Archivos de la categoría El TTIP

TTIP: Todo es secreto hasta un día

http://www.rebelion.org/

 
El TTIP se votó a principios de 2013 con el objetivo de relanzar el intercambio de bienes, servicios e inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea. 

El entonces comisario de Comercio de la UE, Karel de Gutch, enfatizó la ambición del empeño -“iremos más allá de lo que puede conseguir la Organización Mundial del Comercio”- y de la apuesta política, al aventurar que habría acuerdo a finales de 2014. 
 
Y todo eso quedó bautizado como Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, más conocida por sus siglas en inglés (Transatlantic Trade and Investment Partnership).
Incluso un aliado como Francia despertó, o al menos se colocó entre el sueño y la vigilia, al plantear su Gobierno, recientemente, que las conversaciones en curso entre la UE y los EE.UU. sobre el Tratado de Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, sus siglas en inglés) deben ser detenidas, e iniciarse nuevos diálogos.
¿Por qué la reacción si el TTIP se ha presentado como la panacea que intenta promover el crecimiento multilateral mediante la creación de la mayor zona de libre trasiego de mercancías del mundo?
Bueno, lo cierto es que el proyecto ha sido controvertido desde el momento en el que se propuso, hace tres años, como bien indica Prensa Latina; se han criticado su secretismo y su falta de rendición de cuentas.
Mientras sus heraldos proclaman que ayudará a las pequeñas empresas a abrirse a los mercados y a hacer más fácil los procesos de aduana, sus detractores temen que las únicas favorecidas resulten las grandes corporaciones, con la anteposición del interés de estas al nacional, conforme a una aseveración de Russia Today.
¿Las causas del mutismo gringo? No en vano, en Il Manifesto, La Haine y la Red Voltaire, el analista Manlio Dinucci ha etiquetado el ente en preparación como la OTAN económica.
Integrante de un panorama que incluye, además, el golpe en Ucrania, las guerras contra Libia y Siria, la ola de emigrantes y el despliegue castrense del bloque a las puertas de Rusia.
Pura arremetida contra el planeta, en general, y Moscú, en particular, en la que, se ha filtrado, “la ciudadanía, los parlamentos, los gobiernos, Estados enteros se ven despojados de toda autoridad sobre sus opciones económicas, puestas en manos de organismos controlados por transnacionales y grupos financieros que violan los derechos de los trabajadores, las exigencias de la protección del medioambiente y las exigencias de la seguridad en materia de alimentación, destruyendo a la vez los servicios públicos y los bienes de la comunidad”.
Para nuestro articulista deviene nítido el proyecto de Washington: llevar la alianza dizque noratlántica (ya el río se ha salido del lecho) a una fase superior, “creando un bloque político, económico y militar EE.UU/UE, siempre bajo las órdenes de EE.UU., que –junto con Israel, las monarquías del Golfo y otros países– se opone al área euroasiática en ascenso –ascenso basado en la cooperación entre Rusia, China– al igual que a los países del grupo BRICS [Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica], a Irán y a cualquier otro Estado que se sustraiga a la dominación de Occidente”. Mondas y lirondas cuestiones de geopolítica.
Geopolítica, sí, con una panoplia que abarca también armas como las negociaciones para el Acuerdo Transpacífico (TPP), configurado hasta ahora por Brunei, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, los Estados Unidos, Japón, Malasia, y que, involucrando a tres países de América Latina: México, Perú y Chile, niega la participación –no faltaba más- al mayor de la región Asia-Pacífico: China.
Y es que, como explica Roberto Chiazzaro, diputado por el Partido Socialista del Frente Amplio, Uruguay, a Sputnik Novosti, a partir de la crisis de 2008 las multinacionales se veían limitadas en sus posibilidades de manejar el comercio internacional por las leyes nacionales y las coincidencias de los Estados en la Organización Mundial de Comercio (OMC), por lo que intentan una nueva ingeniería para conseguir sus fines.
“Este sistema apunta a la deslocalización del proceso productivo. Se acabó la fábrica en la cual entraba la materia prima por una puerta y por la otra salía el producto terminado. Esto significa que se necesita una gran liberalización de las aduanas y del comercio, que no se lograba con la OMC. Ahora la dejan de lado y negocian estos tratados, que no son multilaterales sino plurilaterales, por afuera de la OMC y en secreto”.
Siguiendo la lógica del expositor, tenemos que los Estados pierden soberanía para definir los conflictos con las empresas, pues se establece que la resolución de los diferendos no se realizará en el ámbito judicial interno, sino en tribunales arbitrales, como el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), en la órbita del Banco Mundial.
“Se elimina la potestad […] para beneficiar a las pequeñas empresas o a las empresas nacionales, y se pretende una igualdad jurídica entre multinacionales y las empresas nacionales, impidiendo […] políticas de desarrollo”. En materia de las públicas, no conseguirán provechos, porque estarán en igualdad de condiciones con las extranjeras.
Como ha señalado Alcira Argumedo, en La Haine, la construcción de estas instituciones se conjuga con los enfrentamientos por áreas estratégicas y recursos naturales cada vez más escasos -petróleo, gas, oro, diamantes, coltán y similares-, que en el Oriente Medio y África se traduce en conflictos devastadores.
En la actualidad, se libran cinco -supuestamente “civiles” en algunos casos, pero con participación de uno u otro de los polos de poder en cada bando-, en el mundo árabe y Asia Central: Irak, Afganistán, Siria, Libia y Yemen.
 A su vez, siete asolan al África negra: Malí, Chad, Nigeria, República Centroafricana, Congo, Somalia y Sudán.
Nada, que, tal afirma un colega en la ampliamente consultada Rebelión, habría que pecar de incauto para no distinguir el peligro representado por el hecho de que sobre el medioambiente y las inversiones los Estados no se arroguen ningún derecho a cuestionar el accionar de las firmas que se establezcan en sus territorios y de que se les brinden facilidades para explotar la flora y la fauna.
 O sea, cero legislaciones locales para el control de pesticidas, medidas de protección ecológica, seguridad alimentaria, sanciones fiscales.

TTIP: la privatización de la justicia

Peor aún. “Esas disposiciones permitirían a las entidades privadas, tanto nacionales como extranjeras, demandar a los Estados ante tribunales internacionales por el entorpecimiento de sus negocios, supuestos daños a sus intereses por aplicar regulaciones o medidas de protección, y les permitiría recibir millonarias compensaciones de los gobiernos con el consecuente deterioro económico para los países”.
En ese contexto apocalíptico para los más, ejemplos sobre este injusto proceder sobran a lo largo de los últimos años. ¿Alguien de bien podría olvidar acaso el desastre ambiental, ecológico, económico y humano que provocó en la Amazonía ecuatoriana la antigua compañía Texaco, adquirida por Chevron en 2001?
 ¿Soslayar que, “después de derramar durante años de indiscriminada explotación más de 64 millones 340 mil litros de petróleo crudo, además de 68 millones 130 mil litros de aguas de formación (las que brotan de la tierra con petróleo, contaminadas con hidrocarburos tóxicos), la Chevron, con diferentes artimañas, se ha negado a pagar a los habitantes de esa zona ecuatoriana las indemnizaciones establecidas por varios tribunales?”.
Luego, se sabe, se agenció un juez en la ciudad de Nueva York que denegó su culpabilidad, y la exoneró de erogar la indemnización solicitada.
Esta “diplomacia económica” –así la juzgan, en Alai, Isabel Morales y Umberto Mazzei-, “en fin la visión anglosajona del orden mundial”, es contrastada desde Moscú y Beijing, que en respuesta anudan lazos.
Un primer síntoma paradójico de la arremetida occidental, el abandono de la racionalidad económica en las sanciones a la Federación euroasiática, porque perjudican más a quien las aplica.
 Se erige en evidente la presión norteamericana para que la Unión Europea deje de vender bienes y servicios a Rusia, sexta economía mundial por poder de compra (PPP) y tercer socio comercial de la UE, con un comercio de 326 miles de millones de euros en 2013.
Y con respecto a la exclusión del TTIP, proverbial contraofensiva la del “dragón”: “proyectos comunes de comercio, infraestructura e inversión con los países que hay entre China y Europa, que es el más sólido mercado de China.
El objetivo geopolítico es la prosperidad en las regiones que atraviesan las versiones terrestre y marítima de la Nueva Ruta de la Seda, para evitar que se siembre un caos que alimente iniciativas subversivas en su periferia”.
Mas volvamos a la cuestión inicial.
 ¿Por qué la protesta de Francia? Nuestros autores hacen diana. “El TTIP está pensado para amarrar legalmente a Europa, que es un gigante económico, científico y ético adormecido, antes de que despierte.
 El ejemplo europeo en cuanto a protección social es visto como peligroso para el modelo anglosajón de competencia darwiniana, sin más ética que el lucro. El TTIP erosiona el Estado de bienestar.
“Por último, el TTIP completa la tarea de debilitar a Europa creando un caos periférico que amenaza su seguridad.
Ese es el resultado, para nada casual, del derrocamiento directo o indirecto, siempre con armas norteamericanas, de todos los gobiernos seglares, con sensibilidad social, en países musulmanes, tanto de Asia Menor como de África, para crear masas de refugiados que agobien a Europa”.
Una pregunta clave: 
¿Los pueblos del Viejo Continente se sacudirán a tiempo “o esperarán que su liberación, como el sol, venga del oriente”?.
Al parecer ya se están desperezando, por la cantidad de movilizaciones masivas contra el TTIP -el TPP en otros puntos geográficos-, y por razones de peso como el propio reconcomio con que el ministro galo para el Comercio Exterior, Matthias Fekl, declaró que “en Francia ya no hay más apoyo político a estas negociones. Francia llama a poner fin a estas negociaciones”.
Y más aún.
“Los estadounidenses no dan nada o dan solo migajas. No es así como se hacen las negociaciones entre aliados”.
Seamos optimistas, entonces.

La Respuesta de WikiLeaks al TTIP

http://carlosagaton.blogspot.com.es/2016/06/la-respuesta-de-wikileaks-al-ttip.html

Una recompensa de 100.000 euros para el que ayude a revelar el texto del más importante tratado de comercio internacional: la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, más conocido como Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), que Europa está negociando en secreto con los Estados Unidos desde el 2013.
Esta es la nueva idea de WikiLeaks, la asociación de Julian Assange, para hacer público un texto que no sólo afectará las reglas del comercio mundial, sino las normas sobre trabajo, medioambiente y salud que reglan diferentes actividades locales, tanto en la Unión Europea como en los EEUU.
 Se trata de un pacto de importancia histórica, porque pondrá en juego aproximadamente el 45% del PIB mundial, y tendrá repercusiones sustanciales sobre las relaciones internacionales.
Por un lado, hay expertos que apoyan explícitamente la implementación del tratado. Se piensa que el TTIP protegerá las economías occidentales, aislando la economía Rusa y conteniendo el crecimiento incansable de China.
Por el otro, hay gente indignada por la confidencialidad de un tratado conocido por unos pocos, y que afectará a millones de personas.
Los dos negociadores del TTIP, Dan Mullaney (EEUU) e Ignacio García Bercero (UE)
¿Qué es el TTIP?
Las negociaciones entre EEUU y la UE para forjar el ambicioso TTIP empezaron en julio de 2013. Implementado, el tratado tendrá un impacto en los 28 países de la UE y en los 50 estados norteamericanos para un total de 820 millones de ciudadanos.
Afectará a numerosas acciones del comercio internacional y de la inversión extranjera directa, siendo la relación comercial entre las dos potencias la mayor en el mundo: los bienes y los servicios comerciados entre EEUU y UE tienen aproximadamente un valor de 2 mil millones de euros cada día.
En uno de los pocos documentos publicados por la UE, que todavía no corresponde al tratado oficial, se resumen vagamente los elementos claves del TTIP: el acceso al mercado, los obstáculos no-tarifarios y las cuestiones normativas.
Estos tres componentes se negociarán paralelamente y formarán parte de un único acuerdo que garantice “un resultado equilibrado entre la eliminación de derechos y de obstáculos reglamentarios innecesarios al comercio, y la mejora de las normas, logrando resultados importantes en cada uno de estos componentes y una apertura efectiva y recíproca de los respectivos mercados”.
Sin embargo, los objetivos enumerados en el documento de la UE son todavía demasiado ambiguos.
Faltan descripciones claras y concretas de las acciones que vendrán implementadas en caso de suceso de las tratativas.
¿Dónde leerlo?
La información disponible para los ciudadanos europeos está resumida en el sitio web de la Comisión Europea.
Estas páginas revelan la idea básica del TTIP: la creación de un mercado único, con las mismas normas y estándares para la UE y los EEUU, para simplificar las relaciones comerciales y potenciar las ocasiones de negocios entre empresas.
No obstante, el público no puede acceder a descripciones más detalladas del acuerdo. Para ir contra estas restricciones, algunos sitios y revistas han publicado partes del tratado.
El periódico alemán Zeit Online desveló la parte relativa al e-commerce, mientras que el Huffington Post ha publicado un documento sobre la energía y las materias primas.
Si vives en Europa, hay otras pocas maneras para leer el borrador del tratado.
Hay reading rooms en Bruselas, a las cuales pueden acceder solamente los miembros del parlamento de la UE.
Además, nuevas reading rooms han sido recientemente abiertas en las embajadas estadounidenses en los países miembros de la UE.
 El acceso es disponible por dos horas, dos días cada semana, para representantes nacionales seleccionados por sus gobiernos.
 Ellos pueden entrar sólo con un papel y un lápiz.
Todavía no es claro lo que pueden hacer con las informaciones clasificadas contenidas en el borrador: el leaking de las informaciones obtenidas en las reading rooms implicaría consecuencias penales.
¿Por qué mantenerlo en secreto?
Una pregunta surge espontánea:
¿Por qué tanta confidencialidad? Emily O’Reilly, Defensor del Pueblo Europeo, explica que “hay una disparidad entre la cultura de transparencia de los EEUU y de la UE”.
Los EEUU consideran todos los documentos y acuerdos comerciales ‘clasificados’, mientras la UE tiene estándares menos rígidos.
Sin embargo, Bruselas no se ha quejado de la decisión de Washington de mantener el pacto en secreto durante las tratativas.
De hecho, como fue comentado por le Monde Diplomatique, la UE cree que para asegurar el éxito de las tratativas del TTIP “es necesario respetar un cierto grado de confidencialidad.
De otra manera, sería como mostrar las cartas al oponente durante un partido”.
Por otro lado, hay gente que cree que la confidencialidad del TTIP no es dictada por el deseo de maximizar los éxitos de las negociaciones. Molly Scott Cato, eurodiputada británica, después de su visita a una reading room, expresó sus preocupaciones sobre las razones de tanto secretismo.
De hecho, el 92% de los que participan en las consultas están afiliados a corporaciones.
De todos los encuentros que la Comisión Europea ha tenido, sólo el 4,6% fue con grupos de interés público, como sindicatos o consumidores.
 La eurodiputada cree que la confidencialidad que rodea el proceso es una manera para esconder la realidad del TTIP, la cuya discusión es dirigida por las corporaciones, no por los ciudadanos.
La Respuesta de Wikileaks
WikiLeaks quiere publicar un borrador del tratado para que todos los ciudadanos de la UE puedan conocer sus contenidos, participar en el debate e influenciar las decisiones de sus gobiernos. Las opiniones de WikiLeaks son explicadas en un video.
No sólo el grupo de Julian Assange cree que el tratado promueve un régimen donde los ciudadanos tendrán menos poder sobre cuestiones como la seguridad laboral, el sistema sanitario y la presencia de organismos genéticamente modificados en los productos alimentarios, sino tiene miedo de que los gobiernos perderán su soberanía sobre estos asuntos también.
De hecho, según el investor-state dispute settlement (ISDS), elemento clave del TTIP, las compañías podrán denunciar todo lo que afecta sus lucros e ingresos.
Eso podría originar injusticias: un ejemplo es el caso de Veolia, una multinacional francesa que denunció el gobierno egipcio por su decisión de incrementar el sueldo mínimo.
Sin embargo, el grupo de Assange justifica su protesta con preocupaciones no sólo económicas, sino geopolíticas. WikiLeaks considera el TTIP como parte de una gran estrategia geopolítica para contrarrestar el crecimiento de China.
La estrategia global iniciada por los EEUU comprende la ratificación de las ‘tres Ts’: el TTIP, el Trans-Pacific Partnership (TTP) y el Trade in Services Agreement (TISA).
Estos tres tratados de libre comercio excluyen la participación de China y de los otros países BRICS y son considerados una manera para reafirmar la hegemonía estadounidense en la economía global.
La decisión de WikiLeaks de publicar el TTIP marca una nueva etapa para los whistleblowers de Assange.
El filósofo Slavoj Žižek ha observado que antes la estrategia de WikiLeaks se centraba en desvelar cómo nuestras vidas son monitoreadas y reguladas por los servicios de inteligencia.
 Ahora su enfoque ha cambiado: el grupo quiere mostrar cómo el capital controla el mundo.
 El cambio de estrategia de WikiLeaks es paralelo a la afirmación del capital como fuerza dominante en el orden internacional actual.
¿El fin justifica los medios?
Hay diversos expertos que se oponen a las actividades de WikiLeaks, no por sus objetivos finales, sino por los métodos que utilizan para alcanzarlos. Steven Aftergood, activista estadounidense, a pesar de su apoyo a la libertad de expresión, ya ha criticado el trabajo de WikiLeaks.
Él cree que la publicación de documentos clasificados por razones de seguridad, pero no necesariamente corruptos, es un mero ataque al secretismo, no una lucha contra la injusticia y la censura.
En el caso del TTIP, la publicación de su borrador podría ser un error: como se ha explicado por diversos representantes de los EEUU y de la UE, la confidencialidad durante las tratativas es legítima y necesaria. Publicando el acuerdo, WikiLeaks no parece intencionado a solucionar el sistema, sino a derrotarlo.
Entonces, ¿el proyecto de WikiLeaks es vandalismo o altruismo? Sin duda, crear una campaña de crowdfunding para compensar un posible whistleblower por cometer un acto oficialmente considerado vandálico es una decisión controversial.
¿El que lo filtre estará inspirado por la recompensa de 100.000 euros o por su deseo de emancipar a los ciudadanos europeos? 
La recompensa financiera ofrecida por Julian Assange marca la frontera entre criminalidad y filantropía desinteresada.
Sin embargo, los 100.000 euros serán difícilmente suficientes para defender el alertador de las consecuencias de su acto, como pagar un buen abogado, afrontar un despido laboral o incluso emigrar.
Quizás la recompensa no pretende despertar el apetito de algunos indecisos, que todavía no saben si vale la pena traicionar la confidencialidad prometida cruzando el umbral de las reading rooms.
La razón de ser de la recompensa podría ser otra.
 De hecho, el dinero prometido es obtenido a través del crowdfunding, o sea una financiación colectiva llevada a cabo para conseguir una causa común.
Ya una amplia gama de personajes notorios ha ofrecido soporte económico a este proyecto, como el ex Ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, o Vivienne Westwood, fashion designer británica.
Quizás los 100.000 euros son una suma simbólica, una manera para demostrar complicidad con la causa de Julian Assange.
Con cada donación, la responsabilidad de WikiLeaks viene compartida. Recompensar el whistleblower no significa necesariamente corromper sus ideales, sino distribuir su responsabilidad entre los que apoyan su causa.
Así el “chivato” no es uno, sino cientos.
Hasta ahora WikiLeaks ha llegado a la suma de 98.000 euros, faltando poco para alcanzar la cantidad establecida.
Sin embargo, ¿desafiará alguien las reglas de los acuerdos y enviará el texto del TTIP a WikiLeaks?
¿Podrán los ciudadanos europeos leer el borrador del acuerdo

Aida. La filtración de documentos sobre el TTIP…

La filtración de documentos sobre el TTIP revela el menoscabo de las leyes de protección de la salud y del ambiente

Por Alexander Hagelüken y Alexander Mühlauer, 1 de mayo de 2016

international.sueddeutsche.de

TTIP
El Gobierno de Estados Unidos está ejerciendo una mayor presión sobre la Unión Europea de lo que se pensaba en el trascurso de las negociaciones del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones(TTIP por sus siglas en inglés). Esto se ha hecho más evidente al conocer el contenido de los documentos confidenciales (zip) que han sido filtrados y puestos a disposición de  Süddeutsche Zeitung y las emisoras de radio y televisión alemanas WDR y NDR. El material, que consta de 240 páginas, fue proporcionado por Greenpeace y será publicado el próximo lunes [se refiere a este pasado lunes]. Varias personas familiarizadas con las negociaciones han confirmado que los documentos presentados son actuales.

De acuerdo con estos documentos, Washington amenaza con poner trabas a las exportaciones de la Industria Europea de Automóvil con el fin de obligar a Europa a comprar más productos agrícolas de Estados Unidos. El Gobierno de Estados Unidos también ha realizado una crítica al Principio Fundamental de Precaución al que se acoge el Centro Europeo del Consumidor, que protege a 500 millones de europeos frente a los alimentos transgénicos y la carne tratada con hormonas. También se ha sabido que Estados Unidos se opone al intento de la Unión Europea de sustituir los Tribunales Privados de Arbitraje (ISDS), que resolverían las demandas de las Corporaciones, por otro modelo estatal. En su lugar, Washington ha realizado una propuesta en esta materia que hasta ahora no se ha hecho pública.

La publicación de estos documentos del TTIP ofrece a los ciudadanos una visión más clara de las negociaciones entre Estados Unidos y Europa. Desde el inicio de las negociaciones, la gente sólo ha podido adivinar qué se estaba discutiendo, lo que ha llevado a muchas personas a salir a la calle en señal de protesta contra el TTIP, negociaciones que se han mantenido en secreto hasta el momento. Se utiliza esta táctica para garantizar un ámbito más amplio en las negociaciones. La divulgación de estos documentos de negociación, ofrece ahora una mayor transparencia para los 800 millones de personas de los dos continentes que se verían afectadas en su vidas por este acuerdo bilateral, que de ser firmado sería el mayor acuerdo comercial registrado hasta ahora.

Las pretensiones de Washington de no facilitar las exportaciones de la Industria Europea del Automóvil, se basarían en la importancia que este sector juega en la economía de Europa. Uno de esos documentos confidenciales muestra que el Gobierno de Estados Unidos “se apresuró a señalar que tendría que consultar con su Industria en relación con algunos productos y que el progreso en las negociaciones con las partes relacionadas con la Industria del Automóvil sólo sería posible si la UE mostraba avances en la discusión de los aranceles agrícolas”.

Sin embargo, la exportación de productos agrícolas no es el principal foco de atención de Estados Unidos. Washington ha puesto su mirada en los polémicos alimentos transgénicos que están prohibidos en la mayoría de países de la Unión Europea. Ambas partes habrían subrayado que hasta ahora Estados Unidos habría respetado las preocupaciones europeas en este sentido, y que los ciudadanos europeos no tenían por qué preocuparse por este problema. Pero los documentos clandestinos ofrecen una imagen muy distinta de la situación. “Resulta muy interesante ver las demandas que los estadounidenses han realizado. Examinando los documentos se demuestra que casi todos los temores que teníamos respecto a las intenciones estadounidense sobre el mercado de alimentos estaban justificados”, dijo Klaus Müller, presidente de la Federación Alemana de las Organizaciones de Consumidores.

Estados Unidos, por ejemplo, exige que las prohibiciones legales sobre ciertos productos con objeto de proteger la salud humana sólo se deberían aprobar si ha sido demostrado científicamente que son productos realmente perjudiciales. La Unión Europea prohíbe productos tales como la carne tratada con hormonas o los alimentos transgénicos, basándose en el principio de precaución, de existir el mínimo indicio de riesgo, mientras que Estados Unidos sólo los prohíbe si se han producido daños como consecuencia del consumo de tales productos.

Los documentos de las negociaciones también revelan, por primera vez, con qué frecuencia se producen desencuentros entre ambas partes. Estados Unidos solicita en un capítulo que hace referencia a la protección de los consumidores, entre otras cosas, que antes de aprobar una prohibición por parte de la UE, se evalúen “alternativas para lograr el nivel adecuado de protección”, lo que significaría queninguna ley se debería aprobar sin su visto bueno. Además, la UE también debería explicar públicamente “si alguna de esas alternativas es significativamente menos restrictiva para el comercio”. La UE se opone a ello, a que la otra parte decida si los controvertidos alimentos estadounidenses pasen sus fronteras, ya que “el nivel de protección sanitaria debe incumbir sólo a la parte importadora”.

Otro motivo de controversia está relacionado con la cooperación legislativa. Tanto Estados Unidos como Europa dieron la impresión de que estaban de acuerdo en lo que se refiere a la materia legislativa. Pero los documentos de la negociación sugieren algo muy diferente. Mientras que la UE insiste en su derecho a la independencia legislativa, Estados Unidos quiere restringir el alcance de la legislación europea en lo que respecta a las decisiones económicas, como se desprende de las varias sugerencias recogidas. Un ejemplo es la demanda estadounidense de que “ambas partes mantendrán procedimientos que promuevan la consideración de los factores implicados en una evaluación con impacto normativo (RIA)”. Lo que quiere decir que la UE tendría que introducir un proceso que evalúe “la necesidad del reglamento que se propone” en conjunción con un análisis de “los costes y beneficios (cuantitativos, cualitativos, o ambos) de las alternativas previstas”.

Se va a complicar mucho la legislación en materia medioambiental y de los consumidores si atendemos a las pretensiones estadounidenses”, dijo Markus Krajewski, profesor de Derecho Público en Erlangen.

La legislación estadounidense es fundamentalmente diferente de la de la UE. En la UE, por ejemplo, 1308 productos químicos cosméticos están prohibidos, debido a la sospecha de que pueden ser cancerígenos. La legislación estadounidense, por el contrario, de acuerdo con las organizaciones de defensa de los consumidores, sólo prohíbe 11 de ellos.

—————————–

Procedencia del artículo:

http://international.sueddeutsche.de/post/143690739565/ttippapiere

———————————-

Solicitud de Greenpeace:

No queremos carne hormonada o transgénicos: paremos el TTIP


Para profundizar:

noticias de abajo