Aurelia Brouwers, la atormentada joven de 29 años a quien médicos holandeses ayuda la muerte

En algunos pocos lugares la eutanasia ya es una realidad, sin embargo, en la gran mayoría de los casos esto ocurre con pacientes terminales, es decir con pacientes que sólo están esperando la muerte, y que debido al enorme sufrimiento y a la inevitabilidad del desenlace deciden dar un paso adelante. Aurelia Brouwers, sin embargo, tenía sólo 29 años y no tenía una enfermedad terminal cuando médicos holandeses le suministraron un veneno para tener una muerta sin dolor.

Según recupera la BBC, la joven hizo una grabación antes de morir en la que decalaró:

Tengo 29 años y he elegido someterme voluntariamente a la eutanasia. Lo he elegido porque tengo muchos problemas de salud mental. Sufro de forma insoportable y no tengo esperanza. Cada aliento que tomo es tortura.

La joven llevaba una pizarra en la que tachaba los días que le quedaba con un rotulador negro, ansiosa de que llegara la cita. Las últimas semanas había realizado actividades manuales, andar en bicicleta y visitar a sus seres queridos. Y también visitó el crematorio que había elegido, según dice BBC.

El criterio para la eutanasia es que el médico debe de juzgar que el sufrimiento de la persona es «insoportable y sin perspectivas de mejora» y además no tener una alternativa razonable que perseguir. De las 6,585 muertes por eutanasia practicadas en Holanda sólo 83 fueron por condiciones psiquiátricas. En el caso de Aurelia empezó a sufrir de depresión desde los 12 años y le diagnosticaron trastorno límites de la personalidad, además sufría de ansiedad, psicosis y escuchaba voces.

Lo controversial del caso es que sus médicos no respaldaron sus pedidos de eutanasia. Aurelia tuvo que ira a una clínica especial llamada Levenseindeklniek, clínica del «fin de vida» en La Haya. En esta clínica es donde se aprueban la mayorías de las eutanasias psiquiátricas, aunque apenas el 10% de las solicitudes que reciben.

El caso de Aurelia es realmente triste y aunque genera impotencia y frustración, supera la capacidad de emitir un juicio certero al respecto. Antes de morir, Aurelia se pasaba el tiempo autolesionándose. Y ya había intentado numerosas terapias y medicamentos y se había intentado suicidar varias veces. Según le dijo a la TV holandesa, se sentía atrapada en su cuerpo y en su cabeza y quería ser libre.

El tema más delicado en este caso es que la ley holandesa mantiene que el individuo que pide la eutanasia debe de elegir voluntariamente la eutanasia y estar en un estado competente para tomar la decisión. ¿Pero cómo determinar con completa seguridad si una persona con tales trastornos mentales cumple con este criterio? Es sumamente difícil determinar esto, incluso definir qué es realmente voluntario y que es una coacción de una condición que podría ser pasajera. Y, asimismo, algunas enfermedades psiquiátricas tienen como síntoma justamente el deseo de morir. Lo cual complica aún más las cosas.

Por otro lado, es verdad que muchos de estos pacientes acaban suicidándose y la eutanasia ofrece una muerte mucho más pacífica y digna. Aurelia tomo una botella de veneno y simplemente se acostó a la cama a morir.

https://pijamasurf.com/2018/08/aurelia_brouwers_la_atormentada_joven_de_29_anos_a_quien_medicos_holandeses_facilitaron_la_muerte/

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