Los gigantes pelirrojos de la temprana América del Norte

Pocos Americanos en la actualidad son conscientes de que una vez verdaderos gigantes recorrieron esta tierra – seres humanos gigantes de cabello rojo. La mayoría de los estadounidenses creen que los nativos Americanos fueron los primeros habitantes del continente de América del Norte. Sin embargo, hubo otros – una raza mucho más antigua que caminaba por las colinas, los valles, las llanuras y desiertos de la América precolombina.
La evidencia de seres humanos gigantes – personas de siete a doce pies de altura – existe en registros fósiles, herramientas y otros artefactos recuperados de excavaciones arqueológicas. Esqueletos gigantes han impresionado y asustado a los investigadores, y los exploradores desde el siglo XVI.
Algunas tribus nativas de América todavía recitan las leyendas de los gigantes y cómo sus antepasados lucharon guerras en contra de ellos; cuando llegaron a América del Norte hace 15,000 años, los gigantes ya estában aquí. Otros, como los Aztecas y los Mayas registran sus encuentros con una raza de gigantes hacia el norte cuando se aventuraron a salir en expediciones.
Los exploradores Europeos conocen gigantes vivientes
Los primeros exploradores occidentales que escribieron sobre los gigantes de América del Norte incluye Magallanes, Sir Francis Drake, el explorador español Desoto, y Byron Commodore el abuelo del famoso poeta Lord Byron. No todos los encuentros con los gigantes fueron autopsias. Un avistamiento bien documentado por Magallanes se produjo en 1520 cerca del puerto de San Julián, México. Ahí, Magallanes y su tripulación se encontraron con un gigante pelirrojo que estaba cerca de diez pies de altura, al cual Magallanes describió tener una “voz como un toro”. Más tarde, Magallanes se enteró por los nativos de tamaño normal que el gigante pertenecía a una tribu vecina. Sorprendentemente, los registros de Magallane muestran que él y su tripulación capturaron a dos de estos gigantes vivos y los llevaron a bordo de su buque con la intención de llevarlos a Europa. Desafortunadamente los gigantes se enfermaron y los dos murieron durante el viaje. Magallanes tiro los restos en el mar.
Cincuenta y ocho años más tarde, algunos gigantes todavía vagaban por San Julián. Nada menos que Sir Francis Drake registro encontrar varios hombres de pelo rojo con nueve pies de altura. En los años venideros, más exploradores y marineros también reportaron ver gigantes caminando por esa zona.
Dos exploradores menos conocido, Jacob Le Maire y Schouten Wilhelm, descubrieron un esqueleto intacto de un par de seres humanos de nueve pies. Cada uno de ellos entraron en descripciones meticulosas de los esqueletos en sus diarios. ¿Si una raza de gigantes en su mayoría de cabello color rojo vivió en las Américas durante muchos siglos, no deberian sus restos y artefactos – por no hablar de los sitios donde vivían – siguir estando ahi? ¡Ahi siguen! Y muchos se encuentran en los “túmulos”…

Los misteriosos túmulos y sus constructores.
Los túmulos (algunos son estructuras piramidales planas) son sitios ceremoniales y religiosos que han sido cubiertos con tierra a como los siglos marcharon. La mayoría de los túmulo se asemejan a pequeñas colinas aplanadas.
Los túmulos se encuentran dispersos a través del medio oeste y en lugares tan lejos como el sur en Tennessee, extendiendose hasta al norte en Wisconsin, oeste de Oklahoma, y hacia el este en Virginia. En las excavaciones de la mayoría de los montículos se han desenterrado muchos artefactos y los restos de los seres humanos de tamaño medio. Pero en los mayores túmulos se han descubierto que contienen los restos de gigantes… gigantes con cabello rojo. Sin embargo, en relación con el número de los montículos que existen, casi no han sido investigados. Algunos de los esqueletos de gigantes encontrados han sido desaparecidos o reprimidos como aberraciones. Seres humanos de diez y doce pies de altura no se ajustan a las teorías dogmáticas. Por lo general, cada ves que esqueletos gigantes son encontrados por alguien, estos son tratados como falsificadores. Desafortunadamente la ciencia ortodoxa tiene demasiado que perder si investiga a fondo los montículos.
Los arqueólogos no puede negar que los constructores de montículos son reales. Lo que niegan son las cosas que a veces son descubiertas en el interior de los montículos. Durante el último siglo y medio ha sido revelado una y otra vez que algunos de los montículos -y pequeñas pirámides – son los lugares de sepultura de hombres grandes, a menudo dos metros y medio o más de altos, que tenían una cultura muy sofisticada. Algunos de los gigantes se han encontrado con armadura de cuero intrincado y han sido enterrados con espadas. Un gigante de estos fue encontrado cerca de Spiro Mound en Oklahoma durante la década de 1930.
¿Una conspiración del Smithsonian?
Lamentablemente, hay evidencia que sugiere que el destacado Instituto Smithsonian ha adquirido los artefactos y los restos de gigantes para luego en silencio suprimir los conocimientos de su adquisición. Una extraña historia de Ivan T. Sanderson, un popular autor de numerosos libros y zoólogo respetado, afirma al igual que otros, que el Smithsonian ha tenido la inclinación de enterrar los artefactos inconvenientes desde 1800.
Sanderson recibió unas cartas de un ex de la Seabee Armada, que habían sido escritas en una base en una de las Islas Aleutianas al sureste del territorio continental de Alaska durante la Segunda Guerra Mundial. El Seabee era ingeniero y había supervisado un equipo de la construcción de una nueva pista de aterrizaje. Durante la construcción un pequeño grupo de colinas (posiblemente montículos) habían sido arrasadas por una topadora. Para su sorpresa, la tripulación descubrió unos restos humanos. El Seabees desprevenido descubrió el resto de las “colinas” y reveló un antiguo cementerio que contenía los huesos de gigantes. La mayoría de los huesos sobrevivientes fueron cráneos y los restos de huesos de los muslos.
La carta del Seabee describe el sitio con algunos detalles y luego pasa a mencionar que el cráneo mide un increíble de dos pies de distancia de sus bases a sus coronas, mucho más grande que los cráneos normales humanos. Por extrapolación, el ingeniero llegó a la conclusión de que los hombres habían sido tan altos como doce a catorce pies.
Sanderson intrepido de corazon, solicitó la confirmación y la corroboración. Se puso en contacto con otros miembros de esa unidad militar y recibió otra respuesta. La segunda carta de uno de los miembros de la tripulación, básicamente, reiteró la historia del ingeniero. Ambas cartas que Sanderson había recibido afirmaban que ellos habian enviado los restos de los gigantes al Instituto Smithsoniano. Cada hombre también dijo que no habían oído más sobre el asunto. Nada había sido publicado al respecto. Cuando Sanderson contactó al Smithsonian estos respondieron que no tenían antecedentes de haber recibido nunca tales restos esqueléticos.
Convencido de que el Smithsonian los habia recivido de los hombres de la Marina en las Aleutianas, Sanderson se desconcertó sobre el motivo por el cual el Instituto habia mentido, “¿Es que esta gente [el Instituto Smithsonian] no puede hacer frente al reescribir todos los libros de texto?”
Gigantes en el Condado de Marion, Virginia Occidental
Investigador y cripto-arqueólogo Dave Caín, ha estudiado las actas relativas a los descubrimientos de antiguos gigantes que se han excavado en y alrededor del condado de Marion, Virginia Occidental: “De los muchos misterios arqueológicos, uno de los más enigmáticos ha sido el descubrimiento de gigantescos esqueletos humanos prehistóricos.”
El Condado de Marion fue el hogar de una parte de una antigua civilización, cuyos relatos históricos y artefactos indican existió en esta región.
¿Que gente misteriosa habria construido fuertes de tierra, montículos funerarios, carreteras macadam? ¿Quién dejó pictografías, piedras con inscripciones y esqueletos gigantes para ser descubiertos?
En la década de 1850 mientras excavaban un sótano en Palatine (Este Fairmont), los trabajadores descubrieron dos esqueletos humanos muy grandes. Al medir los huesos, la gente se sorprendió al encontrar que los humanos sepultados habían sido de más de ocho pies de altura.
Se informó de que cientos de piezas antiguas de cerámica, armas de piedra, tallas de piedra y los esqueletos se vendían en la estación del ferrocarril del Valle del Niágara. Algunos de los mejores especímenes fueron adquiridos por la realeza alemana y llevados a Europa como curiosidades.
En 1875 unos obreros estaban construyendo un puente cerca de la boca de Paw Paw Creek en Rivesville. Mientras que cavaban a través del suelo pesado de arcilla se sorprendieron al descubrir tres esqueletos gigantes [con] mechones de cabello rojizo que se aferraban a los cráneos. Un médico local fue llamado a examinar los restos. El médico pudo comprobar después de la cuidadosa medición de que los esqueletos fueron de aproximadamente ocho pies de longitud. “Ha habido muchas referencias históricas a una raza mística de seres humanos gigantes pelirrojos que habitaban este continente en el pasado distante. “
Reporte por la Unión San Diego 
De acuerdo con la Unión San Diego, el 5 de agosto de 1947, los restos momificados de unos gigantes fueron descubiertos enterrados cerca del desierto de Arizona, Nevada y California. Los restos de los gigantes todavia estaban vestidos con ropas extrañas. El equipo de exploradores provisionalmente los fecharon a casi 18,000 años de antigüedad.
Era el año 1931, cuando un ex médico de Cincinnati, F. Bruce Russell, accidentalmente encontró varios túneles situados cerca de Valle de la Muerte. No pudo volver a la zona hasta 1947, solicitando la asistencia del Dr. Daniel S. Bovee. Con su ayuda, el Dr. Russell recuperó los restos de varios gigantes con alturas que van de ocho a nueve pies.
“Estos gigantes”, dijo Hill, “se visten con ropas que consiste en una chaqueta y pantalones de largo medio, que se extienden ligeramente por debajo de las rodillas. La textura del material se dice que parecen de piel de oveja teñido de gris, pero es obvio que fue tomado de un animal desconocido [para nosotros] hoy en día.”
¿Quiénes eran estas misteriosas personas que recorrieron América mucho antes de que los mamuts lanudos se extinguieran? ¿Eran nuestros antepasados, o se trata de otra raza de seres humanos como los Neandertales? Algunos investigadores notan fuertes similitudes con el hombre de gran cerebro Cro-Magnon.
No se sabe mucho acerca de estos gigantes de América del Norte, no más allá de lo que he compartido aquí, excepto por un hecho interesante más.
Alrededor de unos veinte años atrás, en el norte de China, una excavación arqueológica de una universidad tropezó con el cementerio de 22 extraños y gigantescos hombres.
Cada gigante había sido de más de diez pies de alto y cada uno fue vestido con extrañas armaduras de cuero, y alrededor de sus cráneos colgaban largas hebras de cabello… cabello de color rojo.
¿Quiénes eran estos gigantes de pelo rojo que los libros de historia han pasado por alto? Sus lugares de enterramiento y restos han sido descubiertos en casi todos los continentes.
En los Estados Unidos han sido desenterrados en Virginia y en el estado de Nueva York, Michigan, Illinois y Tennessee, Arizona, y Nevada.
Y es en el estado de Nevada que la historia de las guerras de los nativos Paiute contra los hombres gigantes pelirrojos pasó de ser un mito local a una realidad científica en 1924, cuando fueron excavadas las Cuevas Lovelock.
Hubo un tiempo en que la cueva de Lovelock (Lovelock Cave) fue conocida como la cueva Herradura, debido a su interior en forma de U. La caverna – situada a unos 20 kilómetros al sur de la moderna ciudad de Lovelock, Nevada, es de aproximadamente 40 pies de profundidad y 60 pies de ancho. (Lea “Lovelock, Nevada – An Explanation” Es una cueva muy antigua que pre-data a los humanos en este continente. En tiempos prehistóricos estaba debajo de un gigantesco lago interior llamado Lahontan que cubría la mayor parte del oeste de Nevada. Los geólogos han determinado que la caverna fue formada por las corrientes del lago y la acción del oleaje.
La leyenda 
 
Los Paiutes, una tribu de indios norteamericanos originaria de partes de Nevada, Utah y Arizona, le contaron a los primeros colonos blancos sobre las batallas de sus ancestros con una feroz raza de gigantes blancos, de pelo rojo. Según los Paiutes, los gigantes ya estaban viviendo en el área.
Los Paiutes llamaron a los gigantes “Si-Te-Cah”, que literalmente significa “comedores de tule.” El tule es una planta de agua, fibrosa de la que los gigantes tejían balsas para escapar de los continuos ataques de los Paiutes. Ellos utilizaban las balsas para navegar a través de lo que quedaba del lago Lahontan.
Según los Paiutes, los gigantes de pelo rojo eran tan altos como de 12 pies y eran un pueblo cruel, inaccesible que mataba y se comía a los Paiutes capturados como alimento. Los Paiutes le contaron a los primeros colonos que después de muchos años de guerras, todas las tribus en el área finalmente se unieron para deshacerse de los gigantes.
Un día, mientras que perseguían a los pocos enemigos de pelo rojo restantes, los gigantes, escapándose se refugiaron en una cueva. Los guerreros tribales exigieron a su enemigo que saliera y luchara, pero los gigantes se negaron rotundamente a abandonar su santuario.
Frustrados por no derrotar a su enemigo con honor, los jefes tribales hicieron que los guerreros luego le prendieron fuego a la entrada de la caverna con un cepillo, en un intento para forzar a los gigantes a salir de la cueva.
Los pocos que salieron fueron muertos instantáneamente con andanadas de flechas. Los gigantes que se mantuvieron dentro de la caverna fueron asfixiados.
Más tarde, un terremoto sacudió la región y la entrada de la cueva colapsó dejando solamente espacio suficiente para que entraran los murciélagos de hicieran de ella su hogar.
La cueva Lovelock
La excavación 
 
Miles de años después, la cueva fue re-descubierta y se encontró que estaba llena con guano de murciélago de casi 6 pies de profundidad. El guano de murciélago en descomposición se convierte en salitre, el principal ingrediente de la pólvora, y era muy valioso.
Por lo tanto, en 1911, fue creada específicamente una empresa para la explotación del guano. Al progresar la operación minera, se fueron encontrando esqueletos y fósiles.
El guano se extrajo casi 13 años antes de que los arqueólogos fueran notificados acerca de los hallazgos. Desafortunadamente, para entonces muchos de los artefactos habían sido accidentalmente destruidos o simplemente desechados.
Sin embargo, lo que los investigadores científicos pudieron recuperar fue asombroso: más de 10.000 artefactos fueron desenterrados, incluyendo los restos momificados de dos gigantes de pelo rojo – una hembra de 6,5 metros de alto, un hombre de más de 8 pies de altura.
Muchos de los artefactos (pero no los gigantes) pueden verse en el pequeño museo de historia natural localizado en Winnemucca, Nevada.
La confirmación del mito 
 
A medida que la excavación de la cueva progresaba, los arqueólogos llegaron a la ineludible conclusión que el mito Paiutes no era ningún mito, sino que era verdad.
Lo que los condujo a darse cuenta fue el descubrimiento de muchas flechas rotas que habían sido disparadas a la cueva y una capa oscura de material quemado debajo de las secciones del guano superpuesto.
Entre los miles de artefactos recuperados de este sitio de un pueblo desconocido es lo que algunos científicos están convencidos es un calendario: una piedra con forma de rosquilla con exactamente 365 muescas talladas a lo largo de su borde exterior y 52 muescas correspondientes a lo largo del interior.
Pero eso no iba a ser el capítulo final de los gigantes de pelo rojo en Nevada.
En febrero y junio de 1931, dos esqueletos de gran tamaño fueron encontrados en el lecho del lago seco de Humboldt, cerca de Lovelock, Nevada.
Uno de los esqueletos midiendo 8,5 metros de altura y fue más tarde descrito como habiendo sido envuelto en una tela cubierta de goma, similar a las momias egipcias. La otra medía cerca de 10 pies de largo. [Revista Nevada Review-Miner, 19 de junio de 1931.]

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