Adriana – Laniakea

Laniakea

Entre la locura emocional de la humanidad que incursionamos día a día, vemos como cada vez se hace más necesario, diría imprescindible tomar el camino de regreso al hogar, pero nuestro concepto 3D muchas veces es insuficiente para definir hogar.

La matriz externa a nuestro ser tiene muchas capas, tal vez en un mismo día si nos movemos un poco (relaciones, trabajo, actividades comunitarias, etc), atravesamos distintos desafíos a nuestro centro, en forma de emociones, estímulos para las mismas, o imágenes fugaces de juicio (si es que somos conscientes).

Cuando descubrimos esto se nos abre un extenso panorama de experiencias para nuestro ser interno, poco acostumbrado a pasearse desnudo por estos planos de forma consciente. Por supuesto que el grado de consciencia determina la experiencia, pero siempre es un paso más hacia el Hogar, que puede estar aquí mismo, ahora.

Aun así, con todo lo leído, con todo lo aprendido, la tarea para los que llevamos varios años de este presente y presumiblemente –ya que de momento solo lo intuyo y lo sueño- somos almas viejas, resulta en un movimiento y reacomodación de estructuras internas continuo y rapsódico, sin duda reconociéndome en el Uno a cada momento, con cada persona, animal, planta, ser vivo… La Sopa de Dios, del Universo… y al mismo tiempo observando el panorama de lo que se presenta en lo externo, viendo el conflicto terrenal al desnudo y con una prístina claridad su luz central que al mismo tiempo se disuelve en mi trayéndome la paz. El Instante Santo.

Entonces cada día dirijo mi atención a este presente lleno de desafíos, intercambio posibles conocimientos en textos de Maestros y de hermanos de buena voluntad, y en ese intercambio, al hacerse a través de esta matriz de capas, lo que llega al otro, al prójimo, es a través de esas capas porque entiendo que cada uno de nosotros tenemos nuestro propio discurrir por esta experiencia de vida, ¿cómo saber qué siente el otro?…

Somos espíritu usando varios vehículos experienciales

Los ‘quiero’ y ‘necesito’ de este juego, los despliego desde las pequeñas cosas. Anhelo un jardín y para no tener que esperar a tenerlo porque vivo en un piso, germino en macetas y tiestos todo lo que pueda cuidar, y hablar con los retoños y veteranas y ya exuberantes plantas. Legado materno. Le encontré el sentido a su amorosa afición por las plantas y a los ‘yuyos’ medicinales. No todas las transmisiones familiares son meramente negativas o positivas, es una marea más en las capas de la historia personal, y aunque no seamos el personaje, en las diferentes capas puede hacerse necesario, te manifiestas desde ti a través de las capas o adaptado a ellas, ahí el desapego es de la necesidad de controlar, hay un nivel macro que se manifiesta cuando actúo desde el ser, aun a través de ciertas partes del personaje. Al menos esto es desde la perspectiva de mi consciencia al escribir el momento, este momento.

Mis construcciones internas, vallas y defensas son partes de las exo-capas que intentan prevalecer después de quién sabe cuantas vidas.

Mucho ha cambiado en estos tiempos y hoy puedo decir que nos hallamos aquí/acá/allá en el Todo, puedo sentir la consciencia del todo, trascendiendo lo transitorio y disfrutando el proceso.

Cuando me entrego y me despliego, y soy yo mismo quien se despliega y se entrega, yo mismo el que observa y se ve a sí mismo, y se acepta, y fluye con la esencia. Y me sorprendo fluyendo con todo en el día, en la vigilia de la luz.

Aquella sensación que en este plano relacionamos con la felicidad infantil de la magia de la vida, ser liviano, volar…el cielo inconmensurable.

Podemos estar hasta arriba de trabajo y obligaciones, siempre dependerá solo de nosotros que ello nos abrume hasta olvidar la magnificencia de estos tiempos en los que no se necesitan las certezas, porque ello no es más que un concepto sin energía. Podemos negar la evidencia, pero esta vida nos alcanza siempre.

Nada me puede apartar del sendero, estoy y estamos creando algo nuevo; todo lo que pensábamos era la vida, sus reglas y valores, se desvanece ante la verdad, la historia personal no es más que una proyección para nuestra experiencia dual, la colectiva en consecuencia, y siento que así es. Siempre recuerdo a Carl Sagan cuando representaba en una gráfica el tiempo lineal entre el big bang y el presente, donde la historia humana conocida ocupa el equivalente a la cabeza de un alfiler en la inmensidad de tiempo…

Ahora sabemos que lo que considerábamos Universo es mucho más vasto que lo imaginable, pensábamos en una época nuestro hogar la Tierra, en otras el Sistema Solar, más adelante nuestra Galaxia la vía Láctea, y hoy es Laniakea un sistema de galaxias con un Gran Atractor hacia el que se dirigen todas las galaxias contenidas en ella, unas cien mil, y se estima que habrá unos seis millones de supercúmulos de galaxias como el nuestro…

Laniakea, Cielo Inconmensurable en Hawaiano, la lengua del sitio del descubrimiento científico, ¿habrán aplicado el hoponopono en sus investigaciones?…

Podemos tener todos los problemas inherentes a una situación caótica tan divulgadas por los medios, ya sea de índole económica, familiar, laboral, existencial, depresión o decepción, pero si sabemos nuestro centro, si actuamos desde ahí, si echamos mano de toda esta energía que nos abre los ojos, la mente y el corazón, si sabemos que somos apenas una mota de polvo en la inmensidad de Laniakea, TODO está perfecto y es así como estamos construyendo la nueva tierra, siendo conscientes del ‘para que’, para un bien mayor, siempre para un bien mayor.

Vórtice

http://mauandayoyi.blogspot.com.ar

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