El controvertido grupo que quiere impartir clases de Satán en centros escolares de Estados Unidos

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A pocos días del comienzo de las clases en Estados Unidos, algunos padres se encuentran con la opción de apuntar a sus hijos a clubs extraescolares satánicos. ¿En qué consisten?

Beatriz Díez BBC Mundo, Los Ángeles

Clases de baile, pintura, música, deportes… y ¿estudios sobre Satán?

Se acerca el regreso a las aulas en Estados Unidos y es el momento en que padres e hijos hablan sobre las actividades extraescolares que los niños podrán desempeñar durante el curso.

En algunas escuelas del país, puede ser que los niños tengan la opción de apuntarse a unos programas que, con el nombre de clubs de Satán para después de clase, prometen ofrecer una formación distinta a la de otros grupos religiosos.

Detrás de la propuesta está The Satanic Temple (Templo Satánico), ¿qué se sabe de este grupo?

Simbolismo satánico

Con su nombre, el Templo Satánico hace pensar en reuniones clandestinas donde se sacrifican animales y se adora a Lucifer.

Cualquier persona interesada, siempre que sea respetuosa y responsable, puede ser miembro del Templo Satánico.

El grupo utiliza además una imaginería satánica que perpetúa esta idea y que probablemente preocupará a algunos de los padres que reciban la invitación a apuntar a sus hijos en sus programas extraescolares.

Con sede en Nueva York y otras 20 oficinas repartidas por todo el país, el Templo Satánico se presenta como un grupo ateo cuyos objetivos son promocionar la igualdad y la justicia social, y defender la separación entre iglesia y estado.

«Se nos ve como diabólicos por nuestro nombre pero lo irónico es que la bondad y el pensamiento crítico son nuestras creencias fundacionales», le dice a BBC Mundo Ali, responsable de la oficina del grupo en Los Ángeles, California.

«Esa es la clave de usarlo como nuestra mascota, porque lo que hacemos es muy similar a lo que Satán hizo en la Biblia: desafió la violenta autoridad de Dios y fue expulsado del cielo por ello.

«De forma similar, nosotros desafiamos la autoridad intolerante en la política, la sociedad y la cultura , y somos marginados por ello. Incluso recibimos amenazas de muerte por la simple asociación con el nombre», añadió.

Una doctrina de siete puntos

El grupo, que tiene más de 200.000 miembros, no cree en seres sobrenaturales y se distancia de conceptos como el miedo al infierno o a la ira de Dios.

La organización no se considera diabólica.

Sus dogmas son:

  • El individuo debe aspirar a actuar con compasión y empatía hacia todas las criaturas de acuerdo con la razón
  • La lucha por la justicia es una búsqueda constante y necesaria que debe prevalecer sobre leyes e instituciones
  • El cuerpo es inviolable, sujeto únicamente a la voluntad de uno mismo
  • La libertad de otros debe ser respetada, incluida la libertad para ofender. Invadir a propósito e injustamente las libertades de otros es renunciar a las tuyas
  • Las creencias se deben conformar a nuestra mejor comprensión científica del mundo. Debemos tener cuidado de no distorsionar hechos científicos para que encajen en nuestras creencias
  • La gente es falible. Si cometemos un error, debemos hacer lo posible para rectificarlo y resolver cualquier daño que se pueda haber causado
  • Cada dogma es un principio guía diseñado para inspirar nobleza en la acción y el pensamiento. El espíritu de la compasión, sabiduría y justicia deben prevalecer siempre sobre la palabra escrita o hablada.

¿Satán para niños?

El Templo Satánico ha sido criticado por sus actividades, sobre todo por parte de organizaciones cristianas. Hay quienes dicen que el Templo no es una organización seria sino una suerte de broma, sátira o una simple provocación.

Aunque las clases satánicas sean aprobadas,, los niños tienen que contar con el consentimiento de sus padres para poder asistir.

En este sentido, la petición del grupo de llevar su mensaje a las escuelas ha despertado recelos, no sólo por la referencia a lo diabólico, sino por las dudas ante la seriedad del grupo.

«Sin poder entrar en detalles», explica Ali, «nos hemos encontrado con mucho apoyo y mucha resistencia a la vez».

«Algunas autoridades se niegan a revisar la propuesta mientras que otras nos han invitado a hablar en las juntas escolares para conocer más detalles», señala.

«En cuanto a los padres, algunos han expresado entusiasmo y están deseosos de apuntar a sus hijos o ser voluntarios en las clases. Otros han amenazado con dispararnos y matarnos si entramos en la escuela de sus hijos».

Ali precisa que los programas consistirán en clases de ciencia, pensamiento crítico, bellas artes e historia indígena para niños de primaria. También habrá ejercicios para construir autoestima y desarrollar empatía.

Organizaciones cristianas han criticado las propuestas del Templo Satánico.

Libertad religiosa

El grupo basa su derecho a impartir estas clases en la existencia de los Good News Clubs, programas extraescolares de estudios bíblicos organizados en todo el país por Children Evangelism Fellowship (Hermandad de Evangelismo Infantil).

En 2001, el Tribunal Supremo de EE.UU. falló que las escuelas no pueden discriminar contra un discurso religioso específico en caso de que una organización religiosa quiera llevar a cabo un club extraescolar en sus instalaciones.

«Los evangélicos cristianos, en particular la Hermandad de Evangelismo Infantil, se ha beneficiado de esta regla desde entonces», defiende la organización.

«Dado que es ilegal que las escuelas discriminen contra religiones concretas o que den preferencia a algunas, los clubs extraescolares de Satán no pueden ser denegados allí donde operen clubes cristianos o de otras religiones».

Desde organizaciones cristianas se considera que el Templo Satánico es un grupo ilegítimo.

Para Mat Staver, fundador de un grupo de ayuda legal cristiano que asesora a la Hermandad de Evangelismo Infantil, el Templo Satánico es «ilegítimo y está disfrazado de religioso».

«El llamado grupo satánico no tiene nada bueno que ofrecer a los estudiantes y su única razón de existir es perturbar. Ningún padre en sus cabales consentiría que su hijo asistiera a estos eventos«, subraya.

Queda por ver cuál será la respuesta oficial de los distritos afectados.

Pero la clave, como apunta Staver, la tendrán los padres que son quienes tienen que dar el consentimiento final para que sus hijos participen en las actividades después de clase.

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