Compasión en la antigua América: joven discapacitada del siglo XIII fue enterrada con todos los honores

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Portada - Ruinas de un asentamiento Hohokam en la cima de Indian Mesa (Public Domain). Detalle: Radiografía de un individuo afectado de escoliosis (Public Domain).

Se ha desenterrado recientemente en Tempe (Arizona) la antigua tumba de una joven discapacitada afectada de escoliosis, raquitismo y tuberculosis. La joven había sido cuidadosamente enterrada junto con un valioso ajuar funerario, y recibió uno de los enterramientos más especiales de entre cerca de doscientos hallados en el mismo asentamiento. La tumba revela una historia que permitirá a la gente de nuestros días conectar con las vidas de aquellas gentes que vivieron hace cerca de un milenio.
Según WesternDigs, los restos recientemente descubiertos constituyen el esqueleto completo de una mujer que murió a una edad aproximada de veinte años. El enterramiento forma parte de un conjunto de 172 esqueletos y restos incinerados de un cementerio perteneciente a la comunidad de los Hohokam, la cultura ancestral del desierto de Sonora.
Ciudad Hohokam en torno al 1100 d. C. Ilustración de Michael Hampshire. Museo de Pueblo Grande
Ciudad Hohokam en torno al 1100 d. C. Ilustración de Michael Hampshire. Museo de Pueblo Grande
La tumba, a la que se ha asignado el nombre de Enterramiento 167, despertó el interés de los investigadores desde que éstos descubrieron que el esqueleto de la mujer se encontraba gravemente desfigurado. Los especialistas llegaron a la conclusión de que la mujer sufría de enfermedades tanto congénitas como adquiridas. Lo sorprendente es que su tumba era una de las más ricamente engalanadas de todas, decorada con numerosas piezas cerámicas, lo que demuestra el aprecio que su comunidad sentía por ella.
En la tumba los investigadores han descubierto “al menos media docena de piezas cerámicas, entre ellas una tinaja, una vasija cilíndrica, un cuenco colocado cerca de su cabeza, otro recubierto por un mineral metálico (esquisto) depositado boca abajo sobre sus pies, y además otro cuenco a su izquierda, que contenía una figurita cerámica de un pato.”
Según Eric Cox, el arqueólogo que dirige las excavaciones, el descubrimiento de esta tumba trajo consigo más preguntas que respuestas. En primer lugar, Cox se pregunta cómo fue posible que la joven alcanzara la edad de 20 años, considerando su estado de salud. Además, es muy misterioso por qué se le dio un enterramiento honorífico de este tipo, tratamiento habitualmente reservado a los ancianos y miembros de las élites.
En el transcurso de las excavaciones realizadas en este cementerio, los investigadores han descubierto un asentamiento de gran tamaño habitado por el pueblo Hohokam entre los años 700 y 1400 aproximadamente. Los enterramientos hallados en el yacimiento han revelado gran cantidad de información sobre la comunidad de la que formaba parte esta joven. El lugar fue documentado por primera vez en la década de 1940, y es conocido como ‘La Plaza’, aunque la mayor parte de la historia de este asentamiento se perdió para siempre a medida que crecían la ciudad de Tempe y la Universidad Estatal de Arizona. De todos modos, el estudio del Enterramiento 167 ha arrojado nueva luz sobre la historia de La Plaza. El esqueleto fue hallado en su mayor parte por debajo del cráneo, y había perdido su color natural.
Ruinas de La Plaza, antiguo asentamiento del pueblo Hohokam (delange.org)
Ruinas de La Plaza, antiguo asentamiento del pueblo Hohokam 
De hecho lo estaba excavando yo personalmente, y fue hacia el final del día cuando empezamos a descubrirlo. Desenterré su cráneo y llegué a su costado izquierdo, y… lo que me llamó la atención fue que todo su costado izquierdo era grácil — no se había desarrollado tanto como su costado derecho. Era como si su costado izquierdo perteneciese a un individuo de 1,50 metros de estatura, mientras que el derecho era el de alguien de entre 1,50 y 1,80 metros. Su cráneo era igual a cualquier otro que hubiéramos recuperado hasta entonces, pero su esqueleto postcraneal estaba lleno de manchas marrones. No había evidencias de incineración ni actuación de ningún otro tipo en la fosa que explicaran por qué su esqueleto postcraneal había perdido su color.
Esta mujer discapacitada sufrió a causa de toda una serie de trastornos incapacitantes, cada uno de los cuales probablemente agravara al resto. Por ejemplo, presentaba cavidades en sus vértebras y huesos de las piernas, provocadas por una infección sistémica. Por otra parte, su esqueleto no era simétrico, ya que padecía escoliosis (curvatura de la columna). Su columna vertebral se encontraba curvada en un ángulo cercano a los 55 grados. Según los investigadores, esta deformación podría haber estado provocada por una carencia de vitamina D. Este déficit podría haber sido consecuencia de una falta de luz solar, lo que sugiere que su incapacidad la obligaba a pasar la mayor parte de su tiempo bajo techo. Las lesiones detectadas en su columna y miembros son características de una avanzada tuberculosis, infección de los pulmones que en los casos más graves se extiende al tejido óseo. Esta enfermedad probablemente le impedía caminar. Es muy posible que la mujer padeciera muchas de estas dolencias desde su nacimiento.
Los dientes de la joven han permitido a los investigadores obtener información sobre su dieta. La mayor parte del pueblo Hohokam llevaba una dieta que les ocasionaba muchos problemas dentales, aunque esta mujer discapacitada presentaba curiosamente una dentadura perfecta. Este hecho sugiere que su alimentación era diferente a la del resto de la comunidad. Los investigadores han sugerido que podría ser una evidencia de la elevada posición de la joven en su sociedad.
Los enterramientos bien conservados de individuos discapacitados son siempre un aspecto interesante presente en algunos yacimientos arqueológicos. April Holloway escribía el 24 de julio del 2014 en Ancient Origins acerca de otro hallazgo relacionado con un individuo discapacitado:
Un nuevo estudio publicado en la revista PLOS ONE ha revelado el descubrimiento de un niño del Paleolítico que parece haber sufrido graves lesiones cerebrales a causa de un accidente, aunque sobrevivió varios años más. El niño, que vivió hace 100.000 años, habría sido incapaz de cuidar de sí mismo (o de sí misma), por lo que su comunidad tuvo que pasar años cuidando de él o de ella. El hallazgo descarta la creencia de que los padres del Paleolítico trataban con una dureza excesiva a sus hijos.
Cráneo de un niño discapacitado hallado en el sistema de cuevas de Qafzeh, localizado en Galilea, Israel. (Public domain)
Cráneo de un niño discapacitado hallado en el sistema de cuevas de Qafzeh, localizado en Galilea, Israel. 
El esqueleto de este niño fue desenterrado hace décadas en el sistema de grutas de Qafzeh localizado en Galilea, Israel, junto con otros 27 esqueletos parciales, herramientas de piedra y hogares para el fuego. Sin embargo, solo recientemente los avances tecnológicos han permitido a los científicos llevar a cabo un estudio detallado del cráneo del niño mediante tomografía computarizada y una reconstrucción tridimensional del cráneo y de los cambios superficiales que tuvieron lugar en su interior.
Las imágenes digitales revelaron que el niño había sufrido un fuerte traumatismo contundente en la parte frontal del cráneo que provocó una fractura compuesta, con una parte del hueso hundida en el cráneo. El traumatismo podría haber sido consecuencia de una lesión accidental, por ejemplo una caída, o el pequeño podría haber sido víctima de un acto violento.
Identificando el punto preciso en que el hueso del cráneo se hundió, los científicos fueron capaces de determinar el área del cerebro que habría quedado afectada por la lesión. Según esta investigación, el traumatismo habría provocado dificultades a la hora de hablar y coordinar los movimientos, así como cambios en la personalidad, afectando a las interacciones sociales del niño. De este modo, el pequeño habría quedado discapacitado o incapacitado para cuidar de sí mismo, o de sí misma.”

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