«Las Causas de la Miseria» según ‘El Tibetano’.

Extracto de uno de sus libros “Los Problemas de la Humanidad”

Éste es un documento histórico, estremecedor, de denuncia clara, esclarecedor, aportado por una persona “El Tibetano” que dictaba sus libros a su discípula Alice A. Bailey, por medio telepático. Como se podrá comprobar, ya en el año 1947 se nos advertía seriamente acerca de las causas de las guerras y la miseria. Lo dicho entonces es perfectamente válido hoy, nada ha cambiado al respecto, tan sólo el hecho de que esas fuerzas a las que denunciaba, aparentemente al día de hoy actúan más organizadamente y hasta con más descaro y apareciendo a la luz, pues están tan seguros de sí mismos que nada temen de las reacciones de la gente. Sus acciones son más contundentes y estrechan el cerco sobre la humanidad.

He aquí el texto:

“Ante todo debe reconocerse que la causa de la inquietud mundial, de las guerras que han destrozado a la humanidad y de la miseria que se ha extendido por todo el planeta, puede atribuirse en gran parte a un grupo de hombres egoístas que, con fines materialistas, ha explotado durante siglos a las masas y ha aprovechado el trabajo humano para sus propios fines egoístas. Desde los señores feudales de Europa y de Gran Bretaña, en la Edad Media, pasando por los poderosos grupos comerciales de la era Victoriana, hasta ese puñado de capitalistas –nacionales e internacionales- que hoy controla los recursos del mundo, ha surgido el sistema capitalista que ha destrozado al mundo. Este grupo de capitalistas monopoliza y explota los recursos del mundo y los productos necesarios para vivir en forma civilizada y lo ha podido hacer porque posee y controla la riqueza del mundo y la retiene en sus manos mediante justas directivas entrelazadas. Ellos hicieron posible la vasta división entre los muy ricos y los muy pobres; aman el dinero y el poder que el dinero da; apoyaron a gobiernos políticos; controlaron al electorado; hicieron posible los objetivos estrechos y nacionalistas de políticos egoístas; financiaron los negociados mundiales; controlaron el petróleo, el carbón, la fuerza motriz, la luz y los transportes, y pública y anónimamente el movimiento bancario del mundo.

La responsabilidad de la gran miseria que prevalece hoy en todos los países del mundo corresponde principalmente a ciertos grupos interrelacionados de hombres de negocios, banqueros, ejecutivos de carteles internacionales, consorcios, monopolios y organizaciones y a directores de grandes corporaciones, que sólo buscan su propio beneficio o el de la corporación. No les interesa beneficiar al público, excepto en lo que respecta a la demanda pública por mejores condiciones de vida, lo cual les permitirá, bajo la Ley de Oferta y Demanda, proveer productos, transportes, luz y fuerza, que a la larga redundarán en mayores beneficios. Las características de los métodos empleados por tales grupos son: la explotación del potencial humano, el manipuleo de los principales recursos planetarios y la promoción de la guerra para beneficio comercial y personal.

En todas las naciones existen tales hombres y organizaciones responsables del sistema capitalista. Las ramificaciones de sus negocios y el aferramiento financiero sobre la humanidad, existían antes de la guerra; estaban activos en todos los países y, aunque durante la guerra (Nota: se refiere a la II gerra mundial) se han mantenido ocultos, aún existen. Forman un grupo internacional estrechamente interrelacionado; trabajan en completa unidad de ideas e intención y se conocen y comprenden mutuamente. Estos hombres pertenecían a las Naciones Aliadas y a las Potencias del Eje; trabajaban juntos antes y durante todo el período de la guerra, mediante directorios entrelazados, bajo nombres falsos y a través de organizaciones encubiertas, siendo ayudados por las naciones neutrales que pensaban como ellos. A pesar del desastre que trajeron al mundo, están organizándose nuevamente, renovando sus métodos y no han cambiado sus objetivos ni se interrumpieron sus relaciones internacionales. Constituyen hoy la mayor amenaza que enfrenta al género humano; controlan la política; compran a los hombres prominentes de cualquier nación; aseguran el silencio mediante amenazas, dinero y temor; amasan riquezas y compran una popularidad espúrea por medio de empresas filantrópicas; sus familiares llevan una vida cómoda y fácil y no saben lo que significa trabajar como Dios manda; se rodean de belleza, lujo y posesiones y cierran los ojos a la pobreza, la desdicha, la indigencia, la desnutrición y a la sordidez de la vida de millones de seres; contribuyen en las obras de caridad y en la Iglesia, a fin de tranquilizar su conciencia y evitar el impuesto a los réditos; proporcionan trabajo a muchos millares de hombres, pero les dan un salario tan exiguo que los imposibilita disfrutar de las verdaderas comodidades, del descanso, la cultura y los viajes.”


edicionesamatista.com

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