“Cuando Los Dienes Hablan” Michele Caffin.

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En el transcurso de mis investigaciones personales, cuyo eje ha sido el estudio de las diferentes religiones y la simbología, descubrí el Tao, una de cuyas aplicaciones en el plano médico es la acupuntura. Ésta se me apareció como un tipo de medicina completa, práctica, basada en un sistema metafísico donde el acupuntor empieza por buscar el origen de la dolencia, antes de curar sus síntomas. La acupuntura enseña  que ciertas partes del cuerpo, tales como la lengua, los pies, las manos, la cara, los ojos o las orejas, son una cartografía del cuerpo y que, apretando un dedo del pie, por ejemplo, se puede curar la lumbalgi o que apretando un punto del tobillo se suprimen ciertos miedos y pone fin a las pesadillas.
Pero más allá de estos aspectos prácticos, la acupuntura se hace eco de todo el simbolismo que puede contener el ser humano y el lugar que éste ocupa en el universo. Estos nuevos conocimientos y su estudio me llevaron a reconsiderar los dientes bajo un nuevo prisma. Y es que cada uno de ellos está directamente relacionado con un meridiano de acupuntura. Siendo así ¿por qué no considerarlos como zonas reflejas, al mismo nivel que los ojos, los pies o las manos?
A partir de este interrogante, busqué eventuales trabajos anteriores sobre la relación entre los dientes y el cuerpo. Fue al cabo de dos años cuando descubrí la tesis del doctor Orsatelli, en la cual establecía las relaciones entre los dientes y el cuerpo (o somatotopías dentales). Esta tesis de tercer ciclo, presentada en 1976, fue el resultado de quince años de investigación y fue sacada a la luz para la comunidad científica por el doctor Albert Roth.
Una puerta abrió otra… encontré y reseguí la formación de los doctores B. Hecler y M. Moreau, que investigaron sobre el significado esotérico de los dientes estableciendo su correspondencia con los cuerpos energéticos.
Estando en posesión de todas estas informaciones decidí verificar si era cierto, por ejemplo, que los molares inferiores están en relación con las vértebras lumbares, los incisivos centrales con los riñones y la vejiga, los premolares inferiores con los hombros… En un elevado número de casos confirmé la exactitud de dichas relaciones o somatotopías.
A partir de estos datos, deduje que:
  • Si los dientes están asociados a un órgano físico, deber tener también una correspondencia con los puntos energéticos, así como los meridianos de acupuntura (por ejemplo: los molares inferiores, asociado al punto energético de los pulmones, deben ser tenidos en cuenta a la hora de valorar alergias cutáneas, asma…).
  • Si cada punto energético corresponde a un sentimiento, esto es, un factor psíquico, deberíamos poder hacer un mapa psicoemocional del individuo a partir de sus dientes.
 Partiendo del principio de que si una correspondencia existe en diferentes planos (físico, energético, psicoemocional), debe poder encontrarse una relación en el interior de planos aún más sutiles. Para obtener dicho resultado faltaba encontrar la clave, el símbolo que permitiera abrir esa última puerta.
El símbolo puede ser considerado como un siglo, aquí el siglo es el diente y habitualmente lo observamos a través de su morfología, su posición, su patología.
Para transferir lo que es visible a ojo de buen cubero a planos abstractos, es necesario comprender el proceso que está en el origen de la manifestación física del diente, su forma, su posición en el arco, su historial. El diente está completamente exteriorizado, hasta darnos en las misma narices.
¿Cómo es que esta especie de hueso está ubicada fuera del cuerpo?
Todos los huesos se emplazan en lo más profundo del cuerpo, debajo de la carne y el diente es como una articulación inmóvil, cierto, pero con un sistema de ligamentos anclado a un hueso alveolar que aparece y desaparece con el diente propiamente dicho.
Simbólicamente, todo lo que está dentro del cuerpo se relaciona con el subconsciente, pero en este caso, el subconsciente está exteriorizado, visible para la conciencia.
Ontológicamente, en los peces, el ectodero -la piel externa- se envaina, se mete en el interior para tapizar la boca y las excrecencias que aún existen en algunos peces, como el tiburón, para enseñar los dientes.
El mar es, desde el punto de vista simbólico, el útero del universo, y penetra en el interior de la boca simbolizada por la saliva. Cuando sufrimos un episodio estresante o traumático, segregamos más saliva y tomamos conciencia del deseo de comer algo delicioso cuando pasamos por delante de una pastelería. Ese deseo se traduce por el aumento de salivación en pocos segundos: se nos hace la boca agua.
El proceso de salivación es consecutivo a un estrés interior, inconsciente, que se vuelve consciente.
Para confeccionar esta cartografía partí de los elementos fundamentales. Los incisivos centrales que corresponden al padre y la madre, y los primeros molares que corresponden al término medio.
Estos dientes aparecen en la boca en la misma época, a la edad de 7 años, período en que el niño se posiciona en relación a sus padres. Por analogía, asocié al planeta júpiter, que simboliza a los molares; el Sol y la Luna, que simbolizan al padre y la madre, con los incisivos, así como al planeta Urano.
A partir del momento en que supe adoptar una actitud de investigación según el modelo de pensamiento sintético y analógico, pude expresar las cosas de la manera más sencilla posible. Y la mejor forma fue el ejemplo del símbolo que encontramos en la astrología, la numerología, en los grafismos, los dibujos, los mandalas…
A partir del símbolo no se puede ir más lejos, dado que es la forma más simple y evocadora de comunicarse. Ello me permitió elaborar una tabla completa de correspondencias psicoemocionales dentales.
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