No dejes que nadie te haga creer que no mereces lo que deseas

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Haz oídos sordos al “tú no sabes”, “tú no mereces” o “tú no puedes”. El primer paso del crecimiento personal es la liberación de todo aquello que vulnera y que cercena, porque si tú sabes lo que eres y lo que vales, debes hacer lo posible por alcanzar aquello que sí mereces: la felicidad.

En la millonaria industria del crecimiento personal se bordea siempre a través de los cursos de coaching, de los libros y las conferencias, en ese complejo océano que supone el logro de la felicidad. No obstante, a veces, acabamos desesperados. Nos preguntamos si esa búsqueda por el equilibrio, la calma y el logro no será más que un Santo Grial, una entelequia inalcanzable.

Podríamos decir sin equivocarnos que no existe una teoría acertada sobre la felicidad. En realidad, existen muchas. Lo único que hay que hacer es coger ingredientes de todas ellas para crear nuestra propia fórmula en base a esas complejidades y necesidades que nos definen, sin olvidarnos, eso sí, incluir un aditivo más: la valentía.

Porque aquello que mereces está más allá de las fronteras del miedo. Más allá de los vetos de quienes ponen hilos a las fisuras de tus inseguridades. Quítales poder y empieza a modificar tus estilos cognitivos para tomar las riendas de estos mares convulsos que nos alejan de nuestras islas de calma. De nuestra auténticas identidades.

Te proponemos ahondar con nosotros en estas cuestiones.

mujer triste

Cuando olvidas aquello que mereces y te vuelves invisible

A veces ocurre. Ocurre que nos volvemos invisibles, que nuestra voz se convierte en el eco de otras voces o que nuestras necesidades y deseos, desaparecen para mutar en otros nuevos que encajan mejor en las expectativas ajenas. No sabemos muy bien cómo ha empezado todo, pero lo que sí percibimos es el dolor al respirar y la corriente fría de esa autoestima tan raída, tan maltratada.

Podríamos echarle la culpa a nuestra familia, tan tóxica y egoísta. Podríamos también responsabilizar de nuestra infelicidad a esa relación afectiva tan caótica y dolorosa. Sin embargo, y aunque suene duro, la responsabilidad es solo nuestra. No es el entorno quien nos genera ansiedad es el modo en que nos vinculamos a dichos escenarios, a dichas personas hasta el punto de volvernos invisibles, de volvernos cautivos del miedo.

Hay que tomar conciencia, debemos dejar a un lado lo que sentimos para recordar lo que merecemos.Algo así solo se consigue siendo plenamente responsables de nosotros mismos. Los pensamientos rumiantes y la indecisión nos hacen caer en los abismos del miedo hasta el punto de permitir que sean otros quienes decidan por nosotros. Otros quienes nos te dicten qué mereces y qué no.

hombre-lobo

No lo permitas: viste armaduras que tengan tu talla, calza suelas más fuertes  y camina por un nuevo sendero vital habitado por la responsabilidad personal y la determinación. Mereces aquello que deseas.

Quitar poder a quien te roba libertades

Nadie debe hacerte creer que no mereces lo que deseas. Esta idea es algo que debe cuidarse sobre todo durante la infancia. Si ya desde niños nos habitúan a la cansina canción de “eso no es para ti” o “tú no vas a poder con aquello”, las profecías autocumplidas determinarán toda nuestra vida, porque claudicaremos, porque dejaremos de luchar por nuestros sueños. Nos habrán robado las alas antes de tiempo.

Es necesario que quitemos poder a quienes osan vetar nuestras libertades. Nadie tiene derecho a pisotearnos emocionalmente, a lanzar sus torpedos catastrofistas o a etiquetarnos de débiles o perdedores. Pon el filtro de la sabiduría en tus oídos y la coraza del “egoísmo sano” en tu corazón y empieza a recordar lo que de verdad mereces.

Te explicamos cómo.

hombre tapándose el rostro

Estrategias para alcanzar aquello que de verdad mereces

En primer lugar ten en cuenta que no solo tú mereces ser feliz. Los demás también tienen derecho, pero ellos pueden hacerlo a su manera, como bien deseen y les plaza. Nosotros lo haremos a nuestro modo pero sin hacer daño.

  • Estamos seguros de que a lo largo de tu vida has hecho muchos, muchísimos sacrificios por los demás. Ahora bien, recuérdate a partir de hoy algo esencial: para convivir no hay que sacrificar siempre y cada día. Convivir implica construir, y si lo que has estado haciendo hasta ahora es perder, es momento de empezar a ganar.
  • Vamos a practicar ahora lo que se conoce como egoísmo sano. Este arte implica dejar de llevar a cabo la abnegación para conciliar el respeto ajeno con los deseos y las necesidades personales.
  • Ser un “egoísta respetuoso” no es fácil, en especial, porque a muchos nos han educado en la idea de que hay que complacer al prójimo, de que el buen hijo hace feliz a la familia y a la buena pareja lo deja todo por el ser amado.
  • Ahora bien, nada ni nadie puede ni debe estar por encima de tus derechos vitales. Porque si los demás te arrastran hacia las corrientes del ninguneo, del cero a la izquierda y del “tú no sabes”, “tú no mereces”, te estarán intentando hacer vulnerable y controlable.

No lo permitas, pon distancia si es necesario y simplemente, respira.

mujer lobo

Lo que mereces, deseas y necesitas está más allá de esos entornos en que eres invisibles y donde tu voz no cuenta. Porque recuerda, toda tu persona cuenta, todo tu ser es hermoso, valiente y capaz de lograr aquello que tenga en mente.

El ingrediente más importante para ser feliz eres tú mismo.

*Lectura recomendada: “Egoísmo sano. Cómo cuidar de uno mismo sin sentirse culpable” de Rachael y Richard Heller. Ediciones Urano. Barcelona, 2007.

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