¿RELACIÓN ENTRE CULTURA CHINA Y PERUANA?

Las ruinas del templo de Sechín, pueden suponer una constatación histórica de la llegada de los annunakis a America. La datación en torno a 1.500 AC , muy posterior a la cultura de Caral 5.000 a.C. , los sacrificios humanos y las figuras de hombres pájaros  son caracteristicas, como hemos visto de los dioses nefilim.

La leyenda que aparece sobre a Yu El Grande. podría ser un vestigio atlante, no olvidemos la estatura de estos, que frecuentemente aparece en sus nombres. Además la lucha mantenida contra el diluvio, como vimos no la llevaron a cabo los Nefilim, que prefirieron refugiarse en sus naves.

Con todo estas ruinas representan de nuevo un serio problema para la historia oficial. La similitud de lo descrito respecto al Diluvio, los dioses similares a los chinos (foco de influencia indoeuropea) representan de nuevo una globalidad, dificil de explicar.

Se puede decir que los chinos descubrieron América, con tal de no admitir, la multirelación planetaria de todas las culturas de la antiguedad.

SECHÍN

¿RELACIÓN ENTRE CULTURA CHINA Y PERUANA?

Por: José Antonio Roldán y Marisol Roldán

El templo de Sechín se encuentra ubicado en el departamento de Ancash, provincia de Casma. A un lado de la afloración rocosa del cerro Laguna, mirando a las aguas del río Sechín, a unos 90 metros sobre el nivel del mar. El enclave está situado a 5 kilómetros de la ciudad peruana de Casma. Para llegar a él se debe utilizar una desviación de la carretera Casma-Huaraz, que se inicia cerca del puente del río Casma, en el kilómetro 370 de la carretera Panamericana Norte.

La zona arqueológica tiene una extensión de 5 hectáreas. Sechín es un complejo arquitectónico formado por siete estructuras, seis de ellas realizadas en piedra y barro, la otra con adobes cónicos. Están distribuídos de tal forma, que dos de las estructuras ocupan la parte central, siendo una de éstas el “Edificio Principal“, que es el que posee las piedras grabadas en su cara exterior y que cubre a la estructura de adobes cónicos que tiene relieves de barro.

Descubrimiento y excavaciones del Complejo del Sechín

El complejo arqueológico de Sechín fue descubierto el día 1 de julio de 1937 por el arqueólogo peruano Julio César Tello, que se encontraba realizando una expedición arqueológica a la región de Marañón. El  28 de junio, Tello tuvo la oportunidad de analizar en el Puerto de Casma una piedra que tenía grabada en sus lados la silueta de una cabeza humana que se parecía a las figuras dibujadas en los monolitos de Chavín de Huantar. El arqueólogo Juan I. Reyna, le indicó a Tello que la piedra había sido traida del interior del valle para ser llevada en un barco, pero que incomprensiblemente había sido abandonada en una calle del puerto.

Este curioso hallazgo apasionó al Dr. Tello, que formó junto a su colaborador Toribio Mejia Xesspe una expedición con el objetivo de encontrar el sitio asociado a esa piedra grabada en el Valle de Casma. Un joven labriego, Víctor Dueñas, lo guió a la falda norte del Cerro Sechín. Allí era visible una laja con una figura con los cabellos erizados. Los lugareños conocían el lugar como la Huaca del Indio Bravo.

Tello trabajó allí un par de meses durante el verano y halló 98 monolitos a lo largo del parametro norte de la construcción y la cámara sagrada construida con adobes cónicos en cuya entrada principal estaba flanqueada por dos felinos policromos. Para entonces, Tello llegó a la conclusión de que el muro de monolitos había sido obra de los descendientes de la cultura Chavín.

De forma sorpresiva e incomprensible los trabajos arqueológicos permanecieron parados hasta que en 1969, el Dr. Arturo Jiménez Borja, subdirector de la Casa de la Cultura de Perú, encargó a los arqueólogos Alberto Bueno y Lorenzo Samaniego los trabajos de recuperación de este monumento. En esos 22 años de olvido histórico, los “huaqueros” (ladrones de enclaves arqueológicos) hicieron de las suyas actuando de forma impune. Pese a todo, Bueno y Samaniego descubrieron 16 nuevos monolitos en su posición original y en las zonas de cultivo cercanos. Pero algo ocurrió poco tiempo después.

El terremoto del 31 de mayo de 1970 que asoló el Callejón de Huaylas y la ciudad de Casma, afectó también al complejo de Sechín. Aunque esta vez las obras continuaron. La ayuda económica de la CRYRZA (una oficina del estado que organizó ayuda para la zona afectada por el sismo) hizo que las investigaciones se reanudaran. 183 nuevos monolitos fueron encontrados y ya eran 302 los que las distintas exploraciones habían sacado a la luz.

En el lustro que va desde 1980 al 1985 las excavaciones continuaron en el Proyecto Sechín de la Pontificia Universidad Católica de Perú. Enrique Vergara, Lorenzo Samaniego y Henning Bischof, en estos nuevos trabajos pudieron contar con una información que aclaraba las fases constructivas y su datación en el tiempo.

La antigüedad quedó fijada en unos 1.500 años a.C, siendo anterior a la cultura Chavín. Hubo cuatro fases constructivas. En las tres primeras se emplearon adobes cónicos unidos con mortero de barro, decorado en su primera fase con dos felinos polícromos flanqueando la entrada principal de la cámara sagrada. En una segunda etapa constructiva se puede apreciar una ampliación del monumento. Y  una tercera fase se asocia a dos peces polícromos en bajo relieve que están a ambos lados de la escalera de entrada principal. La cuarta fase corresponde al muro lítico que encierra las estructuras anteriores. Sechín es un monumento único en su género en América para su época, cuya técnica de trabajo en la piedra influenció a escultores del Chavín de Huantar.

 

Monolitos grabados

Adornan magistralmente todo el contorno del Edificio Principal. Los litios grabados fueron colocados intercalando unos grandes con representaciones de Guerreros-Sacerdotes con pilas de 3 o más pequeños con representaciones de despojos humanos. Para el arqueólogo Samaniego estos bajorrelieves muestran una doble procesión de personajes que parte de un pórtico formado por 2 monolitos grabados que sostienen un dintel al centro del muro sur y se encaminan hacia otro pórtico, ubicado al centro del muro norte, e intercalados, están los grabados que representan despojos humanos (brazos, piernas, cabezas, cuerpos seccionados, vértebras y vísceras) como si estuvieran regados por el suelo, haciendo que el resultado sea un peculiar cuadro lleno de dramatismo y horror. ¿Qué querían representar los constructores de este templo?.

Según el arqueólogo Henning Bischof, que ha estudiado los relieves de barro del Templo de Cerro Sechín, en el conjunto se puede identificar un complejo ritual de sacrificios humanos al  mar. Lo asocia a los conocidos esquemas de los ritos propiciatorios de la lluvia en los adobes. El dibujo principal  y mejor conservado de esta escena es un enorme pez dibujado al lado de la escalera norte. De boca oblicua, rayas verticales en el cuerpo y por la forma de sus aletas, se asemeja a un pez de especie carnívora que habitan los fondos rocosos cercanos a la orilla del mar, como son el “chero” y el “peje diablo“.

Otra de las figuras a destacar es la que parece representar a una persona del que brota un chorro de sangre. Un individuo tirado de cabeza con la boca y el ojo cerrados, seguramente, muerto. Su cráneo está abierto y de él brota una especie de tela multicolor que sube de forma ondulante hasta extenderse hacia arriba. Bischof dedujo que la escena representaba un ritual de sacrificio humano. La persona se arrojaba al mar para que los peces la devoraran. Este arqueólogo buscó la zona concreta donde se pudo realizar estos sacrificios y logró identificarla con la zona de Las Hadas y Culebras. Los sacrificios se relacionan con la necesidad de controlar la periodicidad de las lluvias.

 

Sechín. Similitudes entre la cultura peruana y china

Hace pocas fechas el investigador peruano Fernando Llosa Porras ha presentado una obra titulada “Sechín Monumento Mito“. En este libro, el escritor realiza un interesante análisis de la simbología e iconografía de las piedras grabadas que conforman la fachada de este monumento de Perú, cuya antigüedad está datada en unos 4.000 años aproximadamente.

Llosa lleva a cabo una nueva interpretación de este enclave arqueológico, subrayando la semejanza entre los monolitos y la tradición oriental. Encuentra similitudes y referencias al I-Ching o “Libro de las Mutaciones“, texto chino de con una datación de 5.000 años. Pero eso no es todo. Llosa pretende demostrar que en las grabaciones pétreas del monumento están representadas la historia de los héroes del máiz del “Popol Vuh” (“Libro del Consejo maya-quiché“).

Sin embargo, lo más innovador que pretende demostrar este investigador peruano es el parecido que ha encontrado en varias de las figuras que forman la fachada del Sechín con algunos de los héroes mitológicos de la tradición china, como en “Yu El Grande, Niu Kua y Fo Hi pareja mítica a quien se atribuye la invención de los trigramas y hexagramas del I-Ching, base de todas las ciencias orientales, así como de las cuerdas anudadas (llamadas quipus en el Perú)“, afirma Fernando Llosa.

 

 

La fecha en la que vivió Fo Hi se calcula que fue en el 3400 a.C. Para Llosa la representación de hombres-ave es un simbolismo compartido con China. Las pruebas y análisis de termoluminiscencia y de radio carbono arrojan que Sechín fue construido entre los años 2.100 y 1.800 a.C. En chino Sechín significa “cuerpo visible” e incluso el vocablo Perú podría provenir del término chino “Pelú” que quiere decir “bruma blanca“. El historiador peruano Francisco Loayza piensa que esta palabra podría estar vinculada a las neblinas que cubren la costa peruana, debido a la corriente de Humboldt.

En su libro “Los chinos llegaron antes que Colón“, Loayza menciona que es posible la navegación desde un puerto chino hasta las costas de América sin perder en ningún momento de vista la tierra, relacionando archipiélagos e islas. Loayza expone que: “la trayectoria de la corriente marina llamado Kuro Siwo o Río Negro se inicia en las islas Formosa al este de China llegando finalmente a las costas de América“. La rapidez de esta corriente hacia el noreste es considerable, ya que se desplaza entre 35 y 80 millas por día. Por lo tanto, no sería descabellada la hipótesis de que los navegantes que la conocieran puedan unir continentes lejanos entre si.

En las ruinas peruanas de Kunturwasi, San Pablo (Cajamarca) a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar podemos hallar un monolito grabaDo con una imagen que Llosa Porras afirma que representa a Yu El Grande. La leyenda narra que durante los diez años que duró el diluvio, este héroe mítico trabajó sin descanso. Construyó diques, canales, etc…para evitar a toda costa que su reino perecierse bajo el agua. Este personaje puede encontrarse también en la tradición celta (Hu Gadarn) y la maya (Hun Rakán).

 

El redescubrimiento de la antigüedad y los continuos estudios e investigaciones nos traen nuevos matices de lo que pudieron ser las civilizaciones arcaicas. Se reabren nuevas dudas sobre la interrelación que pudieron tener entre si las sociedades que precedieron a las actuales.

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