Arte y música para curar lesiones del cerebro

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Sonido, luces, formas, interacción y movimiento son las herramientas que utiliza Elements, una obra artística digital diseñada para la rehabilitación de personas con lesiones cerebrales.En el Festival artístico de Melbourne (Australia), en 2014, los artistas sonoros Jolt Arts, Chelsea Backman y Kathryn Sheppard, del grupo The Amplified Elephants, todos ellos con alguna discapacidad intelectual, después de ensayar varias semanas presentaban una de las obras de These Compusive Behaviours, un proyecto orquestal del compositor australiano James Hullick en el que el solista, en este caso, era la mesa Resonance.

“Los artistas colaboraban entre ellos usando la mesa frente al público y se invitó a la audiencia a participar en la pieza. Al mover los objetos sobre el tablero se crean diferentes colores y sonidos según la forma del instrumento”, contaba a Sinc durante una visita a Barcelona su creador, Jonathan Duckworth, director del laboratorio CiArt de la Universidad RMIT de Melbourne, que personalizó la mesa para la representación musical.

Pero esta no es la función principal para la que fue diseñada. La mesa surgió de un centro, el CiArt, dedicado a investigar sobre juegos y tecnología digital para su aplicación en las ciencias de la salud. Duckworth creó su aplicación de software lúdica dentro del proyecto Elements, que tiene como finalidad realizar composiciones sonoras y de retroalimentación visual para promover la actividad artística en grupo y, además, contribuir a la rehabilitación de personas con alguna lesión traumática del cerebro.

El sistema consta de una pantalla horizontal de gráficos de mesa, un sistema de seguimiento basado en la visión integrada, interfaces de usuario tangibles e inalámbricas y un software de creación de juegos de ordenador en 3D. Los movimientos del paciente pueden ser rastreados y registrados con el tiempo para un análisis posterior.

“Es un sistema que cuenta con la colaboración de ingenieros en computación, neurocientíficos y psicólogos, y ya se ha implantado en varios hospitales con pacientes que necesitan hacer rehabilitación o que tienen alguna discapacidad intelectual. La mayoría de ellos han sufrido accidentes de tráfico o laborales”, explica Duckworth.

A través del juego, los usuarios pueden buscar nuevos efectos, sonidos y elementos visuales para ver cómo funcionan. Al hacerlo, descubren nuevas formas de relacionarse con su cuerpo y reaprender sus capacidades de movimiento de un modo autodirigido.

Los resultados de las evaluaciones clínicas llevadas a cabo por los hospitales indican que los adultos afectados mejoran su nivel de compromiso, motivación y autoestima, y recuperan habilidades motoras en sus actividades cotidianas. Ahora, un equipo de colaboradores europeos del RMIT está probando Elements con niños.

La interfaz está generando mucho interés fuera del uso para terapias. Duckworth ha colaborado, por ejemplo, con varios museos para proyectar en sus planetarios. “También tenemos a un director de cine colaborando en una investigación de micronanotecnología, hay retratistas trabajando para hacer imágenes con big data, y uno de nuestros investigadores está diseñando un juego para optimizar la respiración de los pacientes a través de una interfaz”.

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