» Hay tres puertas que te llevarán hacia la felicidad o hacia el sufrimiento» Tenzin Wangyal.

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En cualquier momento de tu vida, especialmente cuando te enfrentes con pruebas que parecen ir más allá de tu capacidad, recuerda que puedes confiar en tu verdadero ser, en tu esencia. Hay un refugio donde encontrar paz, pero no está fuera de ti, sino en tu interior.

Hay en nosotros 3 “puertas”: el cuerpo, el habla y la mente. Todas pueden crear dolor y eso es lo que nos causa sufrimiento. Pero sucede así porque no las usamos para entrar, sino para salir, para perdernos, para desconectarnos.

Cuando encuentres dificultades, cierra los ojos un momento, lleva la atención hacia el interior. Siente la quietud de tu cuerpo. Existe entonces la posibilidad de encontrar un espacio ilimitado dentro de ti. Podemos llamarlo “madre”, “la esencia”, “lo divino”,… No importa: está ahí, y cuando lo descubres es como cuando un niño anda perdido y de pronto se encuentra a su madre. Como alguien que se ha perdido a sí mismo y se vuelve a encontrar. Es una vuelta al hogar. En ese momento, cualquier problema se resuelve si confías plenamente, si descansas en ese espacio donde encuentras libertad interior. Se trata de un lugar con infinitas posibilidades.

La 2ª “puerta” es la palabra, el habla. Tenemos muchos pensamientos, que son como voces vibrando en nuestra cabeza y que nos dicen lo que tenemos que hacer. Pero, a menos que esas voces se callen, no puedes sentir verdadera conexión contigo mismo y escuchar el silencio interior. Normalmente oímos el ruido de los pensamientos, discutimos o negociamos con ellos. Nuestra atención está en esas voces que nos impiden sentir el silencio. Pero podemos aprender a escuchar y oír el silencio. Cuando lo descubres, sientes paz, creatividad. Puedes entonces escuchar voces interiores de sabiduría.

Un buen consejo para eso sería: no confíes en los pensamientos, confía en el silencio. Se ha hecho estudios acerca de cómo se toman mejores decisiones: hablando y comentando a fondo o permaneciendo abiertos a las intuiciones. La conclusión es que en última instancia las intuiciones resultan más efectivas. En el silencio hay más mensajes que en las voces del pensamiento. Pero tienes que aprender a escuchar tu propio silencio.

Decimos que la tercera puerta es la mente. Pero para el budismo, la mente está en el corazón, no como órgano material sino como centro de consciencia. Según los físicos, el universo es prácticamente un espacio vacío. También en nuestro corazón hay un espacio ilimitado. Poniendo atención en el corazón puedes descubrir ese espacio que es la fuente que da nacimiento a todo.

Por eso, la medicina que recomiendo consta de 3 remedios: la píldora blanca de la quietud, la roja del silencio y la azul de la espaciosidad. Cuando te tomas estas 3 pildoras encuentras lo que llamamos “refugio interior”, te sientes protegido y guiado, y encuentras soluciones. Y esto sirve para cualquier persona, porque ese espacio no es budista sino universal.

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