ADN nuclear de la Sima de los Huesos ¿Quién fue el ancestro común de los Neandertales y de los humanos modernos?

En los dos posts anteriores presenté tanto la conclusión central como algunas de las posibles consecuencias del trabajo publicado el lunes 14 de marzo en la revista Naturepor el equipo de genetistas encabezado por Matthias Meyer y Svante Pääbo (Departamento de “Evolutionary Genetics, Max Planck Institut, Alemania). Los humanos de la Sima de los Huesos pertenecen a una de las muchas posibles familias de la genealogía neandertal. De acuerdo con el concepto biológico de especie, su clasificación más lógica sería la de Homo neanderthalensis. También comenté la prudencia del equipo investigador de Atapuerca sobre esta cuestión, debido a la sorprendente proximidad de los homininos de la Sima de los Huesos con los Denisovanos, según lo que se desprende del estudio del ADN mitocondrial.

Esquema sobre la separación geográfica de la genealogía de los Neandertales y de la genealogía de los humanos modernos. El ancestro común de esta genealogía, según las investigaciones del genetista Jonathan Pritchard, habría vivido hace unos 700.000 años. Los nuevos datos publicados en la revista Nature llevan estas cronologías hacia épocas más remotas.

Esquema sobre la separación geográfica de la genealogía de los Neandertales y de la genealogía de los humanos modernos. El ancestro común de esta genealogía, según las investigaciones del genetista Jonathan Pritchard, habría vivido hace unos 700.000 años. Los nuevos datos publicados en la revista Nature llevan estas cronologías hacia épocas más remotas.

Además, en el post anterior reflexioné sobre los datos obtenidos por estos genetistas para el momento de la separación geográfica de la genealogía de Homo sapiens (África) de la genealogía de los neandertales (Eurasia). Aunque Meyer y Pääbo no entran a fondo en cuestiones taxonómicas, es evidente que si esa separación sucedió hace entre 550.000 y 765.000 años la mandíbula de Mauer (el holotipo de Homo heidelbergensis) podría ser un presentante muy antiguo de la familia neandertal y no el origen de las dos genealogías. Algunas de las características de esta mandíbula apoyan esta hipótesis, que tiene dos consecuencias.

En primer lugar, aquellos especímenes africanos y asiáticos incluidos en Homo heidelbergensis y que no muestran ningún rasgo neandertal quedarían “huérfanos de especie” y habría que renombrarlos. Esto no supondría un problema grave, porque existen algunos nombres específicos propuestos en la literatura donde encajarían bien. Por ejemplo, fósiles africanos como el cráneo de Bodo (Etiopía, 600.000 años) pertenecerían a la genealogía de nuestra especie. En la literatura existen dos nombres específicos: Homo rhodesiensis y Homo helmei, en los que podría incluirse tanto al cráneo de Bodo como a otros especímenes africanos. Los expertos no tardarán en dar su opinión.

Primera reconstrucción de Homíndo 3 del nivel TD6-2 del yacimiento de la Gran Dolina (conocido como el “chico de la Gran Dolina), realizada por Mauricio Antón.

Primera reconstrucción de Homíndo 3 del nivel TD6-2 del yacimiento de la Gran Dolina (conocido como el “chico de la Gran Dolina), realizada por Mauricio Antón.

Por otro lado, la separación geográfica de la genealogía neandertal y la genealogía de nuestra especie fue precedida por un cierto rango temporal en el que vivió el ancestro común de ambas. En la imagen que acompaña a este post, el investigador Jonathan K. Pritchard situaba hace pocos años la separación geográfica de la genealogía de los neandertales y la genealogía de Homo sapiensen unos 400.000 años. Según las investigaciones de éste y otros científicos, el ancestro común de ambas pudo vivir hace 700.000 años. Con los nuevos datos de Meyer y Pääbo, la separación geográfica y el ancestro común tendrían que retrasarse muchos miles de años. Quizá estaríamos retrocediendo hasta hace casi un millón de años para encontrar a ese ancestro común.

Revisando el registro fósil, tenemos tres posibles candidatos: Homo ergaster, que vivió en África, Homo erectus, que lo hizo en Asia yHomo antecessor, que solo se ha encontrado en Europa. Muchos especialistas consideran que Homo ergaster  y Homo erectus son sinónimos de la misma especie. Para estos colegas solo quedarían entonces dos candidatos. Homo antecessor tiene muchos rasgos primitivos, por supuesto, pero ya había derivado en algunos de sus aspectos esqueléticos hacía Homo sapiens y hacia Homo neanderthalensis. Esa es una ventaja indudable con respecto a Homo erectus, que mantuvo un aspecto primitivo en la mayoría de sus rasgos esqueléticos.

En conclusión, es posible que de nuevo tengamos que volver a revisar nuestra “vieja” hipótesis de 1997, en la que propusimos a Homo antecessor (840.000 años) como la especie antecesora común de los Neandertales y de los humanos modernos. Seguiremos con el hándicap de que esta especie se ha encontrado únicamente en Europa. Pero no queda más remedio que aceptar que, por el momento, es la mejor candidata. Las futuras excavaciones en Gran Dolina no tardarán el llegar y tendremos nuevas evidencias. Mientras llega ese momento, confiamos en que se localicen nuevos yacimiento de esa misma antigüedad en otros lugares de Eurasia.

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