“Recordando Lo Que Es” Emilio Carrillo (45, 46).

EL CIELO EN LA TIERRA

Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo http://www.sinmente.com/

45- Consciencia para desconectar del sistema y de la élite que lo promueve, maneja y sustenta.
Continuando con el qué hacer en relación al sistema socioeconómico imperante y la élite que lo maneja, a partir del amor hacia todos y cada uno de sus integrantes, lo único que se necesita es Consciencia para desconectar de todo ello. ¿Cómo?:
+Lo primero, al hilo de lo que se viene compartiendo, percatarse del calado e implicaciones de la mutación que el sistema socioeconómico ha experimentado y de la verdadera naturaleza y envergadura del entramado de dominio y manipulación que lo promueve y sustenta. Sin ello, continuará vigente una visión obsoleta y falaz de lo que está aconteciendo. Lo que impedirá, a su vez, iniciativas y actuaciones que respondan a lo que realmente está ocurriendo.
+Igualmente, comprender que la dinámica y el devenir del sistema en su fase actual –dada su voracidad especulativa y cortoplacista, su fundamentación en el todo vale, su irrefrenable lógica expansiva y la puesta a su servicio de la crisis sistémica- es comparable a un huracán de magnitud creciente que recorre y azota el planeta de una punta a otra, cada vez con mayor virulencia y abrasión. Ante esto, el qué hacer no puede dirigirse a intentar detener o moderar el huracán ni a escapar de él, cosas del todo imposibles, sino, enunciado metafóricamente, a situarse precisamente en el centro del huracán, donde no hay viento, la temperatura es cálida y los cielos están despejados. Esto coloca inevitablemente a cada persona frente al espejo de su propia vida, pues sólo mediante una evolución en consciencia y el recuerdo de lo que, más allá de las mentiras y engaños del sistema, realmente somos y es, se podrá poner en práctica la forma de vida y las experiencias vitales que posibilitan posicionarse en ese centro.
+Unido a esto último, darse cuenta de que no sólo es cuestión de qué hacer, sino, muy especialmente, de qué hay que dejar de hacer. No en balde, para situarte en el centro del citado huracán hay que romper con los comportamientos, hábitos, percepciones e inercias que han metido en tu vida y en tu cabeza: deja de confundir valor y precio, dándote cuenta de la diferencia entre vivir y sobrevivir y de las cosas que verdaderamente te aportan amor, armonía y serenidad; cesa de ser un esclavo integral que se auto-explota voluntariamente a sí mismo; ten presente que el trabajo –actividad laboral ajena a tus dones y talentos innatos- es una obligación, no un derecho y que no has nacido para venderte como fuerza de trabajo; no pidas nuevos préstamos y libérate, en la medida de lo posible, de los créditos que ya tengas para salir así de la esclavitud de la raza de deudores; desarrolla una vida sencilla y aléjate del consumismo y de las necesidades artificiales que el sistema fomenta, midiendo bien tus auténticas necesidades y cubriéndolas con austeridad; desengánchate de la desinformación y la cascada continúa de mensajes de desconcierto y conflicto generada por los medios de comunicación (televisión, radio, periódicos….), no los veas ni escuches ni leas (al levantarte cada mañana, mientras comes, antes de acostarte…) y dedica tu consciencia a otros menesteres; y vive ajeno a la política (no votes; desengánchate de los partidos, de sus dirigentes y de sus propuestas y programas, siempre incumplidos; no caigas en la red de sus debates y antagonismos, que nada tienen que ver contigo…), pues es sólo un mundo de apariencias, mentiras, subterfugios, corrupción y vanidades tejido por la élite y en la que una sub-élite, los políticos, que no están a tu servicio, sino al de esa élite, te mantienen enredado y entretenido en un absurdo juego que llaman democracia cuando de tal no tiene nada, siendo auténticamente un instrumento más de los que utiliza el entramado de dominio y manipulación para mantener alienado y ofuscado.
+Se trata, por tanto, de que desconectes del sistema y los engaños de la élite en todo lo que te sea posible y tomes el mando consciente de tu vida para que sea auténticamente tuya y responda a lo que realmente eres y sientes. “Nacer de nuevo” lo denominó Cristo Jesús: morir en vida para todo lo que el sistema y la élite representan y resucitar en vida para crear desde tu corazón una nueva realidad. ¿Cómo? Llenando de consciencia tu día a día: conócete a ti mismo, dando gracias al yo físico, mental y emocional que utilizas para experienciar la vivencia humana, pero recordando, a la vez, que eres mucho más que eso; pon la mente a tu servicio y libérala de los sistemas de creencias y autolimitaciones que te atenazan; supera todas las dualidades y vive fructíferamente lo interior y lo exterior, lo espiritual y lo mundano; descubre, practica y comparte tus dones y talentos, recuperando, a la par, el genuino significado de la educación; escucha a tu cuerpo y despliega la sexualidad con plenitud; percibe el sentido profundo de todo lo que experiencias, incluida la enfermedad; ten presente que la muerte no existe y deja a un lado todos los miedos e inquietudes que te impiden vivir la vida; y, desde luego, mantente en el aquí-ahora para que sea un espacio sagrado de libertad en el que se manifieste y desenvuelva lo que realmente eres y para que tus acciones y reacciones sean efectivamente tuyas y no meras respuestas automáticas derivadas de los programas informáticos que han introducido en tu mente.

46- El tiempo no existe, pero tú crees en él.
El tiempo no existe, pero tú crees en él. Y esta creencia nubla tu consciencia, distorsiona tu pensar y condiciona tus actitudes y acciones… Observa y obsérvate:
+En tu vida y en la de los demás, en la Naturaleza, el Cosmos y la Creación, no existe el tiempo, sino los ciclos: naces, creces y envejeces; amanece y anochece; la marea sube y baja; la Luna Llena sigue a la Nueva y ésta a aquella; los frutos crecen y maduran; las estaciones se relevan al compás del movimiento de la Tierra sobre sí misma y en torno al Sol; el sistema planetario surca la Vía Láctea en un recorrido elíptico; la galaxia entera lo hace por el Universo… Y todos estos ciclos se entrelazan, encajan y superponen dentro de un Ritmo perfecto y único que provoca e integra el ritmo propio de cada uno de ellos. ¿Dónde está aquí el tiempo? Sólo en tu imaginación.
+En el seno y en el discurrir de todos y cada uno de los ciclos sólo existen dos cosas, la una dentro de la otra: el aquí-ahora, la instantaneidad, un momento presente continuo en el que lo eterno se desenvuelve; y la cadena de causas-efectos generada y alimentada por cada acción y acontecimiento. Gráficamente, debido al despliegue permanente del aquí-ahora de instante en instante, cada ciclo puede ser representado como un círculo –se expresa así el desarrollo del ciclo en sí- y una espiral -por su repetición sucesiva y constante-. Y el tiempo, ¿dónde se encuentra? En ninguna parte.
+Gracias a la mente, a tu capacidad intelectiva, en el aquí-ahora puedes situar tu atención en un punto cualquiera del círculo y la espiral. Esto es lo que te lleva a pensar y hablar en términos de ahora-antes-después, hoy-ayer-mañana… Pero este uso de tus facultades intelectuales nada tiene que ver con el tiempo: es tan sólo el punto del círculo y de la espiral donde sitúas voluntariamente tu consciencia y enfocas tu creatividad para proyectar, programar y organizar de manera natural, poniendo tu atención en el aquí-ahora en aquello que desde el aquí-ahora corresponde precisamente planificar.
Sin embargo, crees en el tiempo. Y, a partir de ahí, surgen los problemas porque, debido a esa creencia, tu posicionamiento mental en el círculo y la espiral ya no lo efectúas desde lo que estás viviendo y viviendo toca, sino que abandonas el momento presente y te trasladas con la imaginación a lo que denominas pasado o futuro. Para colmo, ni te das cuenta de que estás actuando tan estúpidamente. Y así, simplemente, dejas de estar en el aquí-ahora: ya no vives la realidad que estás viviendo -se hace invisible para ti diluida entre tus pensamientos llenos de ficciones temporales-, sino una ilusión generada por una mente que opera sin tu mando consciente.

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