Adriana – LLAMA A LAS COSAS POR SU NOMBRE

Francisco De Sales
http://buscandome.es/
http://mauandayoyi.blogspot.com.ar

ynolohaces

En mi opinión, todos disponemos de un mecanismo inconsciente de defensa que trata de preservarnos del dolor y de lo desagradable, pero evitar eso no es siempre la mejor opción, ya que es necesario afrontar las cosas como son en realidad y no engañarnos.

Si pretendemos disfrazarlas o desnaturalizarlas para que no nos resulten tan duras, y si pretendemos disimular su realidad encubriendo su verdad y pretendiendo cambiarla por otra más amable, pero que no es real, nos estamos engañando.

Y ya sabemos que el Proceso de Desarrollo Personal la mentira y el autoengaño están prohibidos.

La realidad es la realidad, y ocultarla o negarla no va a hacerla desaparecer.

A las cosas hay que llamarlas por su nombre aunque eso duela. Aunque no sea lo que se quiere escuchar. Aunque se prefiera otra cosa.

Así que no es recomendable eludir lo que no gusta, ni hacer malabarismos con las palabras para que parezca otra cosa distinta, ni negar lo evidente, ni mentir o mentirse con consciencia.

Si hay un sentimiento doloroso no se resuelve pensando en otra cosa o buscando un culpable. Se resuelve afrontándolo, comprendiéndolo, reconociéndolo y aceptándolo, buscando su origen, sanándolo en ese origen, desmontándolo si no es cierto, y dejándolo que se extinga en el corazón si es cierto.

Si uno se siente mal es mejor reconocer que se siente mal y prestar atención a ese malestar y su origen en vez de negarlo con un “no me pasa nada” o conformarse con un “ya se me pasará”. Así se elude, pero no se resuelve. Al no afrontarlo parece que desaparece en el olvido, cubierto por un aluvión de distracciones, pero la realidad es que sobrevive a ello y se mantiene intacto y necesitado de solución.

Si uno se siente mal tiene que averiguar dentro de él quién se siente mal y por qué. Tal vez no es Uno quien está mal, sino su ego decepcionado, o sus ilusiones desilusionadas, o sus esperanzas desesperanzadas, o tal vez es que no se han cumplido las expectativas puestas en algo y la frustración le contagia su penar.

Hay una agravante, y es que, por error, confundimos el que algo no haya salido según lo previsto con que “todo” está mal.

No es lo mismo estar decepcionado que estar mal.

Equivocarse no es motivo suficiente como para estar mal, es algo que se ha de aceptar sin más drama.

Estar decepcionado es motivo para sentirse decepcionado pero no para sentirse mal.

No hay que consentir que una parte se convierta en un todo.

SI ESTÁS TRISTE, ESTÁS TRISTE, PERO NO ESTÁS MAL. SOLAMENTE ESTÁS TRISTE. Y SERÁ BUENO PARA TI QUE COMPRENDAS LA DIFERENCIA.

No es malo permitirse los estados temporales que provocan los sentimientos o las emociones, lo que no es adecuado es consentir que el hecho de que cuando un mínimo porcentaje de la totalidad que es uno no esté bien del todo eso sea confundido con que la totalidad está mal.

Propongo ser templados, serenos, afrontar las cosas sin miedo, encararlas con naturalidad, sin hacer de ello un drama ni una guerra.

LOS ASUNTOS DESAGRADABLES SOLAMENTE SON ASUNTOS DESAGRADABLES Y NO EL ENEMIGO. SON ASUNTOS A RESOLVER QUE HAY QUE RESOLVER TRANQUILAMENTE.

Serenidad. Paz. Paciencia. Amabilidad para con uno mismo. Lo que no gusta y se puede resolver hay que resolverlo.

HAY QUE SER VALIENTE Y RECONOCER LAS COSAS COMO SON, PERO ESO, COMO SON: EN SU JUSTA MEDIDA, SIN MAGNIFICARLAS NI MENOSPRECIARLAS.

Y llamarlas por su nombre.

Te dejo con tus reflexiones. . .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *