“La Vida como Oportunidad de Evolución” Joss Perez.

del Sitio Web HermandadBlanca – www.bibliotecapleyades.net

Evolución es la condición que identifica al ser humano como tal.

Venimos de algún lado y vamos hacia otro, esto es innegable. Todas las especies en este planeta siguen un proceso evolutivo que, eventualmente, culminará con la perfección y la trascendencia de su misma condición esencial.

Precisamente, los espacios de crecimiento y evolución que analizábamos en un post anterior son instantes que nos permiten evaluar nuestro avance parcial hacia lo que se ha denominado iluminación, liberación o salvación.

La evolución es un camino que debemos seguir,
por ende, debemos tener claro dónde estamos
y hacia dónde vamos

Entonces, si la soledad, la meditación y los sueños controlados están ahí para enseñarnos y ayudarnos en nuestra propia evolución, también la experiencia, tanto propia como ajena, aporta su conocimiento.

Cada árbol, piedra, animal… en fin, cada uno de los llamados “diez mil seres” tienen una función en la economía del universo. Nada existe por casualidad o por error; sin duda, el universo es la expresión de la perfección, hasta los virus tienen una razón de ser clara en esta existencia.

A propósito:

¿Cuál es tu función primordial es esta vida?

Las Preguntas y el Objetivo de Vida

En mi propia búsqueda personal he llegado a algunas certezas de vida que me permiten pensar que el objetivo de la misma, para la gran mayoría de seres humanos, es, precisamente,

“preguntarse por su objetivo de vida”.

No consiste siquiera en hallarlo, solamente preguntárselo.

Esto puede sonar minimalista, pero hay preguntas que, a pesar de su aparente simplicidad, llevan en sí mismas un potente caudal de conocimiento que nos desafía y nos impele a descubrir, a hallar la verdad a toda costa.

Ésta es una de las condiciones inherentes a la evolución y no podría ser de otra manera. Una pregunta correctamente construida lleva dentro de sí la mitad de la respuesta.

Por esto es que debemos aprender a preguntar, de lo contrario la vida nos puede dar las respuestas sesgadas, erróneas e incompletas.

Si le preguntamos a un transeúnte:

“¿Dónde se encuentra la cafetería?”,

…éste podría darnos muchas posibles respuestas relacionadas con la ubicación de muchas posibles cafeterías.

Es así de sencillo…

Piense bien antes de preguntar, tómese el tiempo suficiente para elaborar correctamente y de forma idónea las preguntas que desea hacerle a la vida.

Nada es tan valioso como la VIDA,
en todas sus manifestaciones.

Aprendiendo a Preguntar

Si te encontraras con Dios, con la Divinidad, el “Hacedor del día”, o como desees llamarle, y tuvieras ocasión de plantearle una única pregunta, ¿cuál sería?

Tan importante es aprender a preguntar como lo es aprender a callar. Desafortunadamente ninguna escuela académica de formación regular enseña a preguntar, a callar, a meditar y a pensar.

Estos cuatro elementos deberían ser el pilar de una sociedad futurista, progresista e incluyente:

  • preguntar

  • callar

  • meditar

  • pensar,

… cuatro condiciones absolutamente necesarias para la evolución y para hallar la verdad.

A modo de ejemplo, si le hacemos a varias personas la siguiente pregunta:

¿Quién eres?,

…seguramente obtendremos diferentes y variadas respuestas tales como:

  • “Yo soy Juan…”

  • “Yo soy una persona”

  • “Soy el hijo de…”

  • “Soy comerciante de…”

  • “Soy profesora de…”

En cualquier caso, estas respuestas están condicionadas por elementos familiares o circunstanciales que no definen con claridad el ser y no ofrecen una satisfactoria respuesta al interrogante.

Similar condicionamiento se presenta con la mayoría de preguntas que realizamos a diario y la causa del mismo radica en la generalización que solemos hacer.

La pregunta bien redactada conlleva a una respuesta adecuada y precisa que limita las posibilidades de error, de falsedad y de sesgo en las respuestas obtenidas.

Debemos emplearnos en aprender a hacer las preguntas correctas y formularlas correctamente, pues esto nos facilita la vida y el proceso de evolución.

En la actualidad y con el advenimiento de la nueva era, las personas han ido, poco a poco, creciendo y expandiendo, tanto su actividad mental, como el campo de acción de la consciencia individual, con lo cual se tiene una mejor y más clara disposición a la discusión y la ruptura de dogmas y paradigmas, así como una clara propensión al replanteamiento de las teorías sobre la evolución del ser humano.

Nuevas tendencias y corrientes de pensamiento han impulsado el desarrollo de la individualidad, dando como resultado el alejamiento y la desaparición de los grandes mitos y enormes proezas colectivas que motivaron el desarrollo espiritual en otras épocas.

Ésta es la era del individuo, por eso la importancia de la  la Internet y sus expresiones de chat, messenger y demás.

Este comportamiento,

  • acrecienta el egoísmo y la separatividad, pero también la autorrealización como ser humano divino en su esencia

  • trae consigo elementos de codicia, de apego y de identidad con lo superficial, lo pasajero y lo material, pero en sí misma, no es más que la antesala de un profundo cambio en las estructuras mentales tendientes al hallazgo y valoración de la individualidad dentro de la colectividad.

Un colectivo será profundamente valioso en la medida en que sus integrantes se fortalezcan, profundicen sus virtudes y se auto-realicen. Así es como se plantea la evolución para el colectivo más importante, la humanidad.

Debemos prepararnos para actuar cuando las energías pasen por nosotros, tal como acontecerá en los próximos meses y años.

El universo como entidad viva y en pleno y constante desarrollo se está movilizando, y recordemos que es, precisamente, el movimiento el que causa la vida, por tanto, los cambios no deben ser motivo de preocupación.

Por el contrario, debemos asumirlos como la oportunidad inmejorable que tenemos de erradicar de nuestras vidas de una vez y para siempre,

  • los temores, miedos e inseguridades

  • los comportamientos erróneos y las emociones aflictivas como la envidia, los celos, el rencor o la mentira

  • decidirnos a apostarle al bien-estar común, ya que somos parte del colectivo llamado “Humanidad”

El bien colectivo es garantía del bien personal y no al contrario.

Cambiando la perspectiva de nuestra vida

Hace poco le escuché decir a un amigo, teósofo y filósofo por convicción y nacimiento,

“No hay estado más vergonzoso y lamentable que ver a un alma quejarse por haber desperdiciado una encarnación”.

Semanas más tarde empezaba a entender el significado oculto de esta expresión que en un primer momento se me antojo curiosa.

Ahora comprendo cuánta razón tenía mi amigo al expresarse de esa manera y en relación con una conversación que sosteníamos frente a la necesidad de actuar en consecuencia con el estado actual de desarrollo humano y la profunda revolución que actualmente experimenta el universo.

Nuestra evolución, es también la suya. La única posibilidad de avanzar, de mejorar y de crecer es actuar ahora mismo.

La tarea debe ser hecha hoy, no mañana, porque cada día, cada momento cuenta, ya que ellos no se repiten, tal como no es la misma agua la que nos moja al entrar en un río por segunda vez.

En este “actuar”, debemos ser conscientes que tampoco se trata de elegir las tareas que consideremos más fáciles o sencillas.

Cada ser humano está llamado a realizar lo que en justicia y en rigor le corresponde, y las circunstancias en las cuales se encuentra inmerso, sin duda alguna, son las mejores y más convenientes.

En razón a esto, es que hacer el trabajo correspondiente dignifica a la persona. Tanto los oficios más sencillos y humildes como aquellos más complejos y de gran status social están ahí para ser hechos.

Más importante que el “qué” es el “cómo“, así como importa más “el caminar” que el “llegar“.

En el “cómo” y en el “caminar” se encuentra la verdad. Es por ello que de vez en cuando debes caminar en solitario, en silencio y con la mente fija en grandes ideales humanos, vislumbrando el horizonte más allá de las pequeñeces de la vida cotidiana.

A modo de colofón diremos:

Estamos aquí y ahora, en las circunstancias que nos rodean, porque venimos de algún lado, y por ende, vamos hacia otro.

Esto es expresión de evolución, pero no estamos solos:

Somos uno de ese grupo de “diez mil seres”.

Tenemos una misión de vida y para ayudarnos a desarrollarla, contamos con herramientas como la experiencia, la mente, los sueños y la meditación, entre muchas otras.

El nacimiento de la inquietud acerca del propósito universal debe llevarnos a plantear interrogantes, teniendo en cuenta que la pregunta correctamente planteada, conlleva a una respuesta creativa, novedosa y evolutiva.

Finalmente, es muy recomendable que durante este proceso de evolución, erradiquemos con firmeza las emociones aflictivas como el odio, la tristeza, la depresión o el temor a los cambios.

De esta forma aprovecharemos la preciosa existencia humana, tanto para el avance individual como colectivo, dándonos cuenta a tiempo que lo que realmente importa es el proceso, es decir, el camino, no tanto el resultado.

Y ten siempre presente que en una eternidad, se puede recomenzar a cada instante.

Empieza ahora mismo y pronto verás los resultados en ti y en el mundo que te rodea…

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