“El rocío” Omraam Mikhaël Aïvanhov.

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El rocío es una condensación de vapor de agua que, bajo el efecto de la radiación de la tierra, se deposita antes del alba en finas gotitas. De la tierra al cielo y del cielo a la tierra, el agua hace un inmenso circuito. Evaporándose en la atmósfera se purifica, porque las diferentes capas que atraviesa, son otros tantos tamices que la liberan de sus impurezas. Ahora bien, se dice en los tratados de alquimia que cuando al fin ella está preparada, una noche, el espíritu universal viene a visitarla y la fertiliza impregnándola de sus quintaesencia. También, cuando ella vuelve a caer como rocío sobre la hierba, sobre las flores y toda la vegetación, es muy feliz porque sabe que aporta la vida.
Cuando pensamos en el rocío, tenemos la costumbre de detenernos en el final de su recorrido: el momento en que el agua desciende para depositarse sobre la tierra. Pero no hay que olvidar que para llegar a ser rocío, el agua primero se elevó bajo la forma de vapor en la atmósfera. Y es porque primero subió muy alto que, cuando se condensa de nuevo para volver a caer sobre la tierra, es portadora de tantos elementos vivificantes.”

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