Aida. Conoce al hombre que compra tortugas para devolverlas al mar

BY

¿Qué harías si ves un animal salvaje, en peligro de extinción, en venta? Aaron es un minero de 53 años que vive en forma temporal en Papua Nueva Guinea, donde los mecanismos de protección animal no cuentan con recursos suficientes, y es común ver como se venden en mercados y en plena calle animales silvestres. Esto fue lo que le paso a el un día le ofrecen comprar dos tortugas marinas por algo así como $ 65 en un mercado local de alimentos.

tortugas-marinas-rescate

Aaron las vio y las compro sin dudarlo, pero no para cocinar una sopa sino para devolverlas a su hábitat natural. Después de comprarlas las cargo en su camioneta y viajo más de cinco kilómetros a la playa más cercana,  jugo un rato con las tortugas y las vio alejarse entrando en el mar.

Cuando contó la historia en su página de Facebook, Aaron causó un gran revuelo en las redes sociales, personas de todo el mundo, compartían y comentaban la historia de Aaron que no era la primera vez que tenía este gesto, ya salvo de estas manera unas 8 tortugas.

De pronto el minero se volvió famoso, vio como personas e incluso medios de prensa contactaban con el, algunos para apoyarle otros para criticarle. Es que algunos argumentan que pagar para tener estos animales es fomentar su comercio y no es la mejor opción para salvarlos, ya que se financia el mercado ilegal de la venta de animales salvajes y a los traficantes que están detrás, según Aaron si ve tortugas en peligro y puede salvarlas ¿por que no hacerlo?

3 comentarios en “Aida. Conoce al hombre que compra tortugas para devolverlas al mar

  1. Manuelita vivía en Pehuajó
    pero un día se marchó.
    Nadie supo bien por qué
    a París ella se fue
    un poquito caminando
    y otro poquitito a pie.

    Manuelita, Manuelita,
    Manuelita dónde vas
    con tu traje de malaquita
    y tu paso tan audaz.

    Manuelita una vez se enamoró
    de un tortugo que pasó.
    Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
    Vieja no me va a querer.
    En Europa y con paciencia
    me podrán embellecer.

    En la tintorería de París
    la pintaron con barniz.
    La plancharon en francés
    del derecho y del revés.
    Le pusieron peluquita
    y botines en los pies.

    Tantos años tardó
    en cruzar el mar
    que allí se volvió a arrugar
    y por eso regresó
    vieja como se marchó
    a buscar a su tortugo
    que la espera en Pehuajó.

    Maria Elena Walsh

  2. El único presidente de Argentina q no robo, le decian tortuga. era medico decente, y duro poco. y su familiar hoy vice tiene la suerte q el novio le regale 50 millones de verdes. q mundo.lo mas divertido es verlos, cuando intentan explicar, lo q no pueden. no se q poesías saldran destos tiempo d chorros incurables, por ahi nos quedamos sin poetas. Saludos Reynaldo.

  3. Yo tambien lo hago ,cuando veo alguna tortuga en medio de la carretera si puedo aparco el coche y las dejo a la orilla en los canales o alejadas de la carretera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *