Extraterrestres en la antigüedad: China

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Disco de Baian Kara Ula, seres que se perdieron en la Tierra, leyendas sobre hombres espaciales, la existencia de una raza de reyes divinos o un batallón de soldados celestiales son algunos de los elementos que apuntan a la presencia de Ovnis en tierras de la antigua China.

“Los extraterrestres visitaron nuestro país durante la Pre-Historia y fueron descubiertas imágenes de esos extraterrestres sobre el continente chino”. Esta declaración es del arqueólogo Wang Renxiang, de la Academia China de Ciencias Sociales, un científico que trabaja para el gobierno de la República Popular de China. Varias de esas señales son cascos pintados en personajes de pinturas en cavernas del interior de Mongolia. En la provincia de Zheziang, por ejemplo, fue descubierta una pieza de cerámica de un hombre pre-histórico, datada aproximadamente del 4.000 a.C., con un casco en su cabeza. Máscaras del 2.500 a.C. representan extrañas figuras de anteojos, una figura así ,tal vez, no fuese novedad en el África negra. El descubrimiento más impresionante fue realizado por la expedición Tchi Pu Tei en sepulcros localizados cerca de la frontera entre el Tíbet y China, en el año 1938. Los sepulcros estaban enterrados en serie, siendo que los esqueletos poseían un cuerpo pequeño y una cabeza relativamente grande. En la pared fueron pintados individuos de cráneo grande, dibujos del Sol, de la Luna y de las estrellas.

Leyendas chinas sobre hombres del espacio no faltan. El ufólogo Shi Bo, autor de “Ovnis en la China”, cita el siguiente párrafo del Feng-Shen-Yen-i, un libro milenario: “Nocha, montado en su rueda de fuego y de viento, venció a Chag-Kuoi-Fung después de haber invocado en su auxilio legiones de dragones de plata voladores”. El historiador W. Raymond Drake  reveló algunos documentos chinos que guardan relación con tradiciones conocidas hace mucho tiempo en el Occidente. A su entender: “China fue gobernada durante 18 mil años por una raza de reyes divinos”, según el manuscrito ‘Tchi’.El clásico ‘Huainatzu’, en el capítulo 8, describe una edad idílica, cuando los hombres y los animales vivían en paz y en la belleza de un Jardín del Edén, con cuerpo y alma unidos en un entendimiento cósmico. El clima era benigno, no había calamidades naturales, los planetas no se desviaban de sus cursos, se desconocían las ofensas y los crímenes, la Tierra y la Humanidad prosperaban. Los espíritus descendían por medio de los hombres y les enseñaban la sabiduría divina. Más tarde, los hombres caerían en desgracia y llenaron el mundo de miedo. Entonces, la humanidad se degeneró en la lujuria y en las perversiones. El Shan-hai-ching, en su libro 17, menciona a los perversos Miao, descritos como seres humanos alados que vivían en el extremo Noroeste del mundo y que, alrededor del año 2400 a.C., perdieron el poder de volar, después de discutir con el ‘Señor de lo Alto’ fueron exiliados. L

a leyenda llamada Cuatro Reyes de Oro en el Cielo describe armas muy extrañas. Esta guerra habría ocurrido en los siglos VII y XI a.C., involucrando ‘cuatro gigantes del cielo’ y conduciendo 100 mil soldados celestiales. O-li Ch’ing, el hermano más viejo, medía siete metros y tenía una barba hecha de hilos de cobre. Usaba un magnífico anillo de jade y portaba una lanza. Cuando este ser celestial blandía su arma mágica, llamada Nube Azul, provocaba un viento negro que producía millares de lanzas que atravesaban los cuerpos de los hombres y los reducía a polvo. El viento es seguido por una rueda de fuego que llenó el aire con decenas de millares de flameante serpientes doradas. Del llano, se eleva un humo espeso que ciega y quema a los hombres, de los cuales ninguno es capaz de escapar. ¿Qué sería el Guarda-Lluvia del Caos, cargado por Mo-li Hung, capaz de hacer que los cielos y la Tierra se cubran de densas tinieblas? ¿Y la “guitarra de cuatro cuerdas” de Mo-li Hai, que, cuando era tocada, afectaba “de manera sobrenatural la tierra, el agua, el fuego o los vientos? Cuando ella era ejecutada, todo el mundo escuchaba y los campos de los enemigos se prendían fuego. Drake termina por concluir que “los textos de la antigua China hablan de flameantes dragones alados simbolizando naves espaciales que surcaban los cielos y se sumergían en los mares, aterrorizando a los campesinos, haciendo fenecer los campos, raptando gente o desembarcando extraños divinos. Como se admite que los Ovnis hacen hoy”.

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