Aida. DIOS-BAAL PRÍNCIPE DE LA TIERRA

Foto de Descubriendo la Historia.
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Baal el padre de todos los dioses

El dios patrón de Ugarit, denominado simplemente Baal, tenía su residencia en el monte Ṣaphon, actual Djebel el-Aqra, de unos 1.800 m. de altitud y situado a unos 40 km. al norte de la ciudad. El Baal Ṣaphon es por tanto el Baal de Ugarit, pero es al mismo tiempo la montaña sagrada por excelencia del norte de Siria, lo que explica que para los hurritas fuese el monte Ḫazi, importante divinidad que reconocieron igualmente los hititas. La historia de su culto no acaba, sin embargo, en la ciudad de Ugarit sino que sigue su desarrollo singular del que desgraciadamente no se conocen del todo bien los hitos.

Poco se sabía de los ritos y la adoración a Baal antes realizarse las primeras excavaciones de Ugarit (la actual Ras Shamra, Siria) a principios del siglo XX. Durante esas campañas se sacaron a la luz muchos objetos religiosos y cientos de tablillas de arcilla. Se cree que muchos de esos documentos antiguos -conocidos ahora como los Textos de Ras Shamra– son las liturgias o las palabras de aquellos que participaban en los rituales de las fiestas religiosas dedicadas a este dios.

En los Textos de Ras Shamra se alude a Baal -llamado también “Zebul [“príncipe”]) de la Tierra” y “el Jinete de las Nubes”. Estos nombres armonizan con una representación de Baal en la que se le muestra sosteniendo en la mano derecha un garrote o maza y en la mano izquierda un relámpago que acaba en una punta de lanza. También se le representa llevando un yelmo con cuernos, lo que parece indicar una estrecha relación con el toro, símbolo de la fertilidad.

Baal era el hijo del dios El. En la mitología cananea se denominaba así (El) a la deidad principal. Se lo conocía como “padre de todos los dioses”, el dios supremo, “el creador”, “el bondadoso”. Por lo general, El se representa como un toro, con o sin alas. También se lo llamaba Eloáh o Elah y su esposa principal era Asera (Astarté, Athirat o Ishtar).

En la antigua región de Canaán no suele llover desde finales de abril hasta septiembre. Las lluvias comienzan en octubre y continúan durante todo el invierno hasta abril, gracias a lo cual crece una abundante vegetación. Se creía que los cambios de estación y los efectos subsiguientes eran ciclos producidos por los interminables conflictos entre los dioses. El que cesasen las lluvias y se marchitase la vegetación se atribuía al triunfo del dios Mot (dios de la muerte y la aridez) sobre Baal (dios de la lluvia y la fertilidad), lo que obligaba a este último a retirarse a las profundidades de la tierra. Por otro lado, se pensaba que el comienzo de la estación lluviosa indicaba que Baal había despertado a la vida, lo que era posible gracias al triunfo de Anat, su hermana, sobre Mot, permitiendo que su hermano Baal volviese al trono. La unión de Baal con su esposa, probablemente Astarté, se creía que garantizaba la fertilidad durante el año entrante.

Especialmente interesante es su aparición en el panteón de Tiro, siempre como deidad marina, entre el 675-670 a.C., y poco más tarde. En el siglo III a.C., sabemos que tiene un templo en Cartago y está bien documentado su culto en Egipto, Durante la época de los hicsos, en Egipto fue identificado con Seth, un dios guerrero; también fue asociado a Montu. Pero durante la dinastía XVIII, su culto en Egipto sería denigrado.

En todos esos traslados el dios va evolucionando y mutando su esencia originaria. Así la forma helenística del Zeus Kasios, subraya el carácter uránico y soberano de Baal, pero siguiendo las tendencias de tiempos posteriores, parece haber tenido una connotación solar. En cualquier caso, el que fuera una divinidad de los marinos se mantuvo invariable con el correr de los tiempos.

EL ARCA DE LOS DIOSES

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