LA DEMOCRACIA Y EL SISTEMA: Votar en las Elecciones

He escuchado rumores de que se acercan unas elecciones en España.

Creo, también, escuchar rumores de que hay muchos indecisos, en vista de los desvaríos políticos y los rastros de inmundicias que han ido dejando algunos por ahí…

Vivimos unos tiempos donde resulta a veces muy complicado encontrar salidas reales en un laberinto mega-blindado, donde cada camino revierte al centro del laberinto con la consiguiente pérdida y olvido del mismo.

Sobre el tema del voto y su relación con “la democracia”, hace años que me dediqué a hacer campaña informativa en este punto. Campaña que abandoné en vista de la sinrazón generalizada, pero tratándose de la urgencia que activan los últimos tiempos y en atención a la confusión general, rompo mi silencio con la sana intención de aportar alguna luz en este entuerto.
Lo hago desde un ejercicio avalado por la constitución española, desde luego, pero en nombre de algo que va mucho más allá, olvidado muchas veces en este panorama social donde medramos, que supera todas las leyes escritas sobre un papel, y que hace referencia a algún que otro derecho que viene ya, por definición, integrado en todo Ser Humano, (o no humano), participante temporal de la vida en este planeta, o en cualquier otro.

Haciendo un leve ejercicio de proyección mental, consideremos la idea de la vida desde niveles planetarios, y ampliémosla al universo general en el que este planeta también se desenvuelve y que a la vez engloba a todos los demás. Así, sin gran esfuerzo nos daremos cuenta de que, donde vivimos en realidad, es en aquel lugar de la mente que nos habita y que habitamos, a tiempo total, hagamos lo que hagamos y estemos donde estemos. Es decir, en este Universo.

Hago pues uso de mi derecho a expresarme como ser vivo habitante de este universo, más allá de los acuerdos políticos o sociales pactados sobre la cuestión en tal o cual país, de tal o cual continente de tal o cual planeta, que en el fondo, por irrelevante, carece de toda relevancia. Sirva esta redundancia como tal, pues así son las cosas.

Cada voto al sistema, no importa a qué tipo de partido o consigna se refiera, será un voto para el sistema, pues consta esa cesión de poder como un acto legal a través del DNI, como todos sabemos.

Se vote a quien se vote: Nulo, en blanco, o con tu nombre propio; usas la urna en la que se basa la participación que sustenta, en cualquier caso, el sistema democrático vigente.

Dicen que la democracia es el “menos malo de los sistemas políticos”, pero es una trampa, claro está, ya que el sistema aporta la “democracia” como alternativa de libertad, en contraposición con una dictadura, por ejemplo, sin hacer constar que todo, absolutamente todo, es sistema.

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Dictaduras, Repúblicas, Democracias, Reinados, Comunismos y hasta Reservas Indígenas,
son SISTEMA

Todo en este mundo es “Un Sistema”, que está por encima de todo lo demás, e incluye en sí mismo a las guerras, la devastación del ecosistema, la enfermedad, los desahucios, las crisis, las drogas, la prostitución, las religiones, los fanatismos, el paro, el trabajo, el ocio, la moda, las noticias, la educación…

Volviendo al tema que nos ocupa, la lectura final lógica que más preocupa en cualquier ejercicio electoral, -atentos a esto-, siempre es; “con un % de participación…”, y es suficiente el 40 o el 50% de “colaboración”, repito, -no importa la consigna-, para que “la democracia”, es decir, el sistema, quede de nuevo actualizado y revalorizado para otros cuantos años más, con nuestra ratificación voluntariosa del mismo.

Cada voto en blanco o nulo también cuenta y cada pronunciación en las urnas cuenta; todas son útiles para el sistema.

Por descontado, poco importa el color del partido aquí, pues el sistema previene y soluciona cualquier desequilibrio empleándolo después en su propio beneficio. Es más, lo único que importa es la participación activa, aquella que sustenta la gran parafernalia mediática e ilusoria; el motor mismo de la sentencia inocente de cada pollito de la granja, que al final, siempre vota por la preservación de la granja y su inclusión en ella, ambas cosas a la vez.

El más temido de cuantos resultados puedan aparecer tras unas elecciones es: “con un 20% de participación…” Esa lectura equivale a decir: “Damas y caballeros, el sistema carece de respaldo y se acaba de desvanecer en el aire”. Por lo que ese dato, el temor a la no-participación, como es natural, es lo que nunca se dice.

Por eso siempre se insiste tanto en la “responsabilidad de la participación democrática”.

Por eso se insiste tanto en la participación a secas, votes lo que votes, porque importa bien poco. (Voto por cierto que todavía es voluntario en España, pero que en otros países ya es OBLIGATORIO).

Desde el punto de vista socialmente entendido, cuesta darse cuenta de “a qué le estamos votando en realidad”. Porque no es a ningún tipo de “nada ni de nadie”, que vaya a solucionar la vida de ninguna persona ni a mejorar cualquier cosa, como muchos creen. Sino más bien el voto funciona como respaldo y apoyo a un sistema que, lo usará, para continuar con un perverso juego donde nadie gana y todos pierden, salvo las alimañas que se esconden tras ese inconmensurable montaje trampeado, ridículo, patético y circense, que se hace llamar democracia; mientras se come la vida y las posibilidades de cualquier cosa que pueda relacionarse con ese sonido lejano, perdido y desdibujado, que suena más o menos así:

“Humano”; “humano”; “humano…”

elecciones votar

Pongámonos serios:

El Ser Humano no es el Ser Humano.

Es un esclavo hipnotizado que cree que no lo es porque vive hipnotizado: Nace, pena, lo adoctrinan, trabaja, vuelve a penar y muere. Sin otra pena más ni gloria que la de haber contribuido con su robótica existencia a un sistema-trampa, que le chupó las entrañas más profundas de su energía vital en cada minuto de su vida. Y poco más.

Suena crudo, bestia, desalmado y hasta ruin decir esto, lo sé. Pero si alguna verdad impera en este mundo es esa, y va siendo hora de ir reconociendo nuestros horrores.

Perdón, quise decir errores.

El hecho de no-votar, por sí sólo, no soluciona nada, desde luego, porque todo seguiría igual de una u otra forma. Pero ya puede ser un paso que manifieste un leve movimiento hacia adelante, ya que significaría un posicionamiento consciente en sí mismo. Nada que ver con la “dejadez del paria”, que no vota porque no cree en el sistema y siente que no-puede-en-conciencia-participar, ya que el paria, dejaría entonces de ser el raro, el asocial, el insurgente…

Todos seríamos parias entonces, si, pero conscientes de serlo para empezar.

Y eso ya sería un gran logro. Porque cuatro parias se quedan en eso y nada más, pero algunos millones sueltos cuentan, y mucho, ya que la conciencia se mide por el peso eficiente de la misma, que hasta ahora brilla por su ausencia; o bien, queda reducida a la conciencia del “paria”, que para el caso da lo mismo.

Los pocos que han descubierto el pastel de fondo no votarán, porque ya no pueden hacer otra cosa que conservar su precaria coherencia, pero muchos indecisos continuarán con el juego, sin saber que su voto no es “su voto”: Es su energía de conciencia cedida a todo aquello de lo que se quejan, de lo que se indignan, de lo que hace que sus vidas no sean su vidas.

En definitiva, votarán, porque les han dicho que así eligen, y piensan que es lo único que pueden hacer. Y les han dicho, además, que si no votan después no podrán quejarse:
Qué ironía!

Al fin y al cabo, el poder reside en el pueblo y con su voto, por una vez, deciden en libertad: ¿No?

Pues no. Pero como el coche es mío, fuera.

Bromas aparte, nada más lejos de mi intención hacer apología anti-sistema.
Dios me libre.

Tan sólo es una expresión de un sentir particular, que como todo el mundo sabe, decir lo que se piensa es muy sano y no hace daño a nadie.

Pues eso, que España va bien.

Dulces sueños compañeros de viaje.

José Vaso

http://www.lacajadepandora.eu/2015/12/la-democracia-y-el-sistema-votar-en-las-elecciones/

3 comentarios en “LA DEMOCRACIA Y EL SISTEMA: Votar en las Elecciones

  1. No se bien Jorge creo que al no ser el 100 % se calcula como si lo fuera pero el voto abstención no lo toma nadie, aunque significa que una persona se abstiene hasta que se pueda confiar. La realidad es que siempre habra un ganador y es el que gobierna, en tiempos que abundan malos perdedores, que creyeron que su regimen era eterno. Lease Argentina 22-11-2015;;; no se puede ver de lejos, lo mejor para ustedes si lei que estan repartidos y el que gane debera acordar. Y como se renuevan las democracias ? asi …salud!os.

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