Misterio arqueológico en Ghana: ¿Por qué durante anteriores períodos de sequía no se pasaba hambre?

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Cereales, perlas y brazaletes desenterrados en el sitio arqueológico de Banda, Ghana, hablan de un tiempo en el que las sequías no traían períodos de hambruna. Los arqueólogos Amanda Logar y Osei Kofi excavan en el suelo de una casa de los años 1500. Imagen: Ann Stahl/Universidad de Northwestern

Cereales, perlas y brazaletes desenterrados en el sitio arqueológico de Banda, Ghana, hablan de un tiempo en el que las sequías no traían períodos de hambruna. Los arqueólogos Amanda Logan y Osei Kofi excavan en el suelo de una casa de los años 1500. Imagen: Ann Stahl/Universidad de Northwestern

En el distrito de Banda en Ghana, en el centro-oeste del país, julio es la temporada en la que se pasa hambre. El sorgo, el ñame y el mijo están todavía verdes, a la espera de las lluvias, y para la mayor parte de los agricultores la cosecha del año anterior ya se ha consumido. Las personas sobreviven a base de mandioca: se muelen las raíces y se cocina una especie de papilla parecida a la polenta llamada tuo zaafi removiendo las hojas. Pero no siempre hay suficiente para todos; además es una comida que carece de proteínas. Es difícil saber si en otoño llegarán los alimentos: las lluvias caídas en banda han sido muy erráticas y las cosechas escasas. La región lleva sometida a una sequía que ya dura 40 años.

Quizás esto nos lleve a pensar que la vida ha sido siempre de esta manera en Banda, un distrito pobre, sobre todo agrícola, que se encuentra a unas 10 horas en coche de la próspera capital de Ghana, Accra. Pero de acuerdo con la arqueólogo Amanda Logan de la Universidad de Northwestern, nada podría estar más lejos de la verdad.

Logan dice que es probable que ese período de hambruna no se haya producida en épocas anteriores. De hecho, su investigación muestra que hasta la mitad del siglo XIX, la gente de aquí tenía suficiente para comer, aun cuando escasearan las lluvias.

En un artículo publicado el pasado miércoles en la revista American Anthropologist, Logan informa que la seguridad alimentaria en Banda alcanzó su punto máximo hace aproximadamente 500 años, justo cuando se estaba produciendo una larga sequía. Por el contrario, un período de sequía mucho más suave está causando estragos en las dietas locales.

Logan ha pasado los últimas ocho años examinando restos arqueológicos, desenterrados por ella y por otros arqueólogos antes que ella, correspondientes a un período que abarca unos 1.000 años, en busca de pistas indirectas de la abundancia y escasez de alimentos.

Comenzó examinando los granos carbonizados, los sobrantes de la cocina y de los incendios que se pudieron producir en la cocina. Estos cereales proporcionan una información sobre los hábitos alimenticios de los residentes. Las más de 300 muestras obtenidas en 10 sitios representan diferentes períodos de tiempo, y Logan ha podido determinar el tipo de cereales y los cambios en sus cantidades relativas. Quería saber cuando las personas comían alimentos de los que disfrutaban, y cuando tuvieron que cambiar a otros que preferían menos, una señal clave de inseguridad alimentaria (Algo parecido a cambiar una hamburguesa de carne por otra de queso porque dispones de poco dinero).

Entre los siglos XI a XV encontró que la mayoría de las personas consumían el mijo perla, un grano que históricamente ha sido muy apreciado por las comunidades de todo el África Occidental. Otros restos arqueológicos, tales como perlas de Afganistán y brazaletes de hierro de fabricación local, muestran que durante este período los comerciantes establecieron redes comerciales, y los artesanos locales tenían abundante trabajo. Esto sugiere que había suficiente comida para alimentar a un número significativo de personas que no eran agricultores. En otras palabras, Banda era una región próspera.

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A mediados del siglo XV comenzó una sequía que duró dos siglos. Los registros sedimentarios de la cercana Bosumtwi revelan esta situación.

Esta sequía, en términos de su intensidad y duración no es nada comparable a lo que hayamos visto en el África Moderna. Fue muy intensa”, dice Logan.

Pero he aquí el misterio: el registro arqueológico de este período no muestra signos de escasez de comida, no se observa un aumento en el consumo de plantas silvestres, que es a lo que recurren las personas a menudo para obtener alimento en época de hambruna. La gente seguía comiendo mijo. Y también se encuentran una gran cantidad de utensilios de hierro, cobre, cerámica, marfil y tela, lo que muestra que el comercio y la producción artesanal todavía prosperaba.

No fue hasta mediados o finales de 1800, mucho después de que terminase la sequía, cuando Logan ha encontrado pruebas de escasez de alimentos. Los residentes actuales de Banda todavía hablan de sus antepasados, que tuvieron que comer plantas silvestres para sobrevivir, y el registro arqueológico dispone de una copia de seguridad. Cuatro nuevos tipos de semillas de plantas silvestres aparecen en las viviendas de esa época. Un poco más tarde, la gente empezó a comer maíz en lugar de mijo, un alimento que históricamente se ha consumido en épocas más desfavorecidas. También empezaron a consumir mandioca, que tampoco está entre sus alimentos preferidos. Hoy en día, la estación del hambre se ha convertido en un hecho más de la vida de los habitantes de Banda.

¿Qué fue lo que ocurrió entre los siglos XV y XXI para explicar estos cambios?

Según Logan, fueron dos cosas fundamentales:

esclavitudLa trata de esclavos desplazó a muchos jóvenes agricultores y artesanos, y Banda se incorporó a las colonias de la Costa de Oro de Gran Bretaña a finales de los años 1800. Los británicos querían ampliar los mercados para sus propios bienes industriales, tales como el hierro y los tejidos, lo que socavó la producción local de estos artículos.

Hace 500 años, Banda era una zona de producción, así como de consumo de materias muy solicitadas, como el oro, el marfil, el hierro y el cobre. Pero llegamos a la época colonial, y Banda deja de ser una zona de producción, excepto de productos agrícolas y utensilios de consumo local, como la cerámica”.

Estos cambios debilitaron la economía de Banda, y en consecuencia mermaron la capacidad de los residentes para sobrevivir a las sequías y otros desastres. La región se mantuvo dependiente de la agricultura, incluso después de que Ghana alcanzase la independencia en 1957.

Hoy en día, más del 70% de los residentes se dedican a la agricultura, la pesca o la silvicultura. Venden buena parte de su cosecha para obtener dinero, de modo que las familias suelen quedarse sin alimentos para sí mismos y tienen que comprarlos en el mercado. Si las cosechas son escasas o los precios suben, entonces se pasa hambre.

Volviendo a la sequía de los años 1400, Logan cree que las personas pudieron utilizar los ingresos de la producción artesanal para comprar alimentos. O que los ingresos no agrícolas les permitía no tener que vender sus cosechas, de modo que tenían lo suficiente para alimentarse durante todo el año. También pueden haber compartido los alimentos, de manera que los más pobres no morían de hambre. El geógrafo Michael Watts ha demostrado que esta última estrategia era muy común en el norte de Nigeria antes de que esta región se convirtiese en una colonia británica.

Scott MacEachern, profesor de antropología en la Universidad de Bowdoin y Presidente de la Sociedad de Arqueólogos africanistas, dice que Logan dispone de sólidas evidencias que documentan la progresiva disminución de la seguridad alimentaria en Banda. Y el argumento esgrimido para dar una explicación del declive es convincente.

Un vídeo en el que Milton Friedman responde a una pregunta relacionada con el colonialismo y la esclavitud. Milton Friedman fue uno de los máximos defensores de las doctrinas de libre mercado, y líder de la llamada Escuela de Chicago.

Encaja muy bien en el registro histórico”, dice MacEachern, que no participó en el estudio. “Tendemos a pensar en la colonización como un proceso aséptico, que se redujo a unos cambios de gobierno. En realidad fueron unos procesos enormemente perturbadores en los patrones de la vida cotidiana. Así que es totalmente plausible que la disminución de la seguridad alimentaria tenga que ver con aquellos procesos”.

Logan no es la primera que pone de relieve el papel del colonialismo en la seguridad alimentaria de algunas partes del mundo. Geógrafos como Watts y economistas como Amartya Sen han relacionado la política colonial con el hambre desde hace décadas. Pero Logan es la primera que lo hace a través de las evidencias arqueológicas, dice MacEachern.

El nuevo estudio es importante porque amplía la historia hacia el pasado, dice la arqueóloga de la Universidad del Estado de Arizona Michelle Hegmon.

Los hallazgos de Logan, dice Hegmon, en paralelo a lo que muchos economistas e historiadores ya han dicho, revelan que la inseguridad alimentaria no está causada únicamente por la sequía.

Está causado por la economía y el colonialismo y la forma en la que la gente tiene producir para el mercado y cosas por el estilo”, dice ella.

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Procedencia del artículo:

http://www.npr.org/sections/thesalt/2016/07/20/486670144/an-archaeological-mystery-in-ghana-why-didn-t-past-droughts-spell-famine

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