¿Acabara con Trump La esquizofrenia de la Política Norteamericana?

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En estos últimos decenios el gobierno norteamericano ha desarrollado políticas (sobre todo en el exterior) que contradicen las ideas y pretensiones de la sociedad norteamericana. Esta esquizofrenia se ha producido, mayormente, en relación al papel del Cristianismo en la política norteamericana. ¿Va a poner la presidencia de Trump fin a esta esquizofrenia?@Desdelatlantico.

I. LA RELIGIÓN EN LAS ELECCIONES DE LOS EE.UU.
En un reciente artículo Juanjo Romero ha analizado con el rigor y la agudeza que le caracterizan la importancia que ha tenido la religión en las elecciones presidenciales que se han disputado entre Donald Trump y Hillary Clinton.
Entre las conclusiones que extrae Juanjo Romero en ese artículo [Trumpazo: la mayoría de los católicos USA votaron por Trump (7 puntos de diferencia)] destacan estas:
– los católicos son en USA ‘la minoría religiosa’ que decide en las elecciones, es la única que ha cambiado su voto
y
– los votantes practicantes han votado mucho más a Trump que a Clinton.

Y es que, independientemente de otros muchos factores que han influido en la elección presidencial, hacía mucho tiempo que los candidatos no personificaban posiciones tan opuestas en el ámbito de la religión que afectaban no ya sólo a la política interior (algo que no era nuevo), sino también (y esta es la novedad, creo) en la política exterior.
Así, Trump defiende una política interior inspirada en la religión cristina (freno al aborto), y una política exterior dirigida a luchar contra los enemigos del Cristianismo (islamistas)
Por contra, Clinton defendía una política interior claramente orientada a socavar la religión cristiana (y, en especial, la católica) facilitando el aborto hasta al momento anterior al nacimiento y defendiendo una política exterior de apoyo a los extremistas islámicos y contra los gobernantes tolerantes con el Cristianismo (Siria es el ejemplo de ello).

II. LA ESQUIZOFRENIA POLÍTICA DE LOS EEUU
Un examen de la sociedad y de la política de los Estados Unidos producía notoria perplejidad a cualquier persona mínimamente informada.
Por un lado, se veía una SOCIEDAD mucho más religiosa (cristiana, mayormente) que la existente en Europa. Esta mayor religiosidad era notoria no sólo en confesiones protestantes, sino también en el propio Catolicismo, hasta el punto de que se llegó a barajar, quizás por primera vez, el nombre de un cardenal norteamericano como posible Papa tras la renuncia de Benedicto XVI.
Por otro lado, sin embargo, se veía cómo tanto los presidentes republicanos (muy singularmente, George Bush jr.) como

demócratas (Bill Clinton, Barack Obama) llevaban a cabo una política exterior que se alineaba con los regímenes más hostiles al Cristianismo (alianzas con Arabia Saudí y con los aliados de Arabia Saudí, desde Marruecos a Pakistán), al mismo tiempo que combatía a regímenes que, o bien ejercían una persecución contra el Cristianismo mucho menor que la de esos aliados, o bien toleraban en mayor o menor medida a los cristianos y a otras minorías religiosas (desde Irán a Siria).
La pregunta que surgía, inevitablemente, es si esos votantes norteamericanos de profunda religiosidad tenían verdadero conocimiento de lo que estaba defendiendo en el exterior su Gobierno.

III. TRUMP LLEVA A LAS ELECCIONES POR PRIMERA VEZ EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA POLÍTICA EXTERIOR
Uno de los efectos de las guerras en Siria e Iraq ha sido la de plantear en toda su crudeza la coherencia de la política exterior norteamericana con las ideas dominantes de la sociedad de los Estados Unidos.
Durante la campaña electoral se filtró un correo electrónico de Clinton en el que confesaba conocer que las organizaciones terroristas islamistas sunnitas (muy en especial Al Qaida y el ISIS), estaban financiadas y apoyadas por los aliados de los Estados Unidos en el mundo árabe. Me referí a ello en este blog. El hecho que se ha conocido por esa sociedad norteamericana, en gran medida gracias a la existencia de medios alternativos de información, es que los ciudadanos estadounidenses con una fuerte creencia cristiana veían cómo sus hermanos en la fe eran martirizados en el mundo árabe por islamistas apoyados por SU propio gobierno. El sufrimiento de los cristianos en Siria e Iraq, por causa de los gobiernos y las bandas criminales islamistas a los que apoyaba el mismísimo gobierno de los EEUU no ha podido ser ocultado.
Los mismos medios que demonizaron a Trump han sido los que han llevado a cabo una campaña de demonización de Bashar Al Assad con el objetivo, obvio, de conseguir apoyo para su vergonzante política pro-islamista. La victoria de Trump, en ese sentido no sólo atestigua el fracaso de su política de demonización del candidato republicano, sino también la de demonización de Assad.

IV. TRUMP ANUNCIA UN GIRO EN LA POLÍTICA HACIA SIRIA
Antes de las elecciones, y después de las mismas, Trump ha indicado que su política no tendrá como objetivo (como pretendía Clinton y como han pretendido los gobiernos de la UE: Reino Unido, Francia, Alemania) el desalojo de Assad del poder, sino la derrota de los islamistas que tratan de derribarle. Por primera vez en décadas, Trump va a pretender articular una política exterior de los Estados Unidos coherente con los principios profesados por la sociedad que ha elegido a ese gobierno. Las consecuencias de ello, si finalmente Trump mantiene esa política, no se harán esperar.
Y Europa deberá retratarse.

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