Rusia abrirá su bolsa petrolera en rublos

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Antecedentes: los intentos aislados, desordenados y descoordinados por cesar la dependencia global al control hegemónico comercial del crudo en las plazas de Nueva York y Londres, así como su unilateral cotización concomitante en dólares, han sido sofocados hasta ahora en forma exitosa por EEUU y su apéndice británico.
Por ahora quedó en el olvido –quizá como parte del arreglo exitoso entre EEUU e Irán– el proyectado lanzamiento de una bolsa iraní en la isla de Kish en el golfo Pérsico (http://goo.gl/8BhHmV) que se quedó en una inexplicable primera fase inoperante (http://goo.gl/jk6wVN).
La rebelión en la granja de las entidades medio orientales que osaron intentar desprenderse de la dependencia energética del control de EEUU ha sido sofocada con fuego y sangre, lo cual llevó al ahorcamiento del mandatario iraquí Saddam Hussein, quien tuvo la osadía de desear la cotización del petróleo en euros en lugar de dólares, y la sodomización (literal) del mandatario libio Muamar Khadafi, quien se atrevió a proyectar el lanzamiento del dinar-oro, sin contar el estruendoso fracaso del fallido lanzamiento del gulfo, la divisa común de las petromonarquías árabes (http://goo.gl/UZ6XUc).
Con un alto riesgo a su seguridad, Irán y Venezuela, miembros de la agónica OPEP, reclaman desde hace buen tiempo –en forma temeraria al confrontar el supremacismo energético anglosajón– cotizar la comercialización del petróleo en otras divisas ajenas al control del dólar estadounidense.
Hechos: desde hace 10 años ya había advertido que Rusia cocinaba la idea de lanzar su bolsa petrolera que ahora cobra un inusitado vigor mediante el San Petersburg International Mercantile Exchange (Spimex).
La novedad radica en que su sede será nada menos que San Petersburgo, la mirífica ciudad más occidental de Rusia y sitio natal del grupo que gobierna hoy el Kremlin (Putin, Medvedev, Patrushev, Sechin, etcétera).
En forma interesante, el mandamás de Spimex es nada menos que Igor Sechin (http://goo.gl/NwFVIh), quien ha sentenciado la muerte de la OPEP, víctima sobre todo de la viciosa confrontación entre Irán y Arabia Saudita (http://goo.gl/VlT7EZ).
En su ya célebre entrevista a la agencia británica Reuters, Sechin, muy cercano al zar Vlady Putin, arguye el fin de la influencia de la OPEP en el mercado petrolero y exhorta que Rusia debe abandonar la esperanza que los precios puedan ser fijados por fuerzas diferentes al requilibrio del mercado, cuando “ahora los factores cruciales que influyen el mercado son las finanzas, la tecnología y la regulación.
Podemos ver esto con el ejemplo del petróleo de esquisto (shale oil) que se volvió una poderosa herramienta de influencia en el mercado global (http://goo.gl/7SLozE)”.
Hoy, mediante la bolsa petrolera Spimex, Rusia pretende competir con el duopolio anglosajón del Nymex y el IPE, con sedes en Nueva York y Londres respectivamente: ambas sedes propiedades catastrales del binomio energético-bancario de las trasnacionales estadOunidenses y británicas.
Eduard Gismatullin, de Bloomberg, comenta que Putin implementa su sueño de hace una década con la cotización del propio petróleo de Rusia que tiene la esperanza de acabar con la dependencia de la evaluación de las agencias occidentales cuando le será otorgado a los mercaderes foráneos acceso directo a Spimex.
El objetivo consiste cesar la cotización del oro negro en dólares estadOunidenses, que se realzará en rublos, además de “incrementar los ingresos del crudo en la variedad de los Urales al desconectar el mecanismo de fijación de precios mediante el “punto de referencia (benchmark)” del petróleo de la variedad Brent del mar del Norte, el más usado del mundo.
Por cierto, el petróleo del mar del Norte se encuentra en franco declive frente a la pletórica variedad de los Urales.
Gismatullin rememora los esfuerzos previos de China –que con Rusia intenta cambiar la cotización global del crudo– quien compite con EEUU como el mayor importador de petróleo y quien ha dilapidado dos décadas intentando introducir sus propios contratos futuros de petróleo, esperados para este año.
La cotización de los contratos de futuros de petróleo de China en la plaza de Shanghái sería en su ascendente divisa, el renminbi/yuan que se internacionaliza en forma gradual.
Rusia –que conste, una superpotencia nuclear– se queja del exagerado descuento que le asestan los mercados anglosajones a la variedad del crudo ruso de los Urales frente a los mejores precios que descuelga la variedad del mar del Norte evaluada por la agencia Platts, con sede en Londres y filial de Mc-Graw Hill Financial, dueña de la sesgada calificadora Standard and Poor’s: ¡Todo queda en famiglia!
Los tentáculos de Platts/Mc-Graw Hill Financial/Standard and Poor’s son perturbadores: desde el griego-británico-estadOunidense John Negroponte, zar del espionaje de EEUU, hasta el itamita Pedro Aspe, arquitecto de la entrega del petróleo mexicano. Mejor aquí me detengo.
Gismatullin aduce que la bolsa Spimex mejoraría la cotización del crudo ruso y ayudaría a las empresas domésticas a generar ingresos adicionales en su comercialización.
Conclusión: no faltan analistas interesados, muy dependientes de los mercados anglosajones competidores en Nymex y el IPE (Londres), como Eugene Lindell, de JBC Energy Gmbh (con sede en Viena), quienes expresan su temor sobre el alto grado de involucramiento del gobierno ruso en el sector petrolero, lo cual pondría en tela de juicio los alcances de Spimex para un mejor marco de referencia comercial de parte de algunos mercaderes bursátiles.
Hace 10 años, el Nymex ya había intentado colocar los contratos a futuros del crudo ruso, lo cual resultó infructuoso debido a su impopularidad entre los mercaderes bursátiles adiestrados operativa e ideológicamente en la plaza de Nueva York.
Con la poderosa cobertura militar y de su élite gubernamental, hoy el Kremlin intenta ponderar su suerte mercantil de su crudo (la variedad de los Urales) en la plaza de San Petersburgo para abrir una temeraria bolsa petrolera, que al parecer cuenta con la subrepticia bendición china de la plaza de Shanghái, y así competir con el mercado discrecional de Nueva York y Londres que cotizan el petróleo ajeno a su antojo geopolítico y geofinanciero, más que libremente comercial.
Su efecto, en caso de ser positivo, tendría profundas repercusiones también en las cotizaciones tanto del dólar estadounidense –que cesaría su legendaria cuan perniciosa hegemonía sobre el control mercantil/financiero del mercado petrolero global a los dos lados del Atlántico norte desde Nueva York hasta la City (Londres)– como del rublo, la alicaída divisa rusa tan vapuleada desde el reciente desplome artificial y anómalo del oro negro, que detendría su caída libre para empezar a gozar de mayor aceptación en los mercados.
La suerte del rublo está impregnada en el crudo ruso que también está correlativa y proporcionalmente vinculado a la fortaleza de la divisa rusa: ambos se retroalimentan en forma positiva y bidireccional frente a la asfixiante hegemonía del superdólar estadounidense.

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