La guerra secreta de Yemen – una guerra por la restauración territorial

Si Yemen ha sido la guerra olvidada de nuestra generación – la historia no contada de una guerra violenta de ocupación teocrática, Yemen también ha sufrido mucho prejuicio mediático y fanatismo político.
En nuestros días y era, los conflictos militares se combaten tanto en tierra como a través de las ondas – en esta comunidad global todos vivimos, la percepción es absolutamente todo.
La percepción o más bien, la manipulación de la realidad, ha permitido a las potencias occidentales que jueguen al imperialismo durante una década, mientras se visten con las ropas santas de la democracia. La percepción de que hoy se puede convertir a criminales de guerra en héroes, y a luchadores por la libertad en peligrosos disidentes.
Recuerden estas palabras: Disidente, luchador rebelde… es a menudo a través de tales lentes semánticas que los hutíes han sido retratados.
Los parias entre todos los parias, los hutíes han sido llamados por muchos nombres, y acusados de muchas acciones – nunca se les ha ofrecido la cortesía de la verdad. Raramente alguien tiene verdaderamente la molestia para mirar a esta facción tribal para entender de donde surgen los líderes del movimiento, y no por sí mismos, sino por el pueblo que ellos han venido a representar en su lucha.
Pero vamos primero atrás, ¡hacia las mentiras mediáticas que se han dicho sobre Yemen!
¿Qué se ha dicho sobre la guerra de Yemen? ¿Qué es aquello que creéis como verdad en este desaguisado que es el sur de Arabia? Si como millones, y potenciales miles de millones alrededor del mundo habéis confiado en los medios masivos para dan una mentira, podéis estar bastante sorprendidos… os han mentido.
No quisiera repetir que, habéis sido manipulados según la narrativa política de Arabia Saudí, para que, vuestros gobiernos (los gobiernos occidentales) puedan racionalizar su apoyo del imperialismo, mientras que todavía proclaman que la democracia está viva y perfecta.
 
Con total imparcialidad, la manipulación no es tan sofisticada.
Por ahora, se ha vendido la guerra de Yemen como una restauración democrática – un intento desinteresado por el régimen saudí para salvar Yemen de la tiranía de los Hutíes, y del radicalismo de al-Qaeda.
También se nos ha dicho, aunque menos a menudo, que la guerra de Yemen ha sido una guerra de auto-defensa. Recuerdo como en un debate reciente sobre Yemen, el analista de seguridad nacional y política exterior de EEUU, Lawrence J. Korb, ¡afirmó que Arabia Saudí tiene todo el derecho a defender su soberanía nacional y seguridad!
Mientras personalmente me atengo por la creencia de que toda nación soberana tiene un inherente e inalienable derecho a la auto defensa… si, esto incluye a los palestinos, no estoy bastante clara sobre cómo se aplica este principio a Arabia Saudí.
¿En qué punto Arabia Saudí temió por su soberanía? A menos que por supuesto asumamos que Yemen de algún modo se interpone ante una extensión del reino. En ESTE caso, puedo ver justamente como la amenaza de los hutíes habría sido para Riad. ¡A ninguna buena teocracia le gustan los combatientes libres! Para un país que no permite que las mujeres tengan carnet de conducir puedo ver cómo los hutíes habrían presentado un difícil desafío.
¿Pueden imaginarlos, exigiendo democracia, la transparencia política y rendición de cuentas política? No se dan cuenta de que en la tierra de al-saud ni siquiera se permite que sople el viento… ¡todo debe estar bajo el poder de la monarquía de los al-saud – los beduinos de Nejd, los tiranos de arabia!
Pero por supuesto, Yemen no pertenece a Arabia Saudí, y mientras Riad ha intentado cambiar esta realidad, Yemen todavía está en pie como un estado nación independiente en el sur de arabia… Necesito remarcar que Yemen es la ÚLTIMA nación independiente en arabia y que esta independencia es contra lo que está trabajando el reino para aplastarla y dejarla en escombros.
Los hutíes nunca representaron una amenaza para Arabia Saudí, al menos no en sentido en que los grupos mediáticos importantes lo enmarcan. Mientras tanto, yo admito que los Hutíes representan una amenaza ideológica para Arabia Saudí en que esta facción tribal de las tierras altas de Yemen ahora se convirtió en un movimiento político que ofrece una libertad que amenaza con ocultar el sol para los teócratas de arabia saudí; los hutiés nunca planearon invadir el reino… Ok, ¡esto no es exactamente cierto!
Los hutíes nunca planearon infringir daño sobre la verdadera integridad territorial del reino. A propósito, me refiero a la tierra de arabia saudí – no aquellas provincias arrebatadas a Yemen en la década de 1930… ¡es historia de nuevo! Os preguntaré una vez más para cumplir con mi propensión a mirar atrás para entender mejor el presente.
La frontera entre Yemen y Arabia Saudí ha sido sujeto de muchos contenciosos en las pasadas nueve décadas. Y mientras las nueve décadas puede que parezcan como un largo tiempo para mantener un rencor territorial, pregúntense cuanto tiempo lucharían por lo que es suyo por derecho. No vamos a pedir de Yemen que abandone sus reivindicaciones territoriales, solo porque haría nuestras vidas más sencillas. Vamos a apreciar en cambio la realidad de su situación.
Yemen y Arabia Saudí alcanzaron una tentativa de acuerdo fronterizo allá en el 2000, el acuerdo Jeddah en el cual, el entonces presidente Alí Abdullah Saleh esencialmente desistió sobre tres provincias yemeníes. Con un trazo de bolígrafo, el presidente Saleh terminó con 65 años de tensiones tribales, luchas esporádicas, y muchos malestares.
Sorpresa, sorpresa, en cuanto al presidente Saleh, algunos han expuesto que recibió un pago de 20 millones de dólares para poner su nombre sobre la línea de puntos. Los grupos de la oposición dijeron a la prensa allá en 2011 que creían que Saleh había recibido un pago de 18.000 millones a cambio de su cooperación en la resolución de la disputa entre Yemen y Arabia Saudí.
Pero ya que no hay documentos filtrados a este respecto, dejaré estas alegaciones para escuchar y decir.
La disputa fronteriza de tanto tiempo entre Yemen y Arabia Saudí puede rastrearse hasta el controvertido acuerdo de La Meca en 1926. El acuerdo determinó que el emirato Idrisi del suroeste que es hogar de tres provincias: Asir, Kizan y Najrán, ahora pertenecerían al recién establecido reino de Arabia Saudí.
No es necesario decir que las tribus del norte de Yemen no estaban exactamente emocionadas con esta estructura ya que significó la partición de su tierra, sus territorios y sus gentes. Moviéndose tiempo adelante, las disputas entre Yemen y Arabia Saudí se convirtieron en tema de acalorados debates políticos y tribales – una herida abierta en las tierras altas, una traición, los habitantes de las tierras altas de Yemen nunca perdonaron y nunca lo olvidaron.
Pero los políticos son criaturas inconstantes… en 1934, en el tratado de Taif se reafirmó expresamente que Azir, Jizan y Najrán, son provincias saudíes. Bajo los términos del acuerdo, Yemen y Arabia Saudí se convirtieron en “finales y permanentes”.
Esto por supuesto se hizo sin contar con la determinación de los hutíes, y la tenacidad de las tribus del norte de Yemen.
No mucho después de la firma del tratado, la legalidad del acuerdo fue desafiada y todos los gobiernos yemeníes desde 1932 publicamente rechazaron sus términos, arguyendo que fueron impuestos por la fuerza de Arabia Saudí. Yemen entonces demandó que se trazara un nuevo acuerdo fronterizo.
En este asunto, Yemen tenía un fuerte aliado en el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser que declaró:
“Cualquier potencia puede atacar al pueblo yemení… la revolución yemení es nuestra revolución, y la revolución de todos los árabes… nosotros podríamos aislar simplemente a los saudíes de Yemen completamente mediante la toma de Jizan y Najran. La provincia de Jizan pertenece a Yemen y fue usurpada por los saudíes en una invasión en 1930.
Los yemeníes tienen el derecho a demandar [el retorno] de Jizan y Najran. Lucharemos en esta guerra. Los egipcios al lado de los yemeníes… Y por tanto ninguna potencia podrá atacar a la revolución del pueblo yemení”.
El anterior presidente, Saleh, sin embargo aplastó los sueños de Yemen para ver sus ricas tierras restauradas cuando el acordó en el 2000, que abandonaría todas las reivindicaciones de soberanía sobre las provincias de Asir, Jizan y Najran.
Si habéis estado siguiendo el desarrollo en Yemen, recordarán que Asir, una organización de derechos, anunció allá en 2012 que había empezado una campaña nacional para el retorno de lo que denominaron “territorios robados a Yemen” por los ocupantes saudíes.
Esta ONG inmediatamente fue rechazada como un agente pro-iraní, un peón chií en el gran tablero sectario de arabia. Es curioso como los grupos e individuos pueden ser rechazados mediante la acusación de estar enlazados con Teherán. En cuanto a sí tal organización conlleva criminalidad… Tanto si Asir tiene o no amistad con Irán, esto no quita la legitimidad de sus reivindicaciones contra Riad. Pero más sobre esto último…
En junio de 2012, Abdul Rahman al-ashwal, el portavoz del grupo me dijo en una entrevista que sus objetivos principales son “crear una conciencia interna yemení y establecer y profundizar en la importancia de la conciencia popular nacional de sus derechos y territorios bajo la ocupación saudí. Las preparaciones están en marcha para establecer un movimiento popular y de protesta civil contra los acuerdos fronterizos de Taif y Jeddah”.
El declaró la importancia de “unificar el frente yemení interno a través del rechazo al control saudí sobre el proceso de toma de decisiones yemení y señalar a las figuras públicas que llenan sus manos con dinero saudí así como tomar acciones legales contra estos por su participación y asistencia en la abdicación del derecho histórico de Yemen a sus territorios, ocupados por nuestro vecino usurpador, así como nuestras riquezas, tierra y recursos naturales”.
Asir ha basado sus reivindicaciones en un comentario que hizo el presidente Ibrahim al-Hamdi en 1977 durante una visita estatal a Taif en Arabia Saudí. Le dijo al rey entonces: “Yo estoy todavía en territorio yemení. Si deseas discutir el tema, podemos empezar con este punto”.
El principal argumento de Asir es que los derechos territoriales no tienen un estado de limitación. Legalmente hablando el grupo está a derecho –políticamente hablando Asir está sobre territorio muy inestable. ¿Por qué podéis preguntar? ¡Porque NADIE se levanta contra Arabia Saudí, y porque económicamente viven contando esa historia!
Si mis palabras pueden parecer duras, no obstante son ciertas. Arabia Saudí ha abrazado la moralidad y política de altas esferas a cuenta de sus miles de millones de petrodólares y su control sobre enormes recursos naturales.
El reino pesa con fuerza en los capitales occidentales… ¡ciertamente fuerte!
Pero los Hutíes no se preocupan de la política y la diplomacia… al menos no cuando la integridad territorial de Yemen está en juego, y ciertamente no cuando el futuro de Yemen está en la balanza.
¿Lo dejamos ir ya? ¿Discutís por algo que ocurrió hace 90 años?
 Ok, veamos cómo os sentiríais una vez que os cuente que estas tres provincias propulsarían a Yemen a lo alto de los países petróleos. Cuando digo alto, quiero decir más alto que el mismo reino de Arabia Saudí.
¿Tengo vuestra atención total ahora?
Las tierras robadas de Yemen deberían ser restauradas, Yemen no será más la nación más empobrecida en el sur de Arabia. Yemen se sentaría donde siempre se quiso sentar – en la cabecera de la mesa de arabia. Pero el dinero y el acceso a los recursos naturales son las únicas cartas que Yemen tendría entonces a su disposición.
Permitidme presentaros a un Yemen muy diferente, un Yemen que todavía podría ser si solamente Riad se retirase tras sus fronteras reales.
Yemen todavía es la nación más poblada en Arabia con una población estimada de 26 millones. Yemen también está en lo más alto de la ruta mundial de petróleo. Una herramienta geopolítica poderosa que jugada con justicia podría mostrar a Yemen como una superpotencia regional. ¡Ahora calculad su poder militar y habrás construido una mole económica y política!
¿Ahora entendéis por qué Yemen representa tal amenaza? ¿Veis por qué Riad se ha esforzado tanto en destruir y desacreditar a los Hutíes?
Si Arabia Saudí puede gobernar sin desafíos y disturbios sobre las monarquías de Arabia, sabiendo que su tamaño en solitario disuadiría a cualquier vecino revoltoso de levantarse contra al-saud, Yemen es un asunto en su totalidad.
Los recursos naturales del país sobrepasan por mucho los del reino – lo debería ser desde hace mucho, y su poder militar podría enfrentarse tranquilamente con cualquier amenaza externa.
Yo diría que 2015 estableció justamente cuan militarmente resistentes pueden ser los Yemeníes para enfrentarse a una grave presión.
Según estudios recientes, las reservas de petróleo de Yemen sumarían el 30% de las reservas mundiales, sobrepasando a la misma Arabia Saudí. Y aunque por ahora Yemen ha sido incapaz de explotar sus recursos de petróleo y gas, dada media oportunidad, Yemen podría surgir como un gigante en la región; un pensamiento que no emociona exactamente a la casa de al-Saud.

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