La NSA probablemente ‘pinchó’ estos cables submarinos

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Cuando uno piensa en la NSA y sus formas de espiar, se viene a la cabeza una serie de elementos casi típicos de las películas: pinganillos, escuchas telefónicas, redes modificadas que permitan analizar el tráfico, u otros elementos de hacking directo como herramientas de software que fueron filtradas en la red a raíz de que un operario de la NSA se las dejara probablemente olvidadas en un servidor después de realizar un ataque.

Pero muchos usuarios no tienen en cuenta que la NSA tiene a mano otros elementos más sencillos a su alcance para intervenir conexiones e información: los cables de fibra óptica submarinos. Este tipo de cables se encargan de la transferencia del 99% del contenido de la red a nivel mundial. Debido a su facilidad de acceso y a lo aislados que están, es difícil vigilar que alguien pueda acceder a ellos y se ponga a espiar el contenido que está siendo transmitido a través de los cables.

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Efectivamente, la NSA y el gobierno norteamericano espían cientos de cables submarinos alrededor de todo el mundo. Ya durante la Guerra Fría, Estados Unidos se dedicaba a pinchar cables submarinos que salían de la Unión Soviética, al igual que utilizaban potentes antenas para recibir las señales de comunicación del ejército soviético.

Un artista llamado Trevor Paglen ha dedicado 10 años de su vida a fotografiar y a conocer todo sobre las herramientas que utilizan los diversos gobiernos (sobre todo el americano) para espiar las comunicaciones, ya sean estas a través de cables submarinos, o vía satélite.

El interés por analizar los cables submarinos le vino gracias al rodaje de una película sobre los documentos que filtro Edward Snowden sobre la NSA. En el rodaje, Paglen visitó a otro informante ex miembro de la NSA, que le recomendó que investigara sobre la infraestructura de Internet, y lo vulnerable que es.

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Dos años después, en los que estudió información filtrada a la red, y que cotejó con documentos públicos de operadores y del regulador de competencia, así como planos marítimos y topográficos, pudo comprobar como alguna información aparecida en las filtraciones de la NSA eran ciertas. No fue un trabajo fácil, porque la NSA opera mucho en clave.

Para comprobar esta información, tomó cursos de buceo en 2015 y se fue a donde su información sugería que se encontraban los cables. Efectivamente, éstos se encontraban donde indicaba toda la información filtrada.

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