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Adriana – LLAMA A LAS COSAS POR SU NOMBRE

Francisco De Sales
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ynolohaces

En mi opinión, todos disponemos de un mecanismo inconsciente de defensa que trata de preservarnos del dolor y de lo desagradable, pero evitar eso no es siempre la mejor opción, ya que es necesario afrontar las cosas como son en realidad y no engañarnos.

Si pretendemos disfrazarlas o desnaturalizarlas para que no nos resulten tan duras, y si pretendemos disimular su realidad encubriendo su verdad y pretendiendo cambiarla por otra más amable, pero que no es real, nos estamos engañando.

Y ya sabemos que el Proceso de Desarrollo Personal la mentira y el autoengaño están prohibidos.

La realidad es la realidad, y ocultarla o negarla no va a hacerla desaparecer.

A las cosas hay que llamarlas por su nombre aunque eso duela. Aunque no sea lo que se quiere escuchar. Aunque se prefiera otra cosa.

Así que no es recomendable eludir lo que no gusta, ni hacer malabarismos con las palabras para que parezca otra cosa distinta, ni negar lo evidente, ni mentir o mentirse con consciencia.

Si hay un sentimiento doloroso no se resuelve pensando en otra cosa o buscando un culpable. Se resuelve afrontándolo, comprendiéndolo, reconociéndolo y aceptándolo, buscando su origen, sanándolo en ese origen, desmontándolo si no es cierto, y dejándolo que se extinga en el corazón si es cierto.

Si uno se siente mal es mejor reconocer que se siente mal y prestar atención a ese malestar y su origen en vez de negarlo con un “no me pasa nada” o conformarse con un “ya se me pasará”. Así se elude, pero no se resuelve. Al no afrontarlo parece que desaparece en el olvido, cubierto por un aluvión de distracciones, pero la realidad es que sobrevive a ello y se mantiene intacto y necesitado de solución.

Si uno se siente mal tiene que averiguar dentro de él quién se siente mal y por qué. Tal vez no es Uno quien está mal, sino su ego decepcionado, o sus ilusiones desilusionadas, o sus esperanzas desesperanzadas, o tal vez es que no se han cumplido las expectativas puestas en algo y la frustración le contagia su penar.

Hay una agravante, y es que, por error, confundimos el que algo no haya salido según lo previsto con que “todo” está mal.

No es lo mismo estar decepcionado que estar mal.

Equivocarse no es motivo suficiente como para estar mal, es algo que se ha de aceptar sin más drama.

Estar decepcionado es motivo para sentirse decepcionado pero no para sentirse mal.

No hay que consentir que una parte se convierta en un todo.

SI ESTÁS TRISTE, ESTÁS TRISTE, PERO NO ESTÁS MAL. SOLAMENTE ESTÁS TRISTE. Y SERÁ BUENO PARA TI QUE COMPRENDAS LA DIFERENCIA.

No es malo permitirse los estados temporales que provocan los sentimientos o las emociones, lo que no es adecuado es consentir que el hecho de que cuando un mínimo porcentaje de la totalidad que es uno no esté bien del todo eso sea confundido con que la totalidad está mal.

Propongo ser templados, serenos, afrontar las cosas sin miedo, encararlas con naturalidad, sin hacer de ello un drama ni una guerra.

LOS ASUNTOS DESAGRADABLES SOLAMENTE SON ASUNTOS DESAGRADABLES Y NO EL ENEMIGO. SON ASUNTOS A RESOLVER QUE HAY QUE RESOLVER TRANQUILAMENTE.

Serenidad. Paz. Paciencia. Amabilidad para con uno mismo. Lo que no gusta y se puede resolver hay que resolverlo.

HAY QUE SER VALIENTE Y RECONOCER LAS COSAS COMO SON, PERO ESO, COMO SON: EN SU JUSTA MEDIDA, SIN MAGNIFICARLAS NI MENOSPRECIARLAS.

Y llamarlas por su nombre.

Te dejo con tus reflexiones. . .

Adriana – DARWIN HA MUERTO

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He hecho un resumen de la entrevista realizada al magnífico profesor Máximo Sandín titulada “La biología en situación esquizofrénica”, debido a su claridad, interés y como potencial destructor de unos paradigmas caducos, falsos y perniciosos.Cualquiera que esté interesado puede profundizar en los temas expuestos.

Podéis verlo en el enlace siguiente:

Tenemos que entender que el contexto social en el que surge el Darwinismo es el del Calvinismo victoriano del siglo XIX.
Es la época de la Revolución Industrial y una fuerte expansión colonial británica, dónde las clases pudientes se creen superiores al resto.

Así recibió el apoyo en Londres de personajes cómo Thomas Henry Huxley y se fundaron sociedades eugenistas apoyadas luego, incluso por los hijos de Darwin, que pretenden que en el mundo sobran tres cuartas partes de la población y los que deben sobrevivir son las clases pudientes, que son para ellos la culminación de la evolución, quedando por debajo los pobres y aún más abajo los negros y demás razas consideradas inferiores por ellos. Es una justificación del statu quo de las clases adineradas.

Así el darwinismo es el apéndice científico de la nefasta teoría de libre mercado de Adam Smith y su discípulo, el execrable Thomas Robert Malthus y su lucha por la vida. De hecho Darwin se refiere en su propia biografía al gran impacto que tuvieron las teorías de Malthus en la elaboración de su teoría de la evolución de las especies.

Así la teoría darwinista se basa en la falacia de la selección natural, el azar y la supervivencia del más fuerte.

Dejando de lado ya toda la absurda teoría darwinista voy a intentar dar unos apuntes de lo que dice Máximo Sandín al respecto:

Según la teoría darwinista la evolución se produce poco a poco al largo del tiempo pero no se encuentran en el registro fósil las fases intermedias de evolución sino que sólo se encuentran grandes y bruscos cambios repentinos (saltacionismo).

Ya en el libro “Evolución desde el espacio” de Alfred Russel Wallace, se explora la capacidad de los virus de integrar genes en los genomas de los seres vivos como mecanismo evolutivo.
Hay que tener en cuenta también los elementos móviles de los genomas. Los genomas tienen fragmentos de ADN que son móviles y que son capaces de hacer repeticiones de sí mismos ante una agresión ambiental. Lamarck ya decía que los organismos reaccionan al ambiente.
Los genes y las proteínas que forman la información genética responden al ambiente mediante el estrés genómico qué son remodelaciones y cambios que producen cambios genéticos grandes.

Hay que diferenciar entre evolucion y especiación:
Evolución son cambios de organización como por ejemplo de pez a tetrápodo o de reptil a ave.
Especiación son cambios en la variabilidad dentro de un patrón morfológico básico.. Como por ejemplo las libélulas que se crearon en el carbonífero y que suman 1000 especies pero que no se puede considerar evolución.

Los últimos estudios genéticos dicen que lo que controla el desarrollo embrionario son redes muy complejas de genes que son susceptibles de reorganizarse ante una agresión exterior muy fuerte ( como la producida en la extinción del Pérmico donde desaparecieron el 90% de las especies). El ambiente modela el desarrollo del cerebro y el desarrollo embrionario.

El ADN en estado libre e individual es una molécula inerte. Es un componente en un complejo entramado de relaciones, en las que hace falta ADN, ARN y proteínas. La información genética es la interacción de todo eso, influenciada por el ambiente, que modifica la expresión de los genes sin cambiarlos.
Los genes son fragmentos dispersos por el genoma (no secuencias concretas) y el conjunto del genoma combina esos segmentos para producir proteínas concretas.
El 1,5% del ADN es el codificante de proteínas, aquel que ha sido secuenciado por el hombre. El otro 98,5% de ADN, el denominado ADN basura, es el que da sentido,coordina y hace empalmes dando expresión a los genes.
Un gen es una suma de secuencias génicas que se agrupan concretamente para cada momento en función del ambiente y las necesidades del organismo.
Los cambios genómicos suceden a nivel embrionario y en una sola generación debido al estrés ambiental.

Las bacterias son organismos unicelulares que fueron los moradores de la tierra antes de que existiera la vida, junto a sus virus asociados bacteriófagos. Hicieron posible la vida en la Tierra.. Se ha comprobado que las células que nos componen son agregados de bacterias. Se unieron una bacteria dentro de otra (por ejemplo la mitocondria y en las plantas los cloroplastos) y otros componentes de origen vírico.

Las bacterias en conjunto no son patógenas sino imprescindibles para la vida.
En la Tierra hay diez mil millones de veces más bacterias que todas las estrellas del Universo.
En nuestro cuerpo hay diez veces más bacterias que células.
En la piel hay verdaderos ecosistemas bacterianos cuyo fin es protegernos del exterior adaptándose a él.
En el tubo digestivo hay millones de ellas y hasta participan en el desarrollo de una parte del intestino en los embriones humanos.
Se vuelven patógenas como respuesta a una agresión ambiental, entendiendo agresión ambiental como física, psíquica o emocional.

Un virus es inerte, un cristal. Es una cápsida de proteínas con ARN o ADN empaquetado en su interior. Las células tienen un receptor para virus concretos, dónde se inserta la información genética en un punto concreto también.
La capacidad de insertarse en los genomas es lo que hace que tengamos una enorme cantidad de virus endógenos, integrados en nuestros cromosomas, en nuestro ADN. El 10% de nuestros genes son retrovirus endógenos, cientos de miles, y también los hay dispersos por el genoma. Por lo tanto los genes que no son de origen bacteriano los son de origen vírico.
En las aguas superficiales del mar hay diez mil millones de virus por litro de agua. Estos virus controlan el ecosistema y la vida en el mar, comiendo zooplancton y bacterias, evitando así su reproducción desmesurada. Además las sustancias de desecho de la digestión que los virus hacen, produce un derivado del azufre que favorece y produce la formación de nubes.

En la naturaleza todo está interrelacionado, interconectado y en equilibrio.

Darwin is dead. RIP

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Adriana – Lección de marketing por Marco Aurelio

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Fuente; Máximo potencial

La gran virtud que tiene el marketing es que, además de comunicar, puede persuadir. Tiene la capacidad de hacer pasar por apetecible, o incluso imprescindible, a ojos de un cliente, cualquier producto o servicio.

Marco Aurelio (Roma, 121-180) además de un todopoderoso emperador, fue un filósofo. Como buen representante de la escuela de los Estoicos, abogaba por valorar las cosas en su justa medida, despojándolas de todas esas connotaciones que la imaginación o el deseo (hoy añadiríamos “el marketing”) puede instalar en la mente:

“Cuando un objeto aparezca a la imaginación como muy estimable hay que examinarlo interiormente, considerar su valor intrínseco y despojarlo de todo aquello que puede darle una dignidad ficticia.”

Los ejemplos que pone el propio Marco Aurelio son expresivos: “cuando se nos presenten a la mesa exquisitos manjares y otros alimentos, puedo perfectamente decirme: esto es un cadáver de pescado, aquello un cadáver de pollo o de cerdo; aquel vestido de púrpura no es más que un tejido de lana vieja de oveja. En cuanto a los placeres del amor, solo son un contacto de cuerpos, un friccionar de nervios, que produce espasmos y excreción de la materia espermática”

Lo que Marco Aurelio propone es un ejercicio mental que, realizado en sentido inverso, puede ser interesante para los estudiosos del marketing. Tomando como punto de partida el valor meramente intrínseco de un producto (un pollo o un tejido de lana), se debe dotar a ese producto de esas connotaciones que lograsen crear en el consumidor que se trata de un exquisito manjar o de un precioso vestido. Por ejemplo, si pensamos en un vestido como un simple trozo de tela, a partir de ahí podemos añadirle virtudes y hablar de los beneficios que puede generar a una posible compradora (elegancia) o de la rentabilidad que tiene por su precio, o la exclusividad de la marca, etc.

De lo que se trataría, en definitiva, es de dotar a ese producto de lo que el mismo autor llama “una brillante apariencia de seducción peligrosa”. Y de eso, quien más sabe es el marketing.

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Adriana – Aforismos del sabio chino Huanchu Daoren‏

“Retorno a los orígenes. Reflexiones sobre el Tao”, de Huanchu Daoren
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China

El nombre del pensador que nos ocupa significa literalmente “adepto taoísta que retorna al origen”. Es un pseudónimo que el erudito Hong Yingming adoptó cuando a edad avanzada inició una sencilla y retirada vida en el campo (a finales del s.XVI/principios del s.XVII). Redactó entonces un conjunto de meditaciones que, aludiendo metafóricamente a su purificadora experiencia vital, tituló “Discurso sobre las raíces de los vegetales”; el cultivo de los vegetales requiere paciencia, austeridad y calma, que son también virtudes esenciales para el desarrollo de la sabiduría en el ser humano.

Los numerosos aforismos que aquí les presentamos han sido seleccionados de esa obra, cuyo contenido posee elementos del taoísmo así como del confucianismo y el budismo chan (zen). Hablamos de un pensamiento fundamentalmente práctico, cercano al presente cotidiano, que se hace cargo de un mundo en constante cambio. De ahí el frecuente uso de “contrarios relativos”: una cosa se define por su opuesto, no se puede dar sin él; ambos son partes de un mismo proceso universal. Por ello, nuestra actitud al leer a Huanchu Daoren no debe ser la de una curioso conocedor (sujeto) que se coloca frente a algo que va a conocer (objeto); no hay oposición real, sino encuentro entre iguales que no podrían ser sin el otro en este momento presente. En consecuencia, sus palabras no son una fuente de información, sino de transformación (constante). Nos muestran una vida tranquila y en armonía con la naturaleza, llena de desapego hacia los deseos y radical libertad. Nada más y nada menos.
Pasen y -con sencillez y calma- lean:

Cuando estás apegado al mundo sólo ligeramente, ligero es también el efecto del mundo sobre ti. Cuando estás intensamente envuelto en ocupaciones diversas, sus enredos también se intensifican. Así pues, para las personas iluminadas, la simplicidad es superior al refinamiento, y la libertad preferible al cumplimiento de las formas.

Una oruga en la basura es algo sucio, pero se transforma en una cigarra que sorbe rocío en la brisa otoñal. Las plantas enterradas no tienen prestancia, pero se transforman en brillo resplandeciente a la luz de la luna estival. Así, sabemos que la pureza surge de la impureza, y que la luz nace de la oscuridad.

A quienes se aproximen a ti con riquezas, respóndeles con compasión. A quienes se acerquen a ti con su rango, respóndeles con justicia. Las personas iluminadas no son prisioneras de los que mandan. Cuando alguien está decidido, puede superar el destino; cuando la mente está unificada, moviliza la energía. Las personas iluminadas no permiten que ni siquiera la naturaleza las encasille en un molde.

Existe una gran compasión en todo el mundo; un Buda y un carnicero no poseen mentes diferentes. Existe un gozo real en todas partes, tanto en una lujosa mansión como en una humilde choza. Es sólo cuando uno se ve invadido por los deseos y bloqueado por los sentimientos, cuando se pierde lo que realmente está presente; y esto crea toda la diferencia en el mundo.

No pienses en cualquier servicio que hayas podido hacer a los demás; piensa en lo que has podido hacer para ofenderles. No olvides lo que otros han hecho por ti; olvida aquello en lo que otros te han ofendido.

Cuando los que hacen obras de caridad las hacen sin sentimiento de autosatisfacción y sin pensamientos de recompensa, incluso una pequeña donación es grande. Cuando los que ayudan a los demás calculan su propio sacrificio y piden gratitud y recompensa, incluso una gran donación es pequeña.

Quienes leen libros pero no ven la sabiduría de los sabios son esclavos de la letra. Quienes trabajan en oficinas públicas y no aman a la gente son ladrones que roban el salario. Quienes enseñan pero no practican lo que enseñan son meros charlatanes. Quienes intentan hacer un trabajo con éxito sin considerar el desarrollo del carácter lo encontrarán sin sustancia.

Si temes que la gente sepa que has hecho algo malo, hay algo bueno en lo malo. Si estás ansioso porque la gente sepa que has hecho algo bueno, entonces hay algo malo en lo bueno.

Amplio es el camino de la verdad; establece tu mente en él y sentirás una apertura expansiva y una vasta claridad. Estrecho es el camino de los deseos humanos; si pones tus pies en él, verás zarzas y lodo ante ti.

Ha de vaciarse la mente, pues sólo en una mente vacía entra la verdad. Ha de llenarse la mente, pues cuando está llena no entra en ella el deseo de cosas.

Los ojos y los oídos, al ver y al oír, son saqueadores externos; las emociones, lo deseos y las opiniones son saqueadores internos. Mas si está despierta y alerta la mente interna, y se mantiene a distancia en medio de todos ellos, estos saqueadores cambian entonces y se convierten en miembros del hogar.

El verdadero vacío no esta vacío; aferrarse a las apariencias no es la realidad, ni tampoco el negarlas. ¿Cómo comunicó esto el Buda?: “Permanece en el mundo, pero más allá del mundo”. Es doloroso perseguir los deseos, pero también lo es detenerlos totalmente. Depende de nosotros cultivarnos con destreza.

Cuando el viento llega al bambú esparcido, éste no conserva su sonido cuando el viento ha pasado. Cuando los patos salvajes atraviesan un pequeño lago frío, éste no retiene su reflejo cuando ya se han ido. Del mismo modo, las mentes de las personas iluminadas se hacen y se manifiestan cuando ocurren los acontecimientos y quedan de nuevo vacías cuando éstos han terminado.

Contar con el éxito todavía no alcanzado no es tan provechoso como preservar el trabajo ya realizado. Lamentar errores pasados no es tan útil como prevenir futuras equivocaciones.

La tranquilidad en medio de la quietud no es verdadera tranquilidad; cuando puedes estar tranquilo en medio de la acción, éste es el verdadero estado de la naturaleza. La felicidad en la comodidad no es verdadera felicidad; cuando puedes ser feliz en medio de la adversidad, entonces ves el verdadero potencial de la mente.

Cuando el destino me desaira en términos de prosperidad, respondo enriqueciendo mi virtud. Cuando el destino me maltrata físicamente, me recompongo liberando mi mente. Cuando el destino me obstaculiza a través de las circunstancias, las atravieso elevando mi manera de vivir. ¿Qué puede hacerme así el destino?

Cuando estás en medio de la adversidad, todo lo que te rodea es una especie de medicina que te ayuda a afinar tu conducta, aunque no te des cuenta de ello. En las situaciones agradables, te enfrentas a armas que te despedazarán, aunque no seas consciente de ello.

En relación a las manifestaciones efímeras, incluso el cuerpo es transitorio, por no hablar de la fama , la riqueza y la posición social. En relación con la realidad, todos los seres son un solo ser, por no hablar de los miembros de la familia. Si las personas son capaces de ver a través de lo efímero y reconocer lo real, pueden entonces hacerse cargo de grandes responsabilidades, y al mismo tiempo estar libres de las ataduras del mundo.

Tal vez el universo pueda existir indefinidamente, pero este cuerpo no obtiene una segunda oportunidad; la vida humana sólo dura cien años en el mejor de los casos y los días presentes se deslizan fácilmente. Quienes viven felices conocen la alegría de poseer la vida y recuerdan la pena de desperdiciarla.

Donde hay belleza, inevitablemente hay fealdad como contraste. Si no estás orgulloso de tu propia belleza, ¿cómo puedes considerarte feo? Donde hay pureza, se da la corrupción como su opuesto. Si no anhelas la pureza ¿quién puede corromperte?

Cuando el agua no está turbia, está tranquila de manera natural. Cuando un espejo no está empañado, es claro por sí mismo. Así, la mente no tiene por qué limpiarse: libérate de lo que la ensucia y su claridad aparecerá de manera espontánea. El gozo no necesita ser buscado: libérate de lo que te duele y aquél aparecerá de manera natural.

Quienes confían en los demás descubrirán que no todo el mundo es necesariamente sincero, pero ellos mismos ya son sinceros. Quienes desconfían de los demás descubrirán que no todo el mundo necesariamente los engaña, pero ya se han convertido ellos mismos en mentirosos.

La sustancia de la mente es la sustancia del cielo. Un pensamiento feliz es una estrella de buen augurio o una nube de felicidad. Un pensamiento de cólera es una tormenta de truenos o un violento aguacero. Un pensamiento amable es una brisa gentil o un dulce rocío. Un pensamiento severo es un fiero sol o una helada de otoño. ¿Cuáles de estas cosas pueden eliminarse? Déjalos pasar a medida que surgen, abierto y sin resistirte, y tu mente se fundirá con el vasto cielo.

Cuando la gente ocupa posiciones de poder y puestos importantes, su comportamiento ha de ser estricto y claro, mientras que su estado de mente debe ser amable y sereno. No dejes que un poco de desidia te acerque a grupos de personas que se miran el ombligo; y no permitas que un exceso de intensidad te precipite en el veneno de los malvados.

Vanagloriarse del propio trabajo o exhibir los propios logros literarios es basar la persona que uno es en cosas externas. Quienes lo hace no saben que la sustancia de la mente es brillante tal como es y, mientras no se pierda, uno puede carecer totalmente de capacitaciones y formación y, sin embargo, ser una persona extraordinariamente exquisita.

Cuando te hallas en posiciones de prosperidad y de alta posición social, has de conocer las miserias de los pobres y de los de abajo. Cuando eres joven y fuerte, has de recordar los dolores de los viejos y débiles.

La enfermedad de caer en los deseos puede ser tratada, pero la enfermedad de aferrarse a principios abstractos es difícil de curar. Los obstáculos que presentan los acontecimientos y las cosas pueden eliminarse, pero los que presentan los principios sociales son difíciles de eliminar.

Las personas sabias no tienen pensamientos o preocupaciones, mientras que las personas ignorantes no poseen conocimientos; ambas clases de personas pueden ser compañeras de estudios o negocios. Son sólo los intelectuales mediocres quienes piensan demasiado y poseen demasiada información, de manera que tienen mucho en lo que pensar y muchas dudas; como consecuencia, es difícil hacer absolutamente nada con ellos.

La longitud y la brevedad del tiempo dependen de un solo pensamiento; la amplitud o estrechez del espacio depende del corazón. Así, para quien posee una mente libre, un día es más largo que mil años; para quien posee una mente amplia, una pequeña habitación es más vasta que todo el cielo y la tierra.

Los sentimientos humanos y las condiciones sociales son muy veleidosos y no deben ser tomados demasiado en serio. Un filósofo dijo: “Lo que llamaste ‘yo’ antes es ahora otra persona. Me pregunto qué ‘yo’ actual pertenecerá al futuro”. Si las personas se hacen esta reflexión de vez en cuando, pueden desatascar sus corazones.

Cuando un pez se precipita en el agua, no piensa en ella; cuando los pájaros vuelan sobre la brisa, no toman en cuenta que existe una brisa. Toma conciencia de esto y podrás trascender el peso de las cosas y disfrutar su potencial natural.

Todo lo que le ocurra espontáneamente a tu mente está bien. Sólo cuando las cosas surgen de manera natural, puedes ver su potencial real. Si le añades cualquier ajuste o arreglo, desaparece la armonía. Uno de los poetas inmortales decía: “La mente está a gusto siempre que esté libre de preocupaciones; la brisa es clara cuando sopla de acuerdo con la naturaleza”.

Quienes saben cambiar las cosas por sí mismos, no se regocijan con la ganancia ni se lamentan de la pérdida; el mundo entero es el espacio por donde pasean. Quienes son utilizados por las cosas odian que los acontecimientos vayan en su contra y adoran que vayan a su favor; la cosa más insignificante puede crear ataduras.

Quienes aman la tranquilidad y no aprecian el estruendo tienden a evitar a la gente para buscar la calma. No saben que es egoísmo desear que no haya nadie alrededor; y cuando la mente está apegada a la calma, esto mismo constituye la raíz de la agitación. ¿Cómo pueden alcanzar el estado en el que se ve a los demás y a uno mismo como uno solo, y en el que la agitación y calma se olvidan?

Cuando la gente del mundo se enreda y se ata al prestigio y al poder, está lista para llamar al mundo material un mar de desdicha. No se dan cuenta de la blancura de las nieves o del verdor de las montañas, del curso del río o de la situación de las rocas, y de las respuesta de los valles a las canciones de los leñadores. El mundo no es material, el mar de la vida no es desdicha: simplemente hacen sus mentes materialistas y desdichadas.

La vida humana es como una marioneta. Mantén simplemente los hilos en la mano, para que ni un solo hilo se enrede y puedas dar vueltas y vueltas con libertad, y la acción y la respuesta dependan de ti y no estén sujetas al más mínimo control de cualquier otro. Entonces trasciendes este escenario de la realidad.

(Fuente: “Retorno a los orígenes. Reflexiones sobre el Tao”, de Huanchu Daoren; editorial Edaf)

Adriana – DEFENDER LA DIGNIDAD PERSONAL‏

(La dignidad humana)DEFENDER LA DIGNIDAD PERSONAL
Francisco de Sales
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En mi opinión, una de las tareas primordiales de las personas es la de defender –cuando se ve vulnerada- su dignidad personal. Por encima de casi todas las cosas y casi a cualquier precio.

La dignidad, humana y personal, es el derecho propio que tiene cada ser humano a ser respetado y valorado como ser individual y social, con sus características y condiciones particulares, y, en principio, simplemente por el hecho de ser persona.

Este derecho, que ha de ser respetado innegociablemente por todas las personas, ha de ser acatado inexcusablemente, y en primer lugar, por uno mismo.

Si uno no se respeta no puede pedir que los otros sí lo hagan. Y uno ya no se está respetando si no exige que se le respete.

Y ha de ser con una exigencia firme, innegociable, irreductible.

Exigir es pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho. O sea, pedir autoritariamente, firmemente, del todo convencido, algo a lo que se tiene derecho. Pedirlo con asertividad.

Respetar los derechos propios, y hacer que los respeten, es el primer paso, y necesario, en el afianzamiento de la Autoestima y en el mejoramiento posterior de la relación con los otros.

Reconozco que este es un asunto que a mí me irrita especialmente.

En mi infancia acompañaba a mi padre a vender en los mercadillos. Recuerdo nítidamente un día que llovía bastante y hacía mucho frío. Por primera vez en varios años le pedí a mi padre que dejáramos de vender y nos fuéramos para casa. Una señora que me oyó pedirlo dijo: “Pobre niño”. Otra señora que escuchó el comentario me dijo: “Nunca permitas que te digan pobre niño”. Aquello me caló hondo. Allí fue donde se sublevó mi deseo de no permitir que nadie mancillara mi dignidad personal.

Yo era un niño necesitado de una palabra de consuelo, o de ánimo. O necesitado de irme a casa para no seguir pasando frío. Pero yo no era un niño necesitado de lástima.

Toda persona de bien, repito: TODA PERSONA DE BIEN tiene el derecho innegable a preservar su dignidad y a ser respetado.

Así que no tolero el maltrato físico o psicológico, no admito para alguien el desprecio ni la humillación, no consiento la violencia ni la dictadura, no permito el insulto ni la acusación de culpabilidad injusta. En estoy soy irreductible. Y te invito a que tú también lo seas.

Todos merecemos respeto y consideración sin que importe el nivel cultural o el sexo, sin que importen las circunstancias personales o el estatus social, sin que importe el país o las costumbres y tradiciones.

La exigencia del respeto hacia tu propia dignidad te aportará todo tipo de satisfacciones: el hermoso placer de sentirte tú mismo y sentirte íntegro, la delicia de saberte respetado y valorado como persona, el placer de andar con la cabeza alta y sintiendo el mejor y más sano de los orgullos, el goce de sentirte satisfecho con tu personalidad…

Si uno se sabe y se siente digno, podrá vivir de tal modo que aunque tenga errores, que los seguirá teniendo, o que no haga todas las cosas del mejor modo posible, por lo menos no se sentirá despreciable y no tolerará que los demás le traten de un modo denigrante o indigno. No creerá que todo “error” merece un castigo. No se considerará inepto, inútil, patán, despreciable.

Si uno se siente digno se mirará en el espejo de su conciencia y se sentirá bien.

Algunos seres humanos tienen la desdicha de estar en una vida en que las cosas agradables son escasas, o viven relaciones tormentosas cargadas de sufrimiento y adversidades. Aún en estos casos, casos en los que todo parece perdido, todo parece sucio y degradante, la dignidad personal ha de pervivir por encima de todo ello, lustrosa, impoluta, siempre respetada, virgen.

Y esto es tarea ineludible de cada persona.

Cada uno ha de defender su dignidad –por encima de casi todas las cosas y casi a cualquier precio- como su más preciado tesoro. Porque lo es.

Las circunstancias personales te podrán despojar de casi todo, y en algunos casos no podrás hacer nada para evitarlo, pero has de lograr, sea como sea, que la dignidad personal se mantenga inmaculada por encima de cualquier acontecimiento. Que mantengas intacta la paz y reluciente la leve sonrisa que provoca tener una dignidad considerada y a salvo.

El honor que ello aporta es impagable.

Le permite a uno ver la vida de otro modo más amable y verse a sí mismo en su integridad con una indisimulada satisfacción.

La dignidad es un sello de distinción que Dios nos otorga. Y merece toda nuestra consideración, auténtica devoción y atención y cuidado.

Es cuanto tenemos de honor y de grandeza.

Y es, en mi opinión, una porción de divinidad.

Te dejo con tus reflexiones…

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Adriana – ES CONVENIENTE NO IDEALIZAR LAS COSAS

Francisco de Sales
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(IDEALIZAR, del diccionario: Elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la inteligencia o la fantasía)

En mi opinión,
. . . es conveniente no idealizar excesivamente las cosas –ninguna- ya que si luego no suceden del modo en que las hemos construido en nuestra imaginación o fantasía nos conducirán inevitablemente a una decepción que puede llegar a ser inconsolable.

El precio de que no se cumpla aquello que se ha idealizado, o que cuando se compruebe su auténtica realidad quede lejos de nuestra idealización, es que se volverá contra nuestra Autoestima y contra nosotros mismos directamente; inevitablemente, nos dejará marcados y afectados para mal.

A veces esperamos demasiado de los demás, y esperamos algo que no se han comprometido a hacer o entregarnos, ya que eso sólo ha existido en nuestra imaginación sin ningún compromiso por parte de los demás. Si nos hemos ilusionado –que es despertar esperanzas atractivas pero sin garantía de cumplimiento- es seguro que después nos desilusionaremos cuando comprobemos que las cosas no salen tal como las imaginamos. Así que conviene ser muy objetivos y muy sensatos con las ilusiones que nos creamos.

Esto también nos puede suceder con nosotros mismos, que desarrollemos en nuestro deseo o imaginación un Yo Ideal –esa persona ideal, perfecta y maravillosa que nos gustaría ser- y cada vez que comprobemos que no lo estamos siendo, que no lo estamos logrando, se nos caerá el mundo encima y el concepto propio se verá claramente dañado porque no hemos querido conformarnos con lo que somos en este momento, o con alguien que vaya creciendo poco a poco, día a día, sino que hemos diseñado un imposible que, lógicamente, es imposible de hacer realidad.

La felicidad se va aposentando en cada uno en función de intereses o preferencias personales. Y es algo que se va elaborando poco a poco y a medio plazo. Los placeres tienen una parte que es buena y otra parte que es menos buena. Es bueno porque tener placeres y vivir momentos de alegría aportan la sensación de felicidad –aunque no es real-, y “ver” y apreciar que a menudo nos sentimos a gusto, alegres, disfrutando los placeres, reafirma la creencia en que somos felices, y si lo creemos es muy posible que lo seamos.

La parte menos agradable de los placeres, de los momentos fiesteros y divertidos, del éxito en cualquier aspecto, es que si acabamos asociándolos a que eso es la felicidad, en el momento en que se terminen –que todos se terminan- nos encontramos de bruces con la realidad de que no somos felices. Nos hemos hallado en un estado que se parece a la felicidad, pero no es la felicidad. Y es un golpe muy duro.

Cuando se acaba la fiesta, cuando se amaina la alegría, y cuando la diversión se extingue, uno se queda en su falta de rumbo e infeliz.

Y creer que uno es feliz si se encuentra en cualquiera de esas situaciones le obnubila la capacidad de darse cuenta de que eso no es la verdadera felicidad y eso aplaza el momento de ponerse a buscarla dentro de sí para fomentarla y reafirmarla.
Lo que hace que uno se sienta y sea feliz no tiene por qué hacer feliz a otro, ya que la felicidad es personal e intransferible. Es algo que tiene que descubrir y desarrollar uno mismo y en sí mismo.

La felicidad viene de dentro porque mora dentro. Lo que viene de fuera es la risa, el alborozo, la diversión… y son muy interesantes, y se deben disfrutar todo lo que se pueda, pero no hay que olvidar lo que ha de ser la verdadera vocación: el encuentro con el Ser Interior que habita en cada uno, que es el inagotable proveedor de felicidad.

No se trata de lograr algo parecido a “estar feliz” –que está muy bien pero es sólo una apariencia-, sino de ser feliz, verdaderamente, a todas horas, aunque no se demuestre con una sonrisa permanente en la boca; y aunque se vivan momentos de dolor y desesperación, aún en esos momentos, uno ha de ser consciente de que son pasajeras sus manifestaciones pero al mismo tiempo ha de saber y sentir que la felicidad está dentro y no le abandona.

La felicidad es lo que es. Y pretender modificarla, pintarrajéandola o disfrazándola de lo que no es, no servirá de nada.

El resultado final del balance de la vida, y la vivencia de la misma a lo largo de los años, va a depender en gran medida de la felicidad, así que conviene dedicarle el tiempo y la atención necesaria para lograr una relación con ella que sea continua y tan espléndida como inmejorable.

Ahora ya depende de ti.

Te dejo con tus reflexiones…

Adriana – NO DES IMPORTANCIA A LO QUE NO ES IMPORTANTE‏

Francisco de Sales
www.buscandome.es
http://mauandayoyi.blogspot.com.ar

“El mundo está lleno de cosas bellas; la vida y la muerte son las más importantes.”(Anónimo)

“Desde hace tiempo ha sido para mí un axioma que las cosas pequeñas son con mucho las más importantes.” (Arthur Conan Doyle)

“El mayor azote de la vida moderna es tener que dar importancia a cosas que, en realidad, no la tienen.”(Rabindranath Tagore)

Hay una diferencia notable entre aquello a lo que le damos importancia y lo que es importante.
En el primer caso es una valoración subjetiva e interesada, y cada persona mete en esa definición lo que es conveniente a sus intereses. En cambio, lo que es importante, ya lo ES. No necesita ser valorado porque ya tiene su propio valor.
Hay cosas que son importantes para buena parte de la Humanidad, y cosas que aparentan ser importantes para uno, pero solamente porque se les otorga esa importancia. Cuando algo es realmente importante para ti, según tu escala de valores personal, debes hacerlo tuyo, cuidarlo, defenderlo, y lograr que forme parte indisoluble de ti.

Para que tu vida sea lo más satisfactoria posible, para que sea plena y atractiva, es preciso que descubras lo que es importante PARA TI. Y que nadie se escandalice pensando que esto es apología del egoísmo, porque no lo es. Es apología del Egoísmo, con mayúscula. Y es notable la diferencia. En este caso, “egoísmo” no tiene que ver con el ego, sino con el Uno Mismo. Desear lo mejor para Uno Mismo es justicia, y no otra cosa. La vida está compuesta por momentos rutinarios y vacíos, y por otros que calificamos como buenos o felices, por tragedias y disgustos, aunque, en realidad, son solamente definiciones o adjetivos, y no siempre se adjudican bien.

Hay otros momentos que SÍ son importantes.
Y esos momentos se pueden provocar. Se pueden crear a voluntad propia. Porque el valor de algo no se lo adjudica una tasación externa: no hay una tarifa. Es Uno Mismo quien hace que la sonrisa de otra persona sea el acto más trascendental de su vida, que una puesta de sol se convierta en un recuerdo histórico, que una palabra que le dedicaron sea esencial en su existencia, o un beso sea lo más valioso que tiene.
Cada uno puede, y debe, hacer que todo en su vida sea grandioso, especial, maravilloso, porque estos adjetivos pueden dejar de serlo para convertirse en estados del alma, en sentimientos profundos.

Los sentimientos, y no los pensamientos, son los que acaban apreciando y decidiendo lo que realmente es importante. Los pensamientos tienen facilidad para enumerar las cosas a las que damos importancia, que casi siempre son cosas y logros materiales. Los sentimientos, en ese terreno, son mucho más sinceros porque no se sienten condicionados por los asuntos externos cuyo valor es apreciado socialmente pero a ellos no les parecen meritorios.

Lo importante está dentro, mientras que las cosas a las que damos importancia están fuera.

Lo importante forma parte de nosotros, de nuestra esencia, mientras que a lo que damos importancia se queda fuera. Si lo piensas, posiblemente llegues a la conclusión de que los momentos más importantes de tu vida están relacionados con sentimientos –los sentimientos que te han provocado a ti y no a tu ego, acláratelo bien-, y son sentimientos que te los han producido cosas inmateriales: besos, abrazos, palabras, afectos, miradas, compañías, amor…

Las cosas a las que das importancia te han podido dar placer, pero eso no es importante, eso es algo a lo que das importancia. Conviene saber distinguir una y otra cosa.
Y valorar y promocionar lo importante, que es lo enriquece la vida.
Si lo valora tu ego, le está adjudicando importancia. Si lo aprecia tu Ser, entonces es importante.

Te garantizo que si estás atento a diferenciar claramente una cosa de otra, los momentos buenos de tu vida se repetirán a menudo, los estados agradables serán más continuos, y te pillarás sonriendo ante algunas cosas a las que antes dabas importancia capital y ahora, que sabes distinguir, ves que no se merecen el pedestal donde las habías colocado.

Revisa tu escala de valores y actualízala. Quítale los adornos a algunas cosas, despoja de la envoltura de oropel a otras, no permitas que te deslumbren las demás, y céntrate en las que sí son auténticas, sí son importantes.
Sé sincero y consecuente contigo, réstale valor a lo que simplemente tiene importancia, y valora y disfruta lo que realmente es importante.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales
la-puerta-abierta-del-universo

“Las personas felices tienen una serie de hábitos que marcan la diferencia”

J. Cardenas
Publicado por SAIKU – DE TODO UN POCO.

Las personas felices tienen una serie de hábitos que marcan la diferencia. Son más agradecidas, cultivan el optimismo, son amables con los demás, hacen ejercicio, se comprometen con objetivos significativos, saborean los pequeños placeres de la vida y así sucesivamente.

Sin embargo, lo que nunca hacen es

1) Compararse con los demás.

Olvídate de lo que otros están haciendo. Deja de fijarte a dónde van y qué es lo que tienen. Intenta hacer las cosas lo mejor que puedas. A veces, nuestra inseguridad es producto de la comparación de nuestra vida con la de los demás. Nos fijamos en los demás en vez de fijarnos en nosotros mismos. No te compares con los demás y céntrate en lo que haces.

Descubre lo que tu corazón quiere y alinea tus objetivos con tus deseos. Dedícales un tiempo todos los días y disfruta del camino. No dejes que la ignorancia o la negatividad de nadie te limite. Sigue haciendo lo que tú crees que es correcto. De esta manera tu vida será significativa y tendrás una sensación de sosiego y paz que nadie podrá interrumpir.

2) Que su autoestima dependa de los demás.

Te sentirás contenta/o contigo misma/o cuando no te compares con los demás ni trates de impresionarles. Cunado logres esto, tendrás automáticamente el respeto de los demás y lo que es más importante, estarás orgullosa/o de ti misma/o.

¿Qué harías diferente si supieras que nadie te juzga por tu comportamiento?

Nadie tiene el derecho de juzgarte. Las personas pueden haber escuchado historias acerca de ti, pero ellas no saben lo que tú has vivido ni lo que has sentido. Olvídate de lo que piensan o dicen de ti. Concéntrate en lo que sientes tú misma/o y sigue caminando por el sendero que consideras correcto.

3) Pensar que la felicidad depende de los demás o de acontecimientos externos.

La infelicidad surge cuando deseamos cosas que no necesitamos en vez de valorar lo que ya tenemos. Tampoco necesitamos el permiso de nadie para ser felices. Tu vida es magnífica no porque alguien diga que así lo sea o porque has adquirido algo nuevo. No dejes que tu felicidad sea rehén de nada ni de nadie.

Si no eres feliz ahora no culpes a nadie ni a nada. Asume tu propia responsabilidad en tu infelicidad. Deja de buscar en vano algo o alguien que te haga feliz. Aprecia lo que tienes en este momento y estarás en la senda adecuada.

La mayor parte de tu felicidad o infelicidad depende de tu punto de vista y no del entorno que te rodea. Aunque tu vida no sea la más ideal en este momento piensa en las cosas buenas que te rodean. Piensa en algo que te haga sonreír y accede a ese pensamiento cuando lo necesites.

4) Estar resentida/o.

Empieza ahora mismo a dejar los fantasmas de tu pasado. Lo que sucedió en el pasado es sólo un capítulo más en tu historia. No cierres el libro, simplemente pasa de página.

Todos hemos cometido errores en nuestra vida. El dolor por estas experiencias es normal y a veces persiste durante mucho tiempo. El resentimiento nos invita a revivir el dolor una y otra vez. Hay que dejarlo marchar.

El perdón es el remedio. Te permite centrarte en el presente sin luchar con el pasado. Las heridas no se pueden curar sin el perdón. Esto no quiere decir que tengas que borrar u olvidar lo que pasó. Lo que trato de explicarte es que tienes que deshacerte del resentimiento y del dolor. Sigue adelante con tu vida.

5) Pasar el tiempo en ambientes negativos.

No puedes tomar decisiones positivas si el ambiente que te rodea es complicado y desagradable. Protege tu mente de esta contaminación ambiental deshaciéndote de las personas negativas y alejándote de los ambientes que habitan.

Incluso cuando estés sola/o, crea un espacio mental positivo para ti. Un espacio que renuncie a todos los pensamientos que te hacen sentir mal.

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