«Sodoma y Gomorra» Leo.

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Si bien estas ciudades no se ha probado que existieran tal como son descriptas en la Biblia, ya que no se han encontrado rastros de ellas, en esa zona se ha encontrado una amplia área de terreno bajo la superficie, que se encuentra vitrificado, un suelo fundido como queda luego de una explosión nuclear.

¿Fue ése el fin de estas ciudades mencionadas? ¿Quién tenía semejantes adelantos tecnológicos nucleares para esa fecha? ¿Intervino “la Carroza de Fuego de Jehová”? ¿Cómo pudieron ser destruídas y desaparecidas de la faz de la tierra en un santiamén? ¿Por qué “Dios” no quería que nadie de la familia de Lot mirara hacia atrás? ¿Qué secreto era lo que no había que ver? ¿Un hongo nuclear?

La civilización de estas ciudades había alcanzado un nivel de corrupción tal que “alguien” indignado por la inobservancia de los más elementales principios de respeto y rectitud, condenó su futuro.

Muchas veces me pregunto si en nuestra sociedad hoy no está pasando lo mismo; si es que vamos camino a alcanzar el grado de disolución suficiente de nuestros valores humanos, éticos, morales y espirituales, como para ser catalogados como la especie que no aprende, la especie que atenta contra sí misma, la especie que intenta destruir al planeta, la especie que no sabe vivir de otra forma que en guerra contra su propia especie… la especie que debe ser destruída.

Y entonces, la siguiente pregunta que se me aparece es… ¿Hasta cuándo? Porque así, todos contra todos, no hay un futuro posible, o bien no quedará nadie para vivirlo. Las nuevas generaciones de niños traen la respuesta en sus potenciales natales y parecen saber interiormente, en forma inconsciente, cuál será la respuesta; ellos darán, masivamente esa respuesta. Necesariamente deberemos estar muy atentos a sus manifestaciones.

Los adultos, los que se supone que deberíamos tener el control de la situación, justamente somos los más desorientados, los que menos parecemos comprender de qué se trata. Hay un cambio inminente, hay una sentencia pendiente; es como si viviéramos en libertad condicional.

¿Las profecías para estos tiempos? Cataclísmicas, severas, apocalípticas. Sin embargo, cada día que pasa, esas profecías tienden a ser cada vez más desacertadas, más difusas, con menos precisión, porque parece que hemos tomado una línea de futuro distinta a la prevista.

Si la misma NASA ha reconocido el corrimiento del eje de la Tierra, con eso está justificado que los Signos del Zodíaco ya no estén claramente fijados y que hayan sufrido un corrimiento de algo más de 30 grados, es decir, un Signo entero. Así, Aries ha pasado a ocupar el lugar de Tauro, Tauro ha ocupado el lugar de Géminis, y así sucesivamente.

Además se ha creado, debido a una nueva influencia estelar, una ventana entre Escorpio y Sagitario, llamada Ofiuco. Ya una vez sucedió esto cuando Virgo y Escorpio eran vecinos, de esencias similares, y se introdujo el Signo de Libra entre ellos. Ahora se ha introducido Ofiuco entre Escorpio y Sagitario, y con velocidad creciente, los límites entre los Signos van variando.

El análisis detallado de las energías natales de estos nuevos niños y su comportamiento, irá diciendo en realidad en qué grado esta modificación pasará de ser virtual a efectiva; ya fue avisado hace unos 20 años por la Entidad Electromagnética denominada Kryon, que los astrólogos deberíamos ir modificando nuestro parámetros. Evidentemente, el aviso no carecía de certeza, aunque no lo comprendimos cabalmente en ese momento.

Esto conlleva un mensaje inequívoco: el ser humano debe reciclar su comportamiento, lo antes posible, antes de que sea demasiado tarde. Inevitablemente, habrá quienes no podrán resistir estas modificaciones, lo que va a depender de su apertura mental. Muchos están provocando su propia muerte porque no “encajan” en estas nuevas condiciones, y otros demuestran abiertamente el desprecio a su propia vida, arriesgándose a la muerte por sólo filmarse con el celular. Otros están equivocadamente intentando sostener las ruinas de lo que es inevitable que se derrumbe, buscando tapar la luz del Sol con la mano.

Hay vientos de cambio; la cuestión consiste en interpretarlos correctamente. Pero no hay que confundir cambios de actitud frente a las circunstancias, con cambios de esencia. La esencia y los valores del ser humano deberían permanecer, a toda costa, aún cuando desaparezca el humano; es necesario que queden registrados en el Akasha, tanto nuestra gloria como nuestra miseria. Es lo único que nos diferencia de los vegetales y de las piedras, ya que los animales cada día parecen comportarse más como humanos y los humanos, cada día, como más animales.

El Sendero Del Ser. Bendiciones. Leo

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