Lo que siembras, cosechas.

Nunca un naranjo dará rosas ni aguacates o plátanos. Simplemente, se recoge lo que se siembra.

Si con respeto, bondad, sonrisas, amor, andas por el mundo, eso retornará a tí sin duda. Entonces hay que el preguntarse….

¿Qué he sembrado a lo largo de mi vida? ¿Es alegría, esfuerzo y ejemplo? Mis hijos…. ¿qué semillas crecerán en ellos? ¿Me oyen decir mentiras y groserías? ¿Me escuchan hablar mal de otros, quejarme, criticar y maldecir? ¿Tengo tiempo para dialogar con ellos, guiarlos con los valores humanos? O ¿estoy muuuuy ocupado trabajando para darles TODO, dando a entender que las cosas pueden sustituir el cariño y la atención que ellos necesitan?

Es tiempo de sembrar en todos, pero especialmente en tus hijos…. lo que siembres hoy, eso recogerás mañana. No dejes pasar ni un día sin que te vean dialogar, ser generoso, servicial, trabajador y buen ejemplo.

En la escuela y en el salón, el trato que tienen tus hijos con sus compañeros se observa si el niño sabe sobre la colaboración, higiene, orden y respeto.

Siembra bondad, comprensión y cosecharás ternura y perdón. El que siembra entusiasmo y alegría con pequeños detalles, encontrará la felicidad. Pero, no acostumbres a darle premios o regalos por hacer lo debido, pues la recompensa no es inmediata. ¿Cuándo viste crecer un árbol en un día? Basta con unas palabras de aprobación, una sonrisa y algún gesto de cariño sino, después tendrás un pequeño tirano que sólo con sobornos o chantajes hará lo correcto. Y le darás problemas al maestro que no sólo atiende al tuyo, sino a 3 decenas más de alumnos.

Hoy es tiempo de sembrar. No dejemos de hacerlo ni un sólo momento. ¡Qué bello es sembrar con el buen ejemplo! Es mejor que cualquier sermón dictado por cualquier gran orador. Pero, ¡qué difícil es la congruencia entre lo que decimos y lo que vivimos!

Nunca justifiques la mala conducta de tu hijo, echando la culpa a otros. Se debe detener, señalar la falta, corregir y reparar el daño, porque dentro de 10 años lo estarás lamentando. Aún estás a tiempo de sembrar.

Sembrar es lo importante y cierto es que, cosechamos lo que sembramos.

¡¡¡¡SIEMBRA PUES, BUENOS HÁBITOS!!!!

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