni por un segundo que el caos que ven tiene algún tipo de ley que lo soporte o lo haga permanente. El caos es la manifestación externa de la energía de la dualidad y la separación la cual se disipará de forma creciente al entrar más Luz a la conciencia mundial.

Este elemento que sostiene el caos y la confusión está haciendo  una última batalla impresionante por permanecer en el poder porque puede sentir (no siempre conscientemente) que el mundo que sostienen están cambiando y junto con esto, su poder personal percibido. Las personas están despertando rápidamente y dándose cuenta de su propio poder sin importar cuán duramente, ciertos elementos de la sociedad, puedan intentar mantenerlos bajo un pulgar de miedo e impotencia. Cuanto más y más despierta el mundo, la imagen externa no puede reflejar eso.

Cada individuo que vive desde una conciencia de la Verdad sin importar cuán simple sea su vida diaria, está ayudando a crear una conciencia mundial nueva y superior. No intenten desalentarse cuando observan  al mismo tiempo, a aquellos trabajando muy duro para agarrarse y continuar con aquello que está viejo y terminado. Hay una Ley Divina que sostiene la verdad por siempre en su lugar, y no las leyes que sostienen la ilusión.

La Creación está terminada, perfecta y completa, pero debido a que los Humanos son en realidad expresiones de la energía de la Fuente, ellos forman el mundo a través de la energía creativa de su conciencia. La mayoría de los individuos  están hasta ahora en desconocimiento del poder innato que mantienen dentro, eligiendo por el contrario verse como seres humanos que deben esperar, culpar y pedirle a un Dios imaginado “allí arriba” que los salve. Ustedes no saben que fueron Dioses destinados a hacer la salvación – pero, lo saben ahora. Sean pacientes con el proceso, y no esperen que se manifiesta en su totalidad inmediatamente, porque la energía de muchas creencias profundamente atrincheradas toma tiempo para que llegue a la superficie, reconózcanlas por lo que son, y libérenlas. La evolución no sucede en un minuto, pero está bien en camino en este tiempo.

Es importante hacer la práctica de observar y reconocer la Luz de todo en sus vidas, sientan gratitud sin importar cuan aparentemente pequeño o insignificante pueda parecer algo – la canción de un pájaro, una flor o un árbol hermoso, la sonrisa de un amigo, la risa de un bebé – cosas de la vida diaria que a menudo son dadas por sentadas. Comiencen por expresar gratitud por las cosas que preferirían no tener en su vida recordando que cada experiencia sostiene una lección si se abren para recibirla. La gratitud reconoce que “tengo porque Yo Soy”.

Deseamos hablar de la Unidad, porque el entendimiento y la aceptación de la Unidad como la verdad es la llave que abre la puerta de la ascensión. Solo hay Una Conciencia Divina expresándose en formas y variedades infinitas. Puede haber alguna vez una persona o cosa viviente aparte del UNO? De que estaría hecho?

Cada problema que los Seres Humanos han tenido alguna vez a través de las eras ha reflejado el sentido de separación manifestándose como desagrado, odio, y discordias a todos los niveles entre personas,  países, negocios, familias, amigos, y animales. La paz permanente nunca puede ni nunca podrá manifestarse desde la energía de la dualidad y la separación.

La Unidad puede representar aún un salto espiritual para algunos de ustedes, pero están listos. Cualquiera leyendo estos mensajes están listos. Ustedes tomaron la decisión de encarnar y experimentar las poderosas energías de la evolución que están tomando lugar justo ahora. Ustedes eligieron limpiar, despertar y luego ayudar a otros a despertar y debido a esta elección ustedes están experimentando ahora las mismas cosas que pueden llevarlos hacia sus despertares más profundos. Muchos sistemas de creencias continúan perpetuando las ideas de dualidad y separación a través de rígidos dogmas y enseñanzas que reflejan tiempos anteriores y menos evolucionados. Examinen sus conceptos personales sobre Dios. Creen que Dios es un hombre colgado en una cruz, sentado tranquilamente bajo el árbol de la Iluminación, o quizás incluso una mujer? Lo ven aún como un hombre con una larga barba sentado algo en las nubes, imponiendo valores de bueno y malo, castigo o recompensa?

Los conceptos sobre Dios actúan bloqueando el entendimiento y las experiencias de la Realidad porque esa parte de su conciencia ya está llena con conceptos. Dios nunca puede ser entendido con la mente humana sin importar cuántas clases, meditaciones, o libros un individuo haya acumulado. La mente humana está limitada a lo que ha es conocido, lo que ya está flotando en la conciencia consenso.

El verdadero entendimiento espiritual así como los inventos, ideas, soluciones, arte, música, etc. sólo pueden ser frescos y nuevos cuando fluyen desde el infinito habitando adentro. Cuando hay receptividad soluciones desconocidas, ideas, y verdades parecen burbujear hacia la conciencia despierta cuando menos se las espera. Es así cómo funciona.

Aquellos que les gritan al mundo que ellos conocen todo sobre Dios y lo que es Dios, hablan desde sus propios conceptos personales y limitados. Aquellos que han experimentado a Dios, no alardean de ello sino que mantienen estas experiencias sagradas seguras y protegidas en su corazón. Dios/La Fuente/ el Universo sólo es… Eso es todo lo que la mente humana puede o necesita saber. Lo que Él es, debe ser experimentado, y debido a esto es la misma esencia de cada ser individual, esto sucederá en su punto de disposición (el cual puede ser varias vidas después a lo largo del camino). Dejen ir el intentar saber y entender el Dios infinito con un intelecto finito, no puede ser hecho. Confíen que hay “algo” y sólo UNO de EL lo que sea que EL Es.

Aceptar la unidad es el primer paso hacia el vivir en Amor incondicional, porque cómo puede haber animosidad y odio cuando no hay “otro”? El mundo en general aún no conoce esto y está aún creando desde energías de dualidad y separación. Nunca nieguen las discordias que ven, pero aprendan a mirar a través de ellas, sabiendo que a pesar de cuan horríficas puedan parecer las apariencias, no hay ley que las sostenga, que nadie nunca muere realmente y que están siendo testigos de una expresión ilusoria de una energía densa y falsa. Esto no significa que den un paso atrás y solo miren la situación donde podrían ofrecer ayuda, significa que reconocen silenciosamente la verdad mientras lo hacen.

La Unidad elimina el “nosotros versus ellos” de la conciencia. No intenten amar humanamente a los perpetradores de acciones atroces, o al vecino irritante, sino que ámenlos espiritualmente reconociendo al terrorista, la persona violenta al volante, al abusador de animales, al bomba suicida como Seres espirituales que están aún muy inconscientes de quiénes y qué son. En vez de juicio, envíenles Luz y un reconocimiento de su verdadera individualidad. Esto no significa que se les debería permitir continuar con sus viles actividades.

Los perpetradores de actos horrendos ven el mundo a través de creencias sesgadas basadas en la dualidad y la separación y hasta que ellos no estén listos conscientemente para abrirse a más, continuarán actuando así. La guerra y las soluciones violentas sólo alinean la energía con su contraparte – la misma energía. El mundo tiene aún necesidad de prisiones y aplicación de las leyes pero el miedo y el deseo por poder ha causado que muchos de estos servicios se deterioren y funcionan a una energía de resonancia inferior.

La Luz está llevando a muchos hacia una sensación de poder personal pero cada uno está interpretando la experiencia de acuerdo a su nivel de entendimiento. Algunos están comenzando a tener más confianza y menos miedo, mientras que otros se han vuelto acosadores. Esta es la energía detrás de la plétora de conflictos entre la aplicación de la ley y el público. Las nuevas energías están trayendo a la superficie miedo, enojo, y resentimiento enterrado profundamente por todas las partes, resultando en acciones reactivas de “nosotros versus ellos”.

Todo es sobre el viejo orden elevándose para ser reconocido por lo que es. Estos eventos están revelando que la vieja energía ya no está en alineación con la mayoría de la sociedad en despertar. Debido a que muchas viejas formas previas de hacer las cosas están a menudo arraigadas en la sociedad, puede conllevar el impacto de ciertos eventos los que traigan el cambio. Al fluir más Luz a la conciencia grupal de aquellos haciendo este tipo de trabajo, ya sea la aplicación de la ley o la milicia, comienza a filtrarse hacia la conciencia individual y allí viene un empuje interno por trabajar diferente de lo que se había estado haciendo en el pasado y donde el respeto por el público así como por la policía sea la norma. Todo trabajo es trabajo de la Luz si es hecho desde una conciencia de Amor y respeto.

Muchas facetas del mundo como lo conocen hoy parecerán no cambiar, pero al evolucionar sostenidamente la conciencia mundial, las formas externas deben también evolucionar – trabajo, entretenimiento, servicio médico, alimentación, etc. – serán de nuevos y más iluminados niveles de conciencia. Ustedes están siendo testigos de sus comienzos ahora mientras las personas se vuelven conscientes y demandantes de alimentos más limpios, medicinas naturales, y cambio, en general.

Estas poderosas energías de cambio están siendo sentidas por los negocios, las industrias, los gobiernos, corporaciones, etc., incitándolos a comenzar a pensar y a hacer cambios sin la pesada resistencia que hubiera tenido lugar unos pocos años atrás.

Muchos en el mundo están listos haciendo su trabajo desde los más altos niveles de los que hablamos. Ellos vinieron a esta vida teniendo ya un estado de conciencia que apoyaba el amor incondicional  y así su intención siempre ha sido la de servir desde el nivel más elevado. Algunos de estos queridos han sacrificado incluso sus propias vidas con el propósito de despertar a otros a la necesidad de cambio dentro de ciertos sistemas. Su trabajo y su misión, es traer Luz adonde quiera que sus actividades diarias los lleven. Estas es la razón por la cual eligieron estar aquí en este intenso tiempo energético. Ustedes trajeron ya un estado de conciencia evolucionado hacia un mundo listo para evolucionar. Hay muchos, especialmente niños, que no poseen karma que resolver, sino que simplemente eligieron venir y agregar su Luz a la conciencia mundial.

Ustedes quienes están conscientes son la cabeza de una flecha energética por así decirlo, y debido a esto pueden encontrarse a menudo monitoreando  la calefacción. De muchas formas ustedes están “sacudiendo el sistema” y haciéndolo incómodo para aquellos a los que  les gusta el sistema de la forma en que está.

No se desesperen o crean que la situación  no tiene esperanza porque la evolución es inevitable. La realidad es – regla.  Puede estar tomando lo que parece ser un largo tiempo, pero la realidad subyacente y nunca cambiante es que a pesar de cualquier apariencia de lo contrario,  éste permanece, un Universo espiritual poblado por expresiones de Dios.

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EL YOGA Y SUS 4 CAMINOS.

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¿Qué es el yoga?

Yoga es un término sánscrito que significa “unión”. Se refiere a un estado de unión entre la conciencia individual y la Conciencia Universal y a su vez  también engloba los métodos que nos ayudan a alcanzar ese objetivo de unión con lo divino.

La existencia del yoga es indeterminada, pero si podemos decir que tiene más de 5000 años de antigüedad. Es una tradición que tiene su origen en la India y que fue revelada por los rishis (sabios) a los sadhus (ascetas). En el año 2500 AC se menciona el yoga en los Vedas (escrituras sagradas) y en concreto en los Upanishads (la última parte de los Vedas) donde se fundamenta el cuerpo filosófico del yoga.  También se habla de la ciencia del yoga en el Bhagavad Gita, un conocido poema épico del siglo VI AC y en los Yoga Sutras de Patanjali del siglo III AC. Así que este conjunto de disciplinas físicas y mentales que tan de moda están actualmente son tan antiguas que su origen se pierde en el confín de los tiempos.

Los Cuatro Caminos del Yoga

Existen cuatro caminos o estilos de Yoga,  tomando en cuenta las características y predisposición de cada persona.

KARMA YOGA

Es para personas con un temperamento de acción. El karma yoga es el yoga de la acción, del servicio desinteresado. Ofrecer tus servicios sin esperar recompensa a cambio. En este camino se pretende poner fin al egoísmo humano, abrir el corazón y purificar la mente. Uno actúa, entra en acción no para su propia felicidad sino para la felicidad de otros seres. Cuando uno hace karma yoga lo más importante es la actitud que ponemos al hacer las acciones y la motivación por las que lo hacemos.

BHAKTI YOGA

Es para temperamentos emocionales. Es el yoga de la devoción. Este yoga nos ayuda a llegar más allá de nuestras limitaciones, aprovecha las emociones para sublimarlas. La oración, recitar mantras, kirtan o canto devocional, recitar los nombres divinos, meditar con yantras nos va ayudar a desarrollar la devoción de una forma natural. Sin embargo, nada será más útil para desarrollar la devoción que aprender a las faldas de un maestro.

La finalidad del Bhakti Yoga es sentir lo divino dentro de nosotros y verlo también en las demás personas, en los animales, en la naturaleza y así desarrollar el amor incondicional y evitar la violencia.

RAJA YOGA

Aquí nos habla de temperamentos más mentales.  Este es el yoga que más se conoce en la actualidad, se relaciona con el control de la mente y el cuerpo a través de la meditación, la respiración y el trabajo físico. Dentro de este está el HATHA YOGA, es decir, el yoga de las posturas. La finalidad es concentrar la mente para vivir el momento presente y aceptar lo que viene. La meditación espera reducir el número de pensamientos y calmar la mente. El Hatha Yoga es para cuidar el cuerpo para que esté sano y así poder olvidarnos de él.

JNANA YOGA

Es el yoga de la filosofía y del estudio, está orientado al conocimiento de uno mismo y es el más espiritual de todos. Antes de entrar en este y para poder comprenderlo en profundidad hay que practicar los tres anteriores. En este vamos a dedicarnos al estudio de la filosofía Vedanta.

El practicar estos cuatro caminos nos va a aportar un crecimiento armonioso y vivir una vida equilibrada.

El Hatha Yoga.

Las antiguas tradiciones de la India  ya se conocía la conexión del cuerpo con la mente y el espíritu y es en el siglo XV DC cuando se desarrolla esta parte del yoga físico que se integra dentro del Raja yoga, y que tiene la finalidad de fortalecer y purificar el cuerpo para facilitar la meditación.

Además de asanas (posturas) y de pranayama (respiración), este yoga explica cómo hacer limpiezas corporales y cómo manejar el prana (energía vital) a través de los mudras (gestos con las manos) y bhandas (cierres energéticos).

¿Cuál es la finalidad del yoga?

Vivimos en una realidad ilusoria, llamada Maya, y nos identificamos con el ego (el yo, nuestra mente y nuestro cuerpo) que es la causa de nuestro sufrimiento. El yoga nos lleva a experimentar la ruptura con esa falsa realidad e ir accediendo a la unión con la Conciencia Universal. Esto es lo que se conoce como la iluminación, que no es otra cosa que volver a unirnos con nuestra esencia.

El Bhagavad Gita dice que uno debe transcender su ego (su egoísmo y concepto del “yo”) y entrar en contacto con nuestro Ser Superior, donde no hay deseos, ni sufrimiento. Para ello, el amor devocional (Bhakti yoga) es esencial pero es la acción desinteresada (Karma yoga) el camino principal a seguir. Así que el yoga es más una cuestión de actitud donde la mente está serena y presente en el aquí y ahora (Raja yoga). Y de esta manera poder comprender en profundidad el mensaje en las enseñanzas de los Vedas (escrituras sagradas) que permitirá la expansión de nuestra conciencia cada vez más y más.

Hoy en día oímos hablar del yoga (han nacido cientos de estilos de gimnasio) y del mindfulness, como si fuesen un invento nuevo cuando en realidad son sucedáneos de una ciencia que tiene más de 5000 años de antigüedad.

Fuente: Lourdes Morales Mesa

“Bendecid cada mañana la jornada” Omraam Mikhaël Aïvanhov.

www.prosveta.com

Bendecid cada mañana la jornada que se abre ante vosotros. Ahí tenéis todas las posibilidades de dar una nueva orientación a vuestra vida. ¿Por qué el pasado y sus errores tendrían que prolongarse en el futuro?
Abrid los ojos pensando en cada una de las facultades que poseéis y que podéis poner a trabajar para realizar todos vuestros buenos proyectos. ¿No es nada ser capaz, aún hoy en día, de pensar, de desear, de ver, de oír, de caminar?…
Bendecid también las dificultades con las que os vais a encontrar durante esta jornada… Dándoos nuevos problemas que tenéis que resolver, el Cielo os muestra que cree que sois capaces, no sólo de trabajar eficazmente, sino también de reparar los errores que hayáis podido cometer.
Bendecid vuestra vida cuando el alba aparece, aunque vuestras fuerzas vayan declinando poco a poco. Éste es el momento de abrir vuestros ojos interiores a otro mundo. Y no penséis que vais a morir, pensad que vais a nacer en otra parte, y que, después de haber pasado por una puerta estrecha, entraréis en un espacio de luz.
Si llegáis a tener una buena comprensión de cada etapa de vuestra vida, avanzaréis siempre en la luz y en el gozo.”

***

“La Vibración del Mundo” Dylan Harper.

del Sitio Web DreamCatcherReality
traducción de Adela Kaufmann – Versión original en ingles
www.bibliotecapleyades.net

El universo físico entero se compone de energía pura y vibración. Cuando se tiene la visión para ver todo como vibración, la naturaleza del universo es revelada.

La luz es vibración

Todo el espectro de ondas electromagnéticas de luz visible produce diferentes colores.

Los colores son simplemente ondas que vibran a frecuencias diferentes. En un extremo del espectro tenemos el rojo, en el otro extremo el violeta. El rojo tiene la longitud de onda más larga y la frecuencia más baja, el violeta tiene la longitud de onda más corta y la frecuencia más alta.

Hay dos tipos de iluminación eléctrica que se puede encontrar cuando se visita una tienda de electrónica:

  • luz cálida
  • luz fría
  • La luz cálida contiene una mayor mezcla de ondas de color de más baja frecuencia, tales como amarillo y naranja.
  • La luz fría contiene una mayor mezcla de ondas de frecuencia más alta, tal como el verde y el azul.

La luz es crucial en sus efectos ambientales en el trabajo, juego, descanso y otras actividades de la vida. Controla el nivel de estimulación, relajación y energía.

Dado que la luz cálida es más relajante que una luz fría, es posible que decida utilizarla por el ambiente que crea.

¿Alguna vez ha utilizado solamente luces cálidas en una habitación y ha pensado que usted puede hacer que el lugar más relajante o estimulante simplemente aumentando o disminuyendo la intensidad de la luz? Pero no funciona de esa manera.

Incrementar la intensidad luminosa de la luz cálida no hace que sea mucho más estimulante. Los niveles de energía más altos requieren una mayor frecuencia de vibración.
No es la magnitud sino la frecuencia de la vibración la que determina su nivel de energía.

No es de extrañar que la llama azul sea más caliente que la llama amarilla?

La salud es vibración

Los lugares fríos, húmedos y oscuros con la falta de flujo de aire son caldo de cultivo para las bacterias, mientras que los lugares soleados con abundancia de flujo de aire eliminan los microorganismos no saludables.

El segundo tipo de ambiente es más saludable que el primero, ya que es alta vibración, mientras que la otra es baja vibración.

A pesar de que la luz solar es biológicamente beneficiosa, demasiado de ella provoca un golpe de calor. La energía se convierte, de ser constructiva a destructiva. La clave aquí es el equilibrio. Demasiado de algo más allá de la cantidad adecuada provoca inestabilidad.

Esto es lo que hacen todas las enfermedades.
Buscan debilitar o desestabilizar la vibración.

  • Mientras más vibrante y estable es una persona, más viva y constructiva es él o ella.
  • Cuanto más mediocre e inestable sea uno, menos vivo y/o más (auto) destructivo.

Alguna vez se preguntó por qué ha siempre ha dicho que beba agua tibia, no fría para cuando uno está enfermo?

Cuando el cuerpo está enfermo, hay cosas en el interior que están obstruyendo el sistema y ralentizando algunas funciones. El cuerpo necesita energía para mover la enfermedad fuera del cuerpo o destruirla. Es por eso que su médico le aconseja beber mucha agua.

Es el medio que sus glóbulos utilizan para movilizar su trabajo. Más agua y oxígeno le da a su cuerpo los recursos necesarios que necesita para deshacerse de la enfermedad.

Su impulso de toser flema y sacar el moco es en su cuerpo un acto de expulsar las cosas malas de su cuerpo, lo que significa que está en el camino hacia la recuperación. El agua caliente es alta vibración mientras que el agua fría es baja vibración.
El agua fría elimina la preciosa energía necesaria para la recuperación, mientras que el agua caliente la suministra.

Uno apoya su tasa de recuperación mientras que el otro la sabotea.

El sonido es vibración

La música Bass es baja vibración y música energética es alta vibración. Nos gusta escuchar diferentes tipos de música porque nos gusta experimentar diferentes gamas de emoción.

La variedad de sentimientos en la vida hace que sea divertido y significativo.

  • La música de baile de alta energía apela a las personas más jóvenes, ya que son muy enérgicas y expresivas.
  • La música más lenta y más fascinante emocionalmente es lo que deseamos oír cuando queremos ser movidos de una manera profunda y sensual.

Queremos que el tiempo se ralentice y llegue a un punto muerto la experiencia a convertirse como en un momento eterno.

La Química es vibración

El alcohol y el té Earl Grey son opuestos en término de vibraciones.

Aunque el estrés y la ansiedad es una forma de vibración alta, no es deseable debido a que la vibración es incoherente y desordenada. El alcohol reduce la vibración. Es por eso que la gente bebe para relajarse y quitarse la angustia.

Pero beber alcohol consume más de la cantidad natural de alcohol que el cuerpo se supone que debe tomar.

Por lo tanto, también causa inestabilidad. Los conductores que beben han deteriorado su tasa de juicio y reacción y son más susceptibles a los accidentes. Las personas que están por encima de la necesidad del alcohol para relajarse han optado por medios más inteligentes de hacerlo.

El té Earl Grey actúa como un estimulante que contrarresta los efectos del alcohol en cierta medida y tiene el efecto de poner ‘sobria’ a la persona.

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La vibración de nuestros “cuerpos” en todos los niveles, físico y no físico, tiene una profunda influencia en nuestra capacidad para atraer experiencias positivas.

Cuanto mayor sea su vibración, más se convierte usted en un “imán” como resultado de los pensamientos que uno tenga en su mente.

Al sostener solamente los pensamientos de las “cosas” que usted desea manifestar en su experiencia, y mantener sus vibraciones altas en las formas que hemos discutido anteriormente, usted encontrará que sus deseos se manifestarán mucho más rápidamente.

Cuando usted aprende a ver todo como vibración diferente en términos de velocidad y estabilidad, entenderá lo que usted necesita con el fin de obtener el efecto deseado en cualquier situación. Es todo acerca del equilibrio de las vibraciones.

Hay muchos más aspectos de la realidad física que aquellas mencionadas aquí donde se aplica este principio.

Una vez que usted esté consciente de este principio y siempre piense en términos de vibración, usted podrá entender prácticamente todo lo que sucede en el mundo físico. Ésta es una de las dinámicas que rigen que le permiten dar sentido a todo.

Tener esta toma de conciencia es como ver el mundo en clave, como la Matrix.

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“Conferencia: Coloquio abierto” Emilio Carrillo.

Associacio Hypatia – EL CIELO EN LA TIERRA.


Vídeo (duración: 03:09:25) del coloquio abierto con Emilio Carrillo, en el que responde en directo a las preguntas formuladas por los asistentes, celebrado en Gandía el 15 de octubre de 2016.
Asociación Cultural Hypatia en Gandia (Valencia).

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“La sombra” (extracto de “La Enfermedad Como Camino”)

THORWALD DETHLEFSEN y RUDIGER DAHLKE – Título original: Krankheit als Weg
www.
trabajadoresdelaluz.com.ar

Toda la Creación existe en ti y todo lo que hay en ti existe también en la Creación. No hay divisoria entre tú y un objeto que esté muy cerca de ti, como tampoco hay distancia entre tú y los objetos lejanos. Todas las cosas, las más pequeñas y las más grandes, las más bajas y las más altas, están en ti y son de tu misma condición. Un solo átomo contiene todos los elementos de la Tierra. Un solo movimiento del espíritu contiene todas las leyes de la vida. En una sola gota de agua se encuentra el secreto del inmenso océano. Una sola manifestación de ti contiene todas las manifestaciones de la vida.
KAHIL GIBRÁN

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El individuo dice «yo» y con esta palabra entiende una serie de características: «Varón, alemán, padre de familia y maestro. Soy activo, dinámico, tolerante, trabajador, amante de los animales, pacifista, bebedor de té, cocinero por afición, etc.» A cada una de estas características precedió, en su momento, una decisión, se optó entre dos posibilidades, se integró un polo en la identidad y se descartó el otro. Así la identidad «soy activo y trabajador» excluye automáticamente «soy pasivo y vago». De una identificación suele derivarse rápidamente también una valoración: «En la vida hay que ser activo y trabajador; no es bueno ser pasivo y vago.» Por más que esta opinión se sustente con argumentos y teorías, esta valoración no pasa de subjetiva.

Desde el punto de vista objetivo, esto es sólo una posibilidad de plantearse las cosas—y una posibilidad muy convencional—. ¿Qué pensaríamos de una rosa roja que proclamara muy convencida: «Lo correcto es florecer en rojo. Tener flores azules es un error y un peligro.» El repudio de cualquier forma de manifestación es siempre señal de falta de identificación (… por cierto que la violeta, por su parte, no tiene nada en contra de la floración azulada).

Por lo tanto, cada identificación que se basa en una decisión, descarta un polo. Ahora bien, todo lo que nosotros no queremos ser, lo que no queremos admitir en nuestra identidad, forma nuestro negativo, nuestra «sombra». Porque el repudio de la mitad de las posibilidades no las hace desaparecer sino que sólo las destierra de la identificación o de la conciencia.

El «no» ha quitado de nuestra vista un polo, pero no lo ha eliminado.
El polo descartado vive desde ahora en la sombra de nuestra conciencia.

Del mismo modo que los niños creen que cerrando los ojos se hacen invisibles, las personas imaginan que es posible librarse de la mitad de la realidad por el procedimiento de no reconocerse en ella. Y se deja que un polo (por ejemplo, la laboriosidad) salga a la luz de la conciencia mientras que el contrario (la pereza) tiene que permanecer en la oscuridad donde uno no lo vea. El no ver se considera tanto como no tener y se cree que lo uno puede existir sin lo otro.

Llamamos sombra (en la acepción que da a la palabra C. G. Jung) a la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí y que, por consiguiente, descarta.

La sombra es el mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene ni la conoce.

La sombra hace que todos los propósitos y los afanes del ser humano le reporten, en última instancia, lo contrario de lo que él perseguía. El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia.

Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere.

Ahora bien, la negativa a afrontar y asumir una parte de la realidad no conduce al éxito deseado. Por el contrario, el ser humano tiene que ocuparse muy especialmente de los aspectos de la realidad que ha rechazado.

Esto suele suceder a través de la proyección, ya que cuando uno rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio.

No estará de más recordar, para mejor comprender esta relación, que nosotros entendemos por «principios» regiones arquetípicas del ser que pueden manifestarse con una enorme variedad de formas concretas. Cada manifestación es entonces representación de aquel principio esencial. Por ejemplo: la multiplicación es un principio. Este principio abstracto puede presentársenos bajo las más diversas manifestaciones (3 por 4, 8 por 7, 49 por 248, etc.). Ahora bien, todas y cada una de estas formas de expresión, exteriormente diferentes, son representación del principio «multiplicación». Además, hemos de tener claro que el mundo exterior está formado por los mismos principios arquetípicos que el mundo interior.

La ley de la resonancia dice que nosotros sólo podemos conectar con aquello con lo que estamos en resonancia. Este razonamiento, expuesto extensamente en Schicksal als Chance, conduce a la identidad entre mundo exterior y mundo interior.

En la filosofía hermética esta ecuación entre mundo exterior y mundo interior o entre individuo y Cosmos se expresa con los términos: microcosmos = macrocosmos.

Proyección significa, pues, que con la mitad de todos los principios fabricamos un exterior, puesto que no los queremos en nuestro interior. Al principio decíamos que el Yo es responsable de la separación del individuo de la suma de todo el Ser.

El Yo determina un Tú que es considerado como lo externo.

Ahora bien, si la sombra está formada por todos los principios que el Yo no ha querido asumir, resulta que la sombra y el exterior son idénticos. Nosotros siempre sentimos nuestra sombra como un exterior, porque si la viéramos en nosotros ya no sería la sombra.
Los principios rechazados que ahora aparentemente nos acometen desde el exterior los combatimos en el exterior con el mismo encono con que los habíamos combatido dentro de nosotros.
Nosotros insistimos en nuestro empeño de borrar del mundo los aspectos que valoramos negativamente.

Ahora bien, dado que esto es imposible, este intento se convierte en una pugna constante que garantiza que nos ocupamos con especial intensidad de la parte de la realidad que rechazamos.

Esto entraña una irónica ley a la que nadie puede sustraerse: lo que más ocupa al ser humano es aquello que rechaza. Y de este modo se acerca al principio rechazado hasta llegar a vivirlo. Es conveniente no olvidar las dos últimas frases.

El repudio de cualquier principio es la forma más segura de que el sujeto llegue a vivir este principio.

Según esta ley, los niños siempre acaban por adquirir las formas de comportamiento que habían odiado en sus padres, los pacifistas se hacen militantes; los moralistas, disolutos; los apóstoles de la salud, enfermos graves.

No se debe pasar por alto que rechazo y lucha significan entrega y obsesión. Igualmente, el evitar en forma estricta un aspecto de la realidad indica que el individuo tiene un problema con él.

Los campos interesantes e importantes para un ser humano son aquellos que él combate y repudia, porque los echa de menos en su conciencia y le hacen incompleto.

A un ser humano sólo pueden molestarle los principios del exterior que no ha asumido.

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“Ermita La Trinitat” Ruta de Las Ermitas, Montserrat (13/15).

Alícia Ninou – TimeForTruth.es
Octavi Piulats – opiulats.blogspot.com.es
www.iniciacionamontserrat.e


Desde Sant Benet, un serpenteante camino nos lleva hasta la ermita de La Trinitat, la más grande de todas y, desgraciadamente, hoy en ruinas. También llamada el “Palacio de las ermitas” por el padre Albareda. Tiene una agitada historia, pues allí fueron asesinados algunos ermitaños por la acción de bandoleros en el siglo XIX. El ermitaño más ilustre del lugar ha sido sin duda, el padre Boil, que fue llamado por los Reyes Católicos para acompañar a Cristobal Colón en su segundo viaje a las Américas, introduciendo de este modo el cristianismo allí, motivo por el cual se difundió el nombre de Montserrat exponencialmente en el continente americano en multitud de santuarios y capillas.

La Trinitat es un lugar ideal para meditar y entrar en contacto con los elementales, o los seres de la naturaleza. Incluímos, por tanto, el Ritual de contacto y protección de parajes ecológicos, para protección de la naturaleza, que realizamos allí.

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Adriana – Silencio y quietud

Emilio J. Gómez.
http://www.yogaenred.com
http://mauandayoyi.blogspot.com.ar

Retirarse un tiempo en silencio y quietud es brindarse la oportunidad para permitir que la mente se aquiete y así poder sumergirse en las profundidades del Ser. No hacer nada, pero permitir que todo suceda. Escuchar la vibración del silencio hasta hacerse uno con ella, diluyéndose en la nada para serlo todo

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La mente siempre quiere hacer algo y el ego conseguirlo todo. Sin embargo, entre los intentos por conseguir y el constante hacer se abre una fisura por donde la vida se nos escapa como si fuera agua entre los dedos, mientras que un extraño desasosiego comienza a invadirnos. La ansiedad se queda instalada como si fuera algo normal, pero, ¿lo es?

Realizar un Retiro de Silencio es tener la oportunidad de realizar un profundo trabajo interno, destinado a todos aquellos que en verdad tienen auténtica sed de comprensión, y por ello anhelan hacer un alto en el camino. Detenerse y simplemente percibir, sentir y escuchar. Un tiempo destinado a hacer el “no-hacer”, para sentir el cuerpo y recordar el olvidado sí mismo y escuchar el alma.

Sentarse y sentirse… sin ninguna otra pretensión que compartir el silencio interior con los demás. Tiempo para la interiorización y el autoconocimiento, para saber quién y qué se es por experiencia directa, sin conceptos ni ideas preconcebidas o adquiridas de los demás.

Unas condiciones idóneas para traspasar las diferentes capas superficiales del ego y la personalidad, con el fin de conectar con zonas más profundas y nucleares, allí donde mora el alma, siempre dispuesta a susurrarnos sus secretos. Lo que en tales estados de profundidad emerja formará parte de la experiencia íntima de cada cual.

En definitiva, un tiempo de silencio y quietud dedicado a la práctica intensiva del Radja yoga, el yoga de la meditación sentada y en quietud. Una oportunidad para brindarse la posibilidad de experimentar el sabor que proporciona la percepción de contemplar cómo el tiempo, el espacio y uno mismo se diluyen en el vacío infinito que todo lo contiene.

6 CONSEJOS TIBETANOS PARA LIBERARTE DEL AGOBIO

El terapeuta y escritor Christopher Hansard señala 6 consejos tibetanos imprescindibles para liberarnos y encontrar la paz en la vida cotidiana. Son estos:

Conoce tu propia verdad:
con ello me refiero a que te dejes guiar por el corazón y no por lo que los demás te digan. Los demás quieren que creas en ellos y que sigas sus opiniones y sus verdades. En la vida cotidiana somos bombardeados por las opiniones de los demás. Pero aunque escuches educadamente a los demás y tengas una mentalidad abierta, debes conocer tu propia verdad.

Para superar realmente tu sensación de agobio, activa tu deseo de conocerte a fondo. Al hacerlo con sinceridad, todo cobra sentido para ti. Y nunca renuncies a tu verdad para que otros se sientan más cómodos.

Conoce lo que vales:
no dejes que el miedo se apodere de ti al creer que no vales nada, porque cuando esto ocurre intentamos compararnos con los demás o con sus logros. Muchas personas, sobre todo en Occidente, valoran su importancia por lo que tienen o por lo que ganan, lo cual es un gran error que lleva directamente a la sensación de agobio, ya que entonces creen que sólo serán más importantes cuando posean más cosas o cuando ganen más dinero.

Sin embargo, esta sensación de valía es inútil e ineficaz. La verdadera sensación de la propia valía sólo puede surgir de tu interior y no tiene nada que ver con el trabajo que realizas,  los bienes materiales o alguna otra persona. Surge de saber que como ser humano eres importante.

Crea un espacio para permanecer en calma:
en la sociedad del siglo XXI el nivel de ruido es tan alto que nos desentona constantemente el cuerpo y sus ritmos naturales. Este creciente ataque acústico contra nuestros oídos, mente y cuerpo hace que nos sintamos más agobiados aún, al igual que ocurre con la falta de tiempo.

Para reducir esta sensación de agobio necesitas regresar a la quietud y al silencio. Dedica unos minutos al día a estar en silencio, intentando no pensar.

Rechaza los pensamientos nocivos:
la parte más contagiosa de una situación de agobio es la conmoción tóxica que producen los pensamientos nocivos y el oscuro mundo que crean. Si piensas en los problemas, éstos crecerán. Para dejar de sentirte agobiado debes cambiar tanto tu forma de pensar como el contenido y la calidad de tus pensamientos.

Esfuérzate a diario por reemplazar los pensamientos infelices, crueles y dubitativos por pensamientos llenos de vitalidad y positivismo.

No te desanimes:

incluso un esfuerzo inútil lanzado al aire es un mejor paso hacia adelante que desanimarte. Cuanto mayor sea tu energía interior, mejor afrontarás los retos que la vida te presente.

Y mientras los venzas, te irás alejando de las influencias agobiantes del mundo.

Convierte cada obstáculo en una oportunidad para conocerte: 
las energías de la tierra y del universo no te ofrecerán nada que no puedas afrontar. El conocimiento de ti mismo no es aquello que te ocurre, sino lo que tú haces con lo que te sucede en la vida.

Cuanto más te conozcas a ti mismo, más podrás vencer los obstáculos de la vida.

http://reconciliacioncuantica.com/2016/05/11/consejos-tibetanos

La Gran Pregunta que ocupa el núcleo de tu vida, por Gregg Braden

http://www.caminosalser.com/i1207-la-gran-pregunta-que-ocupa-el-nucleo-de-tu-vida-por-gregg-braden/

(por Gregg Braden)

Gregg Braden
Hay una creencia central que guía nuestras vidas, y lo hace de maneras de las que ni siquiera somos conscientes. La razón por la que esta creencia puede tener tanto poder sin que ni siquiera sepamos de su existencia es que es inconsciente. Eso es: en este mismo momento hay un programa instintivo en el fondo de nuestra mente que funciona en piloto automático, y es tan poderoso que constituye la plantilla con la que se comparan todos los demás programas de nuestra vida.

Por más diversa que haya sido tu vida, y por muy variadas que te hayan parecido tus experiencias, no hay nada de lo que te ha ocurrido que no se haya conformado por medio de esta creencia. Sin excepción, todo tu amor y cada uno de tus miedos; todas las oportunidades que has podido aprovechar y todas las que no has querido aceptar porque temías fracasar; la salud, la vitalidad y la juventud de tu cuerpo; tu manera de envejecer y el éxito o fracaso de cada relación que jamás tendrás con otra persona, contigo mismo, con tu mundo y con la totalidad del universo… todas estas cosas, y más, se reducen al contenido de una única creencia.

Puedes descubrir cuál es esta creencia por ti mismo respondiendo una pregunta -la Gran Pregunta- que se plantea seguidamente. El modo de hacerlo revela la verdad de una poderosa creencia subconsciente que reside en el corazón de tu existencia.

La pregunta es ésta:

¿Crees que hay una única fuente de todo lo que ocurre en el mundo, o crees que hay dos fuerzas opuestas y enfrentadas -el bien y el mal-, una a la que le «gustas» y otra a la que no le gustas?

¡Eso es! Es breve. Pero, por favor; no te dejes engañar por la simplicidad de estas pocas palabras. Son muy poderosas y profundas. Ésta es la pregunta que todos debemos responder en algún momento de nuestras vidas. Y trata de la que posiblemente es la mayor relación con la que tenemos que entendernos. En su simplicidad reside su elegancia.

El modo que elijas de responder a esta Gran Pregunta te impulsará a redefinir la esencia de tu identidad y de lo que sientes con respecto al mundo. A medida que experimentes la claridad que te ofrece la respuesta a esta pregunta, impulsas a tu «programador interno» a que cambie y ajuste las pautas que afirman la vida en tu cuerpo. Todo comienza con esta simple pregunta. Así es como funciona.

La plantilla de tu vida

Tu respuesta a la Gran Pregunta forma la plantilla de tu vida. Si crees que hay dos fuerzas separadas en el mundo, con dos modos de expresión diferentes, siempre verás

las cosas que te ocurran en la vida a través esas polaridades y de esa separación. Aunque ésta sea una creencia inconsciente de la que nunca hablas con los demás, y que tal vez nunca reconoces ante ti mismo, sigue dominando tu aceptación del amor y del éxito en cada relación, en cada recorrido profesional, en tus finanzas y en la calidad de tu salud.

Creencia: nuestra creencia de que sólo hay una fuerza detrás de todo lo que ocurre en el mundo o de que hay dos fuerzas opuestas -bien y mal-, se plasma en nuestra experiencia de la vida, en nuestra salud, relaciones y abundancia.

Esta simple creencia, a veces inconsciente, puede secuestrar las experiencias más  poderosas de nuestra vida, y hacerlo sin que nos demos cuenta de lo que está ocurriendo.

Por ejemplo, si vemos la fuerza de la «luz» como un amigo que nos quiere y sólo desea lo mejor para nosotros, y creemos que la «oscuridad» no se preocupa por nosotros y quiere que caigamos en conductas autodestructivas, el mundo empieza a parecerse a un campo de batalla entre estas dos fuerzas. Y cuando el mundo se convierte en un campo de batalla, nuestra vida se convierte en la batalla. Si estamos convencidos de que las dos fuerzas se están enfrentando mutuamente, podemos empezar a ver ese conflicto desplegarse en cada creencia, desde en qué medida somos merecedores de recibir amor (véase el capítulo anterior) y de tener éxito ¡hasta en qué medida merecemos seguir vivos! Ante una creencia tan profunda expresándose con el poder y la velocidad de reacción de nuestra mente subconsciente, no puede sorprendemos que esta batalla se manifieste como nuestra química corporal.

Como he indicado anteriormente, por cada sentimiento, emoción y creencia no físicos que generamos dentro de nuestro cuerpo, hay un equivalente físico de esa experiencia, que pasa a formar parte de nuestras células. De modo que, literalmente, tenemos lo que podemos llamar «la química del amor» y «la química del odio». Teniendo en cuenta este hecho, ¿qué crees que ocurre cuando vivimos nuestras vidas creyendo que hay dos fuerzas básicas del mundo, una buena y otra mala, una a la que le gustamos y otra a la que no le gustamos, una que está aquí para ayudarnos y otra que va a por nosotros? La respuesta es evidente.

Si creemos en el núcleo de nuestro ser que la vida es un regalo raro y precioso que hemos de alimentar, explorar y atesorar, el mundo nos parece un lugar precioso donde hacer nuestra exploración. Es rico en diversas culturas, experiencias y oportunidades. La clave aquí es que debemos creer que no nos hallamos en peligro, que estamos seguros, antes de poder enfocarnos en los beneficios de esta experiencia. Esto es algo más que simplemente desear o esperar que sea verdad. Debemos aceptarlo y creerlo en lo más profundo de nuestro ser.

Ahora estás pensado: «Sí, de acuerdo. Dímelo otra vez. ¿Dónde está ese mundo seguro?», y yo estoy de acuerdo en que si miramos a los medios de comunicación y a la opinión popular, tenemos todas las razones para creer que nuestro mundo es cualquier cosa menos seguro.

Por otra parte, si creemos verdaderamente en el núcleo de nuestro ser que éste es un mundo peligroso, y encarnamos esa creencia cada día de nuestra vida, la veremos reflejarse en todo, desde nuestro trabajo y profesión hasta nuestras relaciones y salud. Aunque se nos presenten nuevas oportunidades, sentiremos que no tenemos el apoyo necesario, que no estamos preparados o que no merecemos aceptarlas. Tendremos miedo de asumir los riesgos, sentiremos que no nos merecemos el trabajo o la relación romántica que nos hace verdaderamente felices, y nos conformaremos con cualquier cosa que se presente.

Si no tenemos motivo para pensar de otra manera, no es sorprendente que veamos la batalla en la que subconscientemente creemos desplegándose en las células de nuestro cuerpo: ellas interpretarán nuestras creencias como instrucciones para segregar los productos químicos que nos roban la experiencia que más atesoramos: ¡la vida misma!

A veces, esta representación de las creencias en nuestros cuerpos es sutil. Y es una bendición cuando así es, porque nos da la oportunidad de reconocer las señales de que tenemos miedo y de afrontarlas antes de que sea demasiado tarde. No obstante, a veces no es tan sutil.

Nuestro cuerpo refleja la respuesta a la Gran Pregunta

Mi abuelo era un hombre de hábitos. Cuando encontraba algo que funcionaba para él, se quedaba con ello. Eso puede explicar por qué él y mi abuela estuvieron casados durante más de cincuenta años. Cuando ella murió, y él vivía con su hermano, nuestra relación cambió. Desarrollamos una amistad fácil y un nivel de compartir más profundo que duró el resto de su vida.

El restaurante favorito del abuelo pertenecía a la cadena de comida rápida Wendy’s. Cuando yo iba de visita por vacaciones o en ocasiones especiales, puesto que trabajaba fuera del estado, siempre reservaba un día completo para llevar al abuelo adonde quisiera. Era nuestro día juntos, y yo siempre le preguntaba: «Abuelo, ¿dónde te gustaría pasar el día?». Después de mi pregunta, siempre añadía una lista de agradables restaurantes y cafés, todos ellos cerca de su casa, en la ciudad. Él escuchaba con cuidado, y repasaba cada opción en su mente, pero siempre contestaba lo mismo, y yo sabía que su respuesta sería: «Wendy’s».

Un viaje a Wendy’s exigía todo un día. Generalmente llegábamos avanzada la mañana, justo antes de que los hombres de negocios, que sólo tenían una hora para comer, entraran apresuradamente. Nos sentábamos y los observábamos ir y venir hasta que nos quedábamos solos.

Entonces yo escuchaba historias de cómo era nuestro país durante la gran depresión, o hablábamos de los problemas de nuestros días y de lo que significaban para el futuro del mundo. Cuando llegaba la noche y el barullo del restaurante nos impedía entendemos, se terminaba la hamburguesa con queso y el cuenco de chile que había tenido delante durante horas y yo le llevaba a casa.

Un día, cuando el abuelo estaba sentado frente a mí en nuestra mesa favorita, de repente se inclinó hacia mí y se desmoronó sobre la mesa. Estaba plenamente despierto y consciente. Sus ojos estaban claros, podía hablar perfectamente y, en todos los sentidos, todo lo demás parecía normal. Simplemente no podía sentarse erguido en la silla. Aquel día me enteré de que el abuelo, con más de 80 años, había contraído una enfermedad que a menudo afecta a las mujeres de 30.

Esta dolencia, llamada Myasthenia gravis, se da a conocer cuando el cuerpo de una persona no responde a su intención de mover los músculos, de ponerse de pie, o incluso de hacer algo tan simple como mantener su cabeza erguida. A nivel médico se describe como un desorden inmunitario que se produce cuando la sustancia portadora de las instrucciones que los nervios de la persona dan a sus músculos (acetilcolina) es absorbida por un producto químico particular producido por el propio cuerpo de la persona.

De modo que aunque mi abuelo podía tener un pensamiento que le mantuviera «erguido», y su cerebro enviaba la señal a su cuerpo, los músculos no la recibían. El componente químico fabricado por su cuerpo «secuestraba» la señal. En otras palabras, mi abuelo tenía una enfermedad por la que su cuerpo iba contra sí mismo, era un campo de batalla entre dos tipos de química que estaban en conflicto: una que producía todo lo que necesitaba para funcionar normalmente, y otra que impedía que se diera ese funcionamiento. En medio de mis viajes, pasé todo el tiempo que pude con mi abuelo, y traté de ayudarle a lidiar con esta experiencia mientras aprendía sobre su enfermedad.

Durante el tiempo que pasábamos juntos, descubrí algo muy interesante sobre su vida y la historia de nuestro país, algo que en mi opinión estaba directamente relacionado con su enfermedad. De joven, el abuelo trabajó en una tienda de comestibles durante la gran depresión. Si has hablado alguna vez con la gente que vivió esa época, probablemente serás consciente de que marcó profundamente sus vidas. Todo pareció cambiar de la noche a la mañana: la economía se paró, las fábricas dejaron de funcionar; las tiendas cerraron, el alimento empezó a escasear y la gente no podía alimentar a su familia. Mi abuelo fue una de estas personas.

Aunque hizo todo lo humanamente posible para llevar comida a su casa para su nueva esposa y los familiares que vivían con ellos, y le fue relativamente bien, en su mente creía haber fracasado. Y en su corazón se sentía culpable por su fracaso. Se sentía avergonzado por no haber tenido éxito como esposo, hijo, hijo político y amigo.

Antes de morir; recuerdo que le pregunté por la gran depresión y su experiencia. Y recuerdo la tristeza que se reflejaba en su rostro cuando se derrumbó y lloró mientras me contaba la historia. Estaba tan fresca en su mente, tan presente en su corazón, que formaba una parte intrínseca de su vida incluso después de sesenta años.

Para mí, la conexión era evidente. Mi abuelo no estaba describiendo una sensación pasajera de inadecuación vivida en su vida pasada; más bien, estaba describiendo una tremenda sensación de culpabilidad crónica no resuelta que sentía en el presente. Él la había albergado todos esos años, y finalmente había sido somatizada en su cuerpo físico. La conexión estaba clara porque la creencia es un código, y nuestros sentimientos con respecto a ella son sus comandos.

La sensación crónica de incapacidad que mi abuelo se había esforzado tanto por reprimir -su creencia subconsciente de indefensión- se convirtió en una expresión literal en su organismo. A través de la relación cuerpo/mente, su ser físico reconocía sus creencias como una orden inconsciente y producía con maestría la química necesaria para confirmarlas. De manera literal, su cuerpo se convirtió en su creencia en su incapacidad. No tuve que buscar muy lejos para descubrir por qué la enfermedad parecía presentarse tan repentinamente y en una etapa tan avanzada de la vida.

Poco antes de su aparición, la esposa de mi abuelo, mi abuela, fue hospitalizada porque sufría un cáncer que pronto se cobró su vida. Mi abuelo fue admitido en el hospital durante la enfermedad de mi abuela, y volvió a sentirse incapaz de hacer nada por la mujer que había amado durante más de cincuenta años. Para mí, la correlación entre las circunstancias de la muerte de mi abuela y la repentina aparición de la enfermedad de mi abuelo era demasiado evidente para ser una coincidencia. Fue el detonante que activó todos los viejos recuerdos de inadecuación de la gran depresión y los trajo al presente.

Por desgracia, la conexión cuerpo/mente no formaba parte de la educación de los médicos que cuidaron del abuelo en esa época. Para ellos, la suya era una enfermedad estrictamente física, aunque rara en un hombre de su edad, y así es como la trataron. Cada día del resto de su vida, mi abuelo tomó catorce medicamentos diferentes para equilibrar los síntomas y los efectos secundarios asociados con su creencia de que era incapaz de ayudar a sus seres queridos. Aunque sé que éste nunca sería el diagnóstico médico oficial, las correlaciones son demasiado evidentes y los estudios demasiado convincentes para sugerir que su enfermedad simplemente «ocurrió››.

El poder de nuestras creencias puede ir en los dos sentidos, puede afirmar la vida o negarla. Con tanta rapidez como nuestras creencias inconscientes pueden generar dolencias, también pueden invertir las que amenazan la vida misma. Lo que hace que esta posibilidad sea tan atrayente es que podemos cambiar nuestras creencias intencionalmente. La clave consiste en sentir que son reales, en lugar de limitarse a pensar, esperar o desear que se hagan verdad en nuestras vidas. De este modo, nuestras creencias personales pueden superar las creencias conscientes que tienen aquellos en quienes confiamos, como los médicos y nuestros amigos. A veces lo único que necesitamos es que otra persona nos recuerde que esto es posible.

En último término, la clave para transformar nuestras creencias más limitantes puede hallarse en la curación de la relación más íntima que tenemos en este mundo: esa que nos vincula con las fuerzas fundamentales que hacen de nuestro mundo lo que es: «luz» y «oscuridad». Nuestras creencias más profundas y a menudo inconscientes con respecto a estas fuerzas forman la base de todas las demás creencias, que se despliegan de maneras que afirman o niegan la vida.

Las fuerzas de la luz y de la oscuridad: ¿enemigas eternas o realidades mal entendidas?

Sin duda, vivimos en un mundo de opuestos, e incuestionablemente la tensión entre ellos hace de nuestra realidad lo que es. Todo tiene que ver con signos más y signos menos, «conectado›› y «desconectado», masculino y femenino, desde las cargas de las partículas atómicas hasta la concepción de una nueva vida. En teología, los opuestos toman nombres y apariencias que se traducen en las fuerzas de la luz y de la oscuridad, el bien y el mal. Yo no niego su existencia, pero describo cómo es posible cambiar su significado en nuestras vidas, y al hacerlo, redefinir nuestra relación con ellas.

Si vemos la vida como una batalla constante entre la luz y la oscuridad, debemos juzgar todo lo que contiene desde la perspectiva de los opuestos, y el mundo nos parece un lugar muy atemorizante. Tal visión exige que nos identifiquemos con un tipo de fuerzas o con el otro, y que las veamos como mejores o más poderosas. Aquí es donde a veces tenemos problemas con nuestras creencias subconscientes y con las de los demás. Recuerdo que de niño pensaba mucho en esto.

Mientras crecía en una ciudad conservadora del norte de Missouri, cuestioné lo que me habían enseñado en la escuela, en la iglesia y en mi familia con respecto a las fuerzas de la luz y la oscuridad, del bien y del mal, y lo que dichas fuerzas significaban en mi vida. Había algo que no tenía sentido para mí. Mi condicionamiento me llevaba a creer que vivimos en un mundo de bien y mal, y que ambos se esforzaban por convertirse en la fuerza dominante en mi vida. Los bienintencionados me enseñaron que podía reconocer la diferencia entre ambas por cómo las experimentaba: las cosas que me hacían daño procedían de la oscuridad, y la alegría de sentirme bien procedía de la luz. La idea del mal implicaba que había algo ahí fuera, algo horrible que estaba al acecho, esperando mi momento de debilidad en el que todo el bien que había conseguido acumular podía serme arrebatado. Si esto era cierto, significaba que ese «algo» era tan imponente que tenía poder sobre nosotros, tenía poder sobre .

Luché con la idea de que estamos viviendo en este tipo de mundo, no tanto porque no me gustara, sino porque no tenía sentido. Sabía que en algún momento de mi vida tendría que reconciliar lo que me habían enseñado sobre las fuerzas de la luz y de la oscuridad con lo que significaban para . En lugar de ser una gran revelación en un momento concreto, esta comprensión vino gradualmente como resultado de un sueño recurrente que tuve muchas veces entre los treinta y los cuarenta años de edad.

Tal vez no sea una coincidencia que el sueño se presentara mientras afrontaba los mayores retos y superaba las heridas más profundas de mi vida. Siempre he sido una persona muy visual, de modo que no es ninguna sorpresa que este sueño concreto tuviera una naturaleza muy gráfica, y estuviera asociado con emociones muy poderosas.

El sueño siempre empezaba igual: me veía a mí mismo solo, en un lugar completamente oscuro y vacío. Al principio, no había nadie más a mi alrededor, sólo la negrura que se extendía por todas partes y parecía no tener fin. Sin embargo, gradualmente, algo siempre aparecía ante mi vista, algo lejano, muy lejano, en la distancia.

A medida que mis ojos se enfocaban en lo que estaba viendo y era capaz de acercarme, empezaba a reconocer rostros. Lo que veía era gente, mucha gente… A algunos los había visto antes y a otros no.

(Curiosamente, a veces estaba esperando frente a un semáforo en una ciudad pequeña, o caminando por un aeropuerto ajetreado, y reparaba en alguien que había visto poco antes en mi sueño.)

Al centrarme en el sueño, me daba cuenta de que en esa multitud estaba toda la gente que había conocido o llegaría a conocer en mi vida, incluyendo a todos mis amigos, mis familiares y las personas que había amado. Y todos estaban allí juntos, separados de mí por una gran división que se había abierto en la negrura que se extendía entre nosotros.

Aquí es donde el sueño se ponía muy interesante. En un lado de la división había un abismo que era cegadoramente luminoso, y en el otro había un abismo que era de la más negra oscuridad. Cada vez que intentaba cruzar la división para llegar a la gente que amaba, uno de los dos lados me desequilibraba. Cada vez que me resistía a caer en la luz o en la oscuridad, volvía a encontrarme de vuelta donde había comenzado, echando de menos tremendamente a todos, y la gente se alejaba más y más.

Una noche tuve este mismo sueño, pero algo cambió. Comenzó igual que siempre, y cuando me di cuenta, ya sabía qué esperar. Pero esa noche hice algo diferente: al empezar a cruzar la división y sentir que la luz y la oscuridad tiraban de mí en direcciones opuestas, no me resistí, pero tampoco me rendí. Cambié cómo me sentía en su presencia y lo que creía con respecto a ellas.

En lugar de juzgar a una como «buena» y a la otra como «mala», o mejor o peor que la otra, permití que tanto la luz como la oscuridad estuvieran presentes y se hicieran mis amigas. En cuanto lo hice, ocurrió algo que me dejó anonadado: de repente tenían una apariencia diferente para mí. Entonces se fundieron, llenaron la división y se convirtieron en el puente que me condujo hasta mis seres queridos.

Y en cuanto ocurrió esto, los sueños recurrentes acabaron. Aunque he tenido otros sueños que me han enseñado cosas semejantes, nunca he vuelto a tener éste en concreto.

La curación en cascada

Antes de que se produjera la curación de mi sueño recurrente, durante varios meses me encontré en algunas de las situaciones relacionales más difíciles de mi vida adulta. Desde mis amigos y compañeros de trabajo hasta mis familiares y mi pareja, toda la gente que me rodeaba parecía estar fuera de control por razones que yo no comprendía.

Como descubrí al reconocer los antiguos espejos esenios de relación sobre los que escribí en La Matriz Divina, tenía una sensación clara de cómo «debían» y «no debían» ser las relaciones en aspectos como la honestidad, la integridad y la confianza en los demás. Y precisamente mi juicio de estas cualidades demostró ser el poderoso imán que atraía estas relaciones hacia mí.

Casi inmediatamente después del sueño empezó a ocurrir algo inesperado: en cuestión de unos días, cada una de las personas que reflejaba mis juicios comenzó a salir de mi vida. Ya no estaba enfadado con ellas ni sentía resentimiento alguno. Más bien, empecé a sentir una extraña «nada». No hice ningún esfuerzo intencional por alejarlos de mi. Tras haber redefinido mi relación entre luz y oscuridad, y reconociendo mis experiencias con estas personas tal como eran, y no como mis juicios las hacían ser, descubrí que simplemente no quedaba nada para conservarlas en mi vida. Cada una de ellas empezó a desaparecer de mis actividades cotidianas. De repente me llamaban menos por teléfono, me escribían menos cartas, y yo pensaba menos en ellas a lo largo del día. Mis juicios eran los imanes que mantenían esas relaciones en su lugar.

Si bien este nuevo estado de cosas era interesante, a los pocos días empezó a ocurrir algo aún más intrigante, e incluso un poco curioso: me di cuenta de que otras personas que habían estado en mi vida durante mucho tiempo, y con quienes no tenía conflicto ni lucha de ningún tipo, también desaparecieron poco a poco. Una vez más, yo no hice ningún esfuerzo consciente por terminar esas relaciones. Simplemente parecía que ya no tenían sentido. En las escasas ocasiones en las que mantenía alguna conversación con uno de estos individuos, parecía forzada y superficial. Donde antes había habido un terreno común, ahora había incomodidad. Casi en cuanto noté este cambio en las relaciones, tomé conciencia de algo que para mí era un nuevo fenómeno.

Cada una de las relaciones que se estaban alejando de mi vida había estado basada en la misma pauta, que también era lo que las había atraído a mí. Esa pauta era el juicio de sus acciones desde el punto de vista de mis creencias sobre la luz y la oscuridad. Mi juicio, además de ser el imán que las atrajo originalmente hacia mí, también era el pegamento que las mantenía de una pieza. En ausencia de juicio, el pegamento se disolvía. Empecé a notar un efecto en cascada que funcionaba así: en cuanto reconocía la pauta en un lugar, en una relación, su eco reverberaba en muchos otros niveles de mi existencia.

Fuente:
Libro “La Curación Espontánea de las Creencias”, por Gregg Braden, Editorial Sirio

¿En verdad el mundo está peor ahora que nunca antes?

Juan Carlos Pérez Salazar (@JCPerezSalazar)

Bombardeo en Siria.Image copyrightAMEER ALHALBI/GETTY IMAGES

Image captionTraslado de bebés a un lugar seguro luego de un bombardeo en Siria.

Abre tu página de noticias preferida de internet. Enciende el televisor o la radio. Ojea el periódico. La avalancha de malas noticias es abrumadora: decenas mueren en bombardeos en Siria. Una familia entera es fusilada en México. Estado Islámico decapita por doquier en sus territorios.

La evidencia ante nuestros propios ojos parece indicarnos que el mundo es cada vez más violento, que todo está empeorando.

Pero, ¿es así?

¡No! responden con seguridad muchos investigadores. De hecho constituye toda una corriente, a la que cada vez se unen más pensadores y políticos.

Sus argumentos reposan en que nunca antes había existido tanta riqueza, expectativas de vida y democracia. Hay quienes calculan que para 2030 seá posible acabar con la pobreza extrema.

Uno de los científicos que más ha ayudado a divulgar y debatir esta idea es el canadiense Steven Pinker. Lo viene haciendo desde 2011, cuando publicó su libro “Los ángeles que llevamos dentro” (The Better Angels of Our Nature), donde afirma que en el pasado el mundo era muchísimo peor.

“La violencia ha descendido por miles de años y ahora podemos estar viviendo en la era más pacífica de nuestra existencia como especie”, resumió después en un artículo para The Wall Street Journal.

Pero la violencia no es lo único que ha descendido en las últimas centurias.

Salud y riqueza

Steven Pinker

Image captionEl canadiense Steven Pinker, autor, entre otros, de “El instinto del lenguaje: cómo crea el lenguaje la mente” y “La tabla rasa. La negación moderna de la naturaleza humana”.

De acuerdo con diferentes fuentes, a principios del siglo XX, la expectativa global de vida era de 38 años. En la actualidad se calcula en 70 años. Algo parecido ocurre con la mortalidad infantil. En 1900 era de 19,5%. Ahora se calcula globalmente en 3,69%.

Esto, por supuesto, tiene mucho que ver con los grandes descubrimientos científicos del siglo pasado, como la penicilina.

Y el patrón continúa: hace poco se anunció que América Latina se había convertido en la primera región del planeta en suprimir el sarampión, que en los años 70 causó dos millones de muertes.

Hace poco más de un mes Guatemala se convirtió en el cuarto país de nuestra región (tras Colombia, Ecuador y México) en erradicar definitivamente la oncocercosis, conocida como la ceguera de los ríos, que afecta en especial a personas pobres.

Para seguir en términos macroeconómicos, también a principios del siglo pasado se calculaba que el 68,7% de la población mundial vivía en pobreza extrema (los que viven con US$1,90 al día). Esa cifra -dependiendo de a quien se cite- oscila ahora entre 16,9% y el 20%..

En octubre de 2013, el actual presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, aseguró que, con las medidas adecuadas, era posible erradicar la pobreza extrema para 2030. “Somos la primera generación de la historia de la humanidad que puede poner fin a la pobreza extrema”, dijo.

Niñó en la IndiaImage copyrightNURPHOTO

Image captionLa pobreza ha disminuido, pero la desigualdad ha aumentado.

Sin embargo, aunque la pobreza total se reduce, la desigualdad se profundiza.

Según reveló Oxfam en enero de este año, el 1% más rico del mundo tiene más que el 99% restante (aunque estas cifras fueron criticadas por centros de estudio que defienden el libre mercado). Lo que significa que en la actualidad nuestro planeta es más desigual que en el siglo XIX.

Y todo lo anterior, por supuesto, trae otro tipo de presiones sobre nuestro planeta: con mayores expectativas de vida, menos mortalidad infantil y millones (como en China y en India) saliendo de la pobreza e ingresando a las clases medias, la Tierra experimenta sobrepoblación y consumo no sostenibles en el largo plazo. Quizás en el mediano.

Democracia

Otra argumento que ofrecen quienes dicen que el mundo no empeora es cuánto han disminuido los regímenes autoritarios.

Como recuerda el historiador británico Mark Mazower en su libro Dark Continent: Europe’s 20th Century, para los años 30 del siglo XX, la democracia sólo era otro sistema político más -y no el más popular- al lado del comunismo y el fascismo. Ahora es el que predomina en el mundo entero.

Adolf Hitler pasa revista a sus tropas en 1938.Image copyrightHULTON ARCHIVE

Image captionAdolf Hitler pasa revista a sus tropas en 1938.

Para esto basta echar -de nuevo- sólo un vistazo a América Latina.

En 1980, el 90% de los países estaban bajo un gobierno militar. Hoy la proporción se ha invertido: más del 90% son democracias.

Algunas bastante imperfectas, cierto, pero el sólo hecho de que se denominen así demuestra la legitimidad que tiene el sistema menos de cien años después de su disputa global con el fascismo y el comunismo.

Violencia

Pero volvamos a Pinker.

Sus argumentos no son nuevos, como él mismo reconoce: el patrón de descenso de la violencia ya lo había destacado el sociólogo alemán Norbert Elías en su gran libro “El proceso de la civilización”, publicado en 1939 pero sólo redescubierto en los años 70.

A grandes rasgos -y con multitud de datos y estudios en respaldo- Pinkerargumenta en su libro que ha habido cuatro grandes declives en la violencia en el mundo desde la Prehistoria: el primero, cuando se empezaron a formar los primeros Estados.

Gracias a investigaciones arqueológicas se calcula que, en promedio, 15% de las personas morían violentamente antes de que los Estados fueran creados. Alrededor de 3% después.

El segundo fue en la Edad Media y la consolidación de territorios feudales en reinos más vastos y centralizados.

El tercero, desde el llamado Siglo de las Luces y la lucha por erradicar la tortura y los despiadados castigos que aplicaban tanto la Iglesia como el Estado(empalamiento, garrote vil, destripamiento, incineramiento, etcétera).

El cuarto y último corresponde al período que va desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, eque algunos historiadores anglosajones han denominado The Long Peace (La Larga Paz). El porcentaje de muertes violentas es menor a 1%.

Joven sirio en un campo de refugiados en Grecia.Image copyrightNURPHOTO

Image captionJoven sirio en un campo de refugiados en Grecia.

Pero…

“Efectivamente, los datos de la última década indican que, hay menos conflictos armados y menos víctimas mortales. Y en el terreno de la pobreza también hay una reducción del número de los que se pueden considerar pobres en el mundo”, dice a BBC Mundo Mariano Aguirre, director del Centro Noruego para la Construcción de la Paz.

Pero agrega: “Dicho esto, en los últimos tres o cuatro años, la tendencia a la baja del número de conflictos ha disminuido. En este momento hay un ascenso, especialmente debido al conflicto sirio.

“Pero hay que ver otras tendencias. Por ejemplo hay un aumento -como nunca se había visto desde la Segunda Guerra Mundial- de refugiados en el mundo, que no sólo son desplazados, sino que también sufren violaciones -en el caso de mujeres y niños- y toda clase de penurias. Entonces, si bien se ha reducido el número de víctimas, es más difícil decir que se ha reducido la violencia estructural en términos de opresión y de violación de derechos humanos”, indica Aguirre.

Otra cifra que va a contracorriente es la de víctimas civiles en guerras. Hasta principios del Siglo XX era alrededor del 10% del total de muertes. Actualmente se calcula que son el 90%.

Carro bomba en MogadiscioImage copyrightMOHAMED ABDIWAHAB

Image captionLos ataques terroristas -como este carro bomba en Mogadiscio- han aumentado en los últimos años excepto (contra lo que se percibe) en Europa Occidental, donde han descendido a comparación con los años 70.

Además el número de muertes por ataques extremistas ha aumentado en todo el mundo desde 2012 -aunque no en Europa Occidental- y se disparó en 2015 por atentados en Irak y Nigeria (según datos del Global Terrorism Database, del Departamento de Estado de EE.UU.).

El poder de las malas noticias

Cuando se habla de la visión pesimista que tenemos del mundo, generalmente se culpa -con alguna razón- a los medios de comunicación, que se enfocan especialmente en los hechos negativos.

Pero esto también parece tener una explicación científica: que nuestros cerebros están estructurados para prestar más atención a lo negativo, a lo que represente algún peligro. que a lo positivo.

Así lo resume el emprendedor tecnológico Ryan Ellis en un artículo donde discute, precisamente, las teorías de Steven Pinker:

Nuestra amígdala cerebral se desarrolló en las sabanas de África Oriental hace 5.000 años para asegurar que la información conectada con posibles peligros fuera procesada y recordada con mucha más prioridad que la información vinculada a la seguridad y las oportunidades”.

Esta predisposición hacia lo negativo ha sido tratada en publicaciones como “Noticias, política y negatividad” (News, politics and negativity), de los investigadores Stuart Soroka y Stephen McAdams.

Una joven entrega una flor a un policía antimotines en protestas en Macedonia.Image copyrightROBERT ATANASOVSKI

Image captionNuestro cerebro parece estar más condicionado para prestar atención a las malas noticias que a las buenas.

Pero también hay un argumento que podríamos llamar filosófico-político.

En una columna sobre el libro de Pinker, el conocido escritor colombiano Héctor Abad recuerda que, según el pensador austriaco Karl Popper, “la peor influencia de muchos intelectuales (de izquierda y de derecha) era haber convencido a los jóvenes de que estaban viviendo en un mundo moralmente malo y en una de las peores épocas de la historia”.

“A pesar de haber padecido la persecución nazi en los años treinta del siglo pasado, Popper sostenía que esa afirmación sobre la maldad del mundo occidental era una gran mentira. Para él no había habido nunca un sistema social mejor -o menos malo, si quieren- que el consolidado en las sociedades europeas occidentales a finales del siglo XX. Esto, decía, no asegura nada hacia el futuro, pues no existe ninguna ley histórica del progreso”.

Esto, por supuesto, va de la mano con lo que decíamos del crecimiento de la democracia.

Así que hay argumentos científicos, evolutivos y hasta filosóficos.

¿Te convence alguno?

Karl Popper autor de “La sociedad abierta y sus enemigos”.

El filósofo austriaco Karl Popper