Archivos mensuales: septiembre 2017

Después de una experiencia cercana a la muerte, artista pierde habilidades pero obtiene otras misteriosamente

Las matemáticas nunca fueron el fuerte de Peter Anthony; quien fue un artista desde joven. También era agnóstico. Así que cuando tuvo una profunda experiencia espiritual cercana a la muerte, surgió de allí fuertemente un acercamiento a las matemáticas, que cambió todo su mundo.

Fue a finales de los años 80, Anthony tenía tuberculosis y el tracto intestinal roto. Como su enfermedad no se curó debido a un diagnóstico erróneo, su salud se deterioró rápidamente y literalmente vio una luz brillante al final del túnel.

Lo primero que vio fueron códigos matemáticos

Él dijo: “Cuando crucé hacia la luz, lo primero que vi fueron códigos matemáticos”. “No fui capaz de digerir esta información”. No eran sólo números y ecuaciones, sino que al mismo tiempo eran música y color como nunca antes los había visto ni escuchado.

Trató de explicar cómo eran los sonidos, vacilando para encontrar las palabras adecuadas: “Eran voces, pero fue casi como si escucharas siempre la Misa de Réquiem de Mozart en Do Menor y justo llegas al clímax, un cierto punto cuando lo sientes increíble. Toda esta música estaba sonando llena de colores…, los colores más sutiles que ni siquiera puedo comenzar a describirlos”.

Él tomó la decisión de volver a la vida

Dijo que habló con Dios durante su experiencia cercana a la muerte. Tomó la decisión de volver a la vida; miró el mundo y todos sus problemas sin juicio pero con un entendimiento más profundo.

Durante su larga y difícil recuperación de la enfermedad, Anthony se consoló en el “encanto de brujas” como él llamaba en broma a estas comprensiones y entendimientos místicos. Para él era profundo, pero para otros era una locura.

“Bien podría haber dicho a mis amigos o terapeuta: ‘Me secuestraron en un OVNI y cené con Pie Grande’. Fue así como ellos me miraron”, dijo él. “Fui más introvertido, porque nadie me escuchaba. Nadie quería hablarme de lo que había experimentado”.

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No nacemos con un sentido del yo: lo construimos (y al hacerlo ocultamos nuestra verdadera naturaleza)

A muchas persona nada les parece más real, sólido y cierto que su propio yo. Que son alguien definido, separados del mundo, un sujeto, con una constitución independiente, fija y estable. Y, sin embargo, habría que recordar que este “yo” es construido por nuestras percepciones habituales, aunque parece ser el más sólido castillo es sólo un persistentemente reforzado cúmulo de memorias e ideas reificadas.

El psicólog Daniel Brown de la Universidad de Harvard, quien se ha dedicado por décadas a estudiar y practicar budismo tibetano, explica en este hermoso video cómo construimos nuestra sensación del yo y al hacer esto vamos oscureciendo nuestra naturaleza verdadera, la cual según el budismo tántrico no es más que conciencia pura, despierta e iluminada, vacía y sin límites. El yo es un mecanismo de defensa ante el infinito, un autoenclaustramiento, lo que surge a partir de la confusión fundamental que es el samsara.  A continuación una traducción sintetizada del comentario de Brown en el video hermosamente animado por Cluadia Bicen:

No nacemos con un sentido psicológico del yo, esto se forma entre el año y los dos años de edad cuando se desarrolla el pensamiento representacional. Así que el yo es una construcción; entre más fuerte el sentido del yo, más sirve como centro de organización para la experiencia. El yo provee continuidad sobre el tiempo y el espacio, así que cuando el tiempo pasa en mi vida me siento como si fuera la misma persona. La mente forma constructos, eso es lo que hace la mente. Construye un “mundo allá afuera”, las formas visuales son construcciones, el sentido del ser es un construcción, el sonido es una construcción, incluso el tiempo es una construcción. El problema de esto es que hacemos nuestras construcciones demasiado reales o sólidas, como si existieran independientemente, la consecuencia de esto es que lo reificamos [al yo] haciéndolo demasiado real y demasiado sólido… y esto hace que sea un asidero: mucho del sufrimiento de mi vida cotidiana se organiza en torno a este aferrarnos al yo [que a su vez permite que las cosas se agarren de él, como el polvo que se va pegando a una superficie sólida]. Y el otro problema de esto es que oculta mi verdadera naturaleza… si empiezas a ver estas construcciones como construcciones de la mente y ves más allá te das cuenta como todo es sólo conciencia [awareness] construida, todo el show es fabricado a partir de la cualidad vibrante y fresca de la conciencia despierta. La metáfora es la del Sol, cuando en algún punto las nubes desaparecen decimos que salió el Sol, pero eso no es del todo correcto, el Sol siempre está brillando, lo que pasa es que desde nuestra perspectiva de estar debajo de la nubes no podemos ver que siempre está brillando. Eso mismo pasa con la mente despierta, ilimitada, sin fronteras, conciencia despierta que está siempre aquí.

Con “construcción” Brown hace referencia a que no percibimos las cosas en sí mismas, sino que interpretamos y re-elaboramos lo que recogen nuestros sentidos, formando representaciones de las cosas. Incluso el “yo” es una representación. Detrás de la construcción del yo, yace, sin embargo, una conciencia pura, prístina, que nunca cambia, luminosa. Esto se conoce en tibetano como “rigpa” o como “mahamudra” (gran sello o gran abrazo) en el budismo tántrico, el estado de unidad entre la vacuidad y la luminosidad (que tiene una cualidad de dicha sin dualidad). En el estado de conciencia despierta no-dual, que es igual a la mente búdica, no existe separación entre la conciencia y el espacio de los fenómenos, por lo cual no existe sufrimiento, ya que el sufrimiento se genera a partir de la separación y la impermanencia de los objetos de los cuales estamos separados.  Brown explica:

La experiencia meditativa puede alcanzar un nivel fundamental de conciencia, común a todas las mentes, una conciencia, a un nivel muy sutil, que es la mente misma de un buda… La sabiduría inherente -nuestra naturaleza búdica- es la condición natural de la mente. Sin embargo, nuestras concepciones erróneas y emociones negativas provocadas por acciones pasadas oscurecen la pureza natural de la mente, nuestra naturaleza búdica. El despertar es inherente a nuestra experiencia, si sólo lo reconocemos. En las tradiciones Bön y budistas, “despertar” se refiere al océano ilimitado de conciencia/amor lúcido que es siempre el núcleo de nuestra naturaleza fundamental.

El Sol siempre está brillando detrás de las nubes y así también siempre está brillando detrás de nuestro yo, de nuestros conceptos e identificaciones, una conciencia pura y cristalina, que es lo que ilumina toda nuestra experiencia; que no es afectada por ningún contenido, como un espejo pulcro que puede reflejar cualquier fenómeno sin verse trastocado.

http://pijamasurf.com/2017/09/no_nacemos_con_un_sentido_del_yo_lo_construimos_y_al_hacerlo_ocultamos_nuestra_verdadera_naturaleza/