Usar con éxito el poder de nuestra mente

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LA LEY DE LA ATRACCIÓN Y NUESTRO PODER PERSONAL
Cuando asumes el papel protagonista de creador/a de tu vida, una inteligencia y una fuerza superior se instala de manera contundente en tu ser y te ayuda a elevarte por encima de cual sea en ese momento tu nivel evolutivo, permitiéndote empezar a experimentar conscientemente lo que representa la palabra “crear” a todos los niveles.

Los humanos tenemos unas capacidades increíbles que muchas veces desaprovechamos. Es más, muchos ni son conscientes de que las tienen y además piensan, cuando ven algún tipo de información referente a ello, que es cosa de película y que no es posible que podamos desarrollar poderes psíquicos, mentales o bien paranormales. A estas alturas de nuestra evolución ya deberíamos saber todos, absolutamente todos que todo lo que podamos imaginar es posible que lo podamos crear. Basta que aprendamos a usar bien las herramientas que nos han sido dadas. Y como cualquier herramienta hay que tenerla bien cuidada y bien entrenada para que cuando llegue el momento oportuno podamos darle buena utilidad.

Todos tenemos un poder ilimitado, un poder divino creador que nos caracteriza y que nos impulsa inconscientemente a crear. Es nuestra naturaleza divina, dado que estamos hechos a imagen y semejanza de la divinidad, de Dios Creador y por ende, todos podemos acceder a ese poder divino ilimitado y crear nuestra propia versión de la vida y nuestra realidad. Y lo creamos o no, nuestra realidad siempre se corresponde con nuestras creencias y el universo, nuestro mundo nos muestra siempre un reflejo de lo que experimentamos en nuestro interior. Tal como pensamos y sentimos se forma la gran estructura vibracional con la que resonamos en el universo y de esta manera, la ley de la atracción entra en juego haciéndonos llegar aquello que se corresponde con esos pensamientos y esos sentimientos tan particulares.

Decir que eres el Dios-Creador de tu vida y que estás creando constantemente, puede parecer algo presuntuoso, sin embargo esa es la verdad y la auténtica realidad.
Lo más importante es saber diferenciar entre la mente y el pensamiento, son dos conceptos distintos y aclararlo facilitará mucho el trabajo de ambos, pudiendo despejar así las dudas al respecto y comprendiendo a niveles profundos los mecanismos de nuestro propio potencial.

Me gusta llamar al córtex frontal, a nuestra glándula pituitaria, a nuestro discernimiento, el “director de orquesta”, y los pensamientos son los músicos, con los que obviamente podré orquestar una sinfonía y melodía perfecta si consigo dirigirlos bien. Es decir, tengo que poner a trabajar a los pensamientos para mi. Tengo que conseguir pensar por mi mismo, pensarles a ellos y dirigirlos bien y no ser pensado por mis pensamientos que me arrastrarán a vivir la vida inconscientemente y sin rumbo fijo. Esto requiere de atención plena, para estar consciente de no atascarme en los pensamientos negativos e insanos que me transportan a un estado emocional también insalubre.

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He de ser capaz de dirigir bien a esos pensamientos, quedándome únicamente con aquellos que sean positivos, optimistas y sanos, con la finalidad de reforzarlos y expandirlos para que sean capaces de ocupar todo el espacio disponible para ellos y como consecuencia no habrá lugar para esos pensamientos insanos. De lo contrario puedo terminar siendo pensado, precisamente por ellos y entonces dejo de ser yo el que dirige mi vida y pasan a ser “ellos” los que me hacen vivir como un caballo desbocado.

Así pues, sabiendo que mis pensamientos son los creadores de mi vida y de mis circunstancias, voy a ponerme a trabajar firme en aprender a controlarlos. Y a esto le llamamos inteligencia psico-emocional dado que si nos quedamos pensando de manera negativa, en breve nuestras emociones también lo serán y como consecuencia, a nivel bioenergético nos bloquearemos y eso se traducirá en malestar físico, patología y enfermedad.

Si conseguimos desidentificarnos de lo que es la personalidad del ser, del alma, tendremos más de la mitad del camino recorrido. Como seres, como alma, como conciencia pura divina e infinita que somos, hemos de saber y comprender que no somos sólo nuestro cuerpo físico, ni tampoco nuestros pensamientos, ni mucho menos nuestras emociones, todo ello son atributos que tenemos que aprender a gestionar y a convivir con ellos de manera sana para nuestro crecimiento y evolución.

Nuestro cuerpo físico es el vehículo que nos ha sido dado para poder llevar a cabo la gran tarea deexperimentarnos como seres humanos, siendo un alma la que encarna dicho cuerpo, o mejor aún, siendo el alma conectada a tu mente la que fue creándose ese cuerpo físico, según la información que iba recibiendo desde el momento que fue fecundado en el vientre de mamá.

Así pues, si conseguimos desidentificarnos de todo esto y vernos como mentes cuánticas, energías en contacto e intercambio con la vida terrenal, en eterno aprendizaje, crecimiento y evolución, nos será mucho más fácil poner a trabajar para nosotros, para nuestra más elevada esencia, todos los dones, virtudes y atributos que nos han sido otorgados con la finalidad de que aprendamos a utilizarlos y a aumentar su valiosísimo poder.

Cierto es que todo es mucho más fácil después de “La Conexión®” o bien después de la “Activación del Ser®”, dado que cuando hacemos esa conexión de nuestro propio campo electromagnético con el de la tierra y sintonizamos esas líneas axiatonales de nuestra bioenergética con las líneas axiatonales de la tierra, una liberación, un despeje se lleva a cabo, de manera que es como un golpe de aire fresco que te alivia y purifica tu energía permitiéndote ver con más claridad, sentir con más intensidad y experimentar una apertura a una nueva conciencia cósmica y multidimensional. Todo ello, poco a poco te va abriendo tu ser, tu percepción a un nuevo paradigma de conciencia en este momento planetario importante de evolución y transformación en el cual nos encontramos.

¿Cómo hacemos para potenciar y aprovechar bien todo este poder que nos ha sido otorgado para crear?
Como autora que soy, para mi lo más fácil es escribir en un papel aquello que quiero conseguir o aquello que deseo crear. Aunque todo tiene un orden. Primero recibe la información de tu mente, es decir, recibe la información de lo que deseas, quieres o sientes que es para ti y esto se te confirma fácilmente según como te sientas al pensar en ello.

Si te hace sentir bien, entusiasmarte, exaltar tu corazón es que eso es indudablemente para ti, entonces empieza a poner en marcha tus pensamientos. Pensar que es fácil conseguirlo, que ya está en camino, que lo mereces y sentir que es para ti. De hecho ya lo habrás sentido. A continuación coge un papel y escribe tu objetivo. Esa es tu creación y como si se tratara de una orden al universo, da la orden con todo tu ser para que tu deseo se materialice para ti. Tienes que escribirlo desde el corazón, pero con todo tu ser, con todo tu poderío, con toda tu contundencia, determinación y con total autoridad. Sacando tu fuerza desde el “hara”, desde el ombligo, desde donde lo sacan los grandes cantantes, extrayendo todo su potencial. Y esto es muy importante, porque según la intensidad que pongas en ello, con esa misma intensidad el universo te lo hace llegar. La fuerza interior de cada uno es lo que hace que tus pedidos lleguen más o menos rápida y fácilmente. Si dudas, el universo dudará. Si no lo crees, tampoco el universo lo creerá.

El universo está a tu servicio para hacerte llegar todo aquello que deseas y necesitas para llevar a cabo tu misión y tu propósito más elevado. Obviamente si lo intentas hacer desde el ego, no te funcionará, o seguramente no se manifestará ni se materializará de manera perfecta porque estarás forzando la situación, sin embargo si pones todo el amor en ello y sabes a ciencia cierta que tu pedido es bueno para ti, para tu alma, para tu ser y para el bien de la humanidad, te aseguro que en muy poco tiempo verás tus deseos concedidos. Si nunca lo has puesto a prueba, hazlo ahora. Empieza por cosas pequeñas, de manera que cada vez que consigas una, te llenarás de satisfacción y empezarás a darte cuenta del mecanismo que pusiste en marcha en tu interior y poco a poco te irás afianzando, llenándote de seguridad en ti que crecerá y aumentará de manera que cada vez te sientas más seguro y más convencido de que realmente tú eres el creador/a de tu vida. Porque así es.

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