“El TTIP es un acuerdo entre empresas y gobiernos para acabar con los derechos de la ciudadanía”

En una entrevista con Esquerda.net, Esther Vivas analiza el impacto que el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) tendrá en la alimentación y la agricultura.

Esther Vivas es autora de varios libros sobre alternativas al modelo dominante de producción, distribución y consumo de alimentos y sobre movimientos sociales. Vivas visitó Portugal para participar como ponente en una conferencia organizada por CIDAC sobre agricultura, alimentación y TTIP.

¿Qué consecuencias tendrá el TTIP en nuestra mesa?
El TTIP es un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, pero no es un tratado de libre comercio al uso, ya que no busca únicamente rebajar aranceles. Hay que tener en cuenta que la liberalización comercial entre la Unión Europea y los Estados Unidos es ya de por si muy alta. El TTIP tiene como objetivo primordial eliminar una serie de leyes y regulaciones que son un freno a la comercialización de determinados productos y a los intereses de las empresas.

El TTIP significa un ataque muy importante contra los derechos de la ciudadanía tanto en los Estados Unidos como en Europa. Lo podríamos definir como un tratado entre empresas y gobiernos para acabar con los derechos de los ciudadanos en diferentes ámbitos: salud, educación, agricultura, finanzas, incluso en cultura. Su objetivo consiste en eliminar una serie de leyes para facilitar el negocio de las grandes corporaciones. Nos dicen que hay que armonizar las legislaciones estadounidense y europea, pero esta “armonización” quiere igualarlas a la baja, reduciendo estándares y derechos. ¿Qué impactos en materia agrícola y alimentaria? Significará retroceso muy importante en la normativa que debe de garantizar nuestra seguridad alimentaria.

¿Cómo el TTIP modificará la legislación europea?

En Europa, la legislación alimentaria se caracteriza por dar mucho peso al principio de precaución. Si una empresa quiere comercializar un determinado producto alimentario, aditivo o pesticida, primero tiene que demostrar que éste no tiene un impacto dañino para la salud humana. En Estados Unidos, la lógica es justo la contraria. Es el Estado el que tiene que demostrar que un producto es nocivo para la salud para poder prohibirlo. Lo que quieren las multinacionales es poner fin a este principio de precaución que rige en Europa y así poder vender sus productos sin ningún tipo de traba.

“El TTIP es un acuerdo entre empresas y gobiernos para acabar con los derechos de la ciudadanía”

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