Estructuras invisibles del tamaño de la órbita de la Tierra se esconden en la “atmósfera” de la Vía Láctea

Un ente transparente que flota en nuestra galaxia y que podría ser la clave para resolver uno de los grandes misterios del Universo

Con la ayuda del telescopio gigante CSIRO, el astrónomo australiano Keith Bannister se ponía a escudriñar todas las noches una fuente electromagnética de la constelación de Sagitario. Buscaba algo en la Vía Láctea que fuera como un lente transparente y distorsionara lo que estaba detrás. Y así terminó encontrando una gigantesca estructura invisible, cuya existencia sólo se había insinuado en contadas ocasiones y por accidente.

Un ente transparente que flota en nuestra galaxia y que podría ser la clave para resolver uno de los grandes misterios del Universo.


Esta es una ilustración de la materia transparente encontrada por los científicos australianos

“Para empezar, no teníamos idea de cómo encontrar esta cosa. S’olo sabíamos que era un problema viejo que nadie realmente había podido resolver”, le cuenta Bannister a BBC Mundo. Se trata de una masa del tamaño de la órbita de la Tierra alrededor del Sol y que se puede encontrar a unos 3.000 años luz de distancia, 1000 veces más lejos que la estrella más cercana, Próxima Centauri.

Según Bannister, estos “bultos” se encuentran en el fino gas que hay entre las estrellas de nuestra galaxia. “Son como una copa de vidrio. Si ves a través de ellos lo que está detrás se distorsiona”, agrega.

La casualidad de la primera vez

La primera vez que se tuvo conocimiento de estas estructuras fue en los años 80. En esa época, los astrónomos observaban a diario una galaxia lejana y vieron que ésta tenía un comportamiento extraño. “Se hacía más y menos brillante”, cuenta Bannister. “Y resultó que no era aquella galaxia la que se comportaba así, sino algo que se encontraba en nuestra galaxia que actuaba como un lente”.

El tiempo pasó, la tecnología avanzó y este equipo australiano –que no trabajó con los científicos de hace 30 años– “pescó” uno de estos cuerpos extraños. Bannister y sus colegas se dieron cuenta de que podían hacerlo con el Compact Array de CSIRO. Apuntando el telescopio a un quasar llamado PKS 1939-315, en la constelación de Sagitario, vieron a un evento de lente que se prolongó durante un año. Su descubrimiento fue publicado esta semana en la revista Science.

“(Esto) podría cambiar radicalmente las ideas sobre este gas interestelar”, le dice a BBC Mundo Bannister. Aunque, como ocurre con todo en la astronomía, Bannister señala: “Todo depende de lo que descubramos a continuación y de la forma exacta que tenga”.

Si luce plana, como una hoja de papel, no tendrá tanta relevancia. Pero si resulta ser ovalada, como una avellana…

“Si tiene esta forma y la razón por la que tiene esta forma se debe a la gravedad… si este es el caso… esto podría ser la solución a uno de los grandes problemas de la astronomía que es dónde está toda la materia normal del Universo”, explica el astrónomo.

En la astronomía hay al menos dos grandes problemas que no se han resuelto: uno es la materia oscura y el otro la materiabariónica. “Y esto no es materia oscura”, asegura el astrónomo.


El telescopio Compact Array de CSIRO, en Australia, se muestra aquí bajo las luces nocturnas de la Vía Láctea

“Los astrónomos piensan que el 4% del Universo está compuesto de bariones, que forman los átomos de las cosas de las que estamos hechos; tú, yo, la Tierra, el Sol… cosas normales”, explica. “El problema es que los astrónomos no podemos encontrar esas cosas normales que pensamos deben estar ahí. Están perdidas y no sabemos dónde”, destaca.

Si resulta que la estructura que acaban de descubrir tiene forma de avellana o pelota de tenis, entonces es probable que todos esos bariones se escondan dentro de estos lentes. Pero Bannister se muestra cauteloso. “No estoy seguro de nada hasta que no lo mida (bien)”.

 

Por lo pronto disfruta de la satisfacción de haber dado con esta estructura que tiene a muchos astrónomos –él incluido– desconcertados.

“Tengo tres hijos y cada día nos poníamos en el telescopio, y recibía los datos con mis hijos sentados en mi regazo. Ellos me preguntaban por lo que estaba ocurriendo y yo les mostraba la información que realmente no entendían”, relata. “Pero yo estaba emocionado y ellos estaban emocionados por estos datos hermosos que el telescopio nos estaba ofreciendo. Eso fue una gran experiencia”.

Fuente: BBC Mundo. Aportado por Eduardo J. Carletti

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