“Permaneced lúcidos, apacibles” Omraam Mikhaël Aïvanhov.

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Una persona que está pasando una prueba viene a confiaros su pena. Pero a menudo, es para que compartáis con ella su pena, más que para que la ayudéis a encontrar una solución. Así que, ¡cuidado!, porque si os dejáis invadir por su trastorno no vais a ayudarla, sino que, al contrario, quedaréis paralizados y os hundiréis con ella. ¿Creéis que vais a poder serenarla con vuestra simpatía, con vuestra comprensión? Sí, por unos momentos, sin duda; pero poco tiempo después volverán las quejas y los llantos, lo que puede prolongarse indefinidamente. Esta persona estará satisfecha de que siempre estéis ahí, dispuestos a escucharla, a sufrir con ella, pero no por eso va a mejorar. Y vosotros, ¿en qué estado estaréis?
Si queréis ser útiles a alguien que sufre, no permitáis que su angustia penetre en vosotros.
Sólo podéis ayudarle a enderezar la situación, oponiendo una cierta resistencia a su sufrimiento, a su desánimo.
Permaneced lúcidos, apacibles, sólidos, afirmando interiormente el poder de la luz.”

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