Adriana – Nuevos modelos de organización

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La estructura organizacional de las empresas ha sido totalmente alterada por la irrupción de la tecnología. Es más, muchas de ellas han quedado destruidas en este proceso. Pero esa misma tecnología puede ayudar a reconstruirlas.

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La jerarquía sigue siendo un paradigma predominante en las empresas, con organigramas en forma de árbol dominando el panorama. La realidad es que las empresas se están alejando de ese concepto y que el pase del modelo jerárquico al gerenciamiento en red es un viaje permanente. Lo que ocurre es que las jerarquías no se pueden adaptar con la suficiente rapidez al ritmo de cambio tecnológico que se ha desatado en el mundo y si el negocio no es suficientemente rápido no va a ser interesante. Las jerarquías estrictas inhiben la comunicación. Sin embargo, pueden aportar estabilidad, claridad y consistencia. Hay contextos en los cuales la jerarquía es la estructura adecuada. Por eso la prudencia aconseja no descartarla completamente.

¿Cuál es la alternativa entonces? Las redes, es la respuesta casi unánime. Pero las redes son cosas curiosas. Un organigrama representa una forma de red, pero es una red jerárquica. Si se habla de organizaciones en red entonces es preciso hacer algunas aclaraciones.

Con la Internet llegó Cisco, con una forma distribuida de redes que eran todavía más robustas, confiables y más adaptativas de lo que daba IBM en la era de la computación. La resiliencia de la Internet proviene de su forma de control altamente distribuida. Que no haya ningún punto central significa que no hay punto de fracaso y los CEO se han convertido en elemento central de fracaso en las últimas décadas.

El protocolo que permite trabajar a la Internet es algo que se llama BGP. Usa el concepto de sistemas autónomos para construir la red. Internet es hoy un sistema increíblemente estable y robusto que permite una increíble cantidad de cambios. Sobrevivió al arribo de la web, del video online, de los teléfonos móviles y de las redes sociales, ninguno de los cuales se concebían antes de que fuera diseñada. La Internet existe como una sucesión de sistemas autónomos distribuidos y el término significa red de redes. Entonces ¿los sistemas autónomos distribuidos tienen la respuesta para la estructura de la compañía del futuro? ¿Es su independencia interdependiente el modelo para las organizaciones sin líderes?

La respuesta corta es no. Si bien sistemas como Internet, bitcoin y wikipedia son estudios interesantes, no aportan respuestas al desafío clave de organizaciones distribuidas: ¿cómo manejar el cambio y conducir la organización a través de los vericuetos de ese cambio? El desarrollo de software de fuente abierta a veces se enarbola como lo último en organizaciones distribuidas sin necesidad de liderazgo con ejecución en red, pero la experiencia dice que es cualquier cosa menos eso. Sí, es cierto, es un gran modelo pero no funciona en la forma que muchos piensan. El éxito de proyectos de fuente abierta muestra un perfil de contribución exponencial (pocos aportan mucho y muchos aportan poco) y depende de que un dictador benévolo mantenga las cosas en su lugar. Son cualquier cosa menos igualitarios y eficientes.

Las organizaciones chatas requieren un liderazgo más fuerte que que las jerárquicas; y sin liderazgo la red rápidamente se fragmenta en redes competidoras entre sí. La red necesita un plano de control para manejar su estructura en tiempos de cambio. Muchas startups son redes chatas fantásticamente funcionales pero fracasasn espectacularmente cuando se las contronta con rápido crecimiento (reestructuración) o cambio fundamental (incertidumbre direccional).

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