LAS DOCUMENTADISIMAS RUINAS EN LA LUNA: Un misterio ENCUBIERTO POR DECADAS

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ruinas-luna1

Ciudades selenitas. Las construcciones ocultas de la luna.

LA TRANSMISIÓN DEL APOLO 11
Parte de la transmisión que, según Otto Binder (ex-empleado de la NASA), algunos radioaficionados recogieron con sus propios equipos VHF, el día de la llegada del Apolo 11 a la Luna:

Astronauta 1: ¡Pero! ¿Qué es aquello?
Astronauta 2: ¿Tenéis alguna explicación?
–BEEP–
Houston:No tenemos, ¡no os preocupéis, seguid con el programa!
–BEEP–
Astronauta 1: Oh chico, es, es increíble! ¡Esto es fantástico, no lo habrías podido ni imaginar!
–BEEP–
Houston:Roger ¡Lo sabemos, id por el otro lado!
–BEEP–
Astronauta 1: ¿Pero qué tipo de maravilla es esto? ¡Es increíble! …Dios… ¿qué es eso?
–BEEP–
Astronauta 1: ¿Me decís qué demonios es eso?
Houston:¡Usad Tango, Tango!
–BEEP–
Astronauta 1: ¡ah, ahora hay una especie de luz allí!
–BEEP–
Houston: Roger, ¡Cambiamos la comunicación, usen Bravo Tango, Bravo Tango, y seleccionen Jezebel, Jezebel!
–BEEP–
Astronauta 1: …¡Sí!… pero todo esto es increíble!

Sin embargo, las pruebas de este encuentro en la Luna son muy débiles.

Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, informó al investigador Timothy Good que no se registró, ni se encontró, ni se vio ningún objeto durante la misión del Apolo 11, ni en ningún otro vuelo Apolo que no fuese natural.
Únicamente Maurice Chatelain (experto en comunicaciones de la NASA) confirmó que un retardo de tiempo en la transmisión del diálogo entre el centro de control y el Apolo 11 permitió a la NASA censurar la información referente a los visitantes.

También cierto profesor, que desea permanecer en el anonimato, mantuvo una conversación con Neil Armstrong durante un simposio:

– Profesor: ¿Qué ocurrió realmente con Apolo 11?

– Armstrong: Fue increible; claro, pero el hecho es que nos advirtieron que debíamos irnos. Nunca se nos dijo nada sobre una estación lunar…

– Profesor: ¿Qué quiere decir con eso de que “nos advirtieron que debíamos irnos?”.

– Armstrong: No puedo entrar en detalles, excepto para decir que sus naves eran muy superiores a las nuestras en tamaño y tecnología.

– Profesor: ¡Pero la NASA envió otras misiones después de Apolo 11!

– Armstrong: Naturalmente, la NASA estaba comprometida en esa época y no podía arriesgarse a desatar el pánico en la Tierra, pero sí, fue algo rápido y de ida y vuelta.

Según el Dr. Vladimir Azhazha, presidente del Centro de OVNIs de Moscú: “Neil Armstrong transmitió al Centro de Control un mensaje de que dos objetos grandes y misteriosos los observaban cuando alunizaron. Pero este mensaje nunca fue oído por el público, ya que la NASA lo censuró.”
El Dr.

Aleksandr Kasantsev afirma que Aldrin hizo un grabación en color de los OVNIs desde el interior del módulo.

Más tarde, en 1985, el astronauta Gordon Cooper, hizo una alarmante advertencia: “Creo que… vehículos extraterrestres y sus tripulaciones nos están visitando desde otros planetas, y que están técnicamente mas avanzados que nosotros. Considero que necesitamos un programa de alto nivel para recoger y analizar la información referente a cualquier tipo de encuentro y para determinar la mejor manera de relacionarnos amistosamente con estos visitantes.”

Periódico ruso dice que existen vestigios humanos en la Luna y que EEUU oculta la verdad

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Los eruditos no pueden explicar esta franja ancha en la Luna, que se parece a una franja de despegue y alunizaje.

Despedidos altos funcionarios de la NASA ofrecieron el 30 de octubre de 2006 una conferencia de prensa, en la cual revelaron un secreto mantenido por el gobierno norteamericano durante cerca de 40 años: Existen vestigios de construcciones humanas en la Luna.

Según reveló el periódico ruso “Komsomolskaya Pravda”, en el Club Nacional de la Prensa en Washington se celebró el día 30 una conferencia, convocada por Ken Johnston, director de la Sección de Conservación de Fotos del Laboratorio de la NASA sobre la Luna despedido repentinamente el 23 de octubre, y el ex asesor de la NASA Richard Hoagland; ambos habían participado en el proyecto “Apolo” y el último presidió la transmisión del alunizaje de Apolo por la televisión en vivo y en directo.

Johnston confirmó lo siguiente: En los años 70 del siglo pasado, astronautas norteamericanos vieron y registraron con cámaras fotográficas “vestigios de construcciones humanas de antigüedad remota” en la Luna y fotografiaron algunos vestigios tecnológicos. Al traer las fotos a la Tierra, las entregaron a Johnston, responsable de la conservación de fotos; dirigentes de la NASA le ordenaron destruirlas y, sin embargo, esas fotos fueron secretamente conservadas por él. Casi 40 años después, Johnston decidió publicar estas fotos que estremecerían al mundo. Al mismo tiempo, acusó a la NASA de falsificar, pues todas las fotos oficialmente dadas a conocer pasaron por un tratamiento especial y, en particular, las fotos del alunizaje fueron modificadas.

Hoagland dijo: Los astronautas también trajeron de regreso algunos productos artificiales, cuyas tecnologías ya han sido utilizadas por Estados Unidos, Rusia, China, India y Japón. Estos países están llevando a cabo una nueva rueda de contienda por la Luna. Que yo sepa, los norteamericanos trajeron de regreso a la Tierra un secreto sorprendente descubierto durante la permanencia de los astronautas en la Luna y mantuvieron en confidencialidad este secreto durante muchos años. “La nueva rueda de contienda tendrá un desenlace y, a diferencia de la competencia política con Rusia hace 50 años, este desenlace decidirá el destino de todos y cada uno de los seres humanos de la Tierra.”

Estas dos personas acabaron definitivamente la situación tranquila, pues si se cree en lo que ellas han dicho, la historia escrita por la NASA está llena de mentiras. No obstante, la NASA sí realmente tiene derecho a no dar a conocer las informaciones científicas, tecnológicas y relacionadas con la humanidad y está libre de la vigilancia del Congreso, lo que constituye una protección facilitada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Hoagland señaló claramente que además de la verdad encubierta sobre la Luna, también fue ocultado el hecho de que la nave no tripulada “Pirata” de 1976 descubriera microbios en la superficie de Marte.

Debido a que recibió muy tarde la noticia, el mencionado periódico no informó con mayores detalles sobre las pruebas concretas, pero las dos fotos publicadas pueden comprobar algunas cosas.

Según otra información, Edwin E. Aldrin, uno de los pilotos de “Apolo XI”, dijo hace poco que había visto OVNI en la Luna. Y, no hace mucho, desaparecieron las maletas 698, 699 y 700 en que se conservaban los registros del alunizaje de “Apolo XI” de 1969. También hay una versión en el sentido de que esta decisión norteamericana de “dar a conocer” tiene algo que ver con el satélite “Chang´E I” lanzado el 24 de octubre por China.

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El Mirlo Rojo” de la serie emitida por TVE “Planeta Encantado” de J. J. Benitez.
El argumento de “El Mirlo Rojo” es una historia ya muy conocida entre los creyentes en la ufología: que la NASA, en sus viajes a la Luna, encontró ruinas que evidenciaban la existencia de civilizaciones extraterrestres, y procedió a su destrucción para ocultar al gran público tan sensacional hallazgo. Aquí tenéis las tan discutidas imágenes, una prueba irrefutable de la existencia de las ruinas lunares para unos, y un fraude ridículo para otros.

***

Lo que se vio desde la Tierra.

En 1879 la Real Sociedad Astronómica Británica cursaba una insólita circular a sus miembros en la que expresaba el deseo de recibir en su sede cualquier informe de sus asociados en el que se diera buena cuenta de alguna observación anómala sobre la superficie de la Luna, la respuesta no se hizo esperar, ya que durante los 2 años que siguieron a su poca frecuente solicitud, las oficinas de la Real Sociedad Astronómica Británica se vieron literalmente inundadas por una avalancha de relatos en los que de describían desde la observación de luces que recorrían el interior de ciertos cráteres, hasta explosiones volcánicas de cierta magnitud. El abultado numero de informes recibidos – que supero los 2 millones – obligo a la sociedad a cancelar su proyecto de análisis y a no emitir ninguna opinión concluyente sobre tan escurridiza materia.

En cualquier caso, lo que realmente puso de manifiesto aquella unánime reacción de los astrónomos Británicos es que ninguno de aquellos relatos resultaba nuevo o extraño a los ojos de aquellos expertos. No en vano en 1787 el prestigioso Willian Herschel, descubridor de Urano, ya había hablado de sus extrañas observaciones lunares denunciando sin pudor haber visto la erupción de tres volcanes sobre su superficie… ” Los he detectado, escribió en aquel entonces Herschel en diferentes lugares de la parte oscura de la Luna nueva. Dos de ellos están casi ya extintos o, en cualquier caso, en estado de cercana erupción que quizás se produzca en la próxima lunación. El tercero muestra una erupción actual de fuego y materias luminosas”. Dos años después de esta “confesión”, otro eminente Selenógrafo, el profesor germano Schroeter declaro haber visto, sin genero de duda,”Un brillante estallido de luz, que estaba compuesto de muchas chispas pequeñas y separadas (..) que se movían todas juntas en línea recta hacia el norte del Mare Imbrium y otros lugares de la superficie de la Luna”.

Ambos relatos son irreprochables. No solo por la reconocida solvencia científica de quienes lo enunciaron, sino porque se amparan dentro de una amplísima casuística de detecciones a través de telescopios de luces, cúpulas, puentes y un sinfín de registros visuales de similar grado de extrañeza, para los que la ciencia no tiene una explicación convincente alguna. En líneas generales esta clase de enigmáticas luces han recibido, en el ámbito astronómico, el nombre de LUNAR TRANSIENT PHENOMENA (LTPs) o FENÓMENOS TRANSITORIOS LUNARES indicando claramente la naturaleza escurridiza y efímera de semejantes apariciones sobre el suelo lunar. Comúnmente los LTPs se observan en el lado brillante de la cara visible de nuestro satélite y casi siempre se trata de luces blancas del tamaño de una estrella – aunque también hay registros de luces rojas, amarillentas y azuladas – cuya permanencia sobre la superficie varia entre unos segundos y algunos días. Desde el siglo VI hasta hoy el numero de incidentes de este tipo catalogados por astrónomos privados como Winfried S. Camerón supera los 2.000, entre los que se incluyen frecuentes avistamientos de flashes intermitentes de luz como si alguien intentara mandar un a señal de Morse a la Tierra. Por otra parte, uno de los últimos y mas completos listados “oficiales” deLTPs, elaborado por la NASA en Julio de 1968, recoge la nada despreciable cantidad de 579 incidentes profusamente documentados entre Noviembre del 1540 y Octubre del 1967.

Como sin duda el lector habrá adivinado, este asunto tiene ciertos paralelismos con el familiar misterio de losOvnis ya que, como en este, las evidencias testimoniales, fotográficas y – mas recientemente – fílmicas demuestran que “algo” esta sobrevolando la Luna y se desplaza ocasionalmente a lo largo de zonas muy concretas de esta (como los cráteres Platón o Aristarco). Y por si fuera poco, su actividad parece dispararse cuando el planeta Marte se encuentra mas cerca de la Tierra.

El fracaso de las Apolo

El 19 de Julio de 1969 el modulo principal de la misión Apolo XI entraba en órbita alrededor de la Luna y comenzaba a ultimarse todos los preparativos que permitirían que el modulo Eagle alunizara sobre la superficie de nuestro satélite dos días después. La rutina de los preparativos técnicos fue interrumpida por una llamada de Misión Central de Houston (Texas) que previno a los astronautas de algo insólito que debían tratar de comprobar: al parecer varios astrónomos aficionados habían telefoneado a la NASA para informar de que estaban viendo un fenómeno LTP en las inmediaciones del cráter Aristarco, muy cerca de la órbita de la nave estadounidense. Tras recibir la orden, Neil Armstrong, sin pensarlo un segundo, fue hacia una de las ventanillas del modulo y observo, en la cercanía de lo que creyó que era el cráter Aristarco en cuestión “un área considerablemente mas iluminada que la zonas de alrededor. Parece que tiene algo de fluorescencia“. Sorprendentemente, tras el final de la misión, Houston no se pronuncio nunca sobre la naturaleza de este y otros avistamientos de luces extrañas durante este vuelo espacial, si bien posteriores mediciones del cráter Aristarco pusieron de relieve que en la zona existían unos niveles de radioactividad de difícil explicación.

Desde entonces hasta hoy han pasado ya 25 años. En aquellos épicos días de la llegada del hombre a la Luna muchos astrónomos creyeron ingenuamente que los astronautas de las misiones Apolo despejarían las incógnitas nacidas a la luz de sus observaciones nocturnas. Pero pocas esperanzas se demostraron tan infundadas como esta. En definitiva, se encontraron con un satélite “muerto” geológicamente hablando. Por otra parte, el casi 1/3 de tonelada de tierra y piedras lunares que trajeron con sigo a la Tierra, así como sus filmaciones y mediciones sobre el terreno, después de haber sido analizadas concienzudamente en los laboratorios de la NASA norteamericana, no solo se ratificaron las impresiones de los astronautas sobre la esterilidad de aquel mundo, sino que ayudaron a incluir nuevos y aun mas incómodos enigmas. Por ejemplo, las misiones Apolo pusieron de relieve la existencia de un campo magnético irregular alrededor de la Lunaque incluso se puede encontrar en los materiales “exportados” del satélite. No esta claro como pudieron originarse semejantes índices de magnetismo en este pequeño cuerpo astronómico, incapaz de contener un núcleo de metal caliente o fundido. Pero además – señalaron los propios ingenieros de la NASA – la Luna tampoco gira suficientemente veloz como para crear un efecto dinamo sobre los minerales lunares.

En Junio de 1985 el investigador norteamericano Willian Corliss hizo acopio de estas y otras “irregularidades” no resueltas por la NASA en el transcurso de su proyecto LUNAR, ORBITER y APOLO, enunciando en su obra “The moon and the planet: A catalog on astronomical anomalies” mas de 60 categorías distintas de fenómenos extraños relacionados con la Luna. Entre las mas espectaculares se encuentran las que hacen referencia a su órbita irregular y que han pretendido explicarse gracias a perturbaciones gravitacionales de origen no identificado. La mas seria de estas perturbaciones es el alejamiento de la Tierra que excepcionalmente nuestro satélite y que pone en evidencia la fragilidad del sistema gravitacional Tierra-Luna, al tiempo que valida la teoría de que esta ultima fue capturada por nuestro planeta hace varios miles de años y que por lo tanto, corre el serio riesgo de volverse a escapar en cualquier momento… o lo que es peor, terminar por impactar contra este calido punto azul “algún día – especifica Corliss en su trabajo” en el futuro, pudríamos perder la Luna y esta podría terminar convirtiéndose en un planeta por derecho propio”.

Ni que decir tiene que, durante los últimos 2 años esta clase de especulaciones han allanado considerablemente el terreno a escritores cuyos argumentos están a medio camino entre la ciencia y mas delirante ciencia-ficción. Uno de ellos, sin duda de los mas notables, es el norteamericano Don Wilson, quien tan solo 3 años después de cancelar el proyecto Apolo publico en 1975 su libro “La Luna una misteriosa nave espacial“, en el que además de acusar a la NASA de ocultar información obtenida durante sus misiones en la Luna, concluía que nuestro satélite era en realidad una especie de gigantesca nave espacial, esférica en cuyo núcleo se encontraba una colosal base extraterrestre. No tardaron en irse a la zaga autores como George H. Leonard, quien, en su libro “Some one else in on our Moon” (1976) mostraba convencido algunas fotografías de la NASA de nuestra visita a la Luna en donde – a su juicio – se apreciaban claramente muestras de tecnología alienígena. Sus argumentos se fundamentaban sobre imágenes de pobre calidad en las que parece apreciarse rastros de ruedas sobre el polvo lunar, presuntas excavadoras gigantescas o entradas a bases subterráneas.

Las ciudades de la luna

Sin embargo, contrariamente a lo que pueda deducirse del delirante hilo argumental seguido por Leonard en su libro, esta obra contiene algunos datos de interés, en si mismos, constituyen un genuino problema astronómico. Me refiero a las relativamente frecuentes observaciones de cúpulas, puentes y estructuras presumiblemente arquitectónicas vistas sobre nuestro satélite de los que Leonard se hace eco. Las referencias mejor documentadas de esta clase de observaciones se remontan a mediados del siglo pasado y , mas concretamente, a 1848, cuando el notable astrónomo germano Gruithuisen de Munich, afirmo haber descubierto en la parte meridional del hemisferio visible de la Luna las huellas de ciudades Selenitas. Y lo que es mas: afirmó haber visto manchas verdosas en el interior de algunos cráteres que se desplazaban irregularmente y que el astrónomo no dudo en identificar como vegetación o, en el peor de los casos, con plagas enormes de insectos.Peo Gruithuisen no fue el único en defender semejantes “herejías”. En 1885 otro astrónomo, esta vez Thouvelot, creyó haber localizado otro grupo de ruinas cerca del cráter Petico.

La llegada de las misiones espaciales que reconocieron minuciosamente nuestro satélite desde sus cómodas órbitas no desvanecieron los rumores que se referían a la existencia de ruinas de antiguas ciudades en la Luna. De echo, uno de los mayores responsables de propagar este “rumor” fue el profesor norteamericano Willian Blair quien, tras acceder a algunas de las fotos secretas de la misión ORBITER-2 en abril de 1966, descubrió en una de ellas varios monumentos de mas de 200 metros de altura distribuidos geométricamente sobre el suelo lunar. Para Richard W. Shorthill nada hace suponer que se traten de formaciones artificiales, sino el producto de un complejo “fenómeno geofísico” que ha dado lugar a la falsa impresión de que se trata de edificios o cúspides. La astronomía mas ortodoxa tiende a aplicar esta solución a las “cúspides de Blair” a cuantos relatos similares redactados por astrónomos de todo el mundo, y de todas las épocas históricas encuentren a su paso.

En este sentido, especial atención merecen las observaciones astronómicas de cúpulas y puentes en algunos sectores de nuestro satélite realizadas por astrónomos de toda credibilidad. Sobre las primeras – según señaloJoseph Goodovage en su articulo para la revista estadounidense SAGA en 1974,

“en los últimos años mas de 200 estructuras blanquecinas, circulares y con forma de cúpula, han sido observadas sobre la Luna y catalogadas pero, por alguna extraña razón, a menudo desaparecen de su lugar para reaparecer en otro”.

Los astrónomos no saben a que clase de fenómeno obedecen estas escurridizas visiones, o si se trata, simplemente de una burbuja de gas que ocasionalmente se forman sobre la superficie de la Luna. Y cierto es que la naturaleza evanescente de este fenómeno impide su examen y análisis cuidadoso.

No ocurre lo mismo con el puente que con relativa frecuencia a sido visto sobre el Mar de las Crisis y que, según algunos informes, podría alcanzar los 18 kilómetros de longitud. Para los astrónomos mas audaces, como el Británico H.P. Wilkins, semejante estructura, aun a pesar de que no parece estar siempre en el mismo sitio – debe ser forzosamente artificial – pero… ¿CONSTRUIDA POR QUIEN?

Canales y otros misterios

En definitiva, cuantos mas datos recogemos sobre nuestro satélite y cuanto mas nos acercamos a el para explorarlo, tantas o mas misterios nos presenta. Uno de estos es el que hace referencia a la existencia en su superficie de regiones que parecen haber estado ocupadas por corrientes de agua durante cientos de años, o haber sido playas enormes en el pasado remoto de este cuerpo planetario. Sin ir mas lejos, a primeros de este siglo 20 el profesor W.H. Pickering catalogó, desde su observatorio de Arequipa (Perú), treinta y cinco zonas estrechas sobre la Luna que eran virtualmente idénticas a lechos de ríos secos de la Tierra. Se trata de unos cursos irregulares que terminan desembocando en cráteres y que, en el pasado, dieron lugar a la idea de que como en Marte – en la Luna había canales. O al menos, eso defendió en 1896 el astrónomo y eminente “marcianólogo” italiano Cerulli.

Otro aspecto enigmático son las recurrentes observaciones de rayos luminosos que surcan la superficie del satélite en líneas rectas perfectas y que remontan obstáculos de todo tipo, desde montañas a cráteres, sin que esto desvíen ni un ápice su orientación rectilínea. Suelen aparecer en luz solar fuerte y es posible verlas desde la Tierra hasta con un pequeño telescopio, siempre que este situado hacia los lugares que tradicionalmente aparecen estos rayos, como los cráteres Copérnico, Tycho y Kepler. Si bien no existe un estudio sistemático de este fenómeno, se sabe, por ejemplo, que suelen producirse en las inmediaciones de cráteres “nuevos”, con aristas pronunciadas, y que son capaces de recorrer cientos de kilómetros sin desviarse un solo grado en su trayectoria. Ahora bien, contrariamente a lo que podría pensarse estas líneas no son uniformes, sino que con frecuencia se quiebran dando la impresión de que son líneas discontinuas y sugiriendo un origen meramente óptico de las mismas.

En cierta manera ya nos lo advirtió el revolucionario astrónomo polacoNicolás Copérnico cuando sentencio sabiamente “que nadie espere nada seguro de la astronomía, pues nada cierto nos ofrece”. Sus palabras, casi proféticas, se ajustan como un guante al desafío que, multiplicado desde que llegamos a ella, nos plantea a diario nuestro enigmático satélite.

Artículo de Javier Sierra.

LA MISION SECRETA DEL APOLLO 11

La historia narrada por el sargento Karl Wolfe de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos abría, por enésima véz, el debate sobre los verdaderos intereses de la NASA en la Luna. Según relató el propio Wolfe en la década de los sesenta trabajaba en el Grupo Técnico del Director de Inteligencia en la Sede Comando Aéreo Táctico como técnico fotográfico militar. En aquellos años estaba destinado en la Base Aérea de Langley (Virginia) donde entre otras cuestiones se almacenaba las fotografías obtenidas por el Lunar Orbiter. Allí conoció a otro militar que le habló del descubrimiento de una base en la cara oculta de la Luna. Incluso le mostró fotografías donde se observaban “figuras geométricas, torres, construcciones esféricas de gran altura y estructuras parecidas a platos de radar, pero de proporciones colosales”. Algunas construcciones tenían tamaños gigantescos y poseían mas de 800 metros de largo, parecían tener un revestimiento reflectivo, mientras que otras guardaban cierto parecido con las torres de refrigeración de las centrales nucleares. Al militar le sorprendió que en el grupo que trabajaba con aquellas imágenes hubieran civiles de otros paises acompañados de traductores y las tareas se realizaran en aquella base y no en dependencias de la NASA. .

 

El sargento Karl Wolfe relata su experiencia ante las cámaras de televisión

“Algunas de las estructuras eran del tamaño de unos 800 metros -dijo Wolfe. Es decir, eran estructuras gigantescas. Y eran estructuras diferentes, en distintas fotografías. Algunas de las formas, como ya he dicho de algunos de los edificios eran muy altos, estructuras delgadas. No sé cuánto de alto, pero debían ser muy altas. Eran fotografías en ángulo, con sombras. Había edificaciones esféricas y con forma de domo que eran muy grandes. Se veían claramente, eran objetos grandes. Es interesante porque traté de compararlas mentalmente con estructuras de la Tierra, y no eran comparables a nada que yo haya visto aquí en cuanto a tamaño y estructura”.
Para mayor misterio la National Agency Security (NSA) estaba al mando del proyecto. “Me hubiera encantado seguir mirando -aseveró Wolfe-, y haber hecho copias pero sabía que era un riesgo enorme, y que el joven que me había enseñado los foto-mosaicos estaba excediendo su autoridad al mostrármelos.” Pero lejos de ser una afirmación aislada, otras confesiones parecidas ponían en tela de juicio la pretendida “integridad” de la NASA..

Durante la Mision del Apolo 11 pudo llevarse a cabo uno de los mayores descubrimientos de la humanidad, el hallazgo de restos de una civilización extraterrestre…

Alan Davis que trabajó para la agencia espacial durante la misión Apolo 11, habló abiertamente de la existencia de unas ruinas en forma de hangar que fueron filmadas por los astronautas y ocultadas deliberadamente al público. Davis formaba parte del equipo técnico de la NASA desplegado en la Isla de la Antigua (Caribe) por cuya estratégica ubicación recibían la transmisión directamente de los astronautas para después reenviarlas, por cable submarino, a Houston que las ofrecía al resto del mundo con un estudiado retraso, de unos 10 segundos, para evitar filtraciones de un acontecimiento que se recibía en riguroso directo. Davis aseguró que en las pantallas de su monitor pudo apreciar perfectamente que los astronautas se acercaban a una enorme estructura artificial. Se trataba de un enorme hangar elaborado, al parecer, del mismo material rocoso visible sobre la superficie lunar. El edificio estaba muy erosionado y parecía que llevaba muchísimos años en desuso. No pareció que hubiera nadie en su interior o alrededores. Tenía unos huecos en los lados en forma de ventanas. En las imágenes observadas por el ingeniero apreció que no tenía techumbre. Uno de los detalles que mas intrigó a Davis fue el evidente desgaste que presentaba toda la estructura que apuntaba a una antigüedad de miles de años. Naturalmente nada de lo visualizado por Alan Davis llegó a los millones de telespectadores que tenían sus ojos clavados en la gran proeza técnica de los norteamericanos. De esta forma, según el ingeniero, la opinión pública mundial no conoció el supuesto mayor descubrimiento de la humanidad, la presencia de construcciones extraterrestres en la Luna. La imágenes fueron censuradas, silenciadas y ocultadas por la NASA. .

Según ciertas informaciones los tripulantes del Apolo 11 se encontraron una enorme edificación derruida y abandonada, en forma de hangar, muy cerca de donde alunizaron. Por el aspecto exterior la construcción llevaba cientos de años abandonada, el desgaste era muy evidente. (Dibujo del autor siguiendo las indicaciones de J.J. Benítez, las proporciones son ajustadas a las medidas facilitadas por “Mirlo Rojo”)

Parte de ésta información fue confirmada y aumentada por el escritor y ufólogo J.J. Benítez..
De hecho el investigador navarro ha estudiado en profundidad la posibilidad de que existieran ruinas extraterrestres en la Luna, consiguiendo conocer de primera mano detalles desconcertantes e inéditos de las operaciones ocultas de la NASA. Uno de sus confidentes, “Mirlo Rojo”, un alto militar estadounidense, ya fallecido, le habría comunicado una de las razones secretas para alunizar en el Mar de la Tranquilidad. Analizar y filmar unas ruinas previamente fotografiadas por distintos satélites, entre las que destacaba, “casualmente” un enorme hangar abandonado. “Según Mirlo Rojo -narraba Juanjo Benítez en el documental “Mirlo Rojo” de la serie Planeta Encantado- , todo empezó en la década de 1940. En esas fechas se registraban intensas oleadas OVNI en el mundo, que pusieron en alerta a militares soviéticos y aliados. Para ellos estaba claro: aquellos objetos, aquellas naves, no eran humanas. Concibieron la necesidad de reforzar los sistemas de defensa y dar absoluta prioridad al espacio. Durante una década fueron confirmando lo que ya sabían. En total, sin contar con las imágenes de la URSS, NASA, recibió 230.000 fotografías del satélite natural. Muchas de las imágenes, presentaban “muros” o “carreteras” paralelos de kilómetros de longitud”. .

El investigador J. J. Benítez pudo obtener, de sus contactos al mas alto nivel, fotografías que evidenciaban la existencia de marcas y construcciones realmente insólitas sobre la superficie lunar. No queda ninguna duda de que ambos trazos que se observan en la imágen son artificiales y no pueden corresponder a una causa natural. (Gentileza J.J. Benítez)
No son los unicos trazos o marcas paralelas fotografiádas por las sondas lunares. ..

 ¿Que son estas huellas?…

La operación encubierta desarrollada durante la Misión Apollo 11 estaba perfectamente planificada. Según se desprende de las informaciones de Mirlo Rojo, la sonda Suveyor 5, lanzada el 8 de septiembre de 1967 alunizó muy cerca del hangar con instrucciones de cartografiar al milímetro el hangar y sus alrededores, por ello el ingenio logró nada mas y nada menos que 19.000 fotografías. Era el paso lógico previó a la llegada del Apolo XI.“Y llegó la hora de la verdad, la secreta razón por la que fueron a la Luna… -continua Benítez-Ésta fue la única y secreta verdad. Al norte del cráter Moltke, Armstrong y Aldrin filmaron una increíble construcción. La película de 14 minutos jamás fue difundida por NASA. Mirlo Rojo fue uno de los pocos norteamericanos que tuvo acceso a ella. Más adelante en nuevas misiones espaciales a la Luna, siguieron grabando los edificios en ruinas, después cumplido el objetivo militar, esas edificaciones fueron destruidas. Los militares no permitían la presencia de dichas ruinas, podría provocar el caos en la Tierra. Eso dijeron…” .

Los astronautas filmaron y tomaron muestras de la gigantesca estructura.

El hangar era de gran tamaño y al menos podía tener 60 metros de largo por unos 9 metros de alto, tenía 12 ventanas en sus lados y el grosor de las paredes era de al menos 5 metros en la entrada. Los astronautas tomaron medidas y muestras de la misteriosa construcción que fueron llevadas en secreto al módulo lunar para su estudio y análisis en los laboratorios de la NASA.
Pero no eran las únicas construcciones que fotografiaron sobre la Luna, en unas fotografias obtenidas por ” la Orbiter 2 en noviembre de 1966 -afirma J. J. Benítez- se aprecian dos muros o carreteras paralelas de 27 km de longitud, cada una de estas construcciones, totalmente artificiales tiene una anchura de 450 metros”. En la imagen, que Mirlo Rojo facilitó al autor de los Caballos de Troya, se aprecia incluso que el “muro” o línea de la derecha se desvía de su trazo recto en una curva de 1000 metros, quizás para evitar un accidente del terreno. “En otra de las fotografías – continua Benítez- los militares norteamericanos descubrieron lo que llamaron la gran presa, una no menos enigmática construcción de 5 km al norte del Mar Imbrium”
Pero aún había mas. En una región cercana al mar de la Tranquilidad existiría una compleja construcción formada por 30 enormes obeliscos de igual tamaño y altura desplegados perfectamente en 3 hileras. .

Una extraña formación de obeliscos pudo ser fotografiada por la sonda Orbiter 2, ninguna de las imagenes fué difundida por NASA. ,

Según las informaciones facilitadas a J.J. Benítez, el misterioso “hangar” abandonado así como otras construcciones descubiertas por NASA fueron destruidas, selectívamente, con armamento nuclear para que no quedara ningún rastro de las mismas. Si dicha fuente se haya en lo cierto la responsabilidad de la agencia espacial en el encubrimiento de la existencia y destrucción de pruebas de restos extraterrestres supondría un agravio sin precedentes hacia la humanidad. .
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En total la todopoderosa agencia espacial consiguió unas 900 fotografías de gigantescas cúpulas, grandes plataformas, ruinas de ciudades y hasta carreteras que fueron obtenidas por los sucesivos exploradores enviados al satélite terrestre. Toda la documentación gráfica acabó en los archivos del Pentágono. Mirlo rojo informó a Benítez que los análisis de los restos obtenidos del hangar determinaron que su composición era igual a las rocas lunares, señalando que la construcción podía tener miles de años de antigüedad.
No obstante la parte mas asombrosa de la trama narrada a Benítez por su confidente, se refiere a la decisión del gobierno norteamericano de eliminar por completo cualquier vestigio de éstas construcciones . Para ello idearon un plan que consistió en bombardear las regiones de la Luna que contenían estas edificaciones con armas nucleares. Lo que explicaría, debido a la radioactividad latente en el lugar, que la NASA no hubiera vuelto al satélite desde 1972.
Lo curioso es que el ejercito norteamericano, mucho antes de poner un pié en la Luna, ya tenía intenciones de bombardearla con misiles atómicos aunque por otros motivos bien distintos. El físico Leonard Reiffel, de 73 años, dirigió un proyecto ultrasecreto denominado A119 que a finales de la década de los cincuenta planeaba mostrar al mundo la supremacía militar estadounidense. “Estaba claro que el principal objetivo de la detonación era proyectar una imagen de fuerza y mostrar nuestra superioridad militar. La Fuerza Aérea quería que se produjera una nube en forma de hongo lo suficientemente grande para que pudiera verse desde la Tierra” afirmó en su día Reiffel a la prensa. Pese a ello, el siniestro plan no se ejecutó pero ¿pudo servir años mas tarde para destruir las edificaciones lunares?…
El propio Maurice Chatelaín escribió en una ocasión: “se ha sugerido incluso que la cápsula Apollo 13, que no pudo posarse en la Luna, transportaba a bordo un detonador atómico, destinado a explotar en dicho astro, a fin de poder proceder a la medición de su infraestructura mediante la ayuda de varios sismógrafos” Lo cierto, es que la NASA ha estrellado oficialmente varias sondas sobre la LUNA por motivos “científicos” hecho que algunos investigadores consideran la perfecta tapadera para encubrir los bombardeos selectivos para eliminar pruebas.
Aunque por el momento el asunto de las construcciones lunares no ha sido confirmado oficialmente por parte de la NASA, las acusaciones no han parado de crecer en los últimos años arrojando cierta dosis de desconfianza hacia la labor desarrollada por la agencia espacial… y su cuestionada transparencia… No contribuye precisamente a aclarar los hechos que la NASA recientemente, coincidiendo con el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, confirme que han desaparecido, sin posibilidad de hallazgo, las cintas originales de la misión Apolo 11…

Imágenes

Este es el cráter Uker, en el se encuentra un triángulo perfecto de 28 Km, Uniendo las tres áreas mas nítidas del borde del cráter se forma otro triángulo equilátero, este cráter se encuentra cerca del centro de la Luna y es perfectamente visible con un pequeño telescopio

Esta foto es de una zona llamada Shard, fíjese en la sombra de la izquierda.

La cruz que aparece en la foto es debida a una marca de la cámara.

Al observar las fotografías realizadas por las primeras sondas lunares enviadas en los comienzos de la carrera espacial, entre ellas las fotografias del LUNAR ORBITER 3 (1966), hay una en la que se ve lo que puede ser una especie de construcción de dos kilómetros de altura, sumamente erosionada, a la que se denomina “SHARD”, a cuyo lado se encuentra un enorme cubo brillante flotando a unos once kilómetros de la superficie lunar.

A la izquierda del Shard, otra anomalía se fotografío.

Después de muchas pruebas de todo tipo a los negativos, se llego a la conclusión de que era un cubo sobre una torre que se elevaba a mas de 12,5 Km sobre la superficie de la Luna.

En esta fotografía del Mare Crisium se pueden apreciar varias anomalías.

A la izquierda de la foto se puede apreciar un extraña espiral de mas de 30 Km y un pequeño domo sobre la superficie del Cráter Picard.

Esta puede ser una fotografía de un extraordinario domo que cubre la región lunar llamada Sinus Medii.

Fue tomada por la sonda no tripulada Surveyor 6, el 24 de Noviembre de 1967, una hora después de la puesta de sol.

Otra extraña forma sobre la Luna, esta vez la foto fue tomada el 20 de Julio de 1965 por una sonda soviética no tripulada llamada Zond 3.

La estructura tiene 18 Km de altura.

Esta foto con el número de catálogo 4822 fue tomada por el Apolo 10.

Fijarse en el gran reflejo en comparación a las zonas circundantes.

Esta foto plantea un misterio, por que según parece la NASA tiene oculta un sucesión completa de imágenes de esta zona

El astronauta Ed Mitchell del Apolo 14 , enfocan la cámara de televisión hacia Fra Mauro…..

Aparentemente olvidando que allí aparece una compleja estructura en forma tridimensiona

Esta es una fotografía del astronauta Alan Bean, en la cual se ve al astronauta Pete Conrad reflejado en el visor.

También se puede ver reflejado en el visor un objeto geométricocolgado ha cierta altura sobre la superficie lunar, el objeto parece estar sujeto por una estructura de forma circular formada por una especie de rejilla . También se puede apreciar la sombra formada por este objeto.

Al astronauta Alan Bean del Apolo 14 se le puede ver llevando un dispositivo científico.

A lo lejos se ve el modulo lunar y también una extraña estructura con apariencia cristalina y forma geométrica…

En estas se puede observar una construccion rectangular con una especie de tuberias.

Esto es lo que se observa mas nitidamente después de filtrar la imagen sin modificarla

En este link se puede observar.

Latitud 2, longitud 311. 1 pixel-1 kilómetro

Resolución 768×768

http://www.cmf.nrl.navy.mil/clementine/clib/

En otra fotografía del Apolo 16, se puede ver otra especie de torre, que gracias a la sombra se puede apreciar que tiene una altitud considerable.

Extrañas formaciones.

Uno de los documentos más significativos es la fotografía 4822 de la misión Apolo 10, el vuelo que precedió a la llegada del hombre a la Luna.

Pese a que Eugene Cernan y Thomas Stafford no llegaron a descender sobre nuestro satélite, sobrevolaron este en el modulo lunar, y cuando se encontraban a apenas 24 kilómetros de la superficie tomaron esa imagen, en la que observando atentamente se pueden encontrar una serie de detalles que no encajan con lo conocido sobre la Luna. En ella se ve una serie de alineaciones pétreas rectilíneas o formando un cuadrado y sobre todo, lo que parecen dos extraños reflejos de algo que está a varios kilómetros de altura.

Según John Lear, estas fotos corresponderían a un reactor nuclear situado en la superficie lunar. El color azul se debería a las radiaciones emanadas del mismo

[ReactorLuna.jpg]

Graben lunar Rima Ariadaeus una formación geológica natural

Objeto denominado El Castillo: una enorme estructura vítreafotografiada flotando sobre la superficie lunar a más de nueve millas de altura

[CastilloLuna.jpg]

Gran pared de 90 km de longitud y 500 m de altura (llamada Rupes recta) ubicada en la región sur de la cara visible de la Luna, en la zona oriental del Mare Nubium

[ParedLuna.jpg]

¿Ciudades?

[ConstruccionesLuna.jpg]

Fotografía tomada en la cara oculta de la luna, se supone que todo allí es oscuridad.

[LuzLuna.jpg]

Un extraño crater poligonal.

Extrañas torres con una sombra muy alargada. La sombra da que

pensar que tienen una altura considerable. La del corte de la foto es la más alta de todas.

Gracias a la labor del aficionado en Astronomía John Walson, quien provisto de un telescopio que el mismo a manipulado, ha conseguido unas imágenes sorprendentes de nuestro satélite en las que aparece una extraña formación de apariencia tubular, con una serie de entradas o arcos. Si se confirma su existencia, seria muy  difícil  admitir que se tratárase una forma natural.

Videos:

Fuente: https://misterios.co/todo-sobre-las-construcciones-en-la-luna/

Un comentario en “LAS DOCUMENTADISIMAS RUINAS EN LA LUNA: Un misterio ENCUBIERTO POR DECADAS

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