Arquéologos descubren un milenario estudio de arte en Sudáfrica


(CNN) —
Desde los pintores rupestres, pasando por los escultores griegos, hasta los cineastas posmodernos, la humanidad siempre ha contado con artistas. Ahora existe evidencia de que los humanos decoraban cosas miles de años antes de lo que pensábamos.

Un grupo de arqueólogos descubrió lo que creen es un taller de pintura de 100,000 años de antigüedad en la Cueva de Blombos, en Sudáfrica, aproximadamente a 297 kilómetros al este de Ciudad del Cabo. El descubrimiento, del cual se habló en la revista Science, indica que nuestros primeros ancestros Homo sapiens tenían un conocimiento básico de química y la capacidad para planear a largo plazo.

“La recuperación de estas herramientas de la Cueva de Blombos agrega evidencia de los primeros desarrollos tecnológicos y de comportamiento que se asocian con el Homo Sapiens y documenta que planeaban, producían y preservaban de forma deliberada un compuesto de pigmentos y usaban recipientes”, escribieron los autores del estudio.

“Ocre” es el término que los arqueólogos utilizan para describir el polvo o la roca que contiene óxidos rojos o amarillos, o los hidróxidos de hierro, que básicamente es una pintura primitiva. Los investigadores encontraron martillos y piedras para moler este polvo de ocre en la cueva.

Además, hallaron dos conchas de abulón, un caracol marino, que probablemente servían como recipientes para almacenar una mezcla de ocre rojo, hueso y carbón. El residuo del pigmento en uno de los huesos sugiere que se usó para agitarlo y para sacar la mezcla de la concha.

Existe evidencia de que la mezcla se calentó y probablemente la médula ósea licuada se utilizó como pasta. Es posible que agregaran orina o agua para hacerlo líquido.

De acuerdo con Francesco d’Errico, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Bordeaux, en Francia, esta es también la evidencia más antigua del uso de un recipiente. Al parecer, los contenedores se utilizaron en múltiples ocasiones.

“Realmente sabían lo que estaban haciendo. No sólo era un comportamiento muy particular, sino que era un proceso con mucha planeación”, dice d’Errico.

Ya se habían encontrado fragmentos de ocre que datan de hace más de 100,000 años, pero nunca se asociaron con los objetos para producirlo, o para almacenarlo, dice el experto. Los análisis químicos revelan que existen tres diferentes tipos de pigmentos que se usaron en este taller, incluidos amarillos y rojos.

“Es un comportamiento relativamente complejo que indica claramente que para ellos la producción del pigmento no era algo ocasional”, dice d’Errico. “Era un proceso muy planificado que implicaba el uso de diferentes materias primas”.

Aparentemente, esta cueva se utilizó como taller, y luego el Homo sapiens lo abandonó, poco después de hacer estos compuestos. Al parecer, entró arena en la cueva y cubrió rápidamente estos objetos, por lo que se preservaron durante miles de años.

Hasta el momento, todavía no se encuentran pinturas en las paredes de la cueva. Los científicos piensan que la pintura se utilizó para decorar el cuerpo, como un antiséptico para preparar las pieles de los animales, o para las dos cosas.

“Tal vez es una combinación de motivos simbólicos y prácticos”, dice d’Errico. “En las sociedades tradicionales, estos motivos —los simbólicos y los prácticos— a menudo van de la mano. Una razón no tiene que excluir a la otra”.

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