Los proveedores suspenderán el suministro sanitario si no cobran antes de un mes


Solo un milagro económico puede evitar que dentro de un mes comiencen a escasear los pañales, gasas, vendas, apósitos, algodón, látex, jeringas e instrumental quirúrgico en los hospitales y centros de salud de la Comunitat Valenciana.

La falta de liquidez de la Conselleria de Sanidad para hacer frente a la deuda contraída con los proveedores de material sanitario, que asciende a unos 300 millones de euros de impagados en últimos tres años, ha llevado a buena parte de los empresarios a una situación límite en la que se han visto obligados a recurrir a su patrimonio personal para obtener financiación de los bancos y mantener el suministro a los centros de la conselleria.

«Absolutamente decepcionante». Con esta frase definió el portavoz de la Plataforma de Proveedores de la Sanidad Pública Valenciana, que agrupa a 33 empresarios, Vicente Peiró, la reunión que mantuvieron el martes por la tarde con el conseller de Sanidad, Luis Rosado, el secretario autonómico de Hacienda, José Miguel Escrig, y el director general del Recursos Económicos de Sanidad, Eloy Jiménez.

«La única realidad es que las arcas de la Generalitat están vacías», expresó Peiró que se mostró muy pesimista ante la posibilidad de que la Conselleria de Sanidad pueda responder en un plazo razonable a la morosidad contraída con el sector. Ni siquiera la de 2011, que es la que más preocupa a los empresarios y cuyo montante asciende a unos 70 millones.

 La esperanza atisbada a raíz de una conversación mantenida con el conseller de Sanidad, Luis Rosado, a finales de julio, en la que comentó que se iba a recibir un dinero que podría dedicarse a saldar esta deuda quedó en una nube de verano, ya que los anhelados 70 millones se han destinado a abonar los intereses de demora de las entidades financieras para renovar las pólizas, «porque nosotros somos prioritarios, pero los bancos, más», declaró Peiró.

Situación insostenible
El portavoz de la Plataforma agregó que lo que sacaron de la reunión fueron, «buenas palabras y buena voluntad, pero ni un duro, por lo que la situación es insostenible porque ya no nos dan crédito para trabajar».
Peiró destacó que desde hace meses, los empresarios financian a la Administración sanitaria con sus recursos particulares, «estamos poniendo nuestros bienes como garantía para obtener financiación de los bancos y seguir dando el suministro».

Los afectados han dado un margen de tres semanas a la Administración y si a finales de septiembre no empiezan a saldarse las facturas pendientes, la mitad de las empresas que intregran la Plataforma tendrán que cerrar, o presentar concurso de acreedores o un ERE lo que, sin duda, ocasionará la suspensión de suministro y el desabastecimiento en los hospitales y centros de salud.

«Como en un mes no paguen, muchas de las empresas van a cerrar y lo malo -resaltó Peiró-es que ese abono depende de un milagro: de si el Ministerio de Economía manda dinero o de la recaudación». El portavoz destacó que muchos contratos han dejado de renovarse y que de seguir así habrá más despidos.

«Todas nuestras esperanzas están puestas en el milagro que se puede producir en septiembre, aunque yo -añadió el portavoz- no veo solución, porque no se vislumbran ingresos a corto plazo y las cosas están muy mal».
El problema de la conselleria, explicó Peiró, es que ni siquiera conoce el alcance de la deuda, «porque los hospitales al no tener dotación presupuestaria dejan de contabilizar las facturas y las guardan en los cajones. Y me pregunto es que si no tienen asignado un presupuesto, ¿por qué compran a sabiendas que no lo van a poder contabilizar? Eso es ilícito».

Facturas en los cajones

El conseller propone contabilizar la deuda oculta en los cajones de los centros
Los empresarios del sector sanitario han decidido dar un voto de confianza a la Conselleria de Sanidad y esperar el resultado de la próxima reunión que se celebrará dentro de tres semanas, de la que esperan una solución «al inmenso problema que arrastramos con los impagos actuales y pasados».

En caso contrario, los proveedores anuncian «que, inevitablemente, se van a producir no solo desabastecimientos involuntarios sino cierres de empresas asociadas y despidos de muchos de nuestros trabajadores».

Para acabar con la morosidad, el conseller propuso reconocer a la Plataforma como entidad representativa de sus asociados ante la Administración, crear un clima de diálogo, confirmar la deuda del ejercicio 2011 contabilizada y controlar la que no consta y que obra en las dependencias de cada uno de los hospitales -que es la mayor parte por suministro en el año 2011- tan pronto lo permitan las posibilidades financieras.

Fuente: http://selenitaconsciente.com

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