Aida. Secretos y logros de la terapia con imanes

Secretos y logros de la terapia con imanes

Magnetoterapia

Reduce inflamaciones y edemas, calma dolores agudos y crónicos, equilibra la presión, el colesterol y la glucemia. Es beneficiosa en compulsiones, estrés y depresión.

La aplicación de campos magnéticos aumenta el flujo sanguíneo y optimiza la oxigenación de los tejidos celulares.

La aplicación de campos magnéticos aumenta el flujo sanguíneo y optimiza la oxigenación de los tejidos celulares.

Todos somos bipolares, porque todos los sistemas vivos son electromagnéticos. El planeta Tierra actúa como un magneto, con su polo negativo en el Mar Ártico y su polo positivo en el continente antártico. La magnetósfera es la zona del espacio hasta donde alcanza la influencia del campo magnético terrestre, millones de kilómetros. Hoy, este campo magnético terrestre es considerado uno de los fundamentos de la vida en el planeta.

Cada forma de vida, cada célula de cada ser vivo tiene campos magnéticos. Algunas zonas en el cuerpo son de un polo y otras de otro. Por ejemplo, el cerebro está polarizado en negativo y su periferia en positivo -requisito necesario para que se produzcan intercambios eléctricos y de sustancias químicas.

La naturaleza parece utilizar los iones y la corriente eléctrica que ellos transportan para coordinar las actividades intracelulares y ciertas relaciones entre células cercanas. Cada célula tiene su propia carga magnética (medible en microgauss) y su propio potencial eléctrico, que se pueden medir a nivel de la membrana. Una célula sana tiene unos 70 milivoltios y una célula muerta menos de 25 mV.

Hoy sabemos que el campo magnético negativo es alcalinizante, y este estado favorece la vida porque permite que el oxígeno esté presente. También se sabe que este campo es reductor, dispersor, analgésico, enfriante. Imanes en polo negativo aplicados sobre un área inflamada calman el dolor.

El campo electromagnético positivo, en cambio, aparece en áreas acidificadas, donde hay procesos inflamatorios. Genera calor, estimula el crecimiento de los tejidos y su reparación.

El cuerpo humano desarrolla todos estos procesos y produce cambios en los campos magnéticos celulares por sí mismo, casi siempre. Pero a veces ante un traumatismo o intoxicación o condiciones que agreden a ese organismo, este no responde adecuadamente. Entonces es cuando se puede intervenir con los campos magnéticos envasados en imanes.

La aplicación de campos magnéticos en sus diferentes modalidades aumenta el flujo sanguíneo y optimiza la oxigenación de los tejidos celulares.  Su acción sobre la actividad eléctrica de la célula contribuye a polarizarla –esto significa ni más ni menos que ordenar sus moléculas– y conducirla a un estado de salud.

Para qué trastornos se utiliza

Los efectos de los campos magnéticos que pueden verificarse en el tratamiento son múltiples. Reducen las inflamaciones y los edemas, ya que normaliza el PH celular, eliminando los estados ácidos; calman o reducen los dolores, agudos y crónicos. Aceleran la regeneración del tejido óseo, equilibran la tensión arterial, y el colesterol o glucemia en la sangre.  Favorecen la recuperación de enfermedades, tienen influencia sobre la glándula pineal y la secreción de melatonina, útil en casos de insomnio. Equilibran el potencial eléctrico por sobrecarga de las funciones mentales, tales como obsesiones, compulsiones, estrés o depresión. Reducen los depósitos grasos, pues controlan su acidez. Limpian arterias y mejoran la distribución de los minerales en el organismo, disminuyendo los depósitos de calcio y colesterol.

Se teoriza que la profusa construcción de estructuras en la superficie de la tierra, características de la civilización actual, están disminuyendo en valor de inducción magnética de la Tierra, causando enfermedades. De ahí que este siglo XXI nos encuentre investigando los alcances del magnetismo aplicado terapéuticamente. En lo diagnóstico, uno de los avances mayores fue el de la resonancia magnética. Pero para mejorar la salud aún hay por hacer.

Los aparatos de electromagnetoterapia se alimentan de corriente eléctrica, a partir de la cual emiten ondas magnéticas. Los imanes de aleación metálica tienen campo magnético propio y su acción se ejerce sobre el transporte de las sales orgánicas (bioelectricidad).

Se trabaja en sesiones, con el paciente en una camilla –no hace falta quitar la ropa-  en las que se aplican imanes por unos minutos y se le indican al paciente rutinas domiciliarias que incluyen la autoaplicación de imanes.

El biomagnetismo integral, uniendo conocimientos de las ciencias físicas y las medicinas orientales, ofrece tratamiento para numerosas enfermedades, entendiendo a cada paciente como un ser único, cuerpo, mente y espíritu unidos.

* Graciela Pérez Martínez es experta en biomagnetismo y terapia con imanes. www.azulcamet.com.ar.

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