‘Occidente intenta sabotear el viraje de Erdogan hacia Rusia’

El presidente ruso parece estar en la cúspide de una crucial victoria en Siria, lo que podría acabar con las esperanzas de EE.UU. de derrocar a Bashar al-Asad.

El Ejército sirio, respaldado por la Aviación rusa, está presionando a las fuerzas antigubernamentales en la ciudad provincial de Alepo (noroeste de Siria), capital comercial de suma importancia, cuya recuperación total consolidaría el dominio del presidente sirio Bashar al-Asad sobre casi la mitad del país.

“Rusia se mantendrá firme en Siria y vamos a mostrar a todo el mundo que estamos en lo correcto (…) Sacar a los últimos grupos armados de Alepo dentro de unos meses ya es un hecho real”, dijo hace días el vicepresidente del Comité de Defensa y Seguridad del Senado ruso, Frants Klintsévich.

Rusia se mantendrá firme en Siria y vamos a mostrar a todo el mundo que estamos en lo correcto (…) Sacar a los últimos grupos armados de Alepo dentro de unos meses ya es un hecho real”, dice el vicepresidente del Comité de Defensa y Seguridad del Senado ruso, Frants Klintsévich.

Ha pasado casi un año desde que Rusia dio comienzo a su campaña antiterrorista en Siria, cambiando las tornas contra los intentos de EE.UU. y sus aliados regionales de revocar el Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad, conforme a la agencia Bloomberg.

Los combatientes insurgentes y terroristas lograron abrir el domingo una vía para salir de los barrios orientales sitiados de Alepo por el Ejército sirio, pero los tensos ataques de las fuerzas sirias y rusas les impiden mantenerla segura, según el opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

El cerco impuesto a esa área de Alepo dio el mes pasado un impulso inesperado cuando un fallido golpe militar en la vecina Turquía allanó el camino para el acercamiento de Ankara y Moscú, cuyas relaciones se habían enfriado por el derribo de un caza ruso por aviones turcos.

De hecho, en medio de las críticas del Occidente, sobre todo Washington —acusado por Ankara de ser cómplice de los golpistas— por la reacción de Turquía al fracasado golpe, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, decidió acercase a su par ruso, Vladimir Putin, forjando así una nueva alianza estratégica.

Después de la tentativa militar, se ha reducido significativamente el flujo de municiones y armas desde el territorio turco hacia Siria. Las fuerzas sirias “no habrían podido asediar a Alepo sin el acercamiento turco-ruso. El apoyo militar ya no es como antes”, según responsables del OSDH.

De acuerdo con Robert Ford, exembajador estadounidense en Siria, ya no se puede insistir en la salida obligatoria de Al-Asad de la ecuación, lo cual hace que el próximo presidente de EE.UU. tenga pocas opciones para hacer frente a un líder respaldado por el Kremlin.

mpv/ncl/hnb

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