Posibles casos de saltos temporales: ¿Leyendas urbanas o portales hacia el pasado?

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Portada - A la Izquierda: Bold Street en Liverpool, Inglaterra, donde se ha informado de múltiples casos de saltos temporales. Derecha: El Petit Trianon de Versalles, donde dos mujeres supuestamente viajaron atrás en el tiempo en el año 1901. (Wikimedia Commons)

El universo está lleno de misterios que desafían nuestro conocimiento actual. Hoy volvemos a recoger historias sobre estos extraños fenómenos que estimulan la imaginación y la abren a impensables posibilidades. ¿Son verdad? Usted decide.
He aquí un vistazo a algunos informes en los que determinadas personas dicen haber viajado al pasado o al futuro, mientras realizaban sus actividades cotidianas y que, finalmente, pudieron retornar al presente.

BOLD STREET, LIVERPOOL, INGLATERRA

En Liverpool, Inglaterra, el diario local Liverpool Echo recogió y analizó hace tiempo una serie de historias de personas que, al parecer, se encontraron viajando al pasado. Así, en el año 2006, un ladrón que huía de un guardia de seguridad en el área de Bold Street, miró hacia atrás y observó que el guardia ya no estaba persiguiéndole. El alivio que en principio sintió se convirtió en desconcierto rápidamente al ver que los coches eran de estilo antiguo y que la gente vestía de forma diferente.
El ratero ojeó un periódico y vio que la fecha correspondía a 1967. Se apresuró hasta la calle Ranelagh y, de pronto, se encontró de nuevo en el 2006, a pesar de que, según aseguraba, todavía podía ser testigo del pasado al mirar hacia la calle que había dejado atrás.
Bold Street en Liverpool, mirando en dirección a la Iglesia de San Lucas (Samwalton9/CC BY-SA 4.0)
Bold Street en Liverpool, mirando en dirección a la Iglesia de San Lucas
Tras la investigación, el periódico inglés desveló que los detalles que el ladrón había aportado eran correctos con respecto a dónde quedaban ubicadas varias tiendas y lugares de interés en 1967. Asimismo, el guardia de seguridad declaró que el joven pareció desvanecerse durante la persecución.
En otro caso, una mujer confesó que había entrado en una tienda que le pareció nueva, pensando que dicho negocio acababa de abrirse al público: los precios eran tan bajos que llenó sus brazos con artículos, pero al ir a pagarlos tanto la cajera como el gerente del establecimiento parecían desconcertados ante su tarjeta de crédito, rechazándola. La señora no disponía de suficiente dinero en efectivo, así que dejó allí los artículos y se marchó. Cuando más tarde le comentó lo sucedido a su madre, ésta le replicó que aquella tienda había cerrado hacía muchos años, y que ahora existía una sucursal bancaria en aquel mismo lugar.
Por último, otro caballero informó de una colisión en el área de la calle Bold con un tranvía fantasma, y dos personas más aseguraron haber visto en 1971 a un excéntrico inventor probando un aparato en el río Mersey: un evento perfectamente documentado que, en realidad, se había producido en 1821.

EL VUELO DEL SEÑOR VICTOR GODDARD AL FUTURO

Avión en pleno vuelo atravesando un área de tormentas. (Fotografía: La Gran Época/ Shutterstock)
Avión en pleno vuelo atravesando un área de tormentas. 
Victor Goddard, brigadier mayor de la Real Fuerza Aérea Británica, vivió una extraña experiencia en 1935. Volando sobre un campo de aviación abandonado cerca de Edimburgo, Escocia, observó que los decrépitos hangares estaban descuidados y que las vacas pastaban en el lugar. Pero de forma repentina se encontró con una tormenta que parecía tirar de él hacia el campo de aviación.
La tormenta rápidamente se disipó, y al pasar sobre el mismo campo éste parecía nuevo, albergando aviones pintados de color amarillo (lo cual era algo muy inusual), un monoplano que no reconoció como parte de la flota de la fuerza aérea y trabajadores vestidos con monos azules (lo que también era totalmente anómalo, ya que los operarios generalmente vestían de color café).
Todas estas anomalías tuvieron sentido años más tarde, cuando la Fuerza Aérea comenzó a pintar los aviones de amarillo, adquirieron aviones del modelo que Goddard había visto y los mecánicos comenzaron a usar monos azules. Una historia que ha recuperado Stephen Wagner, escritor e investigador de fenómenos paranormales, en un artículo publicado en About.com.

EL INCIDENTE MOBERLY-JOURDAIN EN VERSALLES, FRANCIA

Vista aérea del “Petit Trianon” del palacio de Versalles, Francia. (ToucanWings/CC BY-SA 3.0)
Vista aérea del “Petit Trianon” del palacio de Versalles, Francia. 
En 1901, Anne Charlotte Moberly y Eleanor Jourdain estaban pasando un tiempo juntas en París, donde Jourdain tenía un apartamento. Se estaban conociendo un poco mejor para empezar a trabajar juntas en la facultad de St. Hugh, una facultad para mujeres de la Universidad de Oxford. Un día decidieron visitar el palacio de Versalles cuando, de repente, se perdieron entre sus jardines y vagaron por un sendero que parecía llevarlas al pasado. Las damas se encontraron con algunos jardineros, quienes les aconsejaron que continuaran el camino que llevaban para llegar hasta el destino deseado.
“De repente, todo parecía poco natural y desagradable; incluso los árboles detrás del edificio parecían haberse vuelto desagradables y sin vida, como si estuviesen formados por madera trabajada en la tapicería. No había efectos de luz y sombra, y el viento no agitaba los árboles”, describían Moberly y Jourdain en su libro “Una aventura”, publicado en 1911.
Una de las señoras recordó sentirse inexplicablemente melancólica antes de supuestamente viajar al pasado. En el prefacio de su libro se puede leer: “Algunas curiosas condiciones psicológicas parecían presentes, ya fuera en nosotras mismas o en el propio lugar.
Retratos de Anne Charlotte Moberly (izquierda) y Eleanor Jourdain (derecha) (Wikimedia Commons)
Retratos de Anne Charlotte Moberly (izquierda) y Eleanor Jourdain (derecha) 
Un hombre descrito como “repulsivo”, con la piel áspera, se sentó cerca de un quiosco. Las mujeres indicaron que se parecía mucho al Conde de Vaudreuil: un noble del siglo XVIII, cercano a la reina María Antonieta. Otro caballero, guapo y descrito en detalle, corrió hasta las señoras con las mejillas encendidas y les rogó que permanecieran a la derecha y no fueran por la izquierda. Poco después se encontraron con una mujer dibujando que parecía vestir de forma muy anticuada.
“La miré directamente; pero una sensación indescriptible me hizo girar la cara y me molestó que estuviera allí“, cuenta Moberly. En realidad, la descripción que realizó de aquella mujer se parecía y encajaba mucho con la de la desaparecida María Antonieta.
A continuación un joven las llevó hasta una sala donde se celebraba una boda. Luego tomaron un carruaje para volver al apartamento de Jourdain en París. Ambas relataron que fue una experiencia muy extraña, pero que no sabían explicar por qué.
Retrato de María Antonieta (1778). Óleo de Louise Élisabeth Vigée Le Brun (1755–1842). (Public Domain)
Retrato de María Antonieta (1778). Óleo de Louise Élisabeth Vigée Le Brun (1755–1842).
Al volver días después a los jardines, las dos damas encontraron muchas cosas diferentes con respecto a su visita anterior. Antes, aparte de las personas con quienes se tropezaron, los jardines aparecían vacíos, y ahora sin embargo estaban llenos de visitantes. Además, investigaron si una parte de los jardines y de los edificios había sido reservada para una fiesta privada ese día, verificando que en aquella fecha no se había programado ningún evento. Una de las posibles hipótesis en cuanto a lo que pudo haber sucedido, además de la explicación paranormal, es que las dos mujeres podrían haberse encontrado con una fiesta de disfraces organizada por el decadente poeta francés Robert de Montesquiou.

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